viernes, 20 de marzo de 2026

RUTAS POR SEVILLA: Vírgenes

Virgen de la Merced. Hermandad de Pasión.

Virgen de la Merced

La imagen de la Virgen de la Merced de la Hermandad de Pasión tiene su origen en un periodo de transición para la corporación, que quedó privada de su antigua titular mariana en la década de 1840. Ante esta circunstancia, y movidos por el deseo de mantener vivo el culto a la Santísima Virgen, un grupo de hermanos decidió donar una nueva imagen realizada hacia 1800, obra de autor anónimo sevillano.

No obstante, antes de la incorporación definitiva de esta talla, la hermandad intentó sin éxito obtener la cesión de una Dolorosa perteneciente a la parroquia de San Ildefonso, gestionando la petición ante el Gobernador Eclesiástico del Arzobispado. Fracasada esta vía, varios cofrades adquirieron en diciembre de 1842, sufragándola con recursos propios, una imagen mariana que originalmente había sido concebida como representación de una santa. Esta escultura, adaptada posteriormente a la iconografía dolorosa, se integró como cotitular de la corporación durante más de un siglo.

A lo largo del tiempo, sin embargo, comenzaron a surgir dudas sobre la idoneidad artística y devocional de la talla, que, pese al cariño que le profesaban los hermanos, era considerada de escaso valor estético y con limitada capacidad expresiva dentro del lenguaje propio de las Dolorosas sevillanas. Por ello, a comienzos de 1966, la Junta de Gobierno presidida por Juan Fernández Rodríguez García del Busto impulsó un proceso de renovación de la imagen titular.

En el transcurso de estas gestiones, los responsables de la hermandad tuvieron conocimiento de la existencia de una escultura en el taller del reconocido imaginero Sebastián Santos Rojas. Con el fin de fundamentar la decisión, solicitaron informes a destacadas personalidades del ámbito artístico sevillano, quienes valoraron positivamente tanto la calidad formal como la adecuación devocional de la obra. A la vista de estos dictámenes, se convocó un Cabildo General Extraordinario el 6 de febrero de 1966, en el que se sometió a votación la sustitución de la antigua imagen. La propuesta fue aprobada por aclamación, reflejo del consenso alcanzado entre los hermanos.

Virgen de la Merced

La nueva imagen de Nuestra Madre y Señora de la Merced, tallada en madera de ciprés, destaca por un equilibrio muy logrado entre serenidad y contenido dolor. Su rostro presenta una expresión recogida, en la que la emoción se manifiesta de manera contenida, sin estridencias. Los ojos, de cristal y ligeramente mayores de lo habitual en la producción del escultor, aportan una mirada profunda y verosímil, matizada por pestañas postizas y cejas de trazo descendente que refuerzan el carácter melancólico del conjunto.

Detalle de la Virgen de la Merced

Las mejillas aparecen surcadas por siete lágrimas de cristal, símbolo tradicional de los dolores de la Virgen, mientras que los labios, apenas entreabiertos, permitiendo incluso la visión de la lengua, sugieren un suspiro contenido que humaniza la expresión. El modelado del cuello, de líneas suaves y elegantes, demuestra un cuidado estudio anatómico, al igual que las manos, también de ciprés, donde se aprecia una evolución en el lenguaje plástico del autor. En ellas, la disposición de los dedos rompe con esquemas anteriores, generando un movimiento más natural y expresivo.

Detalle de la Virgen de la Merced


La policromía, aplicada con tonos pálidos y suaves matices rosáceos, evoca las primeras etapas creativas de Sebastián Santos, aportando a la imagen una delicadeza que contribuye a su intensa capacidad devocional. Tras su sustitución, la antigua talla fue trasladada al convento de las Madres Mercedarias de la calle Levíes, donde continúa recibiendo culto, cerrando así un capítulo significativo en la historia de la hermandad.

Detalle de la Virgen de la Merced