AREA DE LA MAGDALENA
Capilla de Nuestra Señora de Monserrat.
HISTORIA
La
actual capilla de Nuestra Señora de Montserrat se levanta junto a la parroquia
de Santa María Magdalena y constituye uno de los ejemplos más notables de la
arquitectura barroca sevillana. Su construcción se llevó a cabo entre los años
1704 y 1710 bajo la dirección del prestigioso arquitecto Leonardo de Figueroa (ver), figura clave
del barroco en Sevilla y autor de algunos de los edificios más representativos
de la ciudad.
Apenas dos
décadas después de su finalización, en 1727, comenzaron a detectarse grietas
tanto en la bóveda como en varios de los arcos que sustentaban el edificio.
Estas patologías estructurales obligaron a emprender una importante
intervención de renovación y consolidación, en la que participaron los
arquitectos Diego Antonio Díaz y Matías José de Figueroa, hijo del arquitecto
original. Según el profesor Sancho Corbacho, es muy probable que este último
fuera el autor de la elegante portada que hoy da acceso al templo.
La capilla fue
concebida originalmente como sede de una de las hermandades más relevantes del
barroco sevillano, la hermandad de Nuestra Señora de la Antigua, Siete Dolores
y Compasión. Aunque la corporación tenía su residencia en el cercano convento
dominico de San Pablo (ver),
decidió adquirir a la comunidad dominica un antiguo patio de caballerizas
perteneciente al convento, espacio en el que se edificó la nueva capilla con la
finalidad de dotarse de un templo propio acorde con su importancia devocional y
artística.
Sin embargo, a
lo largo del siglo XVIII la hermandad de la Antigua inició un progresivo
declive. En 1767 dejó de realizar estación de penitencia y la capilla pasó a
experimentar diversos usos. Durante la invasión francesa llegó incluso a
funcionar como sede parroquial provisional. En el siglo XIX, como consecuencia
de las leyes desamortizadoras, el edificio pasó a manos del Estado, lo que
supuso la dispersión del patrimonio de la antigua corporación. Sus enseres
fueron vendidos a otras hermandades: la imagen del Nazareno pasó a convertirse
en el actual titular de la Hermandad de la Candelaria, mientras que la talla de
la Virgen se conserva hoy en un retablo lateral de la parroquia de la Magdalena.
Pese a las
profundas transformaciones urbanas del entorno, la capilla logró sobrevivir a
las demoliciones que afectaron a buena parte de las dependencias del antiguo
convento dominico de San Pablo a lo largo del siglo XX, salvándose así de la
desaparición que sí sufrieron otros edificios históricos del conjunto.
En 1937 el arquitecto Aurelio Gómez
Millán (ver) presupuestó las obras de adaptación
para que la hermandad de Montserrat que había
perdido su anterior capilla durante las obras de ensanche de la calle San Pablo, radicara en el recinto, siendo finalmente cedido en
1939 a dicha Hermandad de Nuestra Señora del Rosario y Cofradía de Nazarenos
del Santísimo Cristo de la Conversión del Buen Ladrón y Nuestra Señora de
Montserrat (Hermandad de Montserrat hispalense), que es, desde entonces,
propietaria del templo.
EXTERIOR
Se localiza en la
calle Cristo del Calvario, frente a la Parroquia de Santa María Magdalena, en
un entorno de gran valor histórico y devocional.
Al
exterior presenta una esbelta y elevada fachada de ladrillo rojo avitolado, de
notable sobriedad y elegancia, que se organiza en torno a una imponente
portada. Esta queda enmarcada por pilastras cajeadas y se corona con un
destacado moldurón barroco, plegado en sus ángulos, que aporta dinamismo y
profundidad al conjunto.
Fachada exterior
Detalle de la portada
Sobre la
portada se dispone una composición de triple hornacina, ricamente ornamentada
con frontones y molduras de lenguaje barroco. En su interior se conservan
pinturas al fresco datadas en el siglo XVIII, que durante años presentaron un
acusado deterioro. Su estado cambió de manera decisiva en 2009, cuando fueron
restauradas con gran acierto por el artista y restaurador Antonio Díaz Arnido,
devolviéndoles su valor artístico y cromático original.
Detalle de la triple hornacina
La hornacina
situada a la izquierda representa a santa María Magdalena, mientras que la de
la derecha muestra a san Juan Evangelista. En la hornacina central aparece la
imagen de Nuestra Señora de la Antigua y Siete Dolores, primitiva titular de la
capilla, acompañada por los monarcas Felipe II y Felipe III, representados
arrodillados a sus pies en actitud de profunda devoción, subrayando el carácter
histórico y simbólico de la escena.
