sábado, 29 de julio de 2023

 AREA DE PLAZA DE LA GAVIDIA, CONCORDIA Y DUQUE.  

Plaza del  Duque.

Se sitúa entre la Campana, Alfonso XII, Teniente Borges, plaza de la Concordia, Jesús del Gran Poder, Trajano y Tarifa.

Se denomina como plaza del Duque de Medina-Sidonia o plaza del Duque de Medina porque a finales del siglo XV y comienzos del XVI se construye el palacio de esta casa nobiliaria.

En el plano de Olavides (1771) aparece con el nombre simplificado de plaza del Duque.

En 1841 se acuerda rotularla como Plaza del Duque de la Victoria, en honor del general Espartero, tras su nombramiento como Regente por las Cortes.

En julio de 1936 pasó a denominarse Plaza del General Queipo de Llano, que capitaneó la insurrección militar de Sevilla, pero en septiembre del mismo año recupera definitivamente su nombre actual de plaza del Duque de la Victoria.


En el repartimiento, tras la conquista de Sevilla por Fernando III en 1248, a los Duques de Medina Sidonia les correspondió una gran parcela en el barrio de san Vicente.

El VII duque de Medina Sidonia don Alonso Pérez de Guzmán, a finales del siglo XV y comienzos del XVI, construye, en esta parcela, su casa-palacio (ver) como estancia temporal, para poder atender sus obligaciones de capitán General de la Costa de Andalucía y del Mar Océano, y como estancia permanente para los criados  y agentes, y como signo material de su poderoso estatus social.

Para dar realce y visibilidad al palacio que acababan de construir, adquiere y derriba una serie de casas anexas, constituyéndose un gran espacio que los Duques utilizan como área privada, y que dieron a la plaza las dimensiones que hoy mantiene. Desde 1597 hay noticias de la celebración en ella de fiestas de toros, previo permiso del Duque, lo que pone de manifiesto el carácter privado de la misma. 

A partir del siglo XVIII el palacio entra en decadencia, convertido en cuartel durante la dominación francesa, hasta que es vendido en el siglo XIX.

En el último tercio del XVIII sobre el solar, esquina a la actual Alfonso XII, Olavide mandó levantar un teatro en 1767, ya derribado en 1789.

En 1866, Don Antonio Vinent de Gola, marques de Palomares del Duero, compró en subasta pública, desde Santiago de Cuba, esta casa palacio al Duque de Medina Sidonia, y en 1868 construye, en el área derecha, su propio palacio, aprovechando el patio principal y el torreón original (ver).

En 1879, Juan Antonio Fernández de la Arriba, en tercera subasta desierta, compró su palacio al marqués de Palomares y en él fundó los “Almacenes del Duque”, dedicado a la venta de confección de tejidos, pañería y paquetería.

En 1916 Miguel Sánchez-Dalp construye también su palacio, realizado por Simón Barries, en una segunda zona del palacio que dejo sin ocupar Palomares (ver).


La tercera zona fue colegio entre los años 40 y 60 del siglo XX, era el prestigiado colegio Alfonso X, de carácter privado y no religioso, así como El Patio Sevillano, que era uno de los locales más conocidos para espectáculos flamencos. 


En 1968, todo el conjunto es comprado por el Corte-Inglés y por tanto, del primitivo Palacio de los Guzmanes no queda absolutamente nada.

Fachada del Corte Inglés

En el frente septentrional se levantaba la iglesia parroquial de San Miguel (ver), erigida en tiempos de Pedro I, que fue derribada en 1869 y sobre su solar se levantó, en 1876, un teatro de variedades, también llamado del Duque (ver) que fue inaugurado en 1882.

Y haciendo esquina con la calle Jesus del gran Poder se situaba el centro “La Vinícola” (ver) unido al Teatro del Duque, que era una bodega y restaurante destinado a la venta al detalle y al por mayor de vinos y licores.

Fueron derribados en los años treinta del siglo XX, sobre el solar de la “Vinicola” se alzó la cafetería-hotel América y el del “Teatro Duque” fue ocupado por los Sindicatos verticales del régimen de Franco, posteriormente por Comisiones Obreras  y actualmente está en obra para un gran Hotel. 

