miércoles, 15 de julio de 2026

AREA CENTRO 2

Calle Velázquez.

La calle Velázquez une hoy la confluencia de O'Donnell y Pedro Caravaca con la de Rioja y Tetuán, formando parte del gran eje comercial que enlaza la Plaza Nueva con la Campana. Aunque en la actualidad es una vía eminentemente dedicada al comercio y al tránsito peatonal, su historia refleja la profunda transformación urbana experimentada por el centro de Sevilla desde la Baja Edad Media hasta nuestros días.

Calle Velázquez

Esquina Pedro Caravaca

Su origen documental se remonta, al menos, a 1485, cuando aparece citada con los nombres de Triperas o Triperos, cuya procedencia no ha podido determinarse con certeza. Algunos autores han relacionado el topónimo con la presencia de establecimientos dedicados a la venta o tratamiento de vísceras, aunque no existe una prueba documental concluyente. Durante el siglo XVII convivió con la denominación de calle de San Gregorio, tomada del hospital de San Gregorio que estuvo establecido en ella. Ambos nombres se emplearon simultáneamente durante décadas, hasta que a finales del siglo XVII o comienzos del XVIII terminó imponiéndose definitivamente el de Triperos, tal como figura en el plano de Pablo de Olavide de 1771.

La denominación actual fue aprobada en 1845 para rendir homenaje al gran pintor sevillano Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599-1660), una de las figuras más universales de la pintura barroca española y maestro indiscutible de la corte de Felipe IV. Con este cambio, el Ayuntamiento quiso sustituir antiguos nombres de origen popular por otros dedicados a personajes ilustres vinculados a la ciudad.

El aspecto de la calle ha cambiado notablemente a lo largo de los siglos. En época moderna era una vía mucho más estrecha e irregular que la actual, especialmente en su lado derecho, donde existían entrantes, rincones y edificaciones que dificultaban el paso. La documentación municipal conserva numerosos testimonios de los problemas que ocasionaba esta configuración. En 1588 el alcalde Martín Hernández Cerón ordenó cerrar un rincón situado junto a la antigua calle de la Muela —la actual O'Donnell— porque se había convertido en un lugar donde se arrojaban inmundicias. Pocos años después, en 1597, fue derribada una casa que había invadido el espacio público, mientras que en 1671 los vecinos denunciaban los daños que las ruedas de carros y carruajes causaban en las fachadas debido a la escasa anchura de la calle.

La necesidad de crear una gran vía que comunicara la Plaza Nueva con la Campana llevó al Ayuntamiento a plantear durante el siglo XIX un ambicioso proyecto de alineación y ensanche. Aunque inicialmente fue rechazado por el Gobierno en 1863, las obras comenzaron finalmente en 1878 y se prolongaron hasta 1902, afectando tanto a Velázquez como a Tetuán. Gracias a estas actuaciones desaparecieron numerosos inmuebles antiguos, se rectificaron las alineaciones y la calle adquirió el aspecto amplio y rectilíneo que conserva en la actualidad. A comienzos del siglo XX también se amplió la confluencia con O'Donnell, facilitando la circulación de personas y vehículos.

Calle Velázquez

La evolución de su pavimento refleja igualmente las sucesivas modernizaciones de Sevilla. Ya en 1522 estaba enladrillada, circunstancia poco frecuente para la época. En 1591 sus vecinos protestaban porque había sido empedrada con un firme demasiado elevado, y en 1612 se ordenó colocar piedra de mayor tamaño para mejorar su resistencia. Durante el mandato del asistente José Manuel de Arjona, en las primeras décadas del siglo XIX, recibió el característico pavimento de grandes losas que se extendió por numerosas calles del centro histórico. En 1889 fue asfaltada, convirtiéndose en una de las primeras calles sevillanas en incorporar este sistema, posteriormente sustituido por adoquines rejuntados con asfalto y, desde 1921, por asfalto comprimido. Hoy presenta el pavimento habitual del centro urbano, con calzada asfaltada y amplias aceras destinadas preferentemente al tránsito peatonal.

Su arquitectura responde, en gran medida, a la renovación experimentada tras los ensanches de finales del siglo XIX. Predominan edificios de tres y cuatro plantas construidos entre finales del Ochocientos y las primeras décadas del siglo XX, concebidos inicialmente para albergar viviendas sobre locales comerciales. Entre ellos destaca el inmueble número 8, una elegante obra modernista levantada en 1909, que constituye uno de los mejores ejemplos de este estilo conservados en el centro de Sevilla.

Calle Velázquez

Calle Velázquez

Durante buena parte del siglo XIX y las primeras décadas del XX, la calle Velázquez fue uno de los principales espacios de sociabilidad de la ciudad. La inauguración del Teatro San Fernando incrementó notablemente el tránsito nocturno y favoreció la instalación de cafés, casinos, círculos recreativos y establecimientos donde se reunían comerciantes, profesionales, intelectuales y artistas. Aquella intensa vida social convivió, sin embargo, con problemas de orden público. En la década de 1850 fueron frecuentes las quejas vecinales por la prostitución existente en algunas casas de la calle, situación que llevó a las autoridades a trasladar esta actividad hacia la Alameda de Hércules.

Entre los establecimientos más célebres destacó el Café Central, uno de los grandes centros de reunión de la Sevilla intelectual del siglo XIX. En sus salones se celebraban tertulias literarias frecuentadas por escritores, periodistas y poetas como Benito Mas y Prat. También alcanzó gran prestigio el Café de América, muy concurrido por comerciantes y hombres de negocios, así como el Café Nacional, instalado en un edificio que anteriormente había ocupado el Ateneo de Sevilla. Este último adquirió una especial relevancia durante los años veinte, cuando acogió las reuniones del grupo de escritores y artistas vinculados a la revista Mediodía, integrada por destacados representantes de la Generación del 27 en Sevilla. Luis Cernuda, Joaquín Romero Murube, Rafael Laffón y otros intelectuales compartieron allí debates literarios y artísticos que contribuyeron a dinamizar la vida cultural sevillana de la época.

La calle también albergó durante el siglo XIX una biblioteca pública y diversos establecimientos relacionados con la actividad editorial y periodística. En el número 12 estuvo situada durante décadas la sede administrativa de Prensa Española, editora del diario ABC, así como la popular oficina conocida como "La Teatral", donde varias generaciones de sevillanos adquirieron entradas para teatros, espectáculos y corridas de toros.

A lo largo del siglo XX, la función recreativa fue cediendo progresivamente ante el creciente protagonismo del comercio. La cercanía de Tetuán y Sierpes convirtió a Velázquez en una prolongación natural del principal distrito comercial de Sevilla. Numerosos establecimientos tradicionales dieron paso a tiendas de moda, perfumerías y comercios especializados, aunque todavía sobreviven algunos negocios históricos que recuerdan el ambiente de otras épocas. De las antiguas tertulias apenas permanece el recuerdo de la Tertulia Cultural Bética, cuyo pequeño salón acristalado continúa evocando la intensa vida intelectual que caracterizó esta calle.

En la actualidad, Velázquez constituye una de las arterias comerciales más importantes del casco histórico sevillano. Miles de personas la recorren diariamente camino de la Plaza Nueva, la Campana o la calle Sierpes, convirtiéndola en un espacio dinámico donde conviven la actividad económica, la arquitectura de finales del siglo XIX y la memoria de una calle que, durante siglos, fue escenario de la evolución urbana, social y cultural de Sevilla.