lunes, 3 de abril de 2023

 AREA DE SANTA CRUZ

Oratorio de la Escuela de Cristo.

En el año 1798, la congregación adquirió unos solares en la calle Ximénez de Enciso y encargó al arquitecto Fernando Rosales, por entonces Maestro Mayor del Arzobispado de Sevilla, la construcción de la Capilla actual, cuyas obras   se prolongaron hasta 1801, aunque se puede pensar que el oratorio ya estaría en funcionamiento en 1799,  pues esta fecha consta en la inscripción de su pequeña espadaña.

La portada se abre en la fachada sureste de la plaza de la Escuela de Cristo (ver)

Plaza de la Escuela de Cristo

Portada completa

Se trata de una portada manierista, que consta de un alto hueco acabado en arco de medio punto que aparece enmarcado entre pilastras que soportan un sobrio entablamento. Sobre él se crea un frontón   recto y roto en el centro para presentar el símbolo de la cruz, cobijado a su vez por un frontón triangular completo que corona la composición. Se complementa con dos sencillos pináculos (casi cubiertos por la vegetación) asentados sobre recrecidos de pilastra y acabados con pequeñas esferas. 

Un pequeño campanario, de una sola campana, presenta la fecha de 1799.
Campanario

Su pared posterior forma parte de la calle Ximénez de Enciso y presenta azulejo del Cristo de la Providencia y de la Virgen Dolorosa de la Misericordia “Mater Misericordiarum” y una entrada para limosnas.


Azulejo del Cristo de la Misericordia


Azulejo de la Virgen de la Misericordia Mater Misericordiarum”

Limosnas

INTERIOR

Tras flanquear su portada, en el Atrio, a la izquierda, se puede contemplar un pequeño retablo-vitrina de estilo neoclásico que debió realizarse hacia los años 50 del siglo XIX y que contiene una magnifica escena de la epifanía que se atribuye a Luisa Ignacia Roldan (La Roldan).

Pared izquierda del Atrio

La Virgen y San José están mostrando el niño a los Magos. Melchor y Gaspar están arrodillados, estando este último en actitud de abrir su cofre de incienso, mientras que Baltazar está de pie y ofrece la mirra.  

Para completar la escena, Antonio Castillo Lastrucci realizó los pastores que se colocan en el nacimiento durante la Navidad.

Este grupo debe proceder de extinta Escuela de Cristo del Espíritu Santo que se extinguió en la iglesia del Ex-Convento de la Paz y sus bienes pasaron a la de la Natividad. 

Vitrina con Nacimiento

Detalle de Gaspar abriendo el cofre

Detalle de Melchor y Baltazar

Encima una figura de San Jerónimo Penitente, en barro cocido de 0,41 m, acompañado por el león y confortado por un ángel en la cueva. 

Según tradición de la Escuela es un boceto de Ricardo Bellver y Ramón de 1899, para la fachada de la Asunción de la Catedral de Sevilla.

San Jerónimo Penitente

Detalle del león

En el lado derecho una puerta y sobre el dintel una pintura de las Animas Benditas del Purgatorio.

Pared derecha del Atrio
Detalle del dintel de la puerta

El interior es un recinto neoclásico de planta rectangular cubierto con bóveda de medio punto en tres tramos separados por arcos fajones con lunetos, que proporcionan la iluminación. 

El presbiterio se cubre por una bóveda vaída que descansa en un sencillo entablamento dórico sobre pilastras. 

Vista general desde los pies del templo
Bóveda vaída y luneto del Presbiterio

En el suelo de barro cocido hay tres estrellas de cerámica que señalan el lugar de las postraciones del padre Obediencia en la Adoración de la Cruz.

Estrellas del suelo

En el muro de la epístola, desde los pies a la cabecera del templo, encontramos:

Un lienzo de María Magdalena, anónimo del siglo XVII.  

María Magdalena

Le sigue una hornacina neoclásica de 1798 y en su interior una imagen, réplica de la Virgen de los Reyes, realizada por el escultor e imaginero Sebastián Santos Rojas para esta institución en el año 1947.

La obra es, al igual que el original, de vestir, aunque de menor tamaño (1´10 m frente a los 1´76 m que tiene la Imagen de la Capilla Real), pero con una fiel interpretación de la obra original, incluyendo los matices que la policromía de la Patrona de Sevilla presentaba en esa época, tanto en el tono de la misma como en sus característicos “churretes” (manchas producidas por la pérdida de la encarnadura en el rostro y las manos).

