miércoles, 15 de julio de 2026

ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA

Retablo cerámico de Studebaker.

El gran panel cerámico de Studebaker, situado en la fachada del número 9 de la calle Tetuán, constituye una de las manifestaciones más sobresalientes de la publicidad artística conservadas en Sevilla. 

Realizado en 1924 por el pintor y ceramista sevillano Enrique Orce Mármol (1885-1952) y fabricado en los prestigiosos talleres de Viuda e Hijos de Ramos Rejano, en Triana, representa el encuentro entre la tradición cerámica sevillana y la modernidad que comenzaba a transformar la sociedad durante el primer tercio del siglo XX.

Azulejo de Studebaker

La obra, de aproximadamente 4,60 metros de ancho por 2,80 de alto, está formada por azulejos de 20 × 20 centímetros decorados mediante la técnica del aguarrás, procedimiento que permitía obtener una pintura de gran riqueza cromática y extraordinario detalle. Su finalidad era servir como anuncio permanente de los automóviles de la firma estadounidense Studebaker, una de las marcas más prestigiosas de su tiempo.

La escena representa un elegante automóvil Studebaker de seis cilindros, muy probablemente un modelo Big Six o Special Six, lanzado precisamente en 1924. 

Detalle

En su interior viajan cinco jóvenes elegantemente vestidas según la moda de los felices años veinte, símbolo de una nueva mujer más independiente y protagonista de la vida social. 

Detalle

El vehículo recorre un parque ajardinado y, al pasar junto a una reproducción de la célebre escultura El pensador, de Auguste Rodin, las ocupantes detienen su marcha. Una de ellas señala la estatua mientras parece explicar sus características a sus acompañantes, que la contemplan con interés. La composición transmite una idea muy propia de la época: el automóvil ya no era únicamente un medio de transporte, sino un distintivo de prestigio social asociado al ocio, la cultura y el progreso.

Detalle del pensador de Rodin

El panel fue instalado en la fachada del desaparecido Bar El Sport por iniciativa de Vicente Aceña, representante de Studebaker en Sevilla. Su propietario, José Guillén, conocido popularmente como Pepe "el del Sport", había concebido el establecimiento como un exclusivo club de inspiración inglesa, más cercano a un círculo de reunión que a un café convencional. Allí se daban cita empresarios, profesionales y miembros destacados de la sociedad sevillana para mantener tertulias y encuentros sociales. La fama del local fue tal que una de las primeras mujeres admitidas en su interior fue la popular cantante Juanita Reina, circunstancia que ilustra el carácter reservado del establecimiento. El bar permaneció abierto hasta comienzos de la década de 1970; actualmente el local está ocupado por una joyería.

El antiguo bar The Sport de la calle Tetuán, con el azulejo publicitario del Studebaker. Sevilla, años 30. (ver) (CC BY 3.0)

La ubicación del panel, prácticamente a la altura de los viandantes y en una acera que durante décadas soportó un intenso tráfico rodado, favoreció el deterioro de la obra. El roce continuo, la pérdida de piezas y el desgaste de la superficie hicieron temer por su desaparición. Para garantizar su conservación fue desmontado en agosto de 1978 y trasladado al taller que Alfonso Orce González —hijo del autor— dirigía junto a Alfonso Orce Villar en la Casa de los Artesanos de Triana, situada en la calle Covadonga. Allí se llevó a cabo una completa restauración que permitió recuperar su espléndida policromía y devolver estabilidad al conjunto antes de su reinstalación.

Más allá de su evidente valor artístico, el panel refleja el ambiente de optimismo tecnológico que caracterizó a los años veinte. La presencia de una marca internacional como Studebaker en una de las calles comerciales más importantes de Sevilla demuestra la creciente apertura de la ciudad a las innovaciones procedentes del extranjero. La propia trayectoria de la empresa resulta significativa: fundada en Estados Unidos por descendientes de emigrantes alemanes dedicados inicialmente a la fabricación de carruajes, Studebaker evolucionó hasta convertirse en uno de los fabricantes de automóviles más prestigiosos de Norteamérica, destacando por sus vehículos de seis cilindros antes de desaparecer definitivamente en 1966.

La composición de Enrique Orce no se limita a reproducir un anuncio comercial, sino que crea una auténtica escena de género en la que conviven elegancia, velocidad y refinamiento cultural. La presencia de El pensador de Rodin introduce un interesante contraste entre el progreso técnico representado por el automóvil y la reflexión intelectual simbolizada por una de las esculturas más célebres de la historia del arte. Esta combinación convierte el conjunto en una obra excepcional dentro de la cerámica publicitaria española.

Enrique Orce Mármol fue uno de los ceramistas más destacados de su generación y participó activamente en numerosos proyectos vinculados a la Exposición Iberoamericana de 1929, colaborando en programas decorativos de edificios tan emblemáticos como el Hotel Alfonso XIII o la Plaza de España. El panel de Studebaker constituye uno de los mejores ejemplos de su capacidad para trasladar al azulejo el lenguaje de la ilustración publicitaria contemporánea sin renunciar a la calidad artística.

Hoy este gran anuncio cerámico forma parte del patrimonio histórico de Sevilla y constituye un testimonio excepcional de una época en la que el arte, la publicidad y la arquitectura urbana convivían con naturalidad. Su conservación permite contemplar no solo una magnífica obra de la cerámica sevillana, sino también un reflejo de la modernidad, el cosmopolitismo y las aspiraciones de una ciudad que, en los años previos a la Exposición Iberoamericana de 1929, miraba decididamente hacia el futuro.