En el frente oriental, existía desde el siglo XVI el palacio de los Cavaleri (ver), utilizado como casa solariega de la familia Solis, posteriormente perteneció a la familia Cavaleri y en 1965 fue derribado para construir los almacenes Lubre, actualmente es un establecimiento hotelero y un supermercado de la cadena Aldi.

Palacio Cavalieri

En el frente sur, en la esquina de la plaza del Duque con la calle Alfonso XII se situaba el Hotel Venecia (ver), ampliamente conocido porque durante la Guerra de España hospedó a clientes espías y escritores famosos, como Arthur Koestler, autor del libro “Del cero al Infinito”.

Tras du derribo, fue sustituido por el comercio Simago y actualmente es una dependencia del Corte Ingles.  

Desde el siglo XVI contó con una fuente publica adosada, de pilar ochavado, que en 1804 fue sustituida por una central, sobre cuyos caños se elevaba un obelisco piramidal. En 1863 esta fuente fue trasladada al callejón de los estudiantes (actual Teniente Borges) (ver). Posteriormente volvió al centro de la plaza hasta que fue desmontada en 1888. 

En 1892 se inauguró en el centro de la plaza una estatua dedicada al pintor sevillano Diego de Velázquez y Silva (ver), realizada en 1888 por Antonio Susillo (ver)

Detalle frontal de la estatua de Velázquez

Vista de la plaza a finales del siglo XIX


Plaza del Duque en 1914

El edificio más antiguo que se mantienen actualmente es el situado en la esquina entre Tarifa y la Campana, de tres plantas y mirador. 

Esquina de la plaza de la Campana con la plaza del Duque. Década de 1920

Esquina de la plaza del Duque con la Campana en la actualidad

De principios del siglo XX son las casas número 11 y 12 de cuatro y cinco plantas respectivamente, con fachada de ladrillo visto. 

Casa número 12

Destacamos igualmente el bar situado en la esquina con la calle Alfonso XII, con un azulejo que nos muestra el hotel Venecia, un guardia urbano de la época y un betunero, junto a la cabeza de un burro.

Bar Duque en la esquina con Alfonso XII

Azulejo del bar Duque

lunes, 24 de julio de 2023

 ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA

Plaza de la Concordia y la Guardia Civil.

Al lado del estanque de la plaza de la Concordia, se sitúa un monolito dedicado a la Guardia Civil, en relación a su actuación el tres de abril de 1990, en que consiguió abortar un atentado que pretendía realizar la banda terrorista ETA, haciendo estallar un coche-bomba con trecientos kilos de amonal contra el edificio de la Jefatura Superior de Policía.

Monolito en homenaje a la Guardia Civil

La Hermandad de Amigos del

Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil

de Sevilla (ABECU) en reconocimiento

a la Guardia Civil, que, en 1990,

con una arriesgada actuación antiterrorista

consiguió evitar una gran tragedia

en esta plaza

Sevilla, octubre de 2016

AREA DE PLAZA DE LA GAVIDIA, CONCORDIA Y DUQUE

Plaza de la Concordia.

Se sitúa entre plaza de la Gavidia, calle Cortes, Jesús del Gran Poder, Aponte, Plaza del Duque de la Victoria y Teniente Borges

En su origen hay que tener en cuenta, que los jesuitas llegaron a Sevilla en mayo de 1554, reinado en España Felipe II, capitaneados por el padre Antonio de Córdoba, procedentes de Córdoba donde habían fundado un colegio de Gramática con la ayuda de la marquesa de Montilla. Llegaron mostrando su pobreza, y de hecho la primera noche durmieron en un banco de piedra, pues no encontraron alojamiento.

Inicialmente se instalaron en unas casas prestadas por el conde de Olivares, en la collación de Santa María de Gracia.

En 1558 compraron un edificio propio en la calle Laraña, collación del Salvador, donde impartieron clases de Gramática, Retorica y Filosofía, y que en 1581 se convertiría en su casa profesa (actual Iglesia de la Anunciación).

