sábado, 24 de diciembre de 2022

 AREA DE SANTA CLARA-JESÚS DEL GRAN PODER 

Iglesia del Monasterio de San Clemente

Fue construida sobre otra primitiva iglesia gótico mudéjar a finales del siglo XVI.
Se accede desde la calle Reposo a través de una portada Barroca presidida por un azulejo de San Clemente.





Calle Reposo

Tiene otra portada de acceso más sencilla por la calle Santa Clara, que en el centro de la espadaña presenta un azulejo con la imagen del rey san Fernando, que conquistó Sevilla el día de san Clemente.

Calle Santa Clara

Veleta que muestra un león

"Cuando Fernando III conquista la ciudad de Sevilla en 1248, vio realizado uno de sus grandes sueños políticos.

La Sevilla almohade que el Santo rey obtuvo por la fuerza de las armas, era entonces una de las más grandes y hermosas ciudades de la Península Ibérica. Su extensísima muralla guardaba no sólo importantes mezquitas y edificios oficiales, sino inmensos palacios donde habitaba la aristocracia musulmana de la época.

La entrada de las tropas castellanas en la ciudad tuvo lugar un 23 de noviembre, festividad San Clemente. La mejor forma que encontró Fernando III de darle gracias a Dios por esta victoria sobre los almohades fue erigir un monasterio dedicado a este Pontífice.

Para ello, donó a la que será futura comunidad monástica unos palacios cercanos al río, resguardados por la muralla, en la zona de la llamada puerta de Bib-Arragel. Un enclave original que aún hoy se mantiene, tras más de siete siglos y medio de vida.

Un monasterio como éste, no podía ser ocupado más que por la orden monástica que en estos momentos aparece más ligada a la familia real: el Císter femenino. 

El dato más antiguo que se tiene de la existencia de este monasterio procede de un documento emitido por Fernando III poco después de conquistar la ciudad. Se trata de la donación, fechada en 1249, que el monarca hace a la Orden de San Juan de Jerusalén, de unas casas que lindan con otras del Monasterio in honore Sancti Clemente.

El proyecto de fundación fue, pues, inmediato al inicio de la vida cristiana de Sevilla, pero su auténtica puesta en marcha, los comienzos de la vida en comunidad en estas casas-palacios, tendrá lugar bajo el reinado del hijo del conquistador, Alfonso X, apoyado en todo momento por el que había sido confesor de su padre y que era, en ese momento, ya arzobispo de Sevilla: Don Raimundo de Losada, más conocido en la ciudad como Don Remondo.

Fue así como la Corona, (Alfonso X, el Sabio) y el arzobispado de Sevilla (Don Remondo) se unen en los años 80 del siglo XIII para dotar y apoyar a una comunidad de monjas del Císter que inicia ahora su vida, cumpliéndose así los deseos del Santo rey."

Tras cruzar la puerta de entrada pasaremos a través de un extenso doble compás neoclásico con atrio porticado, recorriendo un patio con naranjos y jardines. 

Entrar en el compás de un convento es como entrar en otro mundo, introducirse en un remanso de paz, en el reino del silencio. El ritmo de vida se palpa distinto. El compás parece cumplir con el cometido de cambiarnos la mentalidad, llena de prisas y ruidos, que traemos de la calle e irnos predisponiendo a ser más sosegados más receptivos a medida que nos vamos acercando al mundo de la clausura, bien a la iglesia, bien al torno o a un locutorio.

Imagen de 1924

Visión posterior de la portada a la calle Reposo

Visión posterior de la portada a la calle santa Clara


Lateral izquierdo de la Iglesia, frente a la portada de la calle santa Clara


Azulejo conmemorativo

Detalle de uno de los pinaculos


Lateral izquierdo del compas

Frontal del compas con la entrada a la Iglesia

Desde este patio se puede apreciar su espadaña, aunque tiene mejor vista desde la cercana calle Torneo o del Espacio de santa Clara.

Espadaña desde el Espacio santa clara y desde la calle Torneo

Allí se encuentra el pórtico de entrada a la Iglesia.

Puerta de Entrada



Mármol y placa  en el pórtico

La iglesia es de una sola nave cubierta por un artesonado Mudéjar, observándose también paramentos cubiertos en su parte inferior por un conjunto de azulejería cerámica pintada del siglo XVI al XVIII, obra de Roque Fernández.

Vista del artesonado desde la cabecera y los pies de la nave





Detalle de los azulejos

Los Muros con ventanas están cubiertos de pinturas murales, de gran belleza, del XVIII de Francisco Miguel Jiménez, donde se representan la exaltación del Císter, con Ángeles, santos, santas y reinas, relacionados con esta orden.

