ALGUNOS PERSONAJES HISTÓRICOS EN LAS CALLES DE SEVILLA
Rafael Padura.
Rafael Padura Rodríguez fue uno de los empresarios sevillanos más representativos de su generación y una de las víctimas del terrorismo que con mayor intensidad conmocionó a la sociedad hispalense durante la década de 1980.
Su asesinato, perpetrado por miembros de la organización
terrorista GRAPO el 5 de septiembre de 1984, supuso un duro golpe para el mundo
empresarial andaluz y para una ciudad que contempló con indignación cómo la
violencia política irrumpía también en el ámbito de la iniciativa privada.
Nacido en Sevilla en 1947, pertenecía a una familia
estrechamente vinculada a las artes gráficas. Era bisnieto de Antonio Padura y
Lorenzo, delineante de Obras Públicas que en 1908 fundó la papelería técnica
Padura, un establecimiento pionero dedicado inicialmente a la venta de material
de dibujo técnico. La empresa abrió sus puertas en la calle Martínez Montañés
y, pocos años después, se trasladó a la calle Cerrajería, incorporando modernos
sistemas de reproducción de planos mediante ferroprusiato, una técnica de
reprografía muy avanzada para la época. En 1928 la firma inauguró nuevos
talleres de imprenta y encuadernación en la calle Cuna, donde amplió su
actividad hasta convertirse en una de las empresas de referencia del sector
gráfico sevillano.
Rafael Padura asumió la dirección de la empresa
familiar en la década de 1960, modernizando sus instalaciones y diversificando
sus actividades. Bajo su gestión, Hijos de Antonio Padura consolidó su
prestigio en el ámbito de las artes gráficas, la impresión comercial y el
suministro de material técnico, manteniendo el espíritu emprendedor que había
caracterizado a la familia desde comienzos del siglo XX.
Su liderazgo trascendió el ámbito estrictamente
empresarial. Convencido de la necesidad de fortalecer el tejido económico
andaluz durante los años de la transición democrática, fue uno de los
principales impulsores del asociacionismo empresarial. Participó como miembro
fundador en la Confederación Empresarial Sevillana (CES), en la Confederación
de Empresarios de Andalucía y en la Federación Provincial de Comerciantes de
Sevilla (APROCOM). Asimismo, desempeñó responsabilidades como vocal de
Transportes en la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de
Sevilla.
El reconocimiento a su capacidad de diálogo y a su
prestigio profesional quedó reflejado cuando, apenas seis meses antes de su
muerte, fue elegido presidente de la Confederación Empresarial Sevillana. Con
solo treinta y siete años representaba una nueva generación de empresarios
comprometidos con el desarrollo económico de Sevilla y Andalucía, convencidos
de que la libertad de empresa y la iniciativa privada constituían pilares
esenciales de la democracia recién consolidada.
La mañana del 5
de septiembre de 1984 quedó grabada para siempre en la memoria colectiva de
Sevilla. Hacia las once, dos miembros de la organización terrorista GRAPO se
presentaron en las oficinas de Artes Gráficas Padura, situadas en la calle Luis
Montoto, preguntando por su propietario. Al no encontrarlo abandonaron el
establecimiento, regresando poco después. En esta ocasión localizaron a Rafael
Padura en su despacho. Mientras uno de los terroristas mantenía encañonados a
los trabajadores, el otro penetró en la oficina y disparó a quemarropa contra
el empresario, alcanzándolo mortalmente en la cabeza. Trasladado de urgencia a
un centro hospitalario, falleció poco después a consecuencia de la gravedad de
las heridas.
El atentado fue reivindicado por los Grupos de
Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO), organización terrorista de
extrema izquierda que durante aquellos años desarrolló una campaña de
asesinatos, secuestros y atentados contra representantes del Estado, miembros
de las fuerzas de seguridad, militares, jueces, empresarios y ciudadanos
civiles. La elección de Rafael Padura respondía al propósito de golpear a una
figura especialmente representativa del mundo empresarial sevillano y sembrar
el miedo entre quienes participaban activamente en la vida económica del país.
La noticia provocó una profunda conmoción en Sevilla.
Miles de ciudadanos, representantes institucionales, empresarios, trabajadores
y amigos expresaron públicamente su rechazo al crimen y acompañaron a la
familia en su dolor. Rafael Padura dejaba viuda y dos hijos, de nueve y once
años, truncándose una brillante trayectoria profesional y humana cuando apenas
comenzaba a alcanzar su mayor proyección pública.
La investigación permitió identificar a varios
integrantes del comando responsable del atentado, entre ellos Sebastián
Rodríguez Veloso, conocido como "Chano", quien fue condenado por el
asesinato. Años más tarde, su excarcelación anticipada generó un intenso debate
social y un profundo malestar entre los familiares de la víctima, que consideraron
insuficiente el cumplimiento efectivo de la condena.
La memoria de Rafael Padura ha permanecido viva gracias
al reconocimiento de las instituciones y del propio empresariado sevillano. En
2001 le fue concedida, a título póstumo, la Gran Cruz de la Real Orden de
Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo, máxima distinción otorgada
por el Estado español a quienes perdieron la vida como consecuencia de la
violencia terrorista. Desde 2006, la Confederación de Empresarios de Sevilla
entrega anualmente los Premios Rafael Padura, destinados a reconocer la
excelencia, el compromiso y la contribución de personas y entidades al
desarrollo económico y social de la provincia.
Su nombre recuerda hoy no solo a un empresario
ejemplar, sino también a una generación de ciudadanos que defendieron con su
trabajo los valores de la convivencia democrática frente a la barbarie del
terrorismo. Rafael Padura simboliza la capacidad de iniciativa, el compromiso
con Sevilla y el sacrificio de quienes fueron asesinados únicamente por
representar la libertad, el esfuerzo y el progreso de una sociedad que nunca
renunció a la paz ni a la democracia.
Calle Rafael Padura
Rotulo
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