sábado, 29 de noviembre de 2025

RUTAS POR SEVILLA: Ruta Artística. Escritores

Rafael de León y Arias de Saavedra.

Rafael de León y Arias de Saavedra. (ver) (CC BY 3.0)

Rafael de León y Arias de Saavedra nació el 6 de febrero de 1908 en el número 14 de la sevillana calle San Pedro Mártir (ver), en el seno de una aristocrática familia de terratenientes andaluces. Era hijo de José de León y Manjón, VII marqués del Valle de la Reina, y de María Justa Arias de Saavedra y Pérez de Vargas, VI marquesa del Moscoso y VII condesa de Gómara; títulos que, aunque heredó, nunca quiso usar en público por pura modestia.

A Concha Piquer: “..Te quiero de Madrugada/cuando la noche y el trigo/hablan de amor a la sombras/morena de los olivos…”

A los ocho años ingresó en el colegio jesuita de San Luis Gonzaga, en El Puerto de Santa María (Cádiz), donde coincidió con Rafael Alberti. Continuó su formación en el también jesuita colegio de El Palo, en Málaga, y más tarde en los salesianos de Utrera.

En 1926 inició la carrera de Derecho en Granada, donde conoció a Federico García Lorca —nueve años mayor que él—, con quien entabló una amistad profunda y duradera. La poesía de Rafael de León, impregnada de ecos lorquianos, no debe entenderse como imitación, sino como un gesto de admiración hacia el poeta granadino.

A pesar de su formación universitaria, nunca sintió vocación por la abogacía. Concluidos sus estudios, regresó a Sevilla y se adentró en el ambiente de los cafés cantantes (ver) y los teatros de variedades, espacios de libertad y efervescencia artística. Allí conoció y colaboró con el letrista Antonio García Padilla, “Kola”, padre de la actriz y cantante Carmen Sevilla, y con el maestro Manuel Quintero. De esas primeras alianzas surgieron ya algunas canciones populares. Con Salvador Valverde (ver) escribió para la gran Raquel Meller el famoso cuplé “Bajo los puentes del Sena”.

Durante su servicio militar en Sevilla conoció a Concha Piquer, entonces en cartel en el Teatro Lope de Vega. La artista valenciana se convertiría en una de las grandes intérpretes de sus coplas.

Hacia 1932 se instaló en Madrid para trabajar en la academia del maestro Quiroga. Allí cristalizó la unión artística de Quintero, León y Quiroga, el trío más fecundo de la canción española, con un repertorio que supera las cinco mil composiciones.

En 1935 escribió, junto a Salvador Valverde, la letra de “Ojos verdes” (ver), con música de Quiroga, considerada la cumbre de la copla. Entre sus numerosas versiones, las más célebres son las de Concha Piquer y Miguel de Molina.

Salvador Valverde: “Ojos verdes como la albahaca/verdes como el trigo verde/y al verde, verde limón”


Cuando estalló la Guerra Civil, Rafael de León se encontraba en Barcelona, donde fue encarcelado por las autoridades republicanas debido a su origen aristocrático. Permaneció casi tres años en prisión, desde donde le llegaron noticias del estreno de su comedia “María Magdalena”.

Liberado al final del conflicto, regresó a Sevilla en 1939 y pudo reencontrarse personalmente con Concha Piquer, para quien escribiría algunas de sus coplas más memorables. Estrellas como Estrellita Castro, Imperio Argentina o Juanita Reina también interpretaron sus versos.

En el nuevo contexto político y cultural de la posguerra, marcado por el aislamiento internacional, se consolidó un género fuertemente influido por el tipismo andaluz, denominado primero cuplé, después canción andaluza y finalmente copla. Rafael de León fue su gran poeta.

En la etapa final de su carrera escribió para artistas como Nino Bravo, Raphael, Rocío Dúrcal, Rocío Jurado, Isabel Pantoja y, especialmente, Carmen Sevilla. Con esta última popularizó “Enamorada”, canción que obtuvo el primer premio en la tercera edición del certamen de 1961, con letra suya y música de Augusto Algueró.

Rafael de León falleció en Madrid el 9 de diciembre de 1982, víctima de un ataque al corazón, y está enterrado en el cementerio de la Almudena.

De ningún otro poeta español del siglo XX han sido tan recitadas sus poesías ni tan cantadas las letras de sus canciones. Sin embargo, continúa siendo uno de los grandes ausentes en las valoraciones de la cultura popular española de la posguerra.

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