RUTAS POR SEVILLA: Vírgenes
Virgen del Amparo.
Capilla de la Virgen del Amparo
En el crucero del lado del evangelio, de
la iglesia parroquial de la Magdalena, se encuentra la capilla dedicada a la
Virgen del Amparo. El espacio queda delimitado por una elegante reja fechada en
el primer cuarto del siglo XVIII, pieza de notable valor artístico que no solo
cumple una función de cierre, sino que contribuye a realzar el carácter solemne
y devocional del recinto.
El interior está presidido por un
retablo barroco del siglo XVIII, atribuido al ensamblador Cristóbal de Guadix.
Se trata de una estructura de gran riqueza ornamental, articulada mediante
columnas salomónicas que aportan dinamismo al conjunto y que responden
plenamente al gusto escenográfico propio del barroco sevillano. La decoración,
abundante y minuciosa, refuerza el carácter sagrado del espacio y dirige la
atención hacia el centro del retablo, donde se sitúa la imagen titular.
Retablo
En el camarín central, revestido con
azulejería decorativa, se venera la imagen de la Virgen del Amparo, escultura
atribuida al escultor flamenco Roque Balduque
y fechada hacia 1555. La policromía de la obra se atribuye tradicionalmente al
pintor Antonio de Alfian. La adscripción
de la escultura al maestro flamenco ha sido defendida por diversos
especialistas. Entre ellos destacan las consideraciones del profesor José Hernández Díaz, así como los estudios de Juan Miguel González Gómez realizados con motivo
de la exposición Los Esplendores de Sevilla,
y los análisis más recientes del profesor José
Roda Peña.
Virgen del Amparo
La advocación del Amparo hunde sus
raíces en una de las plegarias más antiguas dedicadas a la Virgen en la
tradición cristiana: la antífona “Sub Tuum Praesidium” (“Bajo tu amparo nos
acogemos”), oración que expresa la confianza del pueblo cristiano en la
protección maternal de María. A partir de esta invocación se desarrollaron
diversas representaciones iconográficas en el arte cristiano, especialmente en
Oriente, en las que la Virgen aparece como protectora de los fieles, a menudo
con actitud orante o de intercesión.
La escultura de Nuestra Señora del
Amparo es una imagen de bulto redondo de aproximadamente 1,53 metros de altura.
Representa a la Virgen de pie sosteniendo al Niño Jesús en su regazo. El rostro
responde a un ideal de belleza próximo a los modelos renacentistas, con rasgos
serenos y equilibrados. Sus facciones rectas, la mirada suavemente baja y una
leve sonrisa confieren a la imagen una expresión dulce y contenida. Este
tratamiento revela la influencia del humanismo artístico del siglo XVI y la
cercanía a ciertos planteamientos del arte italiano, perceptibles en el
incipiente naturalismo de la escultura.
Detalle de la Virgen del Amparo
La composición rompe con la rigidez
frontal característica de etapas anteriores. La figura presenta un ligero
contraposto, visible en la flexión de la rodilla izquierda y en la inclinación
de la cabeza, recursos que aportan naturalidad y movimiento al conjunto. Este
planteamiento compositivo revela una sensibilidad más moderna dentro del
panorama escultórico sevillano del momento.
La Virgen viste una túnica de color
jacinto, ajustada en el cuello mediante un discreto cierre, decorada con una
delicada estampación floral donde predominan los tonos dorados combinados con
perfiles rojos y blancos. Sobre ella lleva una toca marfileña y un amplio manto
azul con matices verdosos, ricamente estofado. El manto se organiza en
abundantes pliegues que caen con elegancia alrededor de la figura. Su
superficie se adorna con grandes medallones dorados cincelados, mientras que la
cenefa perimetral presenta motivos vegetales en tonos azules, rojos y blancos
sobre fondo dorado. Las vueltas interiores, también en tono marfil, muestran
una decoración floral menuda en la que pequeñas flores de cuatro pétalos,
perfiladas en rojo, contrastan con hojas verdes.
La túnica se dispone en amplios
pliegues que se fragmentan en ondulaciones más pequeñas al llegar a los pies.
Bajo el borde inferior, enriquecido con una fina ornamentación vegetal dorada,
apenas se deja ver el zapato derecho de la Virgen, detalle que añade
naturalidad al conjunto.
Detalle de la Virgen del Amparo
A lo largo
del tiempo la imagen ha contado con un amplio ajuar textil compuesto por
distintos mantos y sayas. En la actualidad se reviste habitualmente solo con
manto durante el ciclo litúrgico anual. Para su salida procesional utiliza el
manto bordado en 1851 por el bordador Manuel
María Ariza, pieza de extraordinaria calidad que constituye una de las
obras más destacadas de su patrimonio.