Pero, le aporta “mejorías plásticas”, con respecto al original, así suaviza ligeramente el rostro, sin cambiarlo en expresión (con su característica sonrisa gótica y mirada hierática), pero introduciendo en la talla un ligero relieve en los ojos y las facciones frente al original.

La obra fue restaurada por David Romero Alonso del Taller Daroal, a comienzos del año 2021, que ya en una primera inspección comprobó que la obra se encontraba, en general, en buen estado de conservación.

Sobre ella se encuentran dos Ángeles del XVII.

Hornacina de la Virgen de los Reyes con los dos ángeles encima
Virgen de los Reyes

Encima de la hornacina se sitúa un lienzo del rey Fernando III, copia de Murillo.

Fernando III

Una hornacina neoclásica alberga un Lignum Crucis en sobrio relicario cruciforme de madera de finales del siglo XVIII, donación de Don Manuel Trinidad: “Francisco Nicolás de la Barrera, miembro destacado de la Escuela, consiguió de D. Andrés Trinidad, presbítero, vecino de Badajoz, estando en su casa, “una pintura muy apreciable” de la crucifixión, que no es otro que el Lucas Cranach de 1538 que hoy está en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, y un Lignum Crucis para la Escuela, y desde luego usó de la franqueza, desprendiéndose de dichas dos prendas tan estimables”.

Hornacina del Lignum Crucis
Detalle del Lignum Crucis

Sobre el Lignum Crucisun un cobre alemán con el bautismo de Cristo del siglo XVII.

Bautismo de Cristo

En el último tramo de la epístola hay una serie de cuadros no catalogados. Un lienzo de san José, anónimo del siglo XVII y un cuadro de san Homobono, patrón de los Sastres del siglo XV. 

Se distribuyen a ambos un apostolado de pequeño formato, obras anónimas del siglo XVII la mayoría.

Ultimo tramo de la pared de la epístola


Altar Mayor

Se sitúa en el centro de la cabecera del templo.

Cabecera del presbiterio

En las esquinas del muro del presbiterio se presentan dos Ángeles lampadarios de mediados del XVIII, realizados en madera policromada y estofada en oro. 

Aparecen como volando, levantando la pierna izquierda con las alas desplegadas y los cabellos y ropas movidos por el viento. 

Indudablemente son del mismo taller, pero no de la misma mano puesto que las facciones del izquierdo parecen más delicadas y armoniosas que las del derecho.

Ángeles lampararios


Detalles faciales de ángeles lampararios

Bajo los ángeles lampararios, se sitúan dos pequeñas imágenes de bulto redondo de San Pedro y San Pablo.  

La escultura de san Pedro está de pie, vestida con túnica marrón ceñida a la cintura, que cae sobre las piernas formando amplios vuelos hasta los pies, calzados con sandalias. Sobre su hombro izquierdo se asienta el manto ocre que se desliza sobre este mismo brazo. Por su lado derecho el manto se sitúa a la altura de la cintura. Sostiene las llaves en la mano izquierda y la cruz invertida de su martirio en la derecha. La cabeza esta inclinada hacia su izquierda, con rasgos de edad madura, barba bífida y cabello largo.  

La escultura de san Pablo sigue el mismo esquema que la anterior, observándose rasgos más avejentados y barba más larga que cae hasta el pecho, sosteniendo con su mano izquierda las Epístolas. 

Ambas imágenes son de pequeño formato (unos 70 cm) y por sus características podría datarse a finales del siglo XVIII, no conociéndose hasta la fecha a su autor, pero corresponde a la estética de Pedro Duque y Cornejo o a un seguidor tardío de las formas del maestro sevillano. 


San Pedro y san pablo

El único altar, en la cabecera plana, cuenta con un severo retablo neoclásico de mampostería jaspeado en mármoles de colores.

Fue proyectado a finales del siglo XVIII por el arquitecto Fernando Rosales autor del proyecto entero del oratorio, y se ciñó a los parámetros del Neoclásico en los que primaba la austeridad, la sencillez y la pureza de líneas, cosa que encajaba perfectamente con el espíritu de la Escuela de Cristo, institución dedicada exclusivamente al culto interno basado en la meditación del Evangelio.

Retablo Mayor

El retablo se dispone en el centro del presbiterio, y consta de banco y un sólo cuerpo que se articula con dos columnas dóricas jaspeadas en tonos grisáceos, las cuales sustentan un entablamento con triglifos dorados y metopas decoradas con a tributos de la Pasión: la columna y los flagelos, a la izquierda, la corona de espinas y los clavos, al centro y a la derecha, la caña con el hisopo y a lanza.

