sábado, 26 de agosto de 2023

 RUTAS POR SEVILLA: Vírgenes

Virgen de los Ángeles.

Iglesia de San Antonio de Padua

Retablo barroco de gran calidad la Virgen de los Ángeles, del siglo XVIII, titular de la desaparecida capilla de la Orden Tercera y gran devoción de los Franciscanos, relacionada con la ciudad californiana de los Ángeles, al ser un grupo de franciscanos de este convento los que evangelizaron la región. A su lado San José y un santo franciscano, en el ático San Juan Bautista, con San Nicolás y posiblemente San Pancracio.

Retablo e imagen de la Virgen de los Ángeles

Detalle de la Virgen de los Ángeles

 RUTAS POR SEVILLA: Vírgenes

Virgen de la Palma.

La Virgen de la Palma Coronada, es una imagen anónima del siglo XVII restaurada en 1980 por Luis Ortega Bru. Titular de la Hermandad del Buen Fin.

Virgen de la Palma Coronada 



Detalle de la Virgen de la Palma Coronada 

ALGUNOS PERSONAJES HISTÓRICOS EN LAS CALLES DE SEVILLA

Fray Diego José de Cádiz.

José Francisco López-Caamaño y García Pérez nació en Ronda el 30 de marzo de 1743.

Pertenecía a una familia ilustre y se quedó huérfano de madre a los nueve años.

Su padre se trasladó a Grazalema donde comenzó sus estudios de Gramática.

A los doce años estudió Lógica y Metafísica en el convento de los Padres dominicos de Ronda.

Posteriormente, fue admitido en el noviciado de los Hermanos Menores Capuchinos de Sevilla y profesó el 31 de marzo de 1759.

Al terminar el noviciado sustituyó su apellido por el de su ciudad de nacimiento y como Diego José de Cádiz sería conocido desde entonces.  

Los capuchinos, caracterizados por su luenga barba, se consideraban a sí mismos como la rama más espiritual de la familia franciscana y al mismo tiempo como "los frailes del pueblo". Los Hermanos Menores usan un hábito marrón de estameña con una cuerda anudada (como todos los franciscanos), pero la diferencia principal con los otros dos grupos es que llevan una capucha unida a la túnica (de acuerdo a la forma del hábito original que usaba San Francisco) y es más larga comparada con la de las otras ramas.

Dotado de grandes cualidades para la oratoria, en 1771 comenzó las misiones itinerantes populares capuchinas predicando por toda España y llegó a ser denominado como el segundo san Pablo.  

En Sevilla se le permitió usar el púlpito que se encuentra en el Patio de los Naranjos   de la Catedral, donde habían predicado san Vicente Ferrer, san Francisco de Borja y Juan de Ávila.

Difundió la devoción al Señor del Gran Poder y en 1780 dirigió unos Ejercicios Espirituales en la parroquia de san Lorenzo, enmarcado en las Misiones organizadas por el arzobispo de Sevilla Fray Javier Delgado y Venegas y la imagen del Señor fue colocada en el Altar Mayor, consiguiendo una gran audiencia.

El 13 de abril de 1786 ingresó como Hermano en la Hermandad del Gran Poder y existe una imagen del mismo en el pasillo de los Beatos de la Basílica del Gran Poder.

Falleció el 24 de marzo de 1801 en Ronda y fue beatificado el 22 de abril de 1894 por SS. León XIII

Su imagen es una escultura de cedro de talla completa policromada, que es encargada en 1967 a Antonio Castillo Lastrucci, quien fallece antes de concluirla y deja el encargo a José Pérez Delgado.

Es de tamaño natural y se encuentra en la actualidad en la sala de los Beatos, sobre peana dorada a la salida del camarín del Señor en el deambulatorio de la Basílica.

En la representación de Fray Diego José de Cádiz, del que se conocieron sus facciones por haber sido retratado en vida.