En el muro del evangelio se encuentran San Esteban Harding y San Albarico y en el muro de la epístola San Mauro Abad y San Plácido Abad.

Junto a ellos, Santa Lutgarda, Santa Colomba, Santa Humbelina, Santa Aleyda, Santa Juliana de Lieja, Matilde de Inglaterra, San Fernando, San Isidoro y San Ildefonso.



Detalles de las pinturas murales

El presbiterio está separado del resto de la nave por un arco toral que separa dos bóvedas situadas una a continuación de otra sostenido por dos columnas, donde cuelgan cuadros de los Arcángeles. 

Arco Toral que separa el presbiterio


Ángulos del Arco Toral

Cuadro de los Arcángeles en las columnas del Arco Toral

Encima del Arco Toral, dos ángeles a los lados de un cuadro no identificado y la leyenda: HUMERUM  PRINCEPS REGUM TERRA PUI VIRGA IN DORSO CIUS


Cuadro central
Ángeles laterales

El presbiterio está cubierto por una cúpula decorada con el Escudo Real, con imágenes en las pechinas y algunas letanías.

Cúpula del Presbiterio

Escudo Real en el centro dela cúpula

Pechinas


Letanías

Los laterales del presbiterio están decorados de murales con escudos reales y dos grandes cuadros de Valdés Leal y Lucas Valdés, que representan escenas de la vida del Santo, haciendo brotar agua en el desierto y la recuperación milagrosa de su cuerpo, sobre ellos la lactación de san Bernardo, San Benito con santa Escolástica, hermana de San Benito.

Lateral derecho (Epístola) del Presbiterio
Cuadro superior. La lactancia de san Bernardo
Cuadro Inferior. La recuperación milagrosa de su cuerpo
Escudo Real
Ángel lamparario

En el lado del Evangelio encontramos un sepulcro sencillo cobijado por un arco donde reposan los restos mortales de la reina María de Portugal, esposa del rey Alfonso XI de Castilla y madre de Pedro I el Cruel.

Lateral izquierdo (Evangelio) del Presbiterio
Cuadro superior. San Benito con Santa Escolástica
Cuadro inferior. Haciendo brotar agua en el desierto
Escudo Real
Ángel lamparario

Sepulcro de la reina María de Portugal


El retablo Mayor  de la Iglesia es del siglo XVII y consta de sotobanco y banco (parte inferior o basamento de un retablo, en ocasiones puede estar dividido en dos pisos, en cuyo caso se denomina el más próximo al suelo sotabanco),  dos pisos de tres calles y un ático. 

Levantado por los hermanos Felipe y Gaspar de Ribas, puede considerarse como una de las mejores creaciones barrocas  sevillanas. Sin embargo, el dorado y el estofado, la policromía, o bien no quedó terminada del todo, o no se llegó a hacer y, habrá que esperar años, para que todo esté concluido. Será Valdés Leal quien se comprometa a hacerlo, a partir de diciembre de 1680, debiendo dorar y estofar todo el conjunto como lo vemos hoy.

Las novedades que aporta a la historia del retablo barroco sevillano descansa en el movimiento y la decoración. El movimiento lo consigue al disponer las columnas en planos diferentes que rompen los entablamentos e incorporan un sentido de profundidad. La decoración  es total al tapizar el conjunto con un repertorio geométrico y vegetal de talla menuda y gran riqueza visual.


Altar Mayor

Lo preside la imagen de San Clemente. Le acompaña en los laterales, imágenes de San Bernardo de Claraval patrón de la Orden, primer abad de Claraval, el gran defensor del culto a María durante la Edad Media  y San Benito de Nursia, fundador del monacato occidental y autor de la "Regula Monachorum" que prescribe el "ora et labora", cuya regla sigue el Cister.

San Clemente

Detalle de san Clemente


Detalle del Ancla de san Clemente

San Benito de Nursia


Detalle de san Benito de Nursia

San Bernardo de Claraval 

Detalle de San Bernardo de Claraval 

En la parte alta está la Inmaculada con San Fernando que entró en la ciudad el día de san Clemente de 1248 y San Hermenegildo, que murió decapitado en la muralla de la Macarena. 

La Inmaculada con San Fernando y San Hermenegildo.

Inmaculada


Paloma sobre la imagen de la Inmaculada

San Fernando

Detalle de san Fernando


San Hermenegildo

Detalle de San Hermenegildo

En el ático, un Crucificado, imagen barroca de calidad, y sobre este Dios Padre.

