martes, 14 de julio de 2026

ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA

Retablo cerámico de Casa Calvillo.

Casa Calvillo fue uno de los establecimientos de hostelería más emblemáticos del centro de Sevilla. Abierto en 1932 en los bajos del edificio situado en la esquina de las calles Sierpes y Jovellanos, permaneció en funcionamiento hasta finales del siglo XX. Durante décadas constituyó un reconocido punto de encuentro de artistas, cantaores, saeteros, toreros, periodistas y destacados miembros de la sociedad sevillana, especialmente durante la Semana Santa y la Feria de Abril, cuando su privilegiada ubicación lo convertía en un lugar de referencia.

Reloj y rotulo de la casa Calvillo

Como testimonio de aquel popular establecimiento se conserva, en la fachada orientada a la calle Jovellanos, un magnífico panel cerámico dedicado a la Feria de Abril de 1934, apenas dos años después de la inauguración del restaurante. Realizado en la década de 1960, el mural mide aproximadamente 1,95 metros de ancho por 1,50 de alto y ha llegado hasta nuestros días en un excelente estado de conservación, a pesar de los sucesivos cambios de actividad comercial experimentados por el local.

Panel cerámico

La composición reproduce con extraordinario detalle la caseta que Casa Calvillo instaló en la Feria de Abril cuando esta todavía se celebraba en el Prado de San Sebastián. En aquellos años las casetas no respondían a un modelo uniforme, sino que cada una poseía un diseño propio, lo que confería a la feria un carácter especialmente pintoresco. La de Casa Calvillo reproducía fielmente la fachada del edificio donde se encontraba el establecimiento, convirtiéndose en un singular ejemplo de esta antigua tradición.

El panel refleja con notable precisión numerosos elementos arquitectónicos que aún hoy pueden identificarse en el inmueble. Se reconocen las ventanas, el rótulo de la calle Jovellanos, el pequeño retablo cerámico de San José que continúa presidiendo la fachada e incluso las inscripciones de “Prohibido fijar carteles”. En la esquina aparece el letrero “Las Cuatro Esquinas de San José. Antonio Calvillo”, mientras que en la parte superior destaca una hilera de farolillos y el gran rótulo “PEÑA CALVILLO”. A través de las ventanas inferiores se aprecia el interior del establecimiento, con varios clientes junto a la barra, las botellas alineadas en los estantes y la decoración festiva propia de la feria.

Detalle del interior

El fondo de la escena, a la izquierda, muestra otras casetas, árboles, banderas españolas y los tradicionales farolillos que decoraban el recinto ferial. 

Detalle de las casetas

En primer plano se desarrolla una animada escena costumbrista protagonizada por caballistas elegantemente ataviados, dos mujeres vestidas con traje de flamenca, varios clientes sentados en las mesas del establecimiento y un camarero sirviendo a los comensales. Completa la composición un vendedor ambulante que transporta una cesta de mimbre cubierta con un paño blanco, probablemente destinada a la venta de almendras saladas, un producto muy habitual en las ferias de la época.

Detalle del vendedor

En la esquina superior izquierda puede leerse la inscripción “Feria de Abril 1934. Mi caseta”, una leyenda que subraya el carácter conmemorativo de la obra y su estrecha vinculación con la historia del establecimiento.

El panel fue pintado por Facundo Peláez Jaén en la prestigiosa fábrica trianera Cerámica Santa Ana, cuya firma figura en el ángulo inferior derecho. Nacido en Écija en 1928 y fallecido en Sevilla en 1999, Peláez fue uno de los más destacados ceramistas sevillanos del siglo XX. Discípulo predilecto de Antonio Kiernam, colaboró con él en la ejecución de numerosos retablos cerámicos monumentales, alcanzando un extraordinario dominio del dibujo y del color que queda plenamente reflejado en esta obra, considerada hoy uno de los mejores testimonios cerámicos de la memoria popular de la Feria de Abril y de la Sevilla tradicional.