En 1579 compraron unas casas en la calle de las Palmas, frente a la Iglesia de san Miguel (ver) donde, tras la fundación de la casa profesa, en 1580 crearon, como centro de enseñanza, el colegio de San Hermenegildo con ayuda del Ayuntamiento (50.000 ducados del local y 5.000 de limosnas), terminando las obras en 1590 y consagrándolo a San Hermenegildo. Posteriormente, construyeron el llamado Hospicio de las Indias, hay noticias del mismo desde 1603, en el que eran acogidos los religiosos que volvían de ultramar.

Entre 1616 y 1620, se construyó la Iglesia de san Hermenegildo (ver), bajo el proyecto del arquitecto Juan Bautista de Villalpando, compañero de Herrera en el Escorial, siendo revisado por el jesuita Pedro Sánchez, recreando los espacios que pudo tener el templo de Salomón. Es la única Iglesia que existe en Sevilla que tiene una planta elíptica.

Al igual que otras instituciones jesuitas, fue clausurado en 1767, debido a la expulsión de esta orden, su patrimonio se dispersó entre diversa iglesia y el edificio pasó a tener diferentes usos, tales como cárcel religiosa, sede de la hermandad de la Escuela de Cristo, reñidero de gallos.  En 1776 tanto el colegio como el hospicio fueron cedidos a los Niños Toribios, hasta 1802, año en el que el edificio fue ocupado por un regimiento de artillería.

Desde el día 23 de abril hasta el 11 de junio de 1823 acogió temporalmente al Parlamento de la Nación (Cortes Generales). El profesor Sánchez Mantero señala que debió ser la propia estructura del templo lo que decidió que se convirtiera en sede de las Cortes, por su similitud con el Oratorio de San Felipe Neri, que en 1812 había acogido las reuniones de las Cortes de Cádiz y el nacimiento de la primera Constitución española. 

A partir de 1823, se convirtió en cuartel de Infantería del Duque, siendo sede del regimiento de Infantería Granada 34, posteriormente, Regimiento de Infantería Soria 9.

En 1958 se derribaron los cuarteles, pero se salvó la iglesia por la originalidad de su planta, dentro de una de las últimas operaciones de remodelación y ensanche del casco histórico de Sevilla que dieron lugar a la actual plaza de la Concordia.


En 1960, tras su apertura, se denominó plaza del Dieciocho de julio, en conmemoración de la insurrección militar de 1936, y por su proximidad al que fuera edificio de Capitanía General en la plaza de la Gavidia, donde se pronunció el general Queipo de Llano. 

En 1980 se acordó sustituirlo por el que hoy conserva, como manifestación de la voluntad de concordia y reconciliación tras la instauración de la democracia. 

Actualmente el espacio central de la plaza incluye la Iglesia de san Hermenegildo y áreas ajardinadas.

Iglesia de san Hermenegildo

El espacio ajardinado está constituido por un estanque rectangular, delante de la fachada lateral de la Iglesia de san Hermenegildo, y otro elevado sobre cuatro escalones sobre el resto de la plaza. La vegetación es diversa, entre las especies arbóreas predomina el naranjo, pero se encuentran asimismo varios magnolios, jacarandas y laureles, entre otros. 

Estanque (actualmente sin agua) y fachada lateral de la Iglesia de san Hermenegildo

Área infantil sobre elevada

Su lado norte está limitado por la calle la Cortes, y el lado sur por una de las fachadas del Corte Ingles.

Calle las Cortes

Fachada lateral del Corte Ingles en calle Teniente Borges

Su lado oeste se corresponde con lo que fuera Central de la Jefatura Superior de Policía, obra del arquitecto R. Montserrat, de 1962-64, de estilo moderno-funcionalista, actualmente en obra protegida por una valla de madera que se ha adornado con figuras del mundo del flamenco (ver).

Jefatura Superior de Policía















Pinturas en la valla de protección de las obras de la Jefatura Superior de Policía

Precisamente, justo al lado del estanque se sitúa un monolito dedicado a la Guardia Civil en relación al a su actuación el tres de abril de 1990, en que consiguió abortar un atentado que pretendía realizar la banda terrorista ETA, haciendo estallar un coche-bomba con trecientos kilos de Amonal contra este edificio de la Jefatura Superior de Policía.

