domingo, 15 de febrero de 2026

AREA DE LA MAGDALENA

Hermandad de la Soledad de San Buenaventura.

La hermandad tiene su origen en la devoción popular surgida en torno a la Cruz del Caño Quebrado, levantada para señalar una fosa común de víctimas de la peste de 1649 en las inmediaciones de Montesión. Aquel lugar, conocido desde el siglo XIV por sus aguas insalubres y llamado plaza de Caño Quebrado —más tarde plaza de Maldonado y popularmente plaza de los Carros—, se convirtió en espacio de oración cuando familiares y vecinos colocaron una cruz de madera rodeada de plantas y una sencilla verja. Las reuniones diarias para rezar por los difuntos propiciaron la creación de una asociación dedicada a honrar a los enterrados y cuidar el recinto. Sus primeras reglas fueron presentadas a la autoridad eclesiástica en 1656.

En 1663 la cruz de madera fue sustituida por otra de hierro forjado con una inscripción latina alusiva al triunfo de la Cruz: Impleta sunt quae concinit David fideli carmine dicens: in nationibus regnavit a ligno Deus” (“Se ha cumplido lo que David cantó en verso fiel diciendo: Dios reinó desde la cruz en todas las naciones”). Permaneció en el lugar hasta 1840, cuando, siguiendo las políticas de secularización, el ayuntamiento ordenó su retirada y traslado a la a la iglesia del ex convento dominico de Montesión. Desde entonces la cruz y la hermandad pasaron por varios templos, entre ellos el convento de la Purísima Concepción de religiosas franciscanas concepcionistas y la parroquia de San Juan de la Palma, en medio de conflictos internos y reorganizaciones.

Durante el siglo XIX la corporación se consolidó, pues obtuvo la aprobación real de sus reglas (1844), renovó el voto concepcionista (1845) y en 1847 aprobó el estudio de la agregación de una imagen de la Dolorosa con la advocación de Soledad y la transformación en cofradía de penitencia: “Fervorosa y Devota Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Santísima Cruz en el Monte Calvario y Nuestra Señora de la Soledad”.

Nuevamente fue trasladada al templo de San Pedro y en la primavera de 1849, se estableció en San Buenaventura. Allí se encargó la imagen de la Virgen al escultor Gabriel de Astorga, hijo del también escultor Juan Astorga, sufragada con donativos particulares y el apoyo de los duques de Montpensier. La Dolorosa procesionó inicialmente arrodillada, con las manos cruzadas al pecho, sobre un monte simbólico, detrás de la cruz con escaleras y sudario que pendía sobre un sólo brazo, en un paso adquirido en diciembre de 1852 a la Hermandad del Gran Poder.

El paso de 1852 (ver) (CC BY 3.0)

El Viernes Santo 2 de abril de 1915, la Hermandad estrenó un bellísimo paso neobarroco tallado por Antonio Roldán.

La Dolorosa, quizá más adelantada, continuaba de rodillas y con las manos cruzadas al pecho, sin candelería delante, con cruz y escaleras detrás y de nuevo el sudario en su solo brazo de la cruz.

En el siglo XX la hermandad estrenó un paso neobarroco (1915) y afrontó etapas difíciles, como la inestabilidad política de los años treinta, cuando sus titulares fueron ocultados para protegerlos, en la casa de la calle Viriato (número 2), entre mayo y septiembre de 1936.

El paso de 1915 (ver) (CC BY 3.0)

En 1935 se bendijo el Cristo de la Salvación, obra de Manuel Cerquera Becerra, para lo que la Hermandad de la Soledad de San Buenaventura asumió el esfuerzo económico que representaba en aquellos difíciles momentos el pago del trabajo al escultor Becerra y luego cedió generosamente la imagen a la Comunidad.

A la finalización de la Guerra Civil, la figura del Santísimo Cristo fue incorporada definitivamente como titular, y reconocido oficialmente el 17 de julio de 1967, por parte del vicario general del Arzobispado, que incluyó también la consideración de “franciscana hermandad”.

En un Cabildo General Extraordinario realizado el 26 de octubre de 2001 quedó aprobada por amplia mayoría la incorporación a su paso para salir en la tarde del Viernes Santo, pero la Orden Franciscana respondió desfavorablemente a la solicitud, de tal manera que entre las hermandades de Sevilla que sólo tienen un cristo entre sus titulares, la Soledad de San Buenaventura es la única que no puede hacerle participar en su estación de penitencia.

La imagen de la Virgen fue restaurada en 1955 por Sebastián Santos Rojas (ver), quien la transformó iconográficamente, pues dejó de aparecer arrodillada y pasó a representarse de pie, un rasgo singular en la Semana Santa sevillana.

La hermandad continuó creciendo y en 1984 bendijo su casa de hermandad en la calle Santas Patronas. En la actualidad, mantiene la singularidad de contar con un Cristo titular que no participa en la estación de penitencia, debido a la negativa de la orden franciscana.

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