RUTAS POR SEVILLA: Santos y Santas Mártires
San Expedito.
Se trata de
un personaje cuya existencia histórica no se halla plenamente acreditada por
las fuentes documentales antiguas. La figura de San Expedito se mueve entre los
datos fragmentarios de la historia y la elaboración posterior de la tradición
cristiana. Según algunas hipótesis, habría sido de origen armenio y, aunque se
desconoce con exactitud su lugar de nacimiento, resulta verosímil que
procediera de la ciudad de Melitene, enclave donde también habría tenido lugar
su martirio. No obstante, otros autores sostienen que pudo haber nacido en Roma
y que fue enviado posteriormente a Melitene como parte de una misión militar.
Esta ciudad, fundada en el siglo II por el emperador Trajano, ocupaba una
posición estratégica dentro del Imperio Romano. Armenia, por su parte, fue una
de las primeras regiones en recibir la predicación cristiana, atribuida a los
apóstoles Judas Tadeo, Simón y Bartolomé, y también uno de los territorios
donde las persecuciones contra los cristianos fueron especialmente intensas.
El nombre de
Expedito constituye una de las principales claves para comprender su identidad.
El término latino Expeditus se utilizaba en el ejército romano para designar a
los soldados pertenecientes a la infantería ligera, conocidos como expedití.
Estas unidades se distinguían por emplear armamento liviano, lo que les
permitía desplazarse con rapidez y actuar con mayor agilidad en el combate. A
partir de este dato, numerosos historiadores consideran probable que Expedito
fuera un joven militar romano adscrito a este tipo de tropa. En aquella época,
no era extraño que los nombres o apelativos personales derivaran de la función
o actividad que desempeñaba cada individuo, lo que refuerza esta
interpretación.
La tradición
devocional lo presenta como un soldado romano que vivió a comienzos del siglo
IV, durante el reinado del emperador Diocleciano, período marcado por una de
las persecuciones más severas contra los cristianos. Sin embargo, algunos
investigadores han planteado una teoría alternativa, según la cual el verdadero
nombre del mártir habría sido Elpidius y que el nombre de Expedito surgió a
raíz de un error de transcripción cometido por un copista. Esta posibilidad
resulta plausible si se tiene en cuenta que, en los primeros siglos del
cristianismo, los textos se copiaban manualmente en los scriptoria monásticos,
lo que daba lugar a confusiones y variantes en los nombres propios. Pese a
ello, la Iglesia ha tendido a aceptar la primera versión, ya que permite
establecer con mayor claridad los rasgos fundamentales de su vida. Además,
tanto Elpidius como Expeditus son nombres de raíz latina, lo que apunta con
bastante certeza a su pertenencia al ámbito romano, tanto en lo cultural como
en lo militar.
Según la leyenda hagiográfica, el
episodio central de su vida se produjo en el momento de su conversión al
cristianismo. Profundamente impresionado por la serenidad, la firmeza y la fe
con que los cristianos afrontaban el martirio, Expedito habría experimentado
una transformación interior decisiva. En ese instante, el espíritu del mal se
le habría manifestado bajo la forma de un cuervo, repitiéndole insistentemente
la palabra “Cras”, es decir, “mañana”, con la intención de inducirlo a posponer
su decisión. Expedito, rechazando cualquier aplazamiento, aplastó al cuervo y proclamó
con resolución “Hodie”, que significa “hoy”. Este gesto simbólico explica que
sea venerado como intercesor en situaciones que exigen una respuesta inmediata,
cuando la demora puede resultar perjudicial. Junto con santa Rita y san Judas
Tadeo, San Expedito figura entre los santos más invocados en las denominadas
causas difíciles o consideradas imposibles.
Algunos datos
más concretos sobre su actividad militar fueron recopilados por los
bolandistas, un grupo de eruditos jesuitas dedicados al estudio crítico de las
vidas de los santos. Según sus investigaciones, Expedito habría sido comandante
de la XII Legión Romana, conocida como la Legión Fulminante, del latín
Fulminata, compuesta por aproximadamente 6.800 hombres. Esta legión adquirió
especial notoriedad durante la campaña del emperador Marco Aurelio contra el
pueblo de los cuados, en el año 174. En aquella ocasión, el ejército romano se
hallaba exhausto y al borde de la derrota a causa de la falta de agua. Los
soldados de la Duodécima Legión, en su mayoría cristianos según la tradición,
elevaron entonces oraciones a su Dios pidiendo auxilio. De manera repentina, se
desató una fuerte tormenta que alivió la sed de las tropas romanas y, al mismo
tiempo, sembró el pánico entre los enemigos, provocando su dispersión. A raíz
de este acontecimiento, el emperador habría emitido un decreto que moderaba la
persecución contra los cristianos y concedido a la legión el sobrenombre de
fulminata o fulminea, es decir, “atronadora”.
Paradójicamente,
el ejército romano, que constituía uno de los principales instrumentos de
persecución contra los cristianos, no podía tolerar en su seno a oficiales que
no profesaran la religión oficial del Imperio. Por esta razón, Galerio,
gobernador de las provincias romanas de Asia Menor y yerno del emperador
Diocleciano, habría ordenado la ejecución de Expedito, considerado una figura
destacada dentro de la Legión Fulminante.
El martirio
de San Expedito tuvo lugar en Melitene, en Armenia, el 19 de abril del año 303.
La pena impuesta fue la reservada a los oficiales que abrazaban el
cristianismo: primero la flagelación y, finalmente, la decapitación. Este dato
se considera fiable, ya que los cristianos que no pertenecían al ejército o al
ámbito romano solían ser ejecutados mediante castigos más crueles. Tras su
muerte, se pierde el rastro de su sepultura, y no se conservan datos precisos
sobre la localización de su tumba.
Pese a la devoción que suscita en la
actualidad, el culto a San Expedito no se difundió ampliamente durante los
primeros siglos del cristianismo. No fue sino hasta el siglo XVIII cuando su
figura comenzó a adquirir mayor relevancia, especialmente en Europa. En países
como Italia, Francia y España, su devoción creció de forma notable, y su
iconografía se fijó con rasgos simbólicos muy definidos: un soldado romano que
sostiene una cruz con la inscripción “Hodie”, mientras bajo sus pies aparece un
cuervo derrotado con la palabra “Cras”, representación visual de la victoria de
la fe y de la decisión inmediata sobre la duda y la postergación.
Iglesia del
Santo Ángel
En la nave del
evangelio se sitúa el retablo que acoge esta devoción, de estilo neogótico
y sufragado en 1894 por doña Margarita Lugo de Viñas, viuda de Power. La
imagen de san Expedito es una talla en madera realizada a mediados del siglo
XX.
Retablo
Imagen de San Expedito