Monolito en homenaje a la Guardia Civil


La Hermandad de Amigos del

Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil

De Sevilla (ABECU)en reconocimiento

a la Guardia Civil, que, en 1990,

cuna arriesgada actuación antiterrorista

consiguió evitar una gran tragedia

en esta plaza

Sevilla, octubre de 2016

sábado, 22 de julio de 2023

 RUTAS POR SEVILLA: Ruta Cofrade

Juan Carrero Rodríguez.

Juan Carrero Rodríguez nació en el barrio de San Vicente de Sevilla, en una pequeña barreduela, que actualmente lleva su nombre (ver), con solo salida a la calle Baños, perteneciente a la feligresía de la parroquia de San Vicente Mártir.


Barreduela Juan Carrero Rodríguez 

Se bautizó en la iglesia de dicha parroquia, sede canónica de la Hermandad de las Penas, con la que estuvo vinculado desde edades tempranas hasta su fallecimiento.

Contrajo matrimonio el 23 de diciembre de 1963 con María del Carmen García-Tapial León, en la misma parroquia, coincidiendo con el triduo de la Virgen de los Dolores, titular de la hermandad y tuvieron 5 hijos.


Falleció en el hospital Virgen del Rocío, de Sevilla, el 13 de junio de 2006 y sus restos descansan en la capilla de la Hermandad de las Penas, en el cinerario de la parroquia.

Comienza a participar en el mundo cofrade en el año 1953. Desde entonces recibe sus enseñanzas en los talleres dedicados a la artesanía propia de estas corporaciones, que le sirve para conocer sus entresijos y forma de trabajar: imaginería, batihojas, bordados, orfebrería, pasamanería, talla y otros gremios afines.

Es autor de libros fundamentales de la Semana Santa  en general, y de Sevilla en particular, como “Anales de las Cofradías sevillanas”, “Diccionario cofradiero”, “Índice del Boletín de las Cofradías de Sevilla”.

Desde el año 1965 a 2001 colaboró en el Boletín de las Cofradías. Fue articulista de temas cofrades en “ABC” ​ y “El Correo de Andalucía de Sevilla”. Algunas veces firmando con el seudónimo de “Paco Góngora”.

La Real Academia de la Historia le pidió participación  en la elaboración del “Diccionario Biográfico Español, reconociendo su labor como historiador de la Semana Santa sevillana.  ​


 ALGUNOS PERSONAJES HISTÓRICOS EN LAS CALLES DE SEVILLA

La Diosa Ceres.

Calle Ceres desde San Juan de Ávila

La agricultura siempre ha sido una parte fundamental de cualquier sociedad, y naturalmente, las deidades relacionadas con la cosecha, la agricultura y la fertilidad abundan en todas las civilizaciones y culturas.

Concretamente, la ciudad de Roma no era autosuficiente y dependía del grano extranjero para alimentar a sus habitantes. Antes de las conquistas de la Galia y Egipto, Roma importaba gran parte de su grano de colonias griegas como Sicilia, y junto a este grano importó a la diosa griega Deméter, con lo que Ceres, la diosa romana del grano, fue adoptada directamente de la mitología griega.

(“Ceres, diosa de la tierra, la agricultura y la fecundidad, coronada de espigas. Estatua aceptablemente conservada a pesar de estar expuesta a la intemperie y al vandalismo”).

De este modo, Ceres era la diosa romana de la agricultura y la fertilidad, vinculada por tanto con la clase que trabajaba en los campos, o sea la clase plebeya, siendo la protectora de las clases bajas, supervisando las leyes, los derechos y los tribunos de estas personas. 


Escultura de la diosa Ceres. Mármol blanco. 2,10 metros de altura. Datada en el siglo I d.C. Hallada en las excavaciones de 1911 dirigidas por José Ramón Melida.

(“Es una escultura femenina sedente, compuesta por dos bloques, uno incluye desde la cabeza hasta las ingles y el otro incorpora las piernas. Le faltan los antebrazos y manos y el pie izquierdo. La figura está vestida con una túnica con mangas, sujeta bajo el pecho, y con un manto que le cubre la cabeza y cae por los hombros y la espalda. El manto está sujeto a la mitad de la cabeza con la diadema característica de las diosas, dejando ver parte de los rizos que le rodean el rostro. Originalmente, estuvo ubicada en el frente escénico del Teatro de Mérida”). 

