viernes, 2 de octubre de 2026

AREA CENTRO 1

Plaza del Cabildo y Pasaje de los Seises.

A pocos pasos de la catedral, en uno de los espacios más céntricos de Sevilla, se encuentra la Plaza del Cabildo, un rincón relativamente oculto que contrasta con la intensa actividad de las calles que la rodean. Su carácter recogido se debe, en buena medida, a que no funciona como una plaza abierta a una gran vía, sino como un espacio interior al que se accede a través de varios pasajes peatonales. Esta singular disposición hace que, pese a encontrarse junto a la avenida de la Constitución y muy próxima al templo catedralicio, conserve una atmósfera tranquila y casi doméstica.

La plaza tiene planta semicircular y está rodeada por un edificio porticado que sigue la curvatura del espacio. Su construcción corresponde al arquitecto Joaquín Barquín y Barón y se realizó a comienzos de la década de 1960, dentro de la transformación urbana que experimentó este sector de la ciudad durante el siglo XX. El conjunto presenta una composición de inspiración clasicista, con una sucesión de arcos apoyados sobre columnas de mármol en la planta baja y cuatro plantas con arquerías sobre los soportales. La decoración pictórica de las arcadas y de las zonas superiores fue realizada por el artista José Palomar, siguiendo igualmente un lenguaje de carácter clásico.

Plaza del Cabildo

Plaza del Cabildo

El pavimento combina losas de Tarifa y cantos rodados, mientras que en el centro de la plaza se dispone una fuente circular. 

Detalle de la fuente circular


La zona correspondiente a los soportales está ocupada por pequeños establecimientos, algunos vinculados tradicionalmente al comercio de antigüedades, monedas y sellos. 

Detalle de los soportales



Detalle de los soportales. Al fondo un lienzo de muralla


Detalle de los soportales. A la derecha un lienzo de muralla


Detalle de los soportales

La Plaza del Cabildo recibió oficialmente esta denominación en 1974, a petición del Cabildo Catedral y de la sociedad Construcciones Almola, S. L. El nombre guarda relación con la historia del solar, pues en él se levantó durante siglos el Colegio de San Miguel, institución perteneciente al Cabildo Catedral. Incluso después de la construcción del actual conjunto residencial, algunos miembros del Cabildo continuaron vinculados al lugar.

Durante siglos, el solar estuvo ocupado por el Colegio de San Miguel (leer mas), un amplio complejo perteneciente al Cabildo Catedral que desarrolló diversas funciones. Su origen se remontaba a la Edad Media y el recinto llegó a incluir viviendas, almacenes, carnicerías y otras dependencias. También existió en sus inmediaciones un cementerio y, especialmente, una institución destinada a la formación de jóvenes vinculados a la Catedral.

Entre aquellos muchachos se encontraban los niños de coro y los llamados “seises”, cuya formación musical y religiosa estuvo ligada durante siglos a este entorno. La presencia de estos niños explica precisamente la denominación del actual pasaje de los Seises.

La demolición del antiguo colegio abrió la posibilidad de crear un espacio mucho más amplio frente a la fachada occidental de la Catedral. Y efectivamente, durante las reformas urbanísticas del entorno de la avenida de la Constitución se planteó la creación de un espacio abierto que permitiera contemplar con mayor perspectiva la fachada principal de la Catedral.

En 1940, el arquitecto municipal Juan Talavera y Heredia elaboró un proyecto en el que participaron también José Espiau y Aníbal González. La propuesta contemplaba una amplia plaza de planta rectangular, con un estanque central destinado a reflejar la monumental arquitectura gótica de la Catedral. Los laterales estarían ocupados por edificios de inspiración neobarroca y una galería porticada serviría como uno de los accesos al nuevo espacio. Para hacer realidad la propuesta habría sido necesario incluso transformar el entorno del Arco del Postigo y eliminar el antiguo Mercado del Postigo.

El proyecto, sin embargo, no llegó a materializarse. Entre las dificultades que contribuyeron a su abandono estuvieron el elevado coste de las obras y, de manera especialmente significativa, la aparición de restos de estructuras defensivas medievales.

Pueden distinguirse dos estructuras defensivas medievales de distinta naturaleza. Una de ellas se encuentra en el acceso desde la calle Arfe y corresponde a un tramo relacionado con la antigua cerca musulmana de Sevilla. Este fragmento formaba parte del sector defensivo que comunicaba el Arco del Postigo con la desaparecida Puerta del Arenal, situada en las proximidades de la actual confluencia de las calles Arfe, García de Vinuesa, Castelar y Harinas.

