domingo, 9 de abril de 2023

 AREA DE SANTA CRUZ

Santa Escuela de Cristo.

La Santa Escuela de Cristo es una institución católica de clérigos y laicos fundada en Madrid, en el año 1653, por D. Juan Bautista Ferruzzo, Administrador del Hospital de los italianos y Sacerdote del Oratorio de San Felipe Neri y por el Obispo Juan de Palafox y Mendoza.  Posteriormente, se fundaron otras en localidades de España y América y tuvo su máxima extensión en el siglo XVIII para decaer en el siglo XIX y a comienzos del XX.

Obispo Juan de Palafox y Mendoza

El objetivo de estas corporaciones es la perfección espiritual por medio de la oración, el cumplimiento de severas penitencias y la práctica de la Caridad, tomando como Maestro a Cristo, de aquí la denominación de Escuela.

Su ejercicio principal es el semanal de los jueves, que incluía una meditación, oración mental, una serie de oraciones rituales, la acusación pública de faltas y el ejercicio de la disciplina, todo ello sin celebrar ningún acto ni manifestaciones externas, con la obligación de sus miembros de no divulgar “los ejercicios y cosas particulares de ella”. Esto dio lugar a que nunca fuera demasiado conocida y que, incluso, llegase a estar bajo sospecha.

El número de miembros de cada escuela no fue siempre constante a lo largo del tiempo, aunque en teoría no debía superar (entre seglares y eclesiásticos) el número de 72, a imitación de los discípulos que Jesús envió a anunciar el Evangelio (Lucas, 10, 2).

Todas las Escuelas de Cristo, tienen un Oratorio para la reflexión, recogimiento y oración presidido por un “Stabat Mater” representado por la Imagen de Cristo Crucificado y una Virgen arrodillada.

Cada Escuela está presidida por el denominado Padre o Hermano “Obediencia” asistido por una Junta de Ancianos, con cuatro Diputados (dos seglares y dos eclesiásticos), un secretario y cuatro nuncios, entre ellos el “Nuncio de Puerta”, que recibe a los nuevos hermanos y a los que llegan tarde al ejercicio semanal, evitando que interrumpan la oración de los ya presentes y el “Nuncio de Altar” que equivaldría a lo que actualmente conocemos en las hermandades como Prioste o Diputado de Cultos.

Sevilla llegó a tener tres Escuelas de Cristo como nos cuenta el azulejo y la placa que están adosados a la fachada del Oratorio de la Natividad, de la plaza de la Escuela de Cristo.

La primera, fue fundada en 1662 en el Hospital del Espíritu Santo (en la calle Colcheros, actual calle Tetuán), bajo el título de dicho espíritu divino. En el “Stabat Mater” se encontraba un crucificado desde 1669, pero la Iglesia de san Bernardo perdió sus imágenes, en el incendio de los grupos anticlericales de 1936, y dicho crucificado fue cedido a la Hermandad de san Bernardo, es el Cristo de la Salud.  Esta se extinguió en el convento de la Paz.

El 26 de marzo de 1793 se funda la segunda, en la capilla de San Antonio de los Portugueses del compás de la Casa Grande de san Francisco, bajo la advocación de la Natividad de Nuestro Señor. En 1794 se trasladó al compás del Convento del Espíritu Santo de los menores y en 1976 se llegó al acuerdo de comprar un solar en la zona trasera de la entonces Iglesia de los Menores (la actual Iglesia de Santa Cruz) para levantar su particular Oratorio, que fue inaugurado en 1798.

En 1798 se creó una tercera escuela en el Colegio de Jesuitas de San Hermenegildo, situado junto a la Plaza del Duque y cuyo edificio, entre otros muchos usos, fue sede del Parlamento de Andalucía hasta 1992.  Posteriormente se trasladó al convento de Santa Isabel, se fusionó con la fundada en 1662 y acabó extinguida.

El siglo XIX trajo consigo la decadencia de las Escuelas de Cristo, haciendo desaparecer en el siguiente siglo la mayoría de ellas, especialmente durante la II República y la posterior Guerra Civil.