Como diosa de la agricultura, se la invocaba para acabar con las hambrunas y como diosa de la plebe se la rogaba en tiempos de malestar social.

Según los mitos, Ceres otorgó a los hombres el conocimiento sobre las técnicas agrícolas, así como el tratamiento del trigo y la elaboración del pan. 

Ceres y Pan. Snyders, Frans. Hacia 1620. Óleo sobre lienzo. 178,5 x 280,5 cm. Museo del Prado. No Expuesto

("Esta pintura formaba parte de un conjunto llegado desde Flandes para decorar la Torre de la Reina del Alcázar de Madrid. La representación de la diosa de la agricultura y las estaciones, Ceres, junto al dios Pan no viene descrita en las obras clásicas. Ceres sujeta el cuerno de la abundancia lleno de diferentes frutas y hortalizas mientras que Pan, a su lado, se inclina hacia ella con un cesto también repleto de frutas. Se observan diferentes bodegones aislados por toda la composición, como en la esquina inferior derecha. Al fondo el paisaje se abre para dar mayor profundidad a la escena y vemos figuras sentadas y una mujer con un canasto en la cabeza, reforzando aún más la simbología de la obra").

Ceres era hija de Saturno y Ops, hermana de Juno, Vesta, Neptuno, Plutón y Júpiter.

Su hermano Júpiter, prendado de su belleza, engendró con ella a Proserpina (asimilada a Perséfone en la mitología griega).

También Neptuno se enamoró de ella, y Ceres para escapar de él se transformó en yegua, pero el dios se convirtió a su vez en caballo, y engendraron al caballo Arión.  

En la mitología griega, Deméter (Ceres en la romana) era la madre de Perséfone (Proserpina en la mitología romana) y Zeus dispuso que su hermano, Hades, secuestrara a la joven diosa, en contra de los deseos de su madre, para convertirla en su esposa.

Mientras Perséfone recogía flores con Atenea y Afrodita, el suelo se abre bruscamente  y Hades surge con su carro tirado por caballos negros y rapta a la bella diosa. 

Deméter busca a su hija desesperadamente, y mientras la tierra no es productiva por su inactividad.

Helios, el dios sol, pide a Zeus que intervenga, y este manda a Hermes con la orden de que Hades permita a Perséfone volver con su madre. Pero Hades previamente le da de comer la pepita de una granada, que condiciona la obligación de permanecer eternamente en el Mundo Subterráneo.

Finalmente, se llega al acuerdo de que Perséfone permanezca dos tercios con su madre y un tercio con Hades y esta alternancia entre la vida y la muerte se celebra en los Misterios de Eleusis.

De modo semejante, en la mitología romana, Plutón se enamora de Proserpina y decide raptarla, mientras recogía flores, para convertirla en su esposa. 

Ceres, acompañada de varias deidades, se dedica a buscar a su hija, por lo que abandona su papel de diosa de la agricultura y la fertilidad, con lo que las cosechas empezaron a morir.




El rapto de Proserpina. Brueghel el Joven, Pieter. Ultimo cuarto del siglo XVI-Primera mitad del siglo XVII. Óleo sobre tabla. 43 x64 cm. Museo del Prado. No expuesto


El rapto de Proserpina. Fernandez-Checa y Sanz, Ulpiano. 1888. Tinta china, acuarela, pluma y gouache sobre papel. 59 x 44,2 cm. Museo Ulpiano Checa. Colmenar de Oreja. Madrid

Por ello, Júpiter envía a Mercurio, como emisario, a convencer a Plutón de que liberara a Proserpina.  Plutón dio a comer la fruta de los muertos, sabiendo que quien la comían ya no podrían vivir entre los vivos.

Igualmente, se llega al compromiso, de que Proserpina repartiría su tiempo entre ambos lugares, seis meses en el inframundo con Plutón como esposo y seis meses en el mundo de los vivos con su madre.


