AREA CENTRO 1
Plaza del Cabildo y Pasaje de los Seises.
A pocos
pasos de la catedral, en uno de los espacios más céntricos de Sevilla, se
encuentra la Plaza del Cabildo, un rincón relativamente oculto que contrasta
con la intensa actividad de las calles que la rodean. Su carácter recogido se
debe, en buena medida, a que no funciona como una plaza abierta a una gran vía,
sino como un espacio interior al que se accede a través de varios pasajes
peatonales. Esta singular disposición hace que, pese a encontrarse junto a la
avenida de la Constitución y muy próxima al templo catedralicio, conserve una
atmósfera tranquila y casi doméstica.
La plaza tiene
planta semicircular y está rodeada por un edificio porticado que sigue la
curvatura del espacio. Su construcción corresponde al arquitecto Joaquín
Barquín y Barón y se realizó a comienzos de la década de 1960, dentro de la transformación
urbana que experimentó este sector de la ciudad durante el siglo XX. El
conjunto presenta una composición de inspiración clasicista, con una sucesión
de arcos apoyados sobre columnas de mármol en la planta baja y cuatro plantas
con arquerías sobre los soportales. La decoración pictórica de las arcadas y de
las zonas superiores fue realizada por el artista José Palomar, siguiendo
igualmente un lenguaje de carácter clásico.
Plaza del Cabildo
El
pavimento combina losas de Tarifa y cantos rodados, mientras que en el centro
de la plaza se dispone una fuente circular.
La zona
correspondiente a los soportales está ocupada por pequeños establecimientos,
algunos vinculados tradicionalmente al comercio de antigüedades, monedas y
sellos.
La Plaza del
Cabildo recibió oficialmente esta denominación en 1974, a petición del Cabildo
Catedral y de la sociedad Construcciones Almola, S. L. El nombre guarda
relación con la historia del solar, pues en él se levantó durante siglos el
Colegio de San Miguel, institución perteneciente al Cabildo Catedral. Incluso
después de la construcción del actual conjunto residencial, algunos miembros
del Cabildo continuaron vinculados al lugar.
Durante siglos,
el solar estuvo ocupado por el Colegio de San Miguel (leer mas), un amplio
complejo perteneciente al Cabildo Catedral que desarrolló diversas funciones.
Su origen se remontaba a la Edad Media y el recinto llegó a incluir viviendas,
almacenes, carnicerías y otras dependencias. También existió en sus
inmediaciones un cementerio y, especialmente, una institución destinada a la
formación de jóvenes vinculados a la Catedral.
Entre aquellos
muchachos se encontraban los niños de coro y los llamados “seises”, cuya
formación musical y religiosa estuvo ligada durante siglos a este entorno. La
presencia de estos niños explica precisamente la denominación del actual pasaje
de los Seises.
La demolición
del antiguo colegio abrió la posibilidad de crear un espacio mucho más amplio
frente a la fachada occidental de la Catedral. Y efectivamente, durante las
reformas urbanísticas del entorno de la avenida de la Constitución se planteó
la creación de un espacio abierto que permitiera contemplar con mayor
perspectiva la fachada principal de la Catedral.
En 1940, el
arquitecto municipal Juan Talavera y Heredia elaboró un proyecto en el que
participaron también José Espiau y Aníbal González. La propuesta contemplaba
una amplia plaza de planta rectangular, con un estanque central destinado a
reflejar la monumental arquitectura gótica de la Catedral. Los laterales
estarían ocupados por edificios de inspiración neobarroca y una galería
porticada serviría como uno de los accesos al nuevo espacio. Para hacer
realidad la propuesta habría sido necesario incluso transformar el entorno del
Arco del Postigo y eliminar el antiguo Mercado del Postigo.
El proyecto,
sin embargo, no llegó a materializarse. Entre las dificultades que
contribuyeron a su abandono estuvieron el elevado coste de las obras y, de
manera especialmente significativa, la aparición de restos de estructuras
defensivas medievales.
Pueden
distinguirse dos estructuras defensivas medievales de distinta naturaleza. Una
de ellas se encuentra en el acceso desde la calle Arfe y corresponde a un tramo
relacionado con la antigua cerca musulmana de Sevilla. Este fragmento formaba
parte del sector defensivo que comunicaba el Arco del Postigo con la
desaparecida Puerta del Arenal, situada en las proximidades de la actual
confluencia de las calles Arfe, García de Vinuesa, Castelar y Harinas.
El segundo
lienzo, mucho más visible, recorre el lado recto de la plaza y alcanza
aproximadamente cincuenta metros. Su función histórica era diferente. No
constituía propiamente la muralla exterior de la ciudad, sino una estructura
secundaria que partía de la cerca y se prolongaba perpendicularmente hacia el
recinto de la antigua mezquita mayor. Formaba parte de la compleja organización
defensiva y palatina de la zona, relacionada con la alcazaba donde se
encontraban el Alcázar y la mezquita.
Detalle de la fuente
delante del segundo lienzo
Uno de
los elementos más característicos de la plaza es precisamente su condición de
espacio cerrado. Los accesos pueden realizarse desde la avenida de la
Constitución, la calle Arfe y el entorno de la calle Almirantazgo, mediante
pasos peatonales que conducen hacia el interior. Estos accesos pueden cerrarse
durante la noche mediante rejas, reforzando todavía más la sensación de estar
ante un espacio intermedio entre una plaza pública y un patio de carácter
privado.
Acceso por el entorno
de la calle Almirantazgo
Acceso por la calle
Arfe
Entre
estos accesos destaca especialmente el pasaje de los Seises, que comunica la
avenida de la Constitución con la Plaza del Cabildo. Se trata de un paso
cubierto y peatonal, creado a comienzos de la década de 1970 como parte del
nuevo conjunto urbanístico levantado sobre el antiguo solar del Colegio de San
Miguel. Su trazado presenta una ligera pendiente descendente hacia la plaza y
está pavimentado con ladrillo.
Acceso por el Pasaje
de los Seises
El nombre de Pasaje
de los Seises fue adoptado oficialmente en 1981 como homenaje a los niños que
desde hace siglos participan en los tradicionales bailes ante el Santísimo
Sacramento en la Catedral. Su origen se relaciona con la antigua formación de
niños destinados al servicio litúrgico y musical de la institución catedralicia
y, como hemos comentado, el Colegio de San Miguel desempeñó un papel
fundamental en esa formación.
El pasaje no
solo sirve de comunicación entre la avenida de la Constitución y la plaza. A
sus lados se abren accesos a viviendas y establecimientos. En uno de sus
extremos aparecen un pequeño jardín o patio con una fuente central y unas
arquerías sostenidas por columnas. En su pared destacan dos placas que hacen
referencia al terremoto de Lisboa y a la creación de las Escuelas Generales de Latín
y Árabe.
Pequeño jardín cerrado por una reja
Detalle del patio
Placa en Pasaje de los Seises: sábado
primero de noviembre de 1755 a las diez de la mañana se padeció un
terremoto central que en cerca de un cuarto de hora maltrató muchos edificios y
entre ellos nuestra Santa Iglesia y el Cabildo se pasó a celebrar los
Divinos Oficios a este su colegio sirviendo de templo esta galería hasta
el sábado 28 de febrero de 1756 años
Placa en el Pasaje de los Seises:
XXVIII andados del mes de deziembre del año 1254, el Rey Don Alonso el Sabio
otorgó a Sevilla Estudio e Escuelas Generales de Latino e Aravigo, germen de
nuestra Universidad, una de sus primeras sedes fue este Colegio de San Miguel.
28 de diciembre de 1995
Igualmente, al fondo y a la derecha del Pasaje de los
Seises podemos ver un
bronce de Arfe sobre la pared, realizado por la Escuela de Artes y oficios de
Sevilla para recordar el cuarto centenario del nacimiento de uno de los
orfebres más reconocidos de nuestra ciudad. Sin duda, en su dilatada carrera
profesional, si por algo es recordado es por sus custodias procesionales en
plata, especialmente la custodia de la Catedral de Sevilla que tiene más de
tres metros de altura y pesa más de trescientos kilos.
Área del bronce Juan de Arfe
Detalle
Desde la
década de 1980, los domingos acoge un conocido mercado dedicado a la filatelia
y la numismática, tradición que anteriormente tenía como escenario la Plaza de
Santa Marta. A los sellos, monedas y billetes se han sumado con el tiempo otros
objetos de coleccionismo, como cromos, pequeños relojes, pines, minerales,
insectos y diversas piezas antiguas.
La plaza y el pasaje de los Seises forman, en definitiva, un conjunto en el que la historia de Sevilla se percibe a través de diferentes capas. La arquitectura contemporánea de Joaquín Barquín y Barón se adapta a un espacio cargado de memoria; los restos de época islámica recuerdan la ciudad anterior a la conquista castellana; el antiguo Colegio de San Miguel evoca la organización educativa y religiosa del Cabildo Catedral; y el nombre de los Seises mantiene presente una tradición que todavía forma parte de la vida litúrgica sevillana.