miércoles, 16 de noviembre de 2022

 AREA DE SAN VICENTE-MIGUEL DEL CID-TEODOSIO

Calle Redes 

Este nombre que consta, al menos, desde comienzos del XV, quizás esté relacionado con la existencia de abundantes artesanos de redes, por la proximidad del rio. 

En el plano de Olavides (1.771) se recoge como Res o Rez, quizás porque el topónimo fue corrompiéndose con el uso. 

En 1930, se llamó, al parecer, Márquez de Valencina, para volver a Res un año después y recuperar su nombre de Redes en 1946.

A mediados del XIX hay noticias de la existencia de hornos de ladrillos y de un cuartel que debió guardar relación con el del Carmen de la calle Baños (ver).

Es larga y relativamente rectilínea y en el siglo XVI debió de poseer una callejuela secundaria “frontera de la Puerta Real”, que se cerraría a instancia de los vecinos.

Desemboca en ella, por la derecha la calle Mendoza de los Ríos y esta cruzada por Alfaqueque y a la altura de números 44 y 46 se abre a la plaza del Duque de Veragua.

Según Álvarez Benavides en la numero 4 vivió el guerrillero “Balazo”, célebre por estar al servicio de Napoleón.

Varias casas pertenecen a la llamada Orden de Carmelitas de la Santa Faz del Palmar de Troya que tiene su sede en el número 20.

En una de estas casas, tiene hoy su taller de artes plásticas el pintor Antonio Álvarez Gordillo (ver), que cuenta que esta casa fue el primer monasterio de monjas que fundaron los de El Palmar de Troya.

Tras la muerte del Papa Clemente, se fueron vendiendo las propiedades de la congregación y el pintor conserva, de esa época, una campana de hierro que cumplía la función de timbre en el convento.

Calle Redes número 20

En el número 37 se ubica el “Corral de las Armas”, que actualmente cumple una función residencial. 

Calle Redes número 37

El numero 43 es de reciente construcción y al lado se accede, por un inesperado corredor, a los restos de un viejo patio de vecinos que aún conserva varias viviendas.

Calle Redes número 43

Frente a la Plaza Duque de Veragua, se halla el único patio de vecinos que aún se conserva en el barrio, donde vivió el maestro Naranjo, que enseñaba a cantar a las artistas. 

En los años 50 del XX había casas de prostíbulos.

 ALGUNOS PERSONAJES HISTÓRICOS EN LAS CALLES DE SEVILLA

Duque de Veragua 

Cristóbal Colón de la Cerda y Gante, XIV duque de Veragua, nació en Madrid   el 8 de junio de 1837. Estudió Jurisprudencia en la Universidad Central de Madrid y destacó por su gran actividad política, siendo ministro de Fomento durante la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena y ministro de Marina  durante ese mismo periodo y durante el reinado de Alfonso XIII. 

Fue nombrado Caballero de la Orden del Toisón de Oro y Consejero de Estado. 

En 1878, como Grande de España fue designado Senador y ocupó este cargo hasta su muerte, en Madrid, el 30 de octubre de 1910. 

También, destacó por su actividad como ganadero, con la cría de caballos hispano-árabes, de amplio reconocimiento, aunque se centró en la de toros bravos, continuando la labor que iniciara su padre, Pedro Colón de Larreátegui Ramírez de Baquedano, a partir de la muerte de éste en 1866.

Bajo la dirección de Cristóbal Colón de la Cerda, la ganadería Veragua conoció su máximo esplendor, muy apreciada entre el público y diestros por su comportamiento en el ruedo y por su estampa, además de ser la más numerosa de las de la época, con más de un millar de vacas de vientre.

Una de sus grandes labores, fue su aportación al traslado de los restos mortales del descubridor, desde la Habana (una vez que Cuba se independizó de España) para establecerlos en la Catedral de Sevilla.

