AREA DE LA MAGDALENA
Hermandad de la Soledad de San Buenaventura.
La hermandad tiene su origen en la
devoción popular surgida en torno a la Cruz del Caño Quebrado, levantada para
señalar una fosa común de víctimas de la peste de 1649 en las inmediaciones de
Montesión. Aquel lugar, conocido desde el siglo XIV por sus aguas insalubres y
llamado plaza de Caño Quebrado —más tarde plaza de Maldonado y popularmente
plaza de los Carros—, se convirtió en espacio de oración cuando familiares y
vecinos colocaron una cruz de madera rodeada de plantas y una sencilla verja.
Las reuniones diarias para rezar por los difuntos propiciaron la creación de
una asociación dedicada a honrar a los enterrados y cuidar el recinto. Sus
primeras reglas fueron presentadas a la autoridad eclesiástica en 1656.
En 1663 la
cruz de madera fue sustituida por otra de hierro forjado con una inscripción
latina alusiva al triunfo de la Cruz: “Impleta sunt
quae concinit David fideli carmine dicens: in nationibus regnavit a ligno Deus”
(“Se
ha cumplido lo que David cantó en verso fiel diciendo: Dios reinó desde la cruz
en todas las naciones”). Permaneció en
el lugar hasta 1840, cuando, siguiendo las políticas de secularización, el
ayuntamiento ordenó su retirada y traslado a la a la iglesia del ex convento
dominico de Montesión. Desde entonces la cruz y la hermandad pasaron por varios
templos, entre ellos el convento de la Purísima Concepción de religiosas
franciscanas concepcionistas y la
parroquia de San Juan de la Palma, en medio de conflictos internos y
reorganizaciones.
Durante el siglo XIX la corporación se consolidó, pues
obtuvo la aprobación real de sus reglas (1844), renovó el voto concepcionista
(1845) y en 1847 aprobó el
estudio de la agregación de una imagen de la Dolorosa con la advocación de
Soledad y la transformación en cofradía de penitencia: “Fervorosa y Devota
Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Santísima Cruz en el Monte Calvario y
Nuestra Señora de la Soledad”.
Nuevamente fue
trasladada al templo de San Pedro y en la primavera de
1849, se estableció en San Buenaventura.
Allí se encargó la imagen de la Virgen al escultor Gabriel de Astorga, hijo del también escultor Juan Astorga, sufragada con donativos
particulares y el apoyo de los duques de Montpensier. La Dolorosa procesionó
inicialmente arrodillada, con
las manos cruzadas al pecho, sobre un monte simbólico, detrás de la cruz con escaleras
y sudario que pendía sobre un sólo brazo, en un paso adquirido en diciembre de
1852 a la Hermandad del Gran Poder.
El paso de 1852 (ver) (CC BY 3.0)
El Viernes Santo 2 de abril de 1915,
la Hermandad estrenó un bellísimo paso neobarroco tallado por Antonio
Roldán.
La
Dolorosa,
quizá más adelantada, continuaba de rodillas y con las manos cruzadas al pecho,
sin candelería delante, con cruz y escaleras detrás y de nuevo el sudario en su
solo brazo de la cruz.
En el
siglo XX la hermandad estrenó un paso neobarroco (1915) y afrontó etapas
difíciles, como la inestabilidad política de los años treinta, cuando sus titulares
fueron ocultados para protegerlos, en la casa de la calle Viriato (número 2),
entre mayo y septiembre de 1936.
El paso de 1915
(ver) (CC BY 3.0)
En 1935 se
bendijo el Cristo de la Salvación, obra de Manuel Cerquera Becerra, para lo que la Hermandad de la Soledad de San
Buenaventura asumió el esfuerzo económico que representaba en aquellos
difíciles momentos el pago del trabajo al escultor Becerra y luego cedió
generosamente la imagen a la Comunidad.
A la
finalización de la Guerra Civil, la figura del Santísimo Cristo fue incorporada
definitivamente como titular, y reconocido oficialmente el 17 de julio de 1967,
por parte del vicario general del Arzobispado, que incluyó también la
consideración de “franciscana hermandad”.
En un
Cabildo General Extraordinario realizado el 26 de octubre de 2001 quedó
aprobada por amplia mayoría la incorporación a su paso para salir en la tarde
del Viernes Santo, pero la Orden Franciscana respondió desfavorablemente a la
solicitud, de tal manera que entre las hermandades de Sevilla que sólo tienen
un cristo entre sus titulares, la Soledad de San Buenaventura es la única que
no puede hacerle participar en su estación de penitencia.
La
imagen de la Virgen fue restaurada en 1955 por Sebastián Santos Rojas (ver), quien la
transformó iconográficamente, pues dejó de aparecer arrodillada y pasó a
representarse de pie, un rasgo singular en la Semana Santa sevillana.
La hermandad continuó creciendo y en 1984 bendijo su casa de hermandad en la calle Santas Patronas. En la actualidad, mantiene la singularidad de contar con un Cristo titular que no participa en la estación de penitencia, debido a la negativa de la orden franciscana.


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