Metopas con los atributos de la pasión

En su ático, un óleo sobre lienzo con el misterio titular del oratorio, la “Natividad del Señor”. Es una copia de Francisco Agustín de la “Adoración de los Pastores” de Murillo de los Capuchinos, conservado en el Museo de Bellas Artes. Tiene un marco dorado que, en su parte central superior, tiene una jarra de flores sobre la que cae hacia los lados una guirnalda. A izquierda y derecha del cuadro se disponen dos ángeles ceriferarios (adoradores,custodios) de gran tamaño, cada uno de ellos sosteniendo un candelabro.


Ático del retablo

Lo preside una imagen del Cristo de la Providencia, obra de Juan de Astorga, policromado por Juan de Uceda, encargada en el año 1818 y entregado en el año 1820. Sustituyó al Cristo del Calvario de Francisco de Ocampo (1611), adquirido a la iglesia de san Idelfonso y que luego esta reclamó, a cambio de 4000 reales, por lo que la escuela se vio forzada a encargar el actual que costó 8400 reales.

Francisco Nicolás de la Barrera fue, en nombre de la Escuela, el que encargó a Juan de Astorga un nuevo Cristo en la Cruz, indicándole que "salga lo más dulce y sensible que sea dable, con la circunstancia de que el rostro goce bien desde el pavimento".

Y efectivamente la pieza es de suma belleza y serenidad acorde con el espíritu neoclásico. La cara no tiene aspecto dramático, predomina el aspecto de la bondad de cristo y su amor al horror del martirio de la Cruz, resaltando la faceta de la entrega de Jesús al género humano y su obediencia al Padre hasta la muerte, por eso se nos muestra sin dramatismo y siguiendo los cañones de la escuela sevillana, con solo los signos imprescindibles de la Pasión.

Presenta solo tres cavos con los pies fijados juntos, el derecho sobre el izquierdo. 

Cristo de la Providencia

Detalle de la cara

Detalle del paño de pureza

Detalle de los Pies

De rodillas y a los pies del Cristo de la Providencia se encuentra la Virgen de la Misericordia “Mater Misericordiarum”, realizada por Cristóbal Ramos y posiblemente fue su última obra pues éste murió en 1799 y se sabe que la imagen se estrenó en 1800.

La imagen mide 144 cm de altura, la cabeza está realizada en barro, las manos son de pasta y las vestiduras son telas encoladas.

Se presenta con las manos juntas en actitud de oración y a la vez de súplica y con su rostro dirigido al cielo.

Cubre su cabeza con un manto blanco y sobre él otro manto azul con el filo estofado en oro. 


Virgen de la Misericordia

Detalle de la Virgen de la Misericordia

El sagrario neoclásico esta rematado con imágenes de la Fe, la Esperanza y la Caridad, realizadas en madera policromada y estofada en oro, de autor anónimo pero atribuidas a Petroni.

La Fe, se sitúa sobre la cúpula, se presenta de pie con los ojos vendados, mostrando la cruz y el sacramento de la Eucaristía.

La Esperanza a la derecha del contemplador, sentada sobre la esquina de un frontón muestra el ancla.

La Caridad a la izquierda, también sentada sobre otra esquina del frontón, sosteniendo un niño pequeño con su brazo izquierdo, mientras el derecho está en actitud de otro pequeño que, en la actualidad está en paradero desconocido.

Sagrario

Caridad, Fe y Esperanza

A los lados del retablo, en la parte superior, se encuentran dos copias de los retratos de San Isidoro y San Leandro que Murillo realizó para la Sacristía Mayor de la Catedral de Sevilla, de los cuales sólo están los rostros mitrados de los Santos Arzobispos de la ciudad. En la parte inferior un óleo de Jesús con la Cruz a cuestas y otro de la Oración en el Huerto, de los que no tengo información.

San Isidoro y San Leandro

Nazareno y Oración en el Huerto

En el muro del Evangelio, desde la cabecera a los pies, encontramos:

En el primer tramo, en primer lugar, un lienzo del Traslado de Cristo al Sepulcro, en el destaca su marco dorado y tallado. Es obra anónima del siglo XV, junto otro lienzo de san Felipe Neri, patrono de las Escuelas, obras murillescas de Juan de Dios Fernández. Otros cuadros de los no tengo información.

Primer tramo, mas próximo a la cabecera del templo, del muro del Evangelio
Traslado de Cristo al Sepulcro

San Felipe Neri


Cuadros de la parte superior del primer tramo del muro del Evangelio

Seguidamente, en el segundo tramo, un retablo hornacina de madera en su color presidido por un cuadro de san Pablo. Aquí estaba la lanzada de Lucas Cranach el Viejo (1538), actualmente en el Museo de Bellas Artes. 

Segundo Tramo

Retablo y cuadro de san Pablo

Sobre este retablo, destaca un crucificado de pequeño tamaño, del circulo de Pedro Millán de finales del siglo XV, que según la tradición fue el regalo de un canónigo de la catedral de Sevilla con motivo de su ingreso en esta institución

Es una pieza de madera de 70 x 80 cm. que muestra un crucificado anatómicamente correcto, aunque sin mucho detalle, en el que llama la atención sus brazos extendidos en línea recta entre sí y formando un ángulo recto con su cuerpo, así como la inflamación del tórax.

Su rostro, inclinado a la derecha, es alargado, con pómulos marcados, nariz aguileña, boca entreabierta y barba bífida. Los mechones del pelo tiene forma espiral y terminan  en el pecho y en la espalda.

La corona de espinas esta tallada sobre la cabeza y tiene forma de ramas trenzadas con clavos de metal que simulan púas. 

Cubre su desnudez con un paño de pureza que se anuda a su izquierda y se pliega a su derecha  formando olas.

Los pies fijados con un solo clavo, el pie derecho sobre el izquierdo.

Crucificado

Detalle de los brazos y del Tórax

Detalle del rostro

A los lados los cuadros de san Andrés y san Francisco de la escuela de Pacheco del siglo XVII. Sobre ellos dos lienzos, uno dedicado a una Dolorosa y otro a san Pedro en lágrimas, de la misma centuria.

San Andrés y San Francisco
Dolorosa y san Pedro

Finalmente, en este muro del Evangelio, a los pies del templo, se encuentra el órgano, procedente de abadía benedictina de Santa Ana de Kergonan (Francia), obra del francés Arístides Cavaillé-Coll entre 1894 y 1898, reformado en 1905 por organero francés Charles Mutin y depositado por un particular el año 2014.

Órgano
PIES

A los pies de la Iglesia se encuentra una tribuna coro con una balaustrada.

Imagen de los pies de la nave desde la cabecera

Sobre la balaustrada, una Dolorosa de telas encoladas, atribuida a Juan Bautista Petroni, donación de 1978 para presidir la Sala de Cabildo.

Dolorosa
Detalle de la Dolorosa

Bajo ella el sitial y bufete del padre Obediencia y sobre él un retrato de san Felipe Neri, que siempre debe presidir los ejercicios.

Sitial y bufete
 
San Felipe Neri

SACRISTIA

En la sacristía observamos una cajonera del siglo XIX y sobre ella un pequeño retablo con Cristo en la Cruz a tribuido a Cristóbal Ramos.  

Cajonera y retablo

Se trata de una pequeña escultura de madera de 37 x 32 cm, que muestra el cuerpo alargado, con un discreto paño de pureza anudado en la cadera derecha. 

La cabeza del crucificado se inclina hacia el lado derecho, con los ojos dirigidos al cielo con expresión agonizante y la boca abierta, dejando ver la lengua y dientes.  Los cabellos caen por la espalda en el lado izquierdo y por el hombro derecho.  Muestra la gran curiosidad de que tanto los ojos como los regueros y gotas de sangre son de cristal, lo que hace que aumente el efecto dramático de la escultura.

Los pies fijados con un solo clavo, el pie derecho sobre el izquierdo.

La cruz se clava en un monte, con un dragón con una manzana en la boca y una calavera, simbolizando ambos elementos la redención del hombre y la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte.

Crucificado de Cristóbal Ramos
Detalle de la cara
Detalle de los pies
Detalle del monte con el dragón y la calavera

En los laterales dos pinturas del Nacimiento y la Resurrección de Jesús.

Nacimiento y Resurrección de Jesús

En la vitrina inferior un belén de barro y telas encoladas de Cristóbal Ramos donado por el fundador de esta escuela.

Belén

Bibliografía
Ramón de la Campa Carmona.
Daily Photo
http://www.lahornacina.com/seleccionesescueladecristo.htm


1 comentario:

  1. Magnifica la descripción.
    Todos los artículos que escribes son para mi un documento muy bueno que utilizaré en las visitas a estos lugares de Sevilla que tan bien describes.
    Muchas gracias Andrés.

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