jueves, 15 de enero de 2026

 AREA DE LA MAGDALENA

Capilla de Nuestra Señora de Monserrat.

HISTORIA

La actual capilla de Nuestra Señora de Montserrat se levanta junto a la parroquia de Santa María Magdalena y constituye uno de los ejemplos más notables de la arquitectura barroca sevillana. Su construcción se llevó a cabo entre los años 1704 y 1710 bajo la dirección del prestigioso arquitecto Leonardo de Figueroa (ver), figura clave del barroco en Sevilla y autor de algunos de los edificios más representativos de la ciudad.

Apenas dos décadas después de su finalización, en 1727, comenzaron a detectarse grietas tanto en la bóveda como en varios de los arcos que sustentaban el edificio. Estas patologías estructurales obligaron a emprender una importante intervención de renovación y consolidación, en la que participaron los arquitectos Diego Antonio Díaz y Matías José de Figueroa, hijo del arquitecto original. Según el profesor Sancho Corbacho, es muy probable que este último fuera el autor de la elegante portada que hoy da acceso al templo.

La capilla fue concebida originalmente como sede de una de las hermandades más relevantes del barroco sevillano, la hermandad de Nuestra Señora de la Antigua, Siete Dolores y Compasión. Aunque la corporación tenía su residencia en el cercano convento dominico de San Pablo (ver), decidió adquirir a la comunidad dominica un antiguo patio de caballerizas perteneciente al convento, espacio en el que se edificó la nueva capilla con la finalidad de dotarse de un templo propio acorde con su importancia devocional y artística.

Sin embargo, a lo largo del siglo XVIII la hermandad de la Antigua inició un progresivo declive. En 1767 dejó de realizar estación de penitencia y la capilla pasó a experimentar diversos usos. Durante la invasión francesa llegó incluso a funcionar como sede parroquial provisional. En el siglo XIX, como consecuencia de las leyes desamortizadoras, el edificio pasó a manos del Estado, lo que supuso la dispersión del patrimonio de la antigua corporación. Sus enseres fueron vendidos a otras hermandades: la imagen del Nazareno pasó a convertirse en el actual titular de la Hermandad de la Candelaria, mientras que la talla de la Virgen se conserva hoy en un retablo lateral de la parroquia de la Magdalena.

Pese a las profundas transformaciones urbanas del entorno, la capilla logró sobrevivir a las demoliciones que afectaron a buena parte de las dependencias del antiguo convento dominico de San Pablo a lo largo del siglo XX, salvándose así de la desaparición que sí sufrieron otros edificios históricos del conjunto.

En 1937 el arquitecto Aurelio Gómez Millán (ver) presupuestó las obras de adaptación para que la hermandad de Montserrat que había perdido su anterior capilla durante las obras de ensanche de la calle San Pablo, radicara en el recinto, siendo finalmente cedido en 1939 a dicha Hermandad de Nuestra Señora del Rosario y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Conversión del Buen Ladrón y Nuestra Señora de Montserrat (Hermandad de Montserrat hispalense), que es, desde entonces, propietaria del templo.

EXTERIOR

Se localiza en la calle Cristo del Calvario, frente a la Parroquia de Santa María Magdalena, en un entorno de gran valor histórico y devocional.

Al exterior presenta una esbelta y elevada fachada de ladrillo rojo avitolado, de notable sobriedad y elegancia, que se organiza en torno a una imponente portada. Esta queda enmarcada por pilastras cajeadas y se corona con un destacado moldurón barroco, plegado en sus ángulos, que aporta dinamismo y profundidad al conjunto.

Fachada exterior

Detalle de la portada

Sobre la portada se dispone una composición de triple hornacina, ricamente ornamentada con frontones y molduras de lenguaje barroco. En su interior se conservan pinturas al fresco datadas en el siglo XVIII, que durante años presentaron un acusado deterioro. Su estado cambió de manera decisiva en 2009, cuando fueron restauradas con gran acierto por el artista y restaurador Antonio Díaz Arnido, devolviéndoles su valor artístico y cromático original.

Detalle de la triple hornacina

La hornacina situada a la izquierda representa a santa María Magdalena, mientras que la de la derecha muestra a san Juan Evangelista. En la hornacina central aparece la imagen de Nuestra Señora de la Antigua y Siete Dolores, primitiva titular de la capilla, acompañada por los monarcas Felipe II y Felipe III, representados arrodillados a sus pies en actitud de profunda devoción, subrayando el carácter histórico y simbólico de la escena.

