RUTAS POR SEVILLA: Ruta Artística. Escritores
Salvador Valverde López-Bailly.
Salvador Valverde López-Bailly. (ver) (CC BY 3.0)
Salvador
Valverde González nació en 1867 en Puente Genil (Córdoba). Ese mismo año, en La
Coruña, vino al mundo Isabel López-Bailly. Décadas más tarde, en 1894, ambos
contrajeron matrimonio y, como tantos compatriotas de su tiempo, decidieron
emprender la aventura americana. Partieron rumbo a Buenos Aires en uno de
aquellos barcos repletos de emigrantes impulsados por la ilusión.
En la
capital argentina nació su primer hijo, Salvador Valverde, el 10 de enero de
1895. Sin embargo, la salud del padre, aquejado de tuberculosis, aconsejó el
regreso a Andalucía. En febrero de 1899 la familia volvió a España. Pocos meses
después, el 4 de junio de ese mismo año, falleció el padre y, tres años más
tarde, en 1902, murió la madre con apenas 36 años. Salvador, de solo siete
años, y su hermana Isabel, de cinco, quedaron huérfanos.
Un
hermano del padre, José Valverde —el conocido “tío Pepe”—, empleado de banca,
se hizo cargo de los pequeños en un piso de la sevillana Calle Feria. Más
adelante se mudaron a la Plaza de los Terceros. En el número 14, donde hoy se
encuentra la Librería Anticuaria Los Terceros, una placa recuerda al poeta
Salvador Valverde, autor de algunos de los versos más interpretados del
repertorio español, entre ellos los célebres de “Ojos verdes”.
Librería
Anticuaria Los Terceros
“Ojos verdes como la albahaca/Verdes como el
trigo verde/ Y el verde, verde limón”
La
infancia y juventud de Valverde transcurrieron en Sevilla. Allí cursó los
estudios primarios y terminó la carrera de magisterio, profesión que finalmente
no ejerció, pues ingresó como periodista en "La Unión",
uno de los periódicos más populares de la ciudad. A los 17 años ya había
publicado ocho cuadernillos con cuentos y poemas, entre ellos una composición
dedicada a su admirado Rubén Darío. En 1913 sus versos comenzaron a aparecer en
revistas literarias modestas.
Con el
estallido de la Primera Guerra Mundial, en 1914, manifestó abiertamente su
apoyo a los aliados y una clara sensibilidad social.
El 1 de agosto
de 1916 obtuvo el Premio de Honor y la Flor Natural en los Juegos Florales
celebrados en Huelva, con un poema titulado 2La canción de la carabela”, compuesto en homenaje a la
salida de las naves colombinas.
En 1919
se instaló en Madrid. Pronto descubrió que la llamada “bohemia dorada” era más
mito literario que realidad, y para subsistir compatibilizó dos empleos:
redactor en un periódico y secretario en la productora cinematográfica Patria
Films.
Un año
después, en 1920, recibió el encargo de cubrir el debut de la cancionista
italiana Olimpia D’Avigny en el “Trianon Palace”. Su crítica entusiasta
propició que la artista lo invitara a cenar, iniciándose una relación amistosa
y afectuosa. Olimpia le pidió letra para una música del compositor Francisco
Sanna, y así nació Olvídame, primera
canción de Valverde y éxito inmediato. Sin embargo, entre sus compañeros de
tertulia literaria comenzaron a mirarlo con recelo por dedicarse a un género
considerado menor, lo que le llevó a emplear el seudónimo “Pandolfo” para
colaborar con diversos músicos.
En una
de sus visitas a Andalucía conoció al sevillano Manuel Font de Anta (ver), con quien
iniciaría una fructífera colaboración. De 1921 datan éxitos tan celebrados como
“Vaya usted con Dios”, “Sol de España” y, sobre todo, “La Cruz de Mayo”, interpretada
por artistas como La Goya, Amalia Molina, Pastora Imperio, Paquita Escribano o
Carmen Flores. A ellos siguió “Varita de nardo”,
también para La Goya.
En 1923
contrajo matrimonio con Antonia Calvo, con quien tuvo un hijo, también llamado
Salvador.
A
comienzos de 1930, tras el fallecimiento del pintor Julio Romero de Torres, la
cancionista Rosarillo de Triana le pidió una elegía en su memoria. De esa
petición surgió “Adiós a Romero de Torres”, con
música de Manuel López Quiroga.
