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viernes, 2 de febrero de 2024

 AREA DE MACARENA-FERIA

Convento San Basilio.


Este Convento estaba situado en la Calle Relator esquina con Calle Amargura y además de la iglesia, el Convento contaba con un gran claustro y grandes huertas que llegaban hasta la Barqueta.

Fue fundado en 1593 por Nicolao Triarchi Franco, un comerciante griego nacido en la isla de Citera y de origen chipriota, que tras hacer fortuna en Valdivia (Virreinato del Perú) se estableció en Sevilla instalándose en la collación de san Martin.

Era devoto del santo griego san Basilio y decidió fundar un convento de la orden de ese nombre. Para ello, entabló relación con fray Bernardo de la Cruz, que actuó junto con los frailes Juan de la Puente, Melchor de los Reyes y Pablo de Santa María.

Nicolao cedió unas casas propias en la collación de Omnium Sanctorum y una dotación de rentas para edificar y mantener el convento. Falleció en 1598 y legó en su testamento diversas cantidades para la construcción de la feria de la Iglesia, su sepultura y el retablo de la Capilla Mayor.

Su testamentaria, la Casa de la Misericordia, contrató la obra del retablo a Fernando de los Ríos y para las pinturas a Francisco Herrera el Viejo. Estas pinturas actualmente se encuentran repartidas entre el Museo de Bellas artes de Sevilla y el Museo del Louvre, y otras desaparecidas.

Visión de san Basilio. Francisco Herrera el Viejo. 1639. Óleo sobre lienzo. 540 x283 cm. Museo de Bellas Artes de Sevilla. Sala V. Procede del Colegio de san Basilio el Magno

En el ángulo inferior derecho está san Basilio arrodillado frente a un altar sobre el cual hay un cáliz y un candelero de plata. El santo, que viste ornamentos pontificales, abre sus manos y en actitud orante eleva su mirada hacia el cielo donde entre nubes y resplandores se encuentra Cristo, quien eleva su mano derecha mostrando su herida y con la izquierda porta la cruz de su sacrificio. Junto a él los doce apóstoles, que destacan en primer plano. Todo este rompimiento de gloria se culmina con querubines y serafines que revolotean alrededor de Jesucristo y de los apóstoles a la vez que tres ángeles mancebos descienden hacia la tierra, dos de ellos ocupan el ángulo inferior izquierdo, estando uno de pie, con una fuente de panes y el otro sentado con un libro. El tercero con el báculo del santo, se halla tras él. Existe gran dinamismo en la composición, más patente en la zona de gloria donde los apóstoles parecen estar inundados de vitalidad, presentando posturas y expresiones distintas, unos de otros.


Se fundó como un colegio y residencia de los frailes de esta orden y en 1750 había 44 frailes.

En 1590 el gremio de hortelanos fundó en el convento la cofradía de Nuestra Señora de la Esperanza y sus normas fueron presentadas al primer abad del convento, Bernardo de la Cruz, en 1595. En 1653 se trasladó a la iglesia de san Gil y se cree que la imagen de María Santísima de la Esperanza Macarena, titular de la hermandad, puede proceder de este convento.

Calle Parra número 9

En 1621 se instaló en una capilla de la Iglesia de este convento la Hermandad de la Sagrada Cena que se unió a la Hermandad del Santo Cristo de la Humildad y Paciencia.

En 1810, las tropas napoleónicas del general Soult ocuparon el convento, lo saquearon y convirtieron en cuartel.

La hermandad de la Sagrada Cena con la ocupación de las tropas francesas se trasladó a la Iglesia de San Gil, volviendo tras la expulsión de las mismas a la iglesia. ​

En la segunda mitad del siglo XVII​ se instaló en este convento la Hermandad de la Sagrada Lanzada y sufrió las consecuencias de la invasión francesa pues las imágenes de la Virgen del Buen Fin, las tres Marías y Longinos resultaron calcinadas, por lo que en 1818 se trasladó al Convento de san Fráncico de Paula (actual Iglesia del Sagrado Corazón, PP Jesuitas).

Tras la expulsión de los franceses los bernardinos regresaron al convento que fue finalmente desamortizado en 1835.  

El convento estuvo abandonado hasta que en la década de 1860 fue parcelado y usado como casa de vecinos y sede de fábricas. Primero se instaló una fábrica de harinas y luego una de maderas, de la que se conserva el pórtico, en la actual calle Torres, que actualmente es el portal de un bloque de pisos de nueva construcción. 

Calle Torre

La iglesia se mantuvo tras la desamortización de 1835, fue cerrada por la Revolución La Gloriosa de 1868 (ver) y fue expulsada la Hermandad de la Sagrada Cena. En 1871 fue adquirida por la Iglesia española reformada episcopal que derribó el edificio en 1950 para la construcción del actual templo anglicano.

Templo anglicano en Relator 45

sábado, 28 de septiembre de 2024

 RUTAS POR SEVILLA: Ruta Artística. Escultores  

Cristóbal Ramos.

Nació en Sevilla el 25 de julio de 1725 y fue bautizado el 2 de agosto en la Iglesia de San Isidoro.

Su padre fue el escultor Juan Isidoro Ramos, natural de Sevilla, que estaba emparentado con los marqueses de Villamarín.

Su madre fue Beatriz Victorina Tello, natural de Cazalla de la Sierra, hija de Juan Tello y de María de Aranda, ambos apellidos ilustres de la Sevilla del siglo XVIII.

Durante los primeros cinco años, vivió en el entorno de la plaza de la Alfalfa, pero en 1730 su familia se trasladó a una casa de la calle Cerrajería, en la collación del Salvador.

Su madre falleció en 1758 y Su padre se casó en segundas nupcias con Manuela Gómez, en 1760. ​ Ese año la familia se trasladó a la collación de San Miguel.

Cristóbal Ramos, su padre Juan Isidoro y su hermano Antonio decidieron montar un teatro de la ópera. Finalmente, el negocio no resultó y la familia se arruinó en 1762. ​

En 1766 la familia volvió a mudarse, esta vez a una casa en la calle San Acacio (actualmente Pedro Caravaca). ​

En 1775 Cristóbal Ramos era teniente de escultura de la Real Escuela de las Tres Nobles Artes. Y Blas Molner el director de dicha sección. ​ Blas Molner destacó en la talla y Cristóbal Ramos trabajó con gran prestigio el modelado en barro y las telas encoladas.

El 27 de julio de 1777 Cristóbal Ramos contrajo matrimonio con Juana Arenas en la Iglesia de San Martín. Juana Arenas, natural de Utrera, era viuda, y en el matrimonio anterior había tenido una hija con una enfermedad mental.

En 1787 murió su padre, en 1799 se trasladó a una casa en la calle Bolsa de Hierro, donde falleció el 11 de agosto de 1799.

Sus obras son numerosas y detallamos las conocidas de Sevilla:

1750. Virgen de los Dolores Hermandad del Cachorro. Basílica del Santísimo Cristo de la Expiración.

1752. San Juan Evangelista. Hermandad del Silencio. Iglesia de san Antonio Abad.

1764. Virgen del Mayor Dolor.  Convento de Capuchinos.

1760-1770. San Basilio, San Lorenzo, San José, San Pedro, Santo Domingo y Santa Catalina de Alejandría. Iglesia de Ómnium Sanctorum.  

1772. Virgen de las Aguas. Hermandad del Museo. Capