lunes, 25 de marzo de 2024

 RUTAS POR SEVILLA: Ruta Cofrade

Francisco Ruiz Rodríguez "Curro el Dorador".


En 1884 nació Francisco Ruiz Rodríguez, a quien nadie conocía por su nombre, sino como “El Maestro Curro” o “Curro el dorador”.

Abrió su taller de talla y dorado en 1913 en la calle Siete Revueltas número 10, donde salieron excepcionales obras como fueron los pasos del Cristo de la Salud de San Bernardo, el del misterio de la de San Juan de la Palma o el de su Cristo de las Tres Caídas de San Isidoro.

Su relación con la Hermandad de Soledad de san Lorenzo se remonta a agosto de 1918 cuando un joven Antonio Petit García, poco antes de tomar la dirección soleana como mayordomo, le pidió presupuesto para una reforma integral del paso que fue aprobado, comprobando Sevilla el resultado el Viernes Santo siguiente (ver).

En 1921 ingresó en la nómina de hermanos de la Soledad y dos después ejecutó el segundo doselete tallado y dorado que tuvieron esas andas.

Sin embargo aún le quedaría la responsabilidad de plasmar en madera dorada la idea del paso de Santiago Martínez, con el que mantuvo estrecha relación y amistad, a pesar de las lógicas discrepancias, debidas a la dificultad de la ejecución de esa obra de arte.

El paso, que salió el Viernes Santo de 1951, fue elogiado por todos, labor que le fue reconocida con carácter oficial, ya que por este y otros trabajos le fue concedida por el Ministerio de Educación la Gran Cruz el Alfonso X El Sabio, que le impuso Antonio Petit García el 21 de septiembre de 1952.

No acabaría aquí su dedicación para su Hermandad de la Soledad, pues fue el gran protagonista de la reforma, restauración y redorado del altar de la Capilla en 1957, con motivo de los actos del IV Centenario.

Francisco Ruiz Rodríguez, «El Maestro Curro», falleció en 1961.

 AREA DE SAN LORENZO

Hermandad de la Soledad de san Lorenzo.

Esta Hermandad tuvo su origen a mediados del siglo XVI, con sede en el convento de santo Domingo de Silos (sobre el que posteriormente se edificó la iglesia de san Benito), extramuros de la ciudad. Sus primeras reglas penitenciales están datadas en 1557.

Pocos años después, tras pasar por los templos de Santiago de la Espada (1.561-1.568) (donde construyó una capilla a su costa) y el Hospital del Amor de Dios (1.569), se estableció en la Casa del Carmen Calzado de Sevilla, en cuyo compás construyó unas capillas propias en 1584, y en la cual permaneció desde 1.575 hasta 1.810.

Estas capillas poseían tres retablos y uno de ellos tenía doce escalones que los fieles los subían de rodillas, rezando Ave Marías para conseguir indulgencias, como en la Santa Escala de Roma. ​

Durante mucho tiempo, sobre todo en los tiempos en el Convento del Carmen, pertenecieron a ella muchos nobles y miembros de la Real Maestranza de Caballería, de la nobleza y del estamento aristocrático de la ciudad.

Desgraciadamente, llegaron los franceses, que utilizaron la capilla como establo y caballeriza, destruyéndola por entero, incluido el retablo barroco que tallara Bernardo Simón de Pineda en 1.682.

Afortunadamente, de forma previsora, se escondió tanto la imagen de la Virgen como los objetos de plata y las joyas. Tanto la talla de la Virgen como su tesoro residieron un tiempo en casas particulares hasta pasar a la desaparecida iglesia de san Miguel (con un lamentable caso de apropiación indebida a cargo de un clérigo de por medio) que, en 1.868, fue derribada durante la revolución La Gloriosa.

La Virgen volvió a emprender nuevo camino y se aposentó, esta vez ya definitivamente en la iglesia de san Lorenzo.

PASO PROCESIONAL

Se basa en el Pasaje Bíblico de San Juan (Jn 19, 25): “Estaba junto a la cruz de Jesus su madre…”

La Soledad de María es el último de los Siete Dolores de la Virgen María. Su Representación y su tradición se remonta a los peregrinos a Tierra Santa y las visitas que se hacía a una capilla dedicada a la Virgen María, conocida bajo el nombre de “Estación de María”, que estaba situada frente al Calvario, construida en el siglo 1 d.C., levantada en el presunto lugar donde vivió la madre de Dios, desde la muerte de Jesús hasta su resurrección. 

El paso en el que procesional la Virgen de la Soledad es una obra concebida por el pintor Santiago Martínez Martín y plasmada por Francisco Ruiz Rodríguez “Curro el dorador”. Se estrenó el Viernes Santo de 1951.

Intervinieron los artistas Francisco Carrero y Francisco Rivette en la talla, Francisco Bailac en la carpintería, Manuel Vergara Herrera en la Imaginería y Manuel Calvo Camacho en el dorado

Se compone de respiraderos con cuatro maniguetas, canasto y peana, con la presencia de una trama de azucenas estofadas en blanco, símbolo de la pureza de María, y uno de los signos identificativos de estas andas.

Detalle de Azucenas

En el frontal del canasto figura una capilla principal, rematada con el escudo corporativo, en la que se sitúa una imagen de la Asunción del siglo XVIII con aureola de doce estrellas engarzadas de brillantes. 

Capilla Principal

Detalle de la imagen de la Asunción

Debajo, en los respiraderos, se encuentra un alto relieve con la cabeza de San Juan Evangelista.

San Juan

En el costero izquierdo figura el Evangelista San Lucas.

San Luca 

En la capilla del respiradero María Jacobi, y a sus lados se sitúan los bustos de los profetas Jeremías e Isaías.

María Jacovi

Isaías

En la trasera el Evangelista San Mateo y debajo el busto de María Magdalena.

Por último, en el costero derecho el Evangelista San Marcos y en el respiradero María Salomé flanqueada por los Santos Varones José de Arimatea y Nicodemo. 


María Salomé

José de Arimatea

Nicodemo

En las esquinas figuran cuatro ángeles, siendo los de la delantera una obra anónima del siglo XVII, y la pareja de la trasera una copia de los mismos sacada de puntos por Manuel Vergara.





Además de este programa iconográfico y las azucenas, encontramos otra característica identificativa de esta obra, como es la de una inscripción que recorre y rodea todo el cuerpo del paso. Realizada sobre un fondo rojizo, está tomada de versículos y estrofas de las Sagradas Escrituras, y está dividida en capítulo, estrofa, e himno, siendo su traducción del latín la siguiente:

Capítulo: ¿A quién te compararé o con quién te asemejaré, hija de Jerusalén? ¿A quién te igualaré yo para consolarte, ¿Virgen, hija de Sión? Inmenso como el mar es tu quebranto.

Estrofa: ¿A dónde se fue tu amado? ¡Oh la más hermosa de las mujeres! ¿A dónde se marchó tu Querido, y le buscamos contigo?

Himno: Sin embargo, la Virgen, más intrépida que los mismos mártires, se mantiene de pie; por un nuevo milagro, no muere, oh Madre, entre tantas causas de muerte, y crucificada por tan atroces dolores. Reina de los Mártires ruega por nosotros. Tú permaneciste junto a la Cruz de Jesús.




La Imagen de la Virgen de la Soledad, se sitúa a una altura elevada en un tercer cuerpo, que se dispone a manera de peana, llevando reproducido el escudo de la Real Maestranza, cuyo Teniente de hermano mayor es hermano mayor honorario de esta Hermandad. Mide el paso 3.720 centímetros de largo, por 2.560 de ancho y 5.970 desde el suelo hasta el punto más alto de la Cruz.

Virgen de la Soledad

Detalle de la Virgen de la Soledad

El puñal fue donado por un grupo de hermanas, destacando la aportación de la pedrería de la pulsera de pedida de Soledad Murube, esposa del escritor Joaquín Romero Murube (ver). Es obra de Jesus Domínguez Machuca de 1996, en oro de 22 quilates en el anverso y de 18 en el reverso, con unos 90 brillantes. El dibujo está basado en las diademas neobarrocas de la hermandad. En el engarzado colaboró Manuel Rueda y Dolores León, que ejecutó el sol central de marfil. 

Detalle del puñal

El sudario que pende de la Cruz del paso está realizado con tejido de hilo bordado sobre malla en seda blanca, y fue estrenado el Viernes Santo de 1910. Fue restaurado en los Talleres de Fernández y Enríquez en 1995 y pasados los bordados a nuevo tejido.

Sudario

Casi medio siglo llevó este paso faldones lisos hasta que en 1999 y 2000 se estrenaron los que están bordados en oro fino y seda por Rosario Bernardino, con dibujo de José Manuel Elena Martín sobre un anteproyecto de Luis Becerra. El esquema básico es el de una greca que recoge un conjunto de símbolos marianos, y los escudos de la Hermandad en la delantera, el de la Orden Carmelita en el izquierdo, el del Beato Marcelo Spínola en el trasero y el de la Real Maestranza en el del costero derecho. 

Faldones

Escudo de la Hermandad

Escudo de la Orden Carmelita

Escudo del Beato Marcelo Spínola

Escudo de la Real Maestranza

Por último, destacar que Ricardo Suárez pintó al óleo cuatro cartelas, dos por cada faldón lateral, con escenas de la vida de la Virgen.

Anunciación
Nacimiento

Coronación de la Virgen

Piedad

Esta obra de arte fue restaurada, dorada y estofada de nuevo por Enrique Castellanos Luque, cuyos estrenos parciales se produjeron los Sábados Santos de 2005 y 2006.