Viste el sayal propio de la orden franciscana en su reforma capuchina, con cíngulo a la cintura con tres nudos que significan los votos o virtudes de la orden (pobreza, castidad y obediencia) y con el crucifijo en las manos al que reverencia en actitud de besarlo.

Sus rasgos se asimilan a la fisonomía, difundida de San Francisco, de los frailes del s. XVIII coetáneos al Beato Diego, como las barbas pobladas, los pómulos prominentes, las mejillas hundidas y ardor místico.

La escultura también es el símbolo de la hermandad que a lo largo de la Historia ha existido entre la Orden Menor Capuchina y la Cofradía y que quedó refrendada en la Carta de Hermandad de 1999.

En el aniversario de la beatificación del Beato Diego J. de Cádiz se celebra Solemne Función Religiosa, colocándose en dicho día la imagen del Beato en el presbiterio de la Basílica.

Beato Diego José de Cádiz

Detalle del rostro

Detalle de los pies

 RUTAS POR SEVILLA: Vírgenes

Virgen del Mayor Dolor y Traspaso.

La Virgen del Mayor Dolor y Traspaso, es una talla de 1798 (aunque su realización no está documentada), de autor anónimo, costeada por el mayordomo Manuel Benjumea que reemplaza a otra anterior y que a lo largo de los años ha sufrido algunas intervenciones que han alterado su apariencia original, pues se le cambió la cabeza, colocándole también la corona de plata sobredorada que luce actualmente.

De tamaño natural (mide 1,74 metros), es una talla en candelero de madera de cedro policromada, candelero al que van adheridos el busto y los brazos de la Virgen.

Representa el momento en que sufre el cuarto de sus dolores al traspasársele el corazón viendo el sufrimiento de su hijo camino del Calvario. 

Alude al momento en que la Virgen acompañada de san Juan ve traspasado su corazón,  viendo el sufrimiento de su hijo camino del Calvario. La escena se basa en una vieja tradición que narraba el pasmo o desmayo de la Virgen, por lo que un ángel que bajó del cielo le dio poder para soportar tan inmenso dolor.

Esta leyenda es citada por Bermejo y Carballo. Hay constancia, además, que fue también recogida en las devociones primeras de los Santos Lugares, y se sabe que incluso que en Jerusalén existió una capilla dedicada a contemplar el desmayo de la Virgen en la calle de la Amargura. Más tarde pasó al teatro medieval de los Misterios y tuvo sendas aceptaciones populares.

“A ti una espada te atravesará el corazón” es la profecía evangélica del anciano Simeón que da título a la Dolorosa de la hermandad y durante mucho tiempo a la propia corporación.

Por ello, está representada en una actitud llorosa, con la cabeza inclinada hacia su izquierda para, adecuarse a San Juan del que recibe indicaciones y consuelo en el momento posterior al cruce de miradas entre Cristo y María en la Calle de la Amargura”. 

Su rostro expresan tristeza, con su boca entreabierta y de sus ojos caen hacia sus mejillas unas lágrimas de cristal. 

En el pecho, entre la prenda que lo cubre (pecherín), se clava un puñal, símbolo del dolor clavado en su corazón, mientras que en su cabeza porta una corona, atributo de su divinidad.

Ha sufrido diversas restauraciones. Así, en el año 1954, Antonio Illanes afianzó la cabeza al candelero, pero también alteró sus facciones de manera leve para acercarla al gusto de la época. Más adelante, la intervención de Peláez del Espino consistió en alterar de una manera llamativa la policromía de la obra, al tiempo que la dotaba de un candelero metálico en 1978. Luis Ortega Bru en 1979, la encarnaría con colores claros, además de sustituir de nuevo el candelero por otro realizado en madera. En el año 2003 Luis Álvarez Duarte volvía a intervenir en la imagen, subsanado unas grietas en el cuello que amenazaban la estabilidad del busto.

Virgen del Mayor Dolor y Traspaso

Detalle de la Virgen

Detalle de la Virgen