Santa María Magdalena
San Juan Evangelista
Nuestra Señora de la Antigua y Siete Dolores
A ambos lados
de la puerta principal se disponen retablos cerámicos dedicados a las imágenes
titulares de la Hermandad: el Santísimo Cristo de la Conversión del Buen Ladrón
y Nuestra Madre y Señora de Montserrat.
Santísimo Cristo de la Conversión del Buen Ladrón
Detalle
Nuestra Madre y Señora de Montserrat
Detalle
Junto a la
puerta auxiliar se encuentra, asimismo, un azulejo dedicado a san Martín de Porres (ver),
el popular santo dominico conocido como Fray Escoba, cuya devoción goza de gran
arraigo entre los fieles.
INTERIOR
Vista
general del templo desde los pies
Vista
general del templo desde la cabecera
El templo
presenta una única nave de planta rectangular, a cuyos pies se sitúan el coro
alto y la tribuna, configurando un espacio longitudinal de marcada sobriedad.
La cubierta se resuelve mediante una bóveda de cañón con lunetos a lo largo de
la nave, solución habitual en la arquitectura religiosa de la época. Sin
embargo, en el ámbito previo al presbiterio, a modo de falso crucero, la bóveda
adopta la forma vaída o de pañuelo, recurso que aporta un mayor énfasis
espacial a la zona más cercana al altar mayor. En las pechinas de esta bóveda
se disponen los escudos de la Cofradía de la Antigua y Siete Dolores, entidad
que fue la primitiva propietaria de la capilla, dejando así constancia
heráldica de su vinculación histórica con el edificio.
Detalle de la bóveda vaída del falso crucero
Detalle de pechina
Detalle de pechina
Detalle del centro del falso crucero
La
decoración pictórica de la nave se desarrolla en ambos muros laterales y está
compuesta por un conjunto de pinturas murales realizadas por Clemente Torres en
el siglo XVIII. Estas obras representan a los Padres de la Iglesia, junto a
escenas de profundo contenido devocional como la Sagrada Cena y la oración de
Cristo en el huerto de Getsemaní. El programa iconográfico, de carácter
didáctico y espiritual, refuerza la función catequética del espacio y
contribuye a enriquecer visualmente el interior del templo, integrándose de
manera armónica con su arquitectura.
Sagrada cena en muro de la epístola
Padres
de la Iglesia en muro de la epístola. San Ambrosio
Padres
de la Iglesia en muro de la epístola. San Gregorio Magno
Oración
de Cristo en el huerto de Getsemaní en el muro del evangelio
San
José con el Niño en el muro del evangelio
Padres
de la Iglesia en muro del evangelio. San Agustín
Padres
de la Iglesia en muro del evangelio. San Jerónimo
Nave de
la Epístola
Vista del muro de la epístola
En primer lugar, el
retablo neoclásico en madera dedicado a María Magdalena. La imagen es de 1851 y
procesiona en el paso del Cristo, a los pies del Crucificado.
En el banco de este retablo en
ocasiones podemos ver la Virgen de Montserrat, La
Moreneta. Copia a escala real de la talla románica del siglo XII venerada en el
Monasterio de Montserrat.
Retablo
María Magdalena
Detalle
María Magdalena con otra ropa
Detalle
Detalle
Virgen de Montserrat
Le sigue una
peana con la imagen de San Juan Evangelista (ver) atribuida
a Pedro Duque Cornejo (ver).
Peana con San Juan Evangelista
San Juan Evangelista
Presbiterio-Altar
Mayor
Tanto el retablo mayor como los laterales proceden de
la antigua capilla de Montserrat; son obra de Manuel Salvador Carmona (hacia
1800), que sigue en parte las disposiciones clasicistas que dictó la Academia
de Bellas Artes de San Fernando.
Presbiterio y Altar
Mayor
Su policromía y leve dorado corrió a cargo del dorador
Juan de Ojeda. Sustituyeron como retablos "modernos" a los retablos
barrocos que antaño poseyó la cofradía. Han sufrido varias reformas
posteriores, especialmente en 1939, cuando se adaptaron a su nueva situación.
Está presidida por el sencillo
retablo neoclásico del Cristo del
Buen Ladrón, crucificado en el momento de hablar con el Buen
Ladrón, San Dimas. Es obra
de Juan de Mesa (ver) de 1.619, suele acompañarlo María Magdalena.
Es un Cristo vivo, de excelente
estudio anatómico, que representa el momento de la conversación con los dos
ladrones en el Calvario.
En la escritura de su concierto se especificaba que
tendría nueve varas de alto (1,92 metros), lo que la convierte en la de mayores
proporciones de la Semana Santa.