Sobre el
brazo izquierdo de la Virgen se dispone la figura del Niño Jesús, que dirige su
mirada hacia su madre mientras bendice con la mano derecha. El Niño aparece
desnudo, símbolo de pureza e inocencia, cubierto únicamente por unos pañales de
tonalidad rojiza que aluden simbólicamente al sacrificio redentor y anticipan
la pasión de Cristo.
Detalle de la Virgen y el Niño Jesús
La imagen se
enmarca en una ráfaga de plata realizada a finales del siglo XVIII por el
platero Tomás de Pedraxas, obra
representativa del gusto rococó. Entre las piezas históricas que posee la
imagen destacan también las coronas de plata sobredorada que ya aparecen
documentadas en representaciones antiguas de la Virgen, como la datada hacia
1750. Según la profesora María Jesús Sanz Serrano,
estas piezas pueden situarse a comienzos del siglo XVIII. La corona, ricamente
decorada con flores, querubines y óvalos con símbolos de las letanías
lauretanas, ha sido atribuida al orfebre Juan
Laureano de Pina.
Entre los atributos más característicos
de la imagen se encuentra el corazón alado que sostiene en su mano derecha,
obra fechable en la segunda mitad del siglo XVIII. Este símbolo, propio de la
advocación del Amparo, representa la prontitud y misericordia de María para
socorrer a quienes acuden a ella en momentos de necesidad. Su presencia
responde al lenguaje simbólico de la emblemática barroca y remite de forma directa
al sentido protector expresado en la plegaria del “Sub Tuum Praesidium”.
Detalle del corazón alado
Existe la leyenda de que el nombre
primitivo de Nuestra Señora fue el de Virgen de Gracia, y que se cambió como
consecuencia de un hecho milagroso durante el intento del robo sacrílego de la
corona de la imagen en la que protegió al ladrón.
La
tradición popular conserva además una leyenda relacionada con la imagen. Según
este relato, la Virgen habría recibido en origen el título de Virgen de Gracia,
cambiando posteriormente al de Amparo tras un episodio considerado milagroso.
La historia, transmitida en un romance anónimo publicado hace algo más de un
siglo en la revista “La Hojita Celeste”, narra el intento de robo sacrílego de
la corona de la imagen.
La Hojita Celeste. (ver) CC BY 3.0)
En el
relato, un ladrón logra entrar de noche en la iglesia de la Magdalena y trata
de apoderarse de la corona de la Virgen. Sin embargo, al tocarla queda
inexplicablemente inmovilizado junto a la imagen. Al amanecer, el templo se
llena de fieles, autoridades y clero que contemplan asombrados la escena.
Finalmente interviene el prelado de la diócesis, identificado en ocasiones con
el cardenal Enrique Almaraz y Santos,
quien concede el perdón al culpable tras reconocer este la protección que la
Virgen le había dispensado.
La Hojita Celeste. A la Virgen del Amparo (ver) CC BY
3.0)
La Virgen del Amparo es considerada
patrona y protectora de la feligresía de la Magdalena. Su hermandad se fundó en
1736 y desde 1755 realiza su salida procesional el segundo domingo de
noviembre. Esta procesión tiene su origen en un voto de acción de gracias
formulado por la parroquia tras el devastador Terremoto
de Lisboa de 1755. El seísmo se produjo el 1 de noviembre de ese año,
coincidiendo con la celebración de la misa mayor del día de Todos los Santos.
Ante el pánico causado por el temblor, clero y fieles invocaron la protección
de la Virgen del Amparo, atribuyendo posteriormente a su intercesión la
salvación de la feligresía.
La procesión se acompaña de un
destacado despliegue litúrgico y musical. Entre las composiciones vinculadas a
esta devoción destaca la “Plegaria de la Virgen del Amparo”, obra del
compositor sevillano Joaquín Turina.
Asimismo, al concluir la procesión se entona tradicionalmente la antífona
mariana “Sub Tuum Praesidium”.
El paso procesional de la Virgen fue
estrenado en 1927. Su realización se llevó a cabo en el taller de Antonio Corrales, con trabajos de talla de
Rafael y Luis Domínguez según diseño del artista Montenegro.
Paso procesional de la Virgen del Amparo
La imagen ha sido objeto de varias intervenciones de conservación. Entre 1986 y 1987 fue restaurada por el especialista José Rodríguez Rivero Carrera con el patrocinio de la Caja de Ahorros San Fernando de Sevilla. Posteriormente, en 2015, se llevó a cabo una nueva limpieza y revisión técnica por parte de los restauradores Almudena Fernández García y José Joaquín Fijo León.


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