Aunque, en 1925 la institución fue reavivada con el apoyo de Francisco Sánchez Castañer, catedrático de Filología Románica de la Facultad de Filología y Letras de la Universidad de Sevilla, que había estudiado la figura del beato Juan de Palafox y Mendoza, cofundador de la institución en Madrid en el siglo XVII, y se procedió al restablecimiento de la institución que, bajo la denominación de “Asociación Venerable y Santa Escuela de Cristo de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo”, procuró la recuperación y conservación de la mayor parte del legado cultural y documental de las tres antiguas escuelas de Sevilla.

A finales de los años ochenta del siglo XX sufre una gran decadencia, debido a su sensación publica de imagen tenebrista y ocultista, junto al cambio de mentalidad de los nuevos tiempos y al envejecimiento de sus miembros, permaneciendo sin actividad durante casi casi diez años.

En 1998, un grupo de jóvenes cofrades revitalizó la Santa Escuela, con el apoyo del por entonces Párroco de Santa Cruz, D. Pedro Ibarra, y antiguos miembros de la Escuela como D. Juan Barragán y D. Francisco Rojas, que recibieron a estos hermanos cofrades como nuevos miembros, en un acto oficial de restauración, simbolizando la continuidad histórica de la institución.

Actualmente, las reuniones se celebran los miércoles y el antiguo ritual se ha adaptado a los tiempos, prescindiendo de severos ejercicios de disciplina, sustituidos por pequeños compromisos semanales con el objeto de perfeccionar sus virtudes cristianas.

Por su parte, la Hermandad de Santa Cruz, al disponer de la cesión del Oratorio, suele celebrar en él diversos actos litúrgicos y culturales, como conferencias de temática religiosa e histórica.

Por último, y a modo de curiosidad, cabe señalar que por iniciativa de la asociación “Una Voce-Sevilla” se celebra allí cada domingo la denominada Misa Tradicional o Gregoriana, que sigue el rito preconciliar por el cual el sacerdote oficia la ceremonia de espaldas a los fieles y empleando la lengua latina, en lugar del castellano.

La Escuela de Cristo de la Natividad llegó a contar con miembros ilustres, como el historiador Alberto Lista, el escritor José María Blanco White, los escultores Juan de Astorga y Cristóbal Ramos o el Cardenal Marcelo Spínola.

Entre el patrimonio artístico se encuentra (como hemos comentado) la talla de un crucificado, procedente de la Escuela de Cristo del Hospital del Espíritu Santo, atribuido al imaginero Andrés Cansino, cedido en 1938 a la Hermandad de San Bernardo, tras la pérdida de sus antiguos titulares en los disturbios previos a la Guerra Civil. Actualmente se venera bajo la advocación de Santísimo Cristo de la Salud.

También proveniente de la Escuela de Cristo de la Natividad es el Crucificado que actualmente se venera en la Hermandad del Calvario, de Francisco de Ocampo. Esta imagen fue adquirida por la Escuela a la Parroquia de San Ildefonso, pero la citada Parroquia quiso recuperarlo en 1816, aportando para ello una cantidad a modo de compensación, que permitiera el tallado de una nueva imagen para la institución. La nueva talla fue encargada a Juan de Astorga, miembro de la Escuela y fue entregada a la misma en 1820. Este crucificado, sigue presidiendo el altar de Cultos de la Escuela de Cristo, bajo la advocación de Cristo de la Providencia.

La Institución, cuenta también con la imagen de una Dolorosa, atribuida a Cristóbal Ramos y de dos valiosos Nacimientos, uno de ellos del siglo XVII, atribuido a La Roldana.

Desde 2014, por la colaboración del músico sevillano Jesús Sampedro, el oratorio cuenta con un órgano realizado por el organero francés Aristides Cavaillé-Coll   entre 1894 y 1898, ​ y reformado en 1905 por el organero francés Charles Mutin.