Santa María Magdalena

San Juan Evangelista

Nuestra Señora de la Antigua y Siete Dolores

A ambos lados de la puerta principal se disponen retablos cerámicos dedicados a las imágenes titulares de la Hermandad: el Santísimo Cristo de la Conversión del Buen Ladrón y Nuestra Madre y Señora de Montserrat. 

Santísimo Cristo de la Conversión del Buen Ladrón

Detalle

Nuestra Madre y Señora de Montserrat

Detalle

Junto a la puerta auxiliar se encuentra, asimismo, un azulejo dedicado a san Martín de Porres (ver), el popular santo dominico conocido como Fray Escoba, cuya devoción goza de gran arraigo entre los fieles.

INTERIOR

Vista general del templo desde los pies

Vista general del templo desde la cabecera

El templo presenta una única nave de planta rectangular, a cuyos pies se sitúan el coro alto y la tribuna, configurando un espacio longitudinal de marcada sobriedad. La cubierta se resuelve mediante una bóveda de cañón con lunetos a lo largo de la nave, solución habitual en la arquitectura religiosa de la época. Sin embargo, en el ámbito previo al presbiterio, a modo de falso crucero, la bóveda adopta la forma vaída o de pañuelo, recurso que aporta un mayor énfasis espacial a la zona más cercana al altar mayor. En las pechinas de esta bóveda se disponen los escudos de la Cofradía de la Antigua y Siete Dolores, entidad que fue la primitiva propietaria de la capilla, dejando así constancia heráldica de su vinculación histórica con el edificio.

Detalle de la bóveda vaída del falso crucero

Detalle de pechina

Detalle de pechina

Detalle del centro del falso crucero

La decoración pictórica de la nave se desarrolla en ambos muros laterales y está compuesta por un conjunto de pinturas murales realizadas por Clemente Torres en el siglo XVIII. Estas obras representan a los Padres de la Iglesia, junto a escenas de profundo contenido devocional como la Sagrada Cena y la oración de Cristo en el huerto de Getsemaní. El programa iconográfico, de carácter didáctico y espiritual, refuerza la función catequética del espacio y contribuye a enriquecer visualmente el interior del templo, integrándose de manera armónica con su arquitectura.

Sagrada cena en muro de la epístola

Padres de la Iglesia en muro de la epístola. San Ambrosio

Padres de la Iglesia en muro de la epístola. San Gregorio Magno

Oración de Cristo en el huerto de Getsemaní en el muro del evangelio

San José con el Niño en el muro del evangelio

Padres de la Iglesia en muro del evangelio. San Agustín 

Padres de la Iglesia en muro del evangelio. San Jerónimo

Nave de la Epístola

Vista del muro de la epístola


En primer lugar, el retablo neoclásico en madera dedicado a María Magdalena.  La imagen es de 1851 y procesiona en el paso del Cristo, a los pies del Crucificado.

En el banco de este retablo en ocasiones podemos ver la Virgen de Montserrat, La Moreneta. Copia a escala real de la talla románica del siglo XII venerada en el Monasterio de Montserrat.

Retablo

María Magdalena

Detalle

María Magdalena con otra ropa

Detalle

Detalle

Virgen de Montserrat


Le sigue una peana con la imagen de San Juan Evangelista (ver) atribuida a Pedro Duque Cornejo (ver).

Peana con San Juan Evangelista

San Juan Evangelista

Presbiterio-Altar Mayor

Tanto el retablo mayor como los laterales proceden de la antigua capilla de Montserrat; son obra de Manuel Salvador Carmona (hacia 1800), que sigue en parte las disposiciones clasicistas que dictó la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Presbiterio y Altar Mayor

Su policromía y leve dorado corrió a cargo del dorador Juan de Ojeda. Sustituyeron como retablos "modernos" a los retablos barrocos que antaño poseyó la cofradía. Han sufrido varias reformas posteriores, especialmente en 1939, cuando se adaptaron a su nueva situación.

Está presidida por el sencillo retablo neoclásico del Cristo del Buen Ladrón, crucificado en el momento de hablar con el Buen Ladrón, San Dimas. Es obra de Juan de Mesa (ver) de 1.619, suele acompañarlo María Magdalena.

Es un Cristo vivo, de excelente estudio anatómico, que representa el momento de la conversación con los dos ladrones en el Calvario.

En la escritura de su concierto se especificaba que tendría nueve varas de alto (1,92 metros), lo que la convierte en la de mayores proporciones de la Semana Santa. 