El crucificado


En los laterales del Crucificado

Dios Padre en el ático 


Banco inferior del retablo

Detalle del sagrario

En el sagrario tenemos la interesante pintura de “Jesús como Fuente de Vida” de Valdés Leal.

Pequeñas imágenes laterales al sagrario

Muro de la Epístola
 En el lado de la epístola, tenemos el espléndido retablo San Juan Bautista, barroco de principios del siglo XVII, con una magnífica imagen del Bautista, en los laterales relieves de la Visitación y el nacimiento del santo, todas obras de Gaspar Núñez Delgado y de Francisco de Ocampo, con pintura y policromía de Francisco Pacheco.

El exito de esta obra se debe al diseño italiano de la arquitectura, al esmero con que estan aplicadas las labores e policromía y a la fascinación que despierta la imagen titular del Precursor.

El bautismo exhibe las claves estéticas e iconográficas del Manierismo sevillano en la encrucijada del siglo XVII, técnica cuidada y expresiva, postura inestable y elegante y perfil físico de un hombre que ronda los 30 años, delgado, moreno, de cabello largo y los ojos vivos, vestido con túnica corta de arpillera y manto rojo en señal de su martirio.

Retablo de san Juan Bautista

Retablo e imagen de san Juan Bautista

Detalles del pie de san Juan Bautista

La Visitación  y El nacimiento del Santo

En la parte superior los relieves del Bautismo de Cristo, la predicación y el degollamiento de Francisco de Ocampo.

Bautismo de Cristo y La predicación

El degollamiento

Se completa con pinturas de profetas, Malaquías, David, Elías y Isaías con los Padres de la Iglesia, obras de Francisco Pacheco.

Elías e Isaías

David y Malaquías



Seguidamente, diversas pinturas en torno de la puerta.





El retablo de Santa Gertrudis la Magna, barroco, de finales del XVII, con pintura de la Santa, del pintor sevillano Lucas Valdés.
Fue una monja benedictina alemana famosa por sus escritos místicos.
La vemos escribiendo el libro de las Revelaciones, en un cuadro de Lucas Valdés, bajo ella, en una urna, la imagen del Cristo Yacente, como pidió la Santa antes de su muerte.

Retablo  de Santa Gertrudis la Magna

Pintura mural encima del retablo

Retablo  e imagen de Santa Gertrudis la Magna


Cristo Yacente

Se completa con pinturas de los capítulos de su libro, la Transverberación, Jesús le entrega el Corazón, el Niño Jesús en su pecho, la impresión de las Llagas, Jesús como pelícano le traspasa el corazón, le enseña a orar y la cuida como enfermero, el abrazo del Crucificado, Jesús inclinándose y mostrándole su muerte.

Se completa con dos bustos relicarios. 

Jesús le enseña su propia muerte y Jesús se inclina sobre su alma el día de san Mateo Apóstol

El abrazo al crucificado y Aparición de Cristo en forma de pelicano Eucarístico, traspasando con su pico el corazón de la santa

La Sagrada Comunión saca las almas del Purgatorio y Jesús le enseña cómo se ha de orar y saludar a la Virgen

Impresión de las llagas de Cristo y heridas de amor divino y El niño Jesús se alberga en su pecho durante la misa del gallo

Jesús le entrega su corazón. Jesús le asiste como Divino Enfermero


Su Transverberación


Bustos relicarios

Esta benedictina alemana fue la primera gran mística, muy cercana a la religiosidad del Císter inició la devoción al Sagrado Corazón y a San José.

Junto al cuadro descrito en su retablo, en este convento hay una imagen en la clausura vestida de cisterciense con un corazón en el pecho donde está el Niño Jesús.

También la podemos ver con el hábito de benedictina y corazón dorado en la iglesia de San Benito, en la capilla de San Millán de la iglesia del Sagrario de la Catedral y en la capilla de la Trinidad de la iglesia de San Nicolás, donde aparece con libro de escritora.