Ese
mismo año conoció a Conchita Piquer, a la que acompaña a la academia de Quiroga
y a partir de aquí interpretaría sus canciones durante más de tres décadas.
A
finales de 1930, Salvador y Quiroga coinciden con Rafael de León (ver). De ese
encuentro nació el célebre trío Valverde-León-Quiroga, cuya producción marcaría
la historia de la canción española. El trío se convierte en una "fábrica"
de producir éxitos. Sus estrenos eran codiciados por todas las figuras del
género.
Estrellita
Castro lanzó “María de la O”, tema
que alcanzó tal popularidad que llegó a saturar patios y calles. En Barcelona un
aviso de un periódico solicitaba una empleada doméstica con la condición: “…Es indispensable que no sepa cantar “María
de la O”. Por los patios de las casas no se escucha otra cosa…” La
obra fue llevada al teatro en 1935 con la compañía de María Fernanda Ladrón de
Guevara y posteriormente al cine, con Carmen Amaya como protagonista.
El 14 de abril
de 1931, proclamada la Segunda República, Valverde aceptó la Secretaría del
Sindicato del Espectáculo de la UGT, acorde con su inclinación social.
En el
verano de 1936 se hallaba en Barcelona, junto a Rafael de León, cuando estalló
la Guerra Civil. La situación bélica los mantuvo en la ciudad y allí
concluyeron la comedia María Magdalena, estrenada en
1937 en Madrid. En su segundo acto figuraba una canción inédita interpretada
por Rafael Nieto: “Ojos verdes”,
lo que demuestra que su primer estreno no correspondió ni a Conchita Piquer ni
a Miguel de Molina.
Con el
avance franquista, Valverde organizó la evacuación de profesionales del
espectáculo afiliados a la CGT en un tren que fue bombardeado en Figueras,
tragedia en la que murieron varios compañeros.
Su
nacimiento en Argentina le evitó la reclusión en un campo de concentración,
gracias al pasaporte expedido por el cónsul.
Su mujer
e hijo, después de sufrir más de cien bombardeos en Barcelona, se refugiaron en
una masía de Ripoll, en el Pirineo, y al aproximarse las tropas franquistas,
pasaron a pie la frontera por Perpiñán, para reunirse en Orleáns, de donde se trasladan
luego a París a un modesto piso de la Rue des Martyrs. En París,
gestionó sus derechos retenidos en la SACEM.
La familia se
instaló en Burdeos y, finalmente, obtuvo pasajes en el trasatlántico “Massilia”.
El barco zarpó de La Rochelle-Palisse el 19 de octubre de 1939 y llegó a Buenos
Aires el 5 de noviembre.
En Argentina fue admitido de inmediato en ARGENTORES y
posteriormente en SADAIC, desde donde se administraron sus derechos de autor.
En España, entretanto, se impuso sobre su nombre un prolongado silencio, una especie de "muerte
civil": durante
décadas, al emitirse sus canciones se citaban únicamente a León y Quiroga. Valverde ha desaparecido del famoso trío. Esto dura 40 años y hace que,
incluso cuando llega la democracia, por desconocimiento o costumbre, su
recuerdo se haya extinguido.
A partir
de 1939 reconstruyó su vida profesional en Buenos Aires. Publicó cuentos y
novelas cortas, estrenó comedias, escribió espectáculos musicales, operetas,
revistas, guiones de cine y colaboró en programas de radio y televisión. Las
grandes figuras españolas que visitaban la capital argentina buscaban su pluma
para presentar sus espectáculos, entre ellas Imperio Argentina, Miguel de
Molina, Carmen Amaya, Lola Flores, Carmen Sevilla y Sara Montiel.
Formó
también un equipo creativo con los músicos José María Palomo, Ramón Bastida y
Ramón Zarzoso. De esta etapa surgieron obras como “Castillito de arena”,
para Carmen Sevilla, y “Si vas a Calatayud”, una jota-pasacalle que alcanzó una
sorprendente difusión internacional, con más de un centenar de grabaciones.
Salvador Valverde murió en Buenos Aires el 5 de septiembre de 1975, a los 80 años. Dos meses después falleció el general Franco, cerrándose simbólicamente una larga etapa histórica en la que su nombre había permanecido injustamente relegado.