El periódico “London News” relató en 1898 la salida de los restos de Colón de Cuba a España

Distintas localidades españolas manifestaron su deseo de constituirse en depositarias definitivas de los restos del descubridor, tales como Granada, Córdoba, La Rábida (Huelva) y San Fernando (Cádiz), pero se decidió que fuera la catedral de Sevilla, con espacio suficiente para albergar asimismo el mausoleo realizado por el escultor valenciano Arturo Mélida, que también sería trasladado desde La Habana. 

Este mausoleo presenta los cuatro heraldos que representaban los cuatro reinos españoles (Castilla, León, Aragón y Navarra) y una inscripción que pone “Aquí yacen los huesos de Cristóbal Colón, primer Almirante y descubridor del Nuevo Mundo R.I.P.A”.

Tumba de Cristóbal Colón

Los restos mortales llegaron al muelle del Guadalquivir de Sevilla el 19 de enero de 1899, recibiendo el duque la urna que fue acompañada en comitiva hasta la cripta de los Arzobispos de la catedral, lugar en el que descansaron hasta que, el 17 de noviembre de 1902, el duque de Veragua presenció el nuevo traslado al mausoleo de Arturo Mélida, para entonces ya instalado en el lado derecho de la nave del crucero, cercano a la puerta de San Cristóbal. 


Para conocer el recorrido de los restos mortales de Colón hasta su llegada a Sevilla, hay que tener en cuenta que falleció en Valladolid, mientras que seguía a la Corte itinerante de Fernando el Católico y allí se celebró el funeral.

Su cadáver reposó en el Convento de San Francisco de Valladolid hasta que su hijo trasladó el cuerpo al monasterio de la Cartuja de Sevilla, ya que su padre tenía un vínculo especial con la ciudad.

Posteriormente, sus restos se trasladaron a Santo Domingo, la capital de la República Dominicana, por petición expresa de Doña María de Toledo, viuda del hijo de Colón y benefactora de la catedral de Santo Domingo, y en 1975 se trasladó a La Habana (Cuba).

Sin embargo, la historia de los restos de Colón, presenta grandes dudas, ya que algunas teorías que sostienen que Colón nunca abandonó el monasterio de la Cartuja y otras que afirman que sus restos aún permanecen en Santo Domingo. 

 AREA DE SAN VICENTE-MIGUEL DEL CID-TEODOSIO

Plaza Duque de Veragua 


En el plano de Olavides (1.771) aparece sin nominar, por lo que se debió dotar con el nombre de alguna de las calles que lo conforman como Redes o No Molerás (actual Mendoza de los Ríos).

En la primera mitad del XIX era conocida como plaza o Plazuela del Carmen, por la cercanía del convento de los Carmelitas Calzados

En los años 60 del XIX pasó a llamarse plaza de Cuba, hasta 1899 en que se rotuló como Duque de Veragua, en reconocimiento y gratitud al excelentísimo señor D. Cristóbal Colón y de la Cerda, duque de Veragua (ver), descendiente de Cristóbal Colón, que posibilitó en el siglo XIX, el traslado de los restos mortales del descubridor, desde la Habana (una vez que Cuba se independizó de España) para establecerlos en la Catedral de Sevilla. 

En 1931, recibió el nombre de Luis Montoto (1851-1929), y en 1941 volvió a recobrar el actual.

Tiene una configuración cuadrada y está ligeramente elevada sobre el nivel de las calles limítrofes, constituyen un remanso de paz entre estrechas y angostas calles.

En la década de los 60 del XX, se reformó, según el proyecto del arquitecto municipal D. Luis Gómez Estern, pavimentándose y colocando bancos de ladrillo y azulejería modernos, siendo sustituidas las envejecidas acacias negras, Gleditsia triacanthos, por los naranjos que ahora existen.

Aunque llegó a tener gran esplendor, actualmente tiene un aspecto deplorable.

Aspecto anterior y Aspecto actual

Tres fuentes bajas de granito se retiraron en otra remodelación y se encuentran ubicadas en la Glorieta a Concha Piquer en el Parque de María Luisa.

Destaca un guardacantón (Guarda-rueda) de granito y otro metálico.