Muro izquierdo del Evangelio

En el muro izquierdo, Retablo de la Virgen de los Reyes, del siglo XVII y presidido por la imagen de la Virgen del siglo XIII réplica de la patrona de Sevilla, que se venera en la Capilla Real, de la Catedral, con Niño del siglo XVIII. Su iconografía corresponde al tipo de Virgen en Majestad o Reina de Reyes, por servir de trono a Jesús. Está ataviada con telas, porque a san Fernando le gustaba vestir y coronar a sus imágenes marianas, tal como recuerda poéticamente su hijo Alfonso X el sabio en la Cantiga 295. A su lado San Francisco y San Esteban Harding, co-fundador del Císter. En el ático Dios Padre.
Retablo de la Virgen de los Reyes
Pintura mural encima del retablo

Retablo e imagen de la Virgen de los Reyes
Imagen de la Virgen de los Reyes
Detalle de la Virgen de los Reyes
San Esteban Harding


 San Francisco


Dios Padre en el ático

Dos pequeños cuadros en la base del retablo


Retablo de la Virgen de los Dolores, barroco y muy decorado, del siglo XVIII. La imagen de la Virgen es de estilo castellano, bajo ella San José, en los laterales San Esteban Harding con Santa Lugarda y en el ático San Juan Evangelista, escribiendo el Apocalipsis.


Retablo de la Virgen de los Dolores

 Virgen de los Dolores
Detalle de la Virgen de los Dolores
San Juan Evangelista

San Juan Evangelista


Detalle de pequeño angelito que le acompaña

San Esteban Harding y santa Lugarda


San José en una hornacina en la parte inferior

A los pies, el retablo de San Fernando del siglo XVII, con imagen y pinturas sobre su vida, con el Papa Inocencio IV, entregando la espada al obispo de Sevilla y en el ático la entrega de las llaves de Sevilla. 


Retablo e imagen de San Fernando

La entrega de las llaves de Sevilla


Escudos en los laterales

Con el Papa Inocencio IV y entregando la espada al obispo de Sevilla 

Sagrario con imagen del Pelicano

En los bordes santa Escolástica, San Isidoro, Santa Gertrudis y San Leandro.

Santa Escolástica y San Isidoro

San Getrudis y San Leandro

Diversas pinturas en torno a los retablos




El Coro, situado a los pies de la nave, está separado por la Reja de la clausura, en la parte alta el Antepecho del Coro alto con una espectacular celosía de madera.

Los pies de la nave

El antepecho fue realizado en 1588 por en entallador Crisóstomo Antúnez y esta formado por una monumental celosía, que se articula mediante pilastras corintias habitadas por roleos. 

La techumbre está formada por cinco paños decorados por una tupida red de lacería al uso tradicional mudéjar. Se atribuye su ensamblaje a los carpinteros Diego Cerezo y Lucas de Cárdenas, pudiendo fecharse en 1588.

Antepecho y techumbre del Coro Alto
Detalle
Por debajo el cuadro de Valdés Leal "San Fernando presidiendo la procesión de la Virgen de los Reyes", que narra la solemne procesión celebrada el día de san Clemente del año 1248 por las calles de Sevilla, tras ser reconquistada la ciudad a los musulmanes. El Rey revestido con indumentaria militar. lleva en la mano un cirio y preside el paso de la Virgen de los Reyes, que realiza su estación a hombros de sacerdotes. Junto al cuadro se presentan los escudos reales.


Parte alta. En el centro el cuadro de Valdés Leal. Los laterales con escudos reales


San Fernando presidiendo la procesión de la Virgen de los Reyes. Valdés Leal


Puerta izquierda de acceso al Coro

La puerta del Comulgatorio es obra del entallador Crisóstomo Antúnez y su fecha de ejecución data de 1588. Los cuarterones están decorados con relieves de los cuatro padres de la iglesia latina: San Gregorio, San Jerónimo, San Agustina y San Ambrosio.

Puerta del Comulgatorio
Detalle superior de la puerta del Comulgatorio

San Gregorio y San Jerónimo

San Agustín y San Ambrosio


En el interior del Coro se encuentran los sepulcros de varias infantas de Castilla que residieron en este convento: Doña Berenguela, hija de Alfonso X, Doña Beatriz y Doña Leonor hijas del rey Enrique II, el infante Fernando de Castilla hijo de Alfonso XI de Castilla y de María de Portugal.

Debajo de la celosía

Está adornado en el centro con una lámpara de Bronce datada en 1400 y donada por Beatriz de Castilla, viuda del Conde de Niebla, Casa de Guzmán.

En los muros hay retablos barrocos de los siglos XVII y XVIII, con la Virgen de la Esperanza, la Visitación y San Juan Bautista, San Bernardo con San Esteban, San José con el Niño y San Fernando con Santiago. 

Celosía de la Clausura

Detrás de la celosía con retablos barrocos y facistol



Se complementa con un órgano del siglo XVIII, una magnifica sillería. Lámparas votivas y un artístico facistol. 


La entrada de los rayos de sol a media mañana por las altas ventanas del muro que da al compás, le hacen tomar un aire de claro-oscuro totalmente caravaggiyesco.