RUTAS POR SEVILLA: Vírgenes
Nuestra Señora del Socorro.
La Virgen del Socorro representa el
consuelo y la esperanza en medio del dolor, una advocación que, desde hace más
de cuatro siglos, continúa despertando la devoción de generaciones de
sevillanos y constituye uno de los grandes tesoros del patrimonio religioso de
la ciudad.
Es la dolorosa titular de la Hermandad
del Amor y una de las imágenes marianas de mayor personalidad artística y
devocional de la Iglesia Colegial del Divino Salvador de Sevilla. Su serena
expresión de dolor, la delicadeza de sus facciones y la elegancia con la que
tradicionalmente se presenta al culto y procesiona bajo palio la han convertido
en una de las grandes referencias de la Semana Santa sevillana.
Nuestra Señora del Socorro
La historia de la imagen se encuentra
rodeada de un interesante debate artístico. La Hermandad sostiene que se trata
de la misma Virgen contratada por Juan de Mesa y Velasco junto con el Santísimo
Cristo del Amor. En efecto, la escritura otorgada ante el escribano Baltasar de
Valdés el 13 de mayo de 1618, por la que el escultor se comprometía a realizar
el crucificado, incluía también la ejecución de “una hechura de imagen de
Nuestra Señora” de dos varas de altura, con brazos articulados y tallada hasta
medio cuerpo, especificando que debía ser “de tristeza acabada en toda
perfección”. Dos años más tarde, el 4 de junio de 1620, la carta de pago
acreditaba la entrega tanto del Cristo como de la imagen de la Virgen, que
vuelve a aparecer citada en el inventario de bienes de la corporación realizado
en 1623.
Detalle de Nuestra Señora del Socorro
Aunque diversos historiadores han
atribuido la imagen a intervenciones posteriores, especialmente a Gabriel de
Astorga durante el siglo XIX, la documentación conservada y el análisis de
algunos elementos originales permiten mantener abierta la hipótesis de que el
núcleo esencial de la talla corresponda realmente a Juan de Mesa. De ser así,
constituiría una de las escasas dolorosas documentadas del gran discípulo de
Juan Martínez Montañés, lo que aumentaría notablemente su importancia dentro
del patrimonio escultórico sevillano.
A lo largo de los siglos la imagen ha
experimentado diversas restauraciones. La primera de la que existe constancia
documental data de 1804. En un libro de cuentas de la Hermandad, el mayordomo
Marcos Álvarez de Valcárcel dejó constancia de haber sufragado personalmente
los 450 reales que costó renovar la escultura y volver a estofarla. Aunque no
existe certeza sobre el autor de esta intervención, algunos investigadores
consideran posible que fuera realizada por Juan de Astorga, quien pertenecía a
la Archicofradía desde 1803 y desarrolló diversos trabajos para ella.
Ya en el siglo XX, Antonio Castillo Lastrucci intervino la imagen en 1934, retocando la zona de los ojos y realizando un nuevo juego de manos. Sin embargo, la Virgen continúa luciendo habitualmente las manos consideradas originales por la mayoría de los especialistas, conservándose las realizadas por Lastrucci en el patrimonio de la corporación. Posteriormente, en 1967, Francisco Buiza efectuó una nueva restauración en la que refinó las facciones del rostro, renovó la policromía y sustituyó el candelero.