ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA
Retablo cerámico de Studebaker.
El gran panel cerámico de Studebaker, situado en la fachada del número 9 de la calle Tetuán, constituye una de las manifestaciones más sobresalientes de la publicidad artística conservadas en Sevilla.
Realizado en 1924 por el pintor y ceramista
sevillano Enrique Orce Mármol (1885-1952) y fabricado en los prestigiosos
talleres de Viuda e Hijos de Ramos Rejano, en Triana, representa el encuentro
entre la tradición cerámica sevillana y la modernidad que comenzaba a
transformar la sociedad durante el primer tercio del siglo XX.
Azulejo de Studebaker
La obra, de
aproximadamente 4,60 metros de ancho por 2,80 de alto, está formada por
azulejos de 20 × 20 centímetros decorados mediante la técnica del aguarrás,
procedimiento que permitía obtener una pintura de gran riqueza cromática y extraordinario
detalle. Su finalidad era servir como anuncio permanente de los automóviles de
la firma estadounidense Studebaker, una de las marcas más prestigiosas de su
tiempo.
La escena representa un elegante automóvil Studebaker de seis cilindros, muy probablemente un modelo Big Six o Special Six, lanzado precisamente en 1924.
Detalle
En su interior viajan cinco jóvenes elegantemente vestidas según la moda de los felices años veinte, símbolo de una nueva mujer más independiente y protagonista de la vida social.
Detalle
El vehículo recorre un parque ajardinado y, al
pasar junto a una reproducción de la célebre escultura El pensador, de Auguste
Rodin, las ocupantes detienen su marcha. Una de ellas señala la estatua
mientras parece explicar sus características a sus acompañantes, que la
contemplan con interés. La composición transmite una idea muy propia de la
época: el automóvil ya no era únicamente un medio de transporte, sino un
distintivo de prestigio social asociado al ocio, la cultura y el progreso.
Detalle del pensador de Rodin
El panel fue instalado
en la fachada del desaparecido Bar El Sport por iniciativa de Vicente Aceña,
representante de Studebaker en Sevilla. Su propietario, José Guillén, conocido
popularmente como Pepe "el del Sport", había concebido el
establecimiento como un exclusivo club de inspiración inglesa, más cercano a un
círculo de reunión que a un café convencional. Allí se daban cita empresarios,
profesionales y miembros destacados de la sociedad sevillana para mantener
tertulias y encuentros sociales. La fama del local fue tal que una de las
primeras mujeres admitidas en su interior fue la popular cantante Juanita
Reina, circunstancia que ilustra el carácter reservado del establecimiento. El
bar permaneció abierto hasta comienzos de la década de 1970; actualmente el
local está ocupado por una joyería.
La ubicación
del panel, prácticamente a la altura de los viandantes y en una acera que
durante décadas soportó un intenso tráfico rodado, favoreció el deterioro de la
obra. El roce continuo, la pérdida de piezas y el desgaste de la superficie
hicieron temer por su desaparición. Para garantizar su conservación fue desmontado
en agosto de 1978 y trasladado al taller que Alfonso Orce González —hijo del
autor— dirigía junto a Alfonso Orce Villar en la Casa de los Artesanos de
Triana, situada en la calle Covadonga. Allí se llevó a cabo una completa
restauración que permitió recuperar su espléndida policromía y devolver
estabilidad al conjunto antes de su reinstalación.
Más allá de su
evidente valor artístico, el panel refleja el ambiente de optimismo tecnológico
que caracterizó a los años veinte. La presencia de una marca internacional como
Studebaker en una de las calles comerciales más importantes de Sevilla demuestra
la creciente apertura de la ciudad a las innovaciones procedentes del
extranjero. La propia trayectoria de la empresa resulta significativa: fundada
en Estados Unidos por descendientes de emigrantes alemanes dedicados
inicialmente a la fabricación de carruajes, Studebaker evolucionó hasta
convertirse en uno de los fabricantes de automóviles más prestigiosos de
Norteamérica, destacando por sus vehículos de seis cilindros antes de
desaparecer definitivamente en 1966.
La composición
de Enrique Orce no se limita a reproducir un anuncio comercial, sino que crea
una auténtica escena de género en la que conviven elegancia, velocidad y
refinamiento cultural. La presencia de El pensador de Rodin introduce un
interesante contraste entre el progreso técnico representado por el automóvil y
la reflexión intelectual simbolizada por una de las esculturas más célebres de
la historia del arte. Esta combinación convierte el conjunto en una obra
excepcional dentro de la cerámica publicitaria española.
Enrique Orce
Mármol fue uno de los ceramistas más destacados de su generación y participó
activamente en numerosos proyectos vinculados a la Exposición Iberoamericana de
1929, colaborando en programas decorativos de edificios tan emblemáticos como
el Hotel Alfonso XIII o la Plaza de España. El panel de Studebaker constituye
uno de los mejores ejemplos de su capacidad para trasladar al azulejo el
lenguaje de la ilustración publicitaria contemporánea sin renunciar a la
calidad artística.
Hoy este gran anuncio cerámico forma parte del patrimonio histórico de Sevilla y constituye un testimonio excepcional de una época en la que el arte, la publicidad y la arquitectura urbana convivían con naturalidad. Su conservación permite contemplar no solo una magnífica obra de la cerámica sevillana, sino también un reflejo de la modernidad, el cosmopolitismo y las aspiraciones de una ciudad que, en los años previos a la Exposición Iberoamericana de 1929, miraba decididamente hacia el futuro.