Ha sido intervenido en varias ocasiones, en 1856 Gabriel de Astorga le colocó ojos de cristal, en 1968, Francisco Buiza (ver) restauró la corona de espinas y en 1983 fue intervenido de nuevo por José Rodríguez Rivero-Carrera. 

Cristo del Buen ladrón

Cristo del Buen ladrón

Detalle del rostro

Detalle del rostro
Detalle del rostro

Detalle del paño de pureza

Vista frontal de los pies


A sus pies se encuentra las imágenes de Nuestra Señora de Montserrat y la de San Juan.

La Virgen de Monserrat es una talla de dudosa atribución, ya que parece que intervinieron en ella Juan Guerrero, Gaspar de la Cueva y Martínez Montañés, siendo las manos de Juan de Mesa. Ha sido restaurada por Manuel Gutiérrez-Reyes Cano en 1899 (a causa de un incendio), por Francisco Buiza Fernández en 1968 y por José Rodríguez Rivero-Carrera en 1991. 

Virgen de Monserrat

Detalle de la Virgen de Monserrat

Detalle de la Virgen de Monserrat

Detalle de la Virgen de Monserrat

San Juan Bautista 

San Juan Bautista 


En los muros laterales del presbiterio tenemos los ladrones, Dimas y Gestas, Dimas el Buen Ladrón dialogando con el Señor y Gestas con la cara vuelta, tallas de Pedro Nieto Montañés (1628) realizadas en pasta de madera que completan el calvario del paso de misterio en la tarde del Viernes Santo.  La hermandad disponía de otros dos ladrones, tallados en 1981 por Gabriel Cuadrado Díaz y que actualmente se sitúan en la ermita de san Domas, en Aracena.

San Dimas

Detalle de la cara dirigida hacia el Señor

Detalle de los pies fijados con dos clavos

Gestas

Detalle de la cara de Gestas dirigida en dirección contraria al Señor 

Detalle de las piernas y pie

Muro del Evangelio

Vista general del muro del evangelio

Vista general del muro del evangelio


En el muro izquierdo de la nave, más cercano al altar, se sitúa el retablo de Nuestra Señora del Rosario, cuya autoría era dudosa, pero recientemente se han hallado documentos que demuestran que fue tallada por Cristóbal Ramos en 1787. Se trata de dos obras iguales esta tallada en madera para el culto y otra realizada en pasta y madera para procesionar. Pertenecían a una antigua cofradía del convento de San Pablo (actual Iglesia de la Magdalena), donde se sitúa la imagen de candelero.

En las calles laterales sobre pedestales dos pequeñas imágenes de Santos no identificadas.

Retablo 

Nuestra Señora del Rosario

Detalle de Nuestra Señora del Rosario

Santo lateral

Santo lateral

Seguidamente una repisa con San Juan Bautista atribuida a Pedro Duque Cornejo (ver).

San Juan Bautista (ver)

Detalle

A continuación, un pequeño retablo peana de San Martín de Porres (ver).

San Martín de Porres

En una segunda visita este retablo estaba ocupado por la “Moreneta” que como hemos comentado es una copia a escala real de la talla románica del siglo XII venerada en el Monasterio de Montserrat.

Moreneta

Detalle

Junto a la puerta de salida hay una lápida que recuerda al Marqués de Pickman, fundador de la fábrica de la Cartuja, que fue hermano de esta cofradía.

Lapida

Pie 

Vista general de los pies del templo

Al fondo de la nave hay un coro alto con un órgano.

Detalle del órgano


Bajo el Coro, debajo de la tribuna, en uno de los laterales, se ubica una peana con la imagen de Isaías, profeta que se apareció a Jesús en el monte Carmelo. Fue tallada en 1861 por Vicente Hernández Couquet. Llegó a salir en el cortejo procesional como paso alegórico, aunque fue retirado en pocos años al ser conocido popularmente como el "santo del poyetón", una broma que hacía alusión a que buscaba (para anotarlo en el pergamino), mirando hacia arriba, el nombre de las muchachas solteronas o "poyetonas", que estaban asomadas a los balcones.

Detalle del coro bajo

Isaías

Detalle

En el otro lateral, igualmente sobre una peana, se sitúa la imagen de San Vicente Ferrer penitente, del siglo XVII, atribuido a Juan de Mesa.

San Vicente Ferrer

Detalle


Entre ambas imágenes hay un cuadro de San Nicolás de Bari (ver), anónimo del siglo XVII.


Cuadro de San Nicolás de Bari

No hay comentarios:

Publicar un comentario