AREA CENTRO 1
Capilla Santa María de Jesús.
HISTORIA
La Capilla de Santa María de Jesús,
ubicada junto a la Puerta de Jerez, entre la actual avenida de la Constitución
y la calle San Gregorio, constituye el único resto conservado del primitivo
Colegio-Universidad fundado a comienzos del siglo XVI por el canónigo sevillano
Rodrigo Fernández de Santaella, conocido
como Maese Rodrigo. Este complejo docente fue el germen de la primera
universidad hispalense y uno de los proyectos culturales más ambiciosos de la
ciudad en la Edad Moderna.
Maese Rodrigo, profundamente admirador
del modelo académico de la Universidad de Salamanca, aspiró a implantar en
Sevilla un sistema similar que promoviera la formación teológica, jurídica y
humanística. Tras obtener la aprobación de los Reyes
Católicos y la bula del papa Julio II,
adquirió terrenos próximos a la Puerta de Jerez para levantar el nuevo
colegio-universidad, financiado en gran parte con sus propios recursos.
Las escrituras de
compra, fechadas el 13 de junio de 1503, documentan la adquisición de solares
pertenecientes al entorno del Monasterio de Madre de Dios, en el área conocida
como el Corral de Jerez. En el siglo XV este sector había albergado a parte de
la comunidad judía sevillana hasta su expulsión, tras lo cual quedó ocupado por
casas arruinadas, corrales y terrenos sin edificar.
Las obras comenzaron en 1506,
atribuyéndose el diseño al maestro Alonso Rodríguez. En 1509 el responsable de
los trabajos era Antón Ruiz, mientras que la portada fue ejecutada en 1514 por
el albañil Manuel Sánchez. El proyecto contemplaba la enseñanza de Teología,
Filosofía, Derecho y Medicina, disciplinas fundamentales del saber
universitario de la época. Sin embargo, Maese Rodrigo falleció en 1509 sin ver
concluida su obra; las clases no se iniciarían hasta 1516.
El conjunto no alcanzaba
grandes dimensiones en comparación con los colegios mayores castellanos, pero
resultaba suficiente para su función: dos aulas destinadas a doce colegiales,
además de dependencias para el personal, con una comunidad que rondaba las
veinte personas. El espacio existente entre la capilla y el tramo de muralla
conservado en la calle San Gregorio permite intuir la extensión original del
edificio.
Tramo de muralla conservado en la calle San
Gregorio
El emplazamiento
lindaba al sur con el Postigo de Jerez y el arroyo Tagarete, y más abajo con el
río Guadalquivir. La cercanía al cauce fluvial hacía de esta zona un área
propensa a inundaciones. Existen noticias de riadas desde mediados del siglo
XVI; el cronista Francisco de Borja Palomo relata que el 31 de enero de 1544
las aguas penetraron por la Puerta del Arenal, afectando a este sector de la
ciudad.
Situación del
Colegio de Santa María de Jesús en el Plano de Sevilla de Olavide de 1771,
entre la desaparecida "Pza. de Sº Thomas" y la calle San Gregorio.
Expresamente se indica "Plaza de la Universidad". Adviértase el
arroyo Tagarete en la derecha del plano, dirigiéndose hacia el Guadalquivir. La
zona está actualmente muy cambiada, tras las reformas del XIX y lo ensanches
previos de la Exposición de 1929. (ver) (CC BY 3.0)
El colegio-universidad funcionó durante
casi tres siglos, hasta 1836, cuando la institución se trasladó a la calle
Laraña, a la antigua Casa Profesa de los jesuitas, donde residió algo más de
cien años. Posteriormente ocuparía la Real Fábrica de Tabacos y, con el tiempo,
distintas sedes repartidas por Sevilla.
Tras un breve uso como cuartel de
milicias locales, el edificio acogió desde 1848 el Seminario Conciliar,
adaptándose sus espacios a las nuevas necesidades. En 1897, la infanta María Luisa de Borbón cedió el Palacio de San
Telmo al archidiócesis sevillana para instalar el seminario, y el cardenal Marcelo Spínola ofreció entonces al Ayuntamiento
el antiguo colegio-universidad.
En 1920, dentro del proceso de reforma
urbana previo a la Exposición Iberoamericana de 1929, se demolieron gran parte
de los edificios históricos de la zona para abrir la actual avenida de la
Constitución. Se sacrificó este centro docente que había rivalizado durante
siglos con el colegio dominico de Santo Tomás.
La capilla se salvó gracias a la
intervención del historiador José Gestoso,
quien promovió su declaración como Monumento Nacional. La portada pétrea del
colegio fue trasladada al compás del convento de Santa Clara.
