RUTAS POR SEVILLA: Ruta Artística. Humanistas.
Benito Arias Montano
Se le dedica una
calle (ver) en el área
de la calle Jesús del Gran Poder.
Nació en Fregenal de la Sierra en 1527 en el seno de una familia de la baja nobleza, hidalga, aunque empobrecida y cristina a vieja.
Su padre fue notario del Santo Oficio de la Inquisición y pertenecía a
un linaje de hijosdalgo que provenía de Cantabria.
En Sevilla, vivió en la casa de Álvaro de Alcocer, antiguo Secretario Real, estudió Artes y Filosofía en la Universidad de Sevilla y contactó con el circulo intelectual de la época y muy especialmente con Juan de Quirós, cura del Sagrario de la Catedral, interesándose por las ciencias físicas y médicas, la poesía, la música, la filosofía, la lingüística y la teología.
Fue una de las grandes figuras intelectuales del Siglo de Oro. Humanista, teólogo, filólogo y erudito de amplísimos conocimientos
En 1548 se
trasladó a Alcalá de Henares para cursar estudios de Teología y amplio sus
conocimientos en medicina, filosofía, lenguas clásicas (latín y griego), y
lenguas semíticas (árabe, hebreo, sirio).
Fue admitido en
el monasterio de San Marcos de León como sacerdote de la Orden de Santiago,
tras una minuciosa investigación para descartar toda posible ascendencia de
sangre judía o de linaje manchado y se incorporó a la delegación española del
Concilio de Trento (1546-1563) por la designación del obispo Martin Pérez de
Ayala.
A su regreso, Felipe II le nombró capellán y le encomendó la elaboración de la Biblia Poliglota conocida como “Biblia Regia”, que introdujo modificaciones respecto a la Biblia Poliglota Complutense y a la Vulgata, por lo que fue investigado por la Inquisición y finalmente editada en Amberes, en los talleres de Christophe Plantin.
Finalizado este trabajo, Felipe II
le encargó la gestión de la biblioteca del Monasterio del Escorial.
Portada
de la Biblia Políglota en edición dirigida por Arias Montano
En 1584 se retiró a la peña de Alájar, renunciando a todos los cargos que poseía en la corte, para dedicarse al estudio de las Sagradas escrituras y murió en 1598.
Tras su muerte recibió sepultura en el convento de Santiago de la Espada, aunque sus restos fueron profanados durante la invasión napoleónica. Actualmente, su sarcófago se conserva en el Panteón de Sevillanos Ilustres.
Lapida
de Arias Montano
Sarcófago
Detalle
del rostro
Marcelino Menéndez Pelayo le ha calificado de
“gran filósofo, eminente escriturario, sabio humanista y dulcísimo poeta”.