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Archicofradía del Santísimo Sacramento, Pontificia y Real de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Pasión y Nuestra Madre y Señora de la Merced.
La Hermandad de Pasión de Sevilla se
fundó en el segundo tercio del siglo XVI en el Convento Casa Grande de la
Merced, donde ya estaba establecida al menos en 1549, bajo el titulo de los Martirios y
Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.
Su Regla primitiva se perdió, lo que
motivó en 1557 la obtención de copias de bulas y normas de la cofradía homónima
de Valladolid, cuya influencia llevó a adoptar ese mismo año el título de la
Sagrada Pasión de Nuestro Redentor Jesucristo, a
imitación de la vallisoletana. La fecha de 1531, tradicionalmente atribuida a la
fundación sevillana, corresponde en realidad a la hermandad vallisoletana,
posiblemente vinculadas ambas por la mediación del arzobispo Fernando de Valdés, quien tras ejercer la presidencia de la Real
Chancillería de Valladolid (1535-1539) fue nombrado Arzobispo de Sevilla en
1546.
Desde sus inicios, la corporación
mantuvo estrechos lazos con la Orden de la Merced y con diversos sectores
sociales, participando en actos públicos como rogativas por la lluvia en 1570.
También extendió su influencia al ámbito marítimo y americano, admitiendo
cofrades de flotas y territorios de Hispanoamérica desde 1573. Ya en el siglo
XVI gozaba de notable antigüedad y prestigio, como refleja su presencia
destacada en documentos de 1579. Su primera Regla conocida fue aprobada el 12 de marzo de 1598, que estuvo
vigentes hasta 1808, y se perdieron en el transcurso del siglo XIX.
A comienzos del siglo XVII se atribuye
a Juan Martínez Montañés la hechura de la imagen de Jesús de la Pasión. Dato que se corrobora si tenemos en cuenta el enorme
predicamento de que gozaba en la Orden mercedaria fray Juan de Salcedo y
Sandoval, a la sazón cuñado de Montañés, quien pudo servir de intermediario
entre la corporación y el artista.
Durante la Edad Moderna, pese a la
pérdida de archivos, se conocen algunos hitos como la concesión de indulgencias
en 1766 por Papa Clemente XIII.
En 1789 los cofrades decidieron
trasladarlas con su retablo a una nueva capilla, la de San Antonio de Padua, perteneciente
al patronazgo del veinticuatro Pedro Dallo, ubicada en el colateral del lado
del Evangelio del templo mercedario.
La crisis se acentuó a inicios del
siglo XIX por la epidemia de 1800 y la invasión francesa, que provocó la
pérdida de enseres y documentos, así como un periodo de decadencia.
Los titulares pasaron a la iglesia de San
Julián, de donde, de nuevo, volvieron al Monasterio mercedario en 1818.
Aunque en 1808 se aprobaron nuevas
Reglas y por vez primera se
incorpora la advocación de Nuestra Señora de la Merced al título de la
corporación.
Cuando la hermandad estaba a punto de
extinguirse, la providencia quiso que algunos cofrades, entre los que figuraba
el erudito José Bermejo y Carballo, decidieran restablecerla en mayo de 1841, iniciándose
entonces una etapa de recuperación. Volvió a procesionar en 1842 y aumentó
notablemente su patrimonio y número de devotos; además, en 1844 recibió el
título de Real por concesión de Isabel II.
Tras un frustrado intento para que el
Gobernador Eclesiástico del Arzobispado les cediera una Dolorosa existente en
la parroquia de San Ildefonso, un grupo de cofrades adquirió de su propio
peculio en diciembre de 1842 una imagen mariana, obra anónima sevillana de
hacia 1800, que ha sido cotitular de la Hermandad hasta 1966, cuando se bendijo
la nueva Dolorosa de Sebastián Santos Rojas.
El 12 de
junio de 1868, se fusionó con la Sacramental, Animas Benditas y Rosario de San
Miguel, unión que tuvo escasa trascendencia pues, pocos meses después, la Junta
Revolucionaria de Sevilla decretó el derribo de la parroquia, decidiendo la
cofradía trasladarse a la iglesia colegial del Divino Salvador, que sigue
siendo su sede canónica.
Las
imágenes se colocaron en los altares de San Fernando y San Cristóbal, sitos en
la nave de la Epístola, y allí permanecieron hasta 1920, en que pasaron, de
manera definitiva, al interior de la Capilla del Sagrario, al haberse fusionado
en 1918 la Hermandad de Pasión con la Archicofradía Sacramental del Salvador.
Como
producto de dicha fusión, la Hermandad penitencial recibió todo un tesoro de
gracias espirituales, un inmenso patrimonio artístico y unas dependencias
adecuadas
Durante el siglo XX sufrió
contratiempos como el incendio de 1940, pero también renovó su patrimonio
procesional.
En 1950, la Hermandad adquirió un Cirineo,
cuya cabeza y una de sus manos se atribuyen a la gubia de Juan de Mesa,
mientras que el resto del cuerpo lo comenzó José Rodríguez Fernández Andes y lo
concluyó Luis Ortega Bru, encargándose de su policromía Juan Miguel Sánchez;
figuró en el paso hasta 1969, siendo sustituido al año siguiente por la
espléndida escultura de talla completa debida a Sebastián Santos Rojas, que fue
suprimida del paso procesional en 1974.
Finalmente, la hermandad consolidó su
relevancia en la Semana Santa sevillana contemporánea, aprobando nuevas Reglas
en 1983 y 2010, que rigen su funcionamiento actual.
Paso de Palio
Paso del Señor
La hermandad ha tenido entre sus
hermanos a numerosos miembros de la familia real como el rey Juan Carlos
I, S.A.R la condesa de Barcelona, S.A.R Luisa de
Orleans, S.A.R Carlos de Borbon-Dos Sicilias, S.A.R María de la
Esperanza de Borbón y Orleans, la princesa imperial de Brasil María de la
Gloria de Orleans-Braganza, el Príncipe Imperial de Brasil Pedro Gastón de
Orleans-Braganza o los duques de Orleans -Antonio de
Orleans y Luisa Fernanda de Borbón.