En la actualidad, la capilla pertenece
a la Universidad de Sevilla. Durante años
estuvo cedida al Consejo General de Hermandades y Cofradías, que recientemente
trasladó su sede a un local cercano en la calle San Gregorio. El edificio
mantiene su función religiosa —con celebración diaria de misa— y se utiliza
también como espacio expositivo.
Sede del Consejo General de Hermandades y Cofradías en la
calle San Gregorio
EXTERIOR
Vista
general del exterior
El edificio de la capilla presenta un
estilo gótico-mudéjar tardío, con predominio del ladrillo visto, aunque algunas
fuentes sugieren que originalmente estuvo enfoscado. Fue consagrado en 1506 aun
sin estar totalmente finalizado.
La capilla posee tres fachadas: la principal,
orientada hacia la avenida de la Constitución; la lateral de la Epístola, hacia
la Puerta de Jerez; y la trasera, que da a la calle San Gregorio.
Originalmente, el acceso se realizaba a
través de un patio interior del colegio. La fachada principal, contratada en
1514 a Martín Sánchez, muestra una pequeña portada de ladrillo bicolor con arco
conopial enmarcado por alfiz y flanqueado por baquetones góticos. Pese a su
sencillez, destaca por la armonía de sus proporciones y por lo inusual de este
tipo de arco en el gótico sevillano. Sobre ella se abre un óculo que ilumina el
interior.
Fachada
principal
Tras el derribo del conjunto
universitario, esta fachada quedó expuesta a la avenida y se habilitó un
pequeño atrio ajardinado como acceso. En una intervención reciente se recuperó
parte de la solería original, visible hoy bajo la pasarela de entrada, adaptada
para personas con movilidad reducida.
Solería original
La fachada orientada a la Puerta de
Jerez presenta una notable ventana gótica con arquivoltas y tracerías. La
coronación del muro muestra merlones escalonados de inspiración omeya. Dos
ventanas cuadradas entre pilastras corresponden a reformas del siglo XVII.
También se conserva una lápida con inscripción latina alusiva a la fundación,
realizada durante una restauración del siglo XIX, en la que puede leerse: "Quis loais fin queris
lim/ imfpiale monafti dimor dirime/ humile molleglm humilib jefir/ et dive
seninci marie distum/ qui humilia dilisunt".
(“Quienes buscáis el fin de las cosas, contemplad este
humilde monasterio; morada sencilla, humilde lugar de Jesús y de la divina
Señora María, que ama a los humildes”).
Fachada
a la Puerta Jerez
Ventana gótica
Lápida
La espadaña, levantada en 1509 sobre el
presbiterio por Martín Sánchez, consta de un solo cuerpo con vano de arco de
medio punto que alberga la campana. Está ejecutada con ladrillos de dos tonos y
presenta pilastras cilíndricas adosadas, rematadas por almenas escalonadas en
sus cuatro frentes. Sobre la azotea se eleva una sencilla cruz de cerrajería
con veleta.
Espadaña
Detalle
Veleta
En la esquina con la calle san Gregorio
destaca una guarda esquina de mármol.
Guarda esquina
En la fachada posterior, hacia la calle
San Gregorio, se observan una pequeña ventana saetera con alfiz polilobulado y
una gárgola, elementos característicos de la arquitectura gótica.
Fachada a la calle san Gregorio
Ventana saetera
Gárgola
Gárgola
Este modesto pero significativo
edificio resume cinco siglos de historia universitaria, religiosa y urbana de
Sevilla, siendo un testimonio excepcional del origen de su tradición académica.
INTERIOR
La capilla presenta un interior de gran
sobriedad estructural y notable riqueza artística. Se organiza en una sola nave
dividida en dos tramos, separados por un amplio arco toral apuntado que actúa
como elemento de transición hacia el presbiterio. Este arco aparece ornamentado
con cardinas, motivos vegetales inspirados en la hoja del cardo,
característicos del repertorio decorativo gótico.
Vista general desde los pies del templo
Vista general desde la cabecera del templo
Detalle del Arco Toral
El tramo más próximo a la entrada se
cubre con un alfarje o artesonado de madera de tradición mudéjar, cuya traza geométrica
aporta calidez al espacio. En contraste, el presbiterio se cubre con una
elegante bóveda gótica de crucería con terceletes, cuyos nervios secundarios
refuerzan la estructura y enriquecen visualmente el conjunto, mostrando una
factura especialmente depurada.
Artesonado de madera
Detalle del artesonado de madera
Bóveda de crucería
Hasta 1963 la capilla conservó su
primitiva solería de ladrillo mudéjar, sustituida en esa fecha por un pavimento
de mármol. Sí han llegado hasta nosotros los zócalos de azulejos renacentistas
que recubren los muros, realizados con la técnica de cuerda seca y decorados
con una variada y delicada policromía, testimonio del alto nivel alcanzado por
la cerámica sevillana del siglo XVI.
Detalle
del zócalo de azulejos
En los paramentos
laterales se disponen diversas pinturas. En el muro izquierdo destacan una
copia de la Adoración de los Pastores atribuida a un seguidor de José de Ribera, así como una tabla que
representa a la Virgen de la Antigua, datable a finales del siglo XVI. Esta
última se sitúa sobre la pequeña puerta ojival que comunica con la sacristía,
dependencia hoy de construcción moderna. En el lado derecho cuelgan dos lienzos
con figuras de santos del primer tercio del siglo XVII y otro dedicado a San
Nicolás de Bari, obra ya del siglo XIX.
Lateral del evangelio del presbiterio
Virgen de la Antigua
Puerta ojival de la sacristía
A los pies del altar se encuentra la
sepultura de Maese Rodrigo Fernández de Santaella, fundador del colegio, junto
a otros personajes vinculados a la institución. Su lápida (oculta con una
alfombra) conserva una extensa inscripción latina y castellana, entre la que
sobresale una exhortación de intenso tono espiritual: “Aprended, mortales, a
buscar las cosas del cielo”. El epitafio recuerda su condición de presbítero,
maestro en Artes y Teología, protonotario apostólico, canónigo y arcediano de
Reina en la Catedral de Sevilla, así como la fecha de su muerte, el 20 de enero
de 1509, a los sesenta y cuatro años de edad.
Tumba de Maese Rodrigo
El elemento más sobresaliente de la
capilla es el Retablo Mayor, obra de Alejo
Fernández, uno de los principales pintores activos en la Sevilla del
primer tercio del siglo XVI y autor también de diversas tablas para la Catedral de Sevilla. El artista, de origen
alemán y establecido en la ciudad, ejecutó este conjunto hacia 1520.
Retablo Mayor
El frontal del altar se adorna con
azulejería del mismo estilo y técnica que el resto del zócalo, aunque
enriquecida con reflejo dorado, lo que lo convierte en uno de los escasos
ejemplos sevillanos conservados de este tipo de cerámica.
Frontal del altar adornado con azulejería
Desde el punto de
vista estructural, el retablo se compone de sotobanco, banco, dos cuerpos y
cinco calles, siguiendo aún esquemas del gótico tardío. Sin embargo, las
pinturas revelan ya la asimilación de las novedades formales del Renacimiento
italiano.
En el banco se
sitúa el sagrario en posición central, flanqueado por seis tablas que
representan a tres obispos, un Ecce Homo y una Virgen con el Niño de aire
bizantino, probablemente traída de Italia por el fundador, junto a figuras como
San Agustín y San Benito.
Sagrario
Mitad derecha del banco
Obispo
Santa
Virgen con Niño
Mitad izquierda del banco
Ecce Homo
Obispo
San Agustín
En las calles
laterales del primer cuerpo aparecen los cuatro Padres de la Iglesia
Occidental: San Ambrosio, San Agustín, San Jerónimo y San Gregorio Magno.
Preside el conjunto, en la tabla central, la imagen de la Virgen de la Antigua,
ante la cual Maese Rodrigo ofrece la maqueta del colegio universitario,
subrayando el carácter fundacional y académico del programa iconográfico.
Primer cuerpo
San Jerónimo y San Agustín
San Ambrosio y San Gregorio Magno
Virgen de la Antigua
Detalle
Maese Rodrigo ofreciéndole
la maqueta de la universidad
El cuerpo superior acoge, en las calles
laterales, a San Gabriel, San Rafael, San Pedro y San Pablo, mientras que la
calle central está dedicada a la escena de Pentecostés, una de las
composiciones más avanzadas estilísticamente de todo el retablo.
El conjunto responde a un programa
simbólico coherente, en el que la Sabiduría divina y la inspiración del
Espíritu Santo se presentan como fundamentos espirituales de la institución
universitaria.
Cuerpo
superior
Pentecostés
San Miguel y San Pablo
San Rafael y San Pedro
En el presbiterio, a la izquierda del
retablo, se conserva además una imagen escultórica de la Virgen con el Niño que
completa el repertorio devocional de esta pequeña pero significativa capilla.
Virgen con el Niño
Detalle
Finalmente llegamos a los pies de la nave
con un magnifico cajón de puerta.
Detalle del cajón




