miércoles, 18 de marzo de 2026

AREA CENTRO 2

Archicofradía del Santísimo Sacramento, Pontificia y Real de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Pasión y Nuestra Madre y Señora de la Merced.

La Hermandad de Pasión de Sevilla se fundó en el segundo tercio del siglo XVI en el Convento Casa Grande de la Merced, donde ya estaba establecida al menos en 1549, bajo el titulo de los Martirios y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.

Su Regla primitiva se perdió, lo que motivó en 1557 la obtención de copias de bulas y normas de la cofradía homónima de Valladolid, cuya influencia llevó a adoptar ese mismo año el título de la Sagrada Pasión de Nuestro Redentor Jesucristo, a imitación de la vallisoletana. La fecha de 1531, tradicionalmente atribuida a la fundación sevillana, corresponde en realidad a la hermandad vallisoletana, posiblemente vinculadas ambas por la mediación del arzobispo Fernando de Valdés, quien tras ejercer la presidencia de la Real Chancillería de Valladolid (1535-1539) fue nombrado Arzobispo de Sevilla en 1546.

Desde sus inicios, la corporación mantuvo estrechos lazos con la Orden de la Merced y con diversos sectores sociales, participando en actos públicos como rogativas por la lluvia en 1570. También extendió su influencia al ámbito marítimo y americano, admitiendo cofrades de flotas y territorios de Hispanoamérica desde 1573. Ya en el siglo XVI gozaba de notable antigüedad y prestigio, como refleja su presencia destacada en documentos de 1579. Su primera Regla conocida fue aprobada el 12 de marzo de 1598, que estuvo vigentes hasta 1808, y se perdieron en el transcurso del siglo XIX.

A comienzos del siglo XVII se atribuye a Juan Martínez Montañés la hechura de la imagen de Jesús de la Pasión. Dato que se corrobora si tenemos en cuenta el enorme predicamento de que gozaba en la Orden mercedaria fray Juan de Salcedo y Sandoval, a la sazón cuñado de Montañés, quien pudo servir de intermediario entre la corporación y el artista.

Durante la Edad Moderna, pese a la pérdida de archivos, se conocen algunos hitos como la concesión de indulgencias en 1766 por Papa Clemente XIII.

En 1789 los cofrades decidieron trasladarlas con su retablo a una nueva capilla, la de San Antonio de Padua, perteneciente al patronazgo del veinticuatro Pedro Dallo, ubicada en el colateral del lado del Evangelio del templo mercedario.

La crisis se acentuó a inicios del siglo XIX por la epidemia de 1800 y la invasión francesa, que provocó la pérdida de enseres y documentos, así como un periodo de decadencia.

Los titulares pasaron a la iglesia de San Julián, de donde, de nuevo, volvieron al Monasterio mercedario en 1818.

Aunque en 1808 se aprobaron nuevas Reglas y por vez primera se incorpora la advocación de Nuestra Señora de la Merced al título de la corporación.

Cuando la hermandad estaba a punto de extinguirse, la providencia quiso que algunos cofrades, entre los que figuraba el erudito José Bermejo y Carballo, decidieran restablecerla en mayo de 1841, iniciándose entonces una etapa de recuperación. Volvió a procesionar en 1842 y aumentó notablemente su patrimonio y número de devotos; además, en 1844 recibió el título de Real por concesión de Isabel II.

Tras un frustrado intento para que el Gobernador Eclesiástico del Arzobispado les cediera una Dolorosa existente en la parroquia de San Ildefonso, un grupo de cofrades adquirió de su propio peculio en diciembre de 1842 una imagen mariana, obra anónima sevillana de hacia 1800, que ha sido cotitular de la Hermandad hasta 1966, cuando se bendijo la nueva Dolorosa de Sebastián Santos Rojas.

El 12 de junio de 1868, se fusionó con la Sacramental, Animas Benditas y Rosario de San Miguel, unión que tuvo escasa trascendencia pues, pocos meses después, la Junta Revolucionaria de Sevilla decretó el derribo de la parroquia, decidiendo la cofradía trasladarse a la iglesia colegial del Divino Salvador, que sigue siendo su sede canónica.

Las imágenes se colocaron en los altares de San Fernando y San Cristóbal, sitos en la nave de la Epístola, y allí permanecieron hasta 1920, en que pasaron, de manera definitiva, al interior de la Capilla del Sagrario, al haberse fusionado en 1918 la Hermandad de Pasión con la Archicofradía Sacramental del Salvador.

Como producto de dicha fusión, la Hermandad penitencial recibió todo un tesoro de gracias espirituales, un inmenso patrimonio artístico y unas dependencias adecuadas

Durante el siglo XX sufrió contratiempos como el incendio de 1940, pero también renovó su patrimonio procesional.

En 1950, la Hermandad adquirió un Cirineo, cuya cabeza y una de sus manos se atribuyen a la gubia de Juan de Mesa, mientras que el resto del cuerpo lo comenzó José Rodríguez Fernández Andes y lo concluyó Luis Ortega Bru, encargándose de su policromía Juan Miguel Sánchez; figuró en el paso hasta 1969, siendo sustituido al año siguiente por la espléndida escultura de talla completa debida a Sebastián Santos Rojas, que fue suprimida del paso procesional en 1974.

Finalmente, la hermandad consolidó su relevancia en la Semana Santa sevillana contemporánea, aprobando nuevas Reglas en 1983 y 2010, que rigen su funcionamiento actual.

Nuestro Padre Jesús de la Pasión acompañado por el Cirineo. Grabado de Antonio Montero (1846). (ver) (CC BY 3.0)

Paso de Palio

Paso del Señor

La hermandad ha tenido entre sus hermanos a numerosos miembros de la familia real como el rey Juan Carlos I, ​ S.A.R la condesa de Barcelona, S.A.R Luisa de Orleans, S.A.R Carlos de Borbon-Dos Sicilias, S.A.R María de la Esperanza de Borbón y Orleans, la princesa imperial de Brasil María de la Gloria de Orleans-Braganza, el Príncipe Imperial de Brasil Pedro Gastón de Orleans-Braganza o los duques de Orleans -Antonio de Orleans y Luisa Fernanda de Borbón.