Ceres en casa de Hécuba. Elsheimer, Adam y taller. Hacia 1605. Óleo sobre lamina de cobre. 30 x 25 cm. Museo del Prado. Sala 078

("Este episodio es representado por el pintor Elsheimer en un pequeño cobre, en el que Ceres, buscando a su hija Proserpina, llega exhausta a una casa en el campo donde pide de beber. Un niño se mofa de la avidez con que la diosa se toma la infusión de cebada que le ofrece una anciana, lo que provoca la cólera de la diosa, que lo convertirá en lagartija"). 

Así, los romanos creían que las cuatro estaciones del año eran consecuencia directa del rapto de Proserpina, de tal modo que durante los meses que Proserpina vivía en el inframundo, Ceres se sentía desconsolada y la tierra moría, perdiendo su fertilidad, en otoño e invierno. Cuando Proserpina regresaba, Ceres se alegraba por la visita de su hija y la vida prosperaba, en primavera y verano.


Ceres tenía doce dioses menores que le ayudaban en las tareas agrícolas, encargándose cada uno de una labor determinada, para garantizar la alimentación de la ciudad:

Vervactor, es el dios de la primera libranza, encargado de poner la tierra en barbecho.

Reparator, es el dios que preparaba la tierra.

Imporcitor, es el dios encargado de arar en amplios surcos.

Insitor, es el dios de la siembra de las semillas.

Obarator, es el dios que ara los surcos más superficiales para cubrir la tierra arada.

Occator, es el dios de la grada que escarifica la tierra.

Sarritor, es el dios de la excavación, que realiza la escarda.

Subruncinator, es el dios que airea la tierra.

Messor, es el dios que recoge la cosecha.

Conuector, es el dios que transporta la cosecha desde los campos.

Conditor, es el dios que guarda y almacena la cosecha.

Promitor, es el dios encargado de distribuir el grano.

Los romanos veneraban a Ceres con varios festivales a lo largo del año, pero principalmente durante la primavera y el verano. La "Cerealia" era su fiesta principal, celebrada del 12 al 19 de abril. Los plebeyos organizaban y celebraban esta fiesta cuando las cosechas empezaban a crecer.

Además del cerdo, la cerda o la jabalina, Ceres admitía también el carnero como sacrificio. En cambio, en sus festividades, las guirnaldas usadas eran de mirto o narciso, pero las flores estaban prohibidas, porque Proserpina fue raptada por Plutón cuando estaba recogiendo flores. Únicamente le estaba permitida la amapola, no solo porque crece entre el trigo, sino también porque Júpiter se la hizo comer para provocarle sueño y disminuir su dolor.

El lugar de culto primordial de Ceres era su templo en el monte Aventino. Ceres formaba parte de la Tríada Aventina, que también incluía a "Liber" y "Libera" como dios y diosa del vino, y era la contrapartida plebeya a la Triada Capitalina de los dioses patricios.  

Los griegos celebraban las “Demetrias”, en honor a Deméter en dos fiestas solemnes, una llamada Eleusinia y otra Tesmoforia y en ella se sacrificaban cerdos, por los daños que causaban a los frutos de la tierra, y se hacían libaciones de vino dulce.

Ceres es representada como una mujer joven, en edad fértil, coronada con una guirnalda de espigas o amapolas, símbolo de la fecundidad y portando un haz de espigas en la mano derecha y una antorcha encendida en la izquierda, simbolizando la búsqueda de su hija.  

A veces, puede portar un bastón o un cetro para simbolizar su poder u autoridad. 

Otros símbolos agrícolas son el grano, las hoces, la gavilla de trigo y las cornucopias. 

A veces, dos niños pequeños pegados a su seno, cada uno con un cuerno de la abundancia, simbolizando la nodriza del género humano.

Suele estar vestida con una larga túnica que llega hasta los pies y a veces un velo recogido hacia atrás. Algunos autores la representan con los senos al descubierto o incluso desnuda.


Ceres, Baco y Venus. Janssens, Abrahan. 1605-1615. Óleo sobre lienzo. 235 x 183,8 cm. Museul Nartional Brukenthal. Sibiun. Rumania