Ha sido intervenido en varias ocasiones, en
1856 Gabriel de Astorga le colocó ojos de cristal, en 1968, Francisco Buiza (ver) restauró la corona de espinas y en 1983 fue intervenido de nuevo por José Rodríguez
Rivero-Carrera.
Cristo del Buen ladrón
Cristo del Buen ladrón
Detalle del rostro
Detalle del rostro
Detalle del paño de pureza
Vista frontal de los pies
A sus
pies se encuentra las imágenes de Nuestra Señora de Montserrat y la de San
Juan.
La
Virgen de Monserrat es una talla de dudosa atribución, ya que parece que
intervinieron en ella Juan Guerrero, Gaspar de la Cueva y Martínez Montañés,
siendo las manos de Juan de Mesa. Ha sido restaurada por Manuel Gutiérrez-Reyes
Cano en 1899 (a causa de un incendio), por Francisco Buiza Fernández en 1968 y
por José Rodríguez Rivero-Carrera en 1991.

Virgen de Monserrat
Detalle de la Virgen
de Monserrat
Detalle de la Virgen de Monserrat
Detalle de la Virgen de Monserrat
San Juan Bautista
San Juan Bautista
En los
muros laterales del presbiterio tenemos los ladrones, Dimas y Gestas, Dimas el Buen Ladrón dialogando con el Señor
y Gestas con la cara vuelta, tallas de Pedro Nieto Montañés (1628)
realizadas en pasta de madera que completan el calvario del paso de misterio en
la tarde del Viernes Santo. La hermandad disponía de otros dos ladrones,
tallados en 1981 por Gabriel Cuadrado Díaz y que actualmente se sitúan en la
ermita de san Domas, en Aracena.
San Dimas
Detalle de la cara
dirigida hacia el Señor
Detalle de los pies
fijados con dos clavos
Gestas
Detalle de la cara de
Gestas dirigida en dirección contraria al Señor
Detalle de las
piernas y pie
Muro del Evangelio
Vista general del muro del evangelio
Vista general del muro del evangelio
En el muro
izquierdo de la nave, más cercano al altar, se sitúa el retablo de Nuestra
Señora del Rosario, cuya autoría era dudosa, pero recientemente se han hallado
documentos que demuestran que fue tallada por Cristóbal Ramos en 1787. Se trata
de dos obras iguales esta tallada en madera para el culto y otra realizada en
pasta y madera para procesionar. Pertenecían a una antigua cofradía del convento de San Pablo
(actual Iglesia de la Magdalena), donde se sitúa la imagen de candelero.
En las calles laterales sobre pedestales dos
pequeñas imágenes de Santos no identificadas.
Retablo
Nuestra Señora del
Rosario
Detalle de Nuestra
Señora del Rosario
Santo lateral
Santo lateral
Seguidamente
una repisa con San Juan Bautista atribuida a Pedro Duque Cornejo (ver).
San Juan Bautista (ver)
Detalle
A continuación,
un pequeño retablo peana de San Martín de Porres (ver).
San Martín de Porres
En una segunda visita este retablo estaba ocupado por
la “Moreneta” que como hemos comentado
es una copia a escala real de la talla románica
del siglo XII venerada en el Monasterio de Montserrat.
Moreneta
Detalle
Junto a la
puerta de salida hay una lápida que recuerda al Marqués de Pickman, fundador de
la fábrica de la Cartuja, que fue hermano de esta cofradía.
Lapida
Pie
Vista
general de los pies del templo
Al fondo de la nave hay un coro alto con
un órgano.
Detalle del órgano
Bajo el Coro,
debajo de la tribuna, en uno de los laterales, se ubica una peana con la imagen
de Isaías,
profeta que se apareció a Jesús en el monte Carmelo. Fue tallada
en 1861 por Vicente Hernández Couquet. Llegó a salir en el
cortejo procesional como paso alegórico, aunque fue retirado en pocos años al
ser conocido popularmente como el "santo del poyetón", una broma que
hacía alusión a que buscaba (para anotarlo en el pergamino), mirando hacia
arriba, el nombre de las muchachas solteronas o "poyetonas", que
estaban asomadas a los balcones.
Detalle del coro bajo
Isaías
Detalle
En el otro lateral, igualmente sobre
una peana, se sitúa la imagen de San Vicente Ferrer penitente,
del siglo XVII, atribuido a Juan de Mesa.
San Vicente Ferrer
Detalle
Entre ambas imágenes hay un cuadro de San Nicolás
de Bari (ver), anónimo del siglo XVII.
Cuadro de San Nicolás
de Bari