AREA CENTRO 1
Torre de Abd el Aziz.
La Torre de Abd
al-Aziz, también conocida como Torre de Abd el Aziz o Torre de Santo Tomás,
constituye uno de los vestigios más singulares de las antiguas fortificaciones
de Sevilla. Situada en la confluencia de la avenida de la Constitución con la
calle Santo Tomás, ha quedado parcialmente integrada en el tejido urbano del
centro histórico, por lo que puede pasar inadvertida al paseante, pese a su
importancia como testimonio de la arquitectura militar islámica de la ciudad.
Torre Abd el Aziz
desde la Avenida de la Constitución
De planta
hexagonal y aproximadamente quince metros de altura, la torre formaba parte del
sistema defensivo vinculado al Real Alcázar y a las murallas almohades que
protegían Sevilla. Su construcción se sitúa probablemente a mediados del siglo
XII, en el contexto de la ampliación y el refuerzo de las defensas del recinto
palatino. Las excavaciones arqueológicas realizadas en 2000 y 2001 en el Patio
de la Montería y el Patio del Príncipe del Alcázar aportaron información que
permitió relacionarla con este proceso de transformación militar. Aunque en
ocasiones se ha considerado contemporánea de la Torre del Oro, ambas
construcciones no tienen por qué pertenecer exactamente a la misma fase
constructiva.
Torre Abd el Aziz
desde la calle Santo Tomas
Detalle
La torre
ocupaba un punto estratégico dentro del entramado de fortificaciones que
enlazaba el Alcázar con la zona portuaria del Guadalquivir. Desde ella, la
muralla se prolongaba hacia la Torre de la Plata y el Postigo del Carbón,
continuando después en dirección al río hasta alcanzar la Torre del Oro. Estas
construcciones constituían elementos de un sistema defensivo que protegía tanto
el recinto palatino como sectores fundamentales de la ciudad. Sus distintas
plantas poligonales —hexagonal en la torre de Abd al-Aziz, octogonal en la de
la Plata y dodecagonal en la del Oro— muestran la variedad formal de las
estructuras militares conservadas en este sector de Sevilla.
Torre de Abad al Aziz. Dibujo de Arturo redondo (ver) (CC
BY 3.0)
El nombre de
Abd al-Aziz remite a Abd al-Aziz ibn Musa, hijo de Musa ibn Nusayr, uno de los
principales dirigentes de la conquista musulmana de la península ibérica a
comienzos del siglo VIII. Abd al-Aziz ejerció como gobernador de al-Ándalus y
residió en Ishbiliya, nombre árabe de Sevilla, entre los años 714 y 719. Sin
embargo, esta vinculación nominal no significa que la torre se construyera
durante su gobierno, pues su fábrica se considera varios siglos posterior.
También recibe
la denominación de Torre de Santo Tomás, relacionada con el antiguo colegio
dominico de Santo Tomás de Aquino (leer mas), fundado en
1516 por el arzobispo sevillano fray Diego de Deza. Este establecimiento,
situado frente a la torre, formó parte de un entorno urbano que experimentó
importantes transformaciones a lo largo de la Edad Moderna.
Por otro lado,
el apelativo de Torre del Homenaje está asociado a una tradición legendaria
según la cual fue en este lugar donde ondeó por primera vez el pendón
castellano tras la conquista de Sevilla por Fernando III en 1248. Aunque la
narración forma parte del imaginario histórico de la ciudad, no existe certeza
documental que permita considerarla un hecho probado. La denominación, por
tanto, debe entenderse como una evocación legendaria y no como una descripción
de su función arquitectónica original.
La
transformación urbanística de Sevilla durante los siglos XIX y XX modificó
profundamente el entorno de la antigua muralla. La apertura y reforma de la
avenida de la Constitución, junto con la construcción de nuevos edificios,
alteraron la percepción de este sector histórico. La torre quedó incorporada a
una edificación regionalista proyectada por Aníbal González en 1919, ejemplo de
la convivencia entre los restos medievales y la arquitectura historicista que
caracterizó buena parte de la renovación urbana sevillana de aquella época.
Torre Abd el Aziz
Hoy, la Torre
de Abd al-Aziz permanece como una discreta huella del pasado islámico de
Sevilla. En medio de una de las vías más transitadas de la capital hispalense,
este vestigio recuerda que bajo la imagen monumental de la Sevilla actual
pervive una ciudad medieval cuya configuración estuvo profundamente marcada por
sus murallas.
Pintura de Joaquín Domínguez Bécquer. Mediados del siglo XIX (ver) (CC BY 3.0)