El segundo lienzo, mucho más visible, recorre el lado recto de la plaza y alcanza aproximadamente cincuenta metros. Su función histórica era diferente. No constituía propiamente la muralla exterior de la ciudad, sino una estructura secundaria que partía de la cerca y se prolongaba perpendicularmente hacia el recinto de la antigua mezquita mayor. Formaba parte de la compleja organización defensiva y palatina de la zona, relacionada con la alcazaba donde se encontraban el Alcázar y la mezquita.

Detalle de la fuente delante del segundo lienzo


Uno de los elementos más característicos de la plaza es precisamente su condición de espacio cerrado. Los accesos pueden realizarse desde la avenida de la Constitución, la calle Arfe y el entorno de la calle Almirantazgo, mediante pasos peatonales que conducen hacia el interior. Estos accesos pueden cerrarse durante la noche mediante rejas, reforzando todavía más la sensación de estar ante un espacio intermedio entre una plaza pública y un patio de carácter privado.

Acceso por el entorno de la calle Almirantazgo

Acceso por la calle Arfe


Entre estos accesos destaca especialmente el pasaje de los Seises, que comunica la avenida de la Constitución con la Plaza del Cabildo. Se trata de un paso cubierto y peatonal, creado a comienzos de la década de 1970 como parte del nuevo conjunto urbanístico levantado sobre el antiguo solar del Colegio de San Miguel. Su trazado presenta una ligera pendiente descendente hacia la plaza y está pavimentado con ladrillo.

Acceso por el Pasaje de los Seises


El nombre de Pasaje de los Seises fue adoptado oficialmente en 1981 como homenaje a los niños que desde hace siglos participan en los tradicionales bailes ante el Santísimo Sacramento en la Catedral. Su origen se relaciona con la antigua formación de niños destinados al servicio litúrgico y musical de la institución catedralicia y, como hemos comentado, el Colegio de San Miguel desempeñó un papel fundamental en esa formación.

El pasaje no solo sirve de comunicación entre la avenida de la Constitución y la plaza. A sus lados se abren accesos a viviendas y establecimientos. En uno de sus extremos aparecen un pequeño jardín o patio con una fuente central y unas arquerías sostenidas por columnas. En su pared destacan dos placas que hacen referencia al terremoto de Lisboa y a la creación de las Escuelas Generales de Latín y Árabe.

Pequeño jardín cerrado por una reja

Detalle del patio

Detalle del patio

Placa en Pasaje de los Seises: sábado primero de noviembre de 1755 a las diez de la mañana se padeció un terremoto central que en cerca de un cuarto de hora maltrató muchos edificios y entre ellos nuestra Santa Iglesia y el Cabildo se pasó a celebrar los Divinos Oficios a este su colegio sirviendo de templo esta galería hasta el sábado 28 de febrero de 1756 años

Placa en el Pasaje de los Seises: XXVIII andados del mes de deziembre del año 1254, el Rey Don Alonso el Sabio otorgó a Sevilla Estudio e Escuelas Generales de Latino e Aravigo, germen de nuestra Universidad, una de sus primeras sedes fue este Colegio de San Miguel. 28 de diciembre de 1995

Igualmente, al fondo y a la derecha del Pasaje de los Seises podemos ver un bronce de Arfe sobre la pared, realizado por la Escuela de Artes y oficios de Sevilla para recordar el cuarto centenario del nacimiento de uno de los orfebres más reconocidos de nuestra ciudad. Sin duda, en su dilatada carrera profesional, si por algo es recordado es por sus custodias procesionales en plata, especialmente la custodia de la Catedral de Sevilla que tiene más de tres metros de altura y pesa más de trescientos kilos.

Área del bronce Juan de Arfe

Detalle


Desde la década de 1980, los domingos acoge un conocido mercado dedicado a la filatelia y la numismática, tradición que anteriormente tenía como escenario la Plaza de Santa Marta. A los sellos, monedas y billetes se han sumado con el tiempo otros objetos de coleccionismo, como cromos, pequeños relojes, pines, minerales, insectos y diversas piezas antiguas.

La plaza y el pasaje de los Seises forman, en definitiva, un conjunto en el que la historia de Sevilla se percibe a través de diferentes capas. La arquitectura contemporánea de Joaquín Barquín y Barón se adapta a un espacio cargado de memoria; los restos de época islámica recuerdan la ciudad anterior a la conquista castellana; el antiguo Colegio de San Miguel evoca la organización educativa y religiosa del Cabildo Catedral; y el nombre de los Seises mantiene presente una tradición que todavía forma parte de la vida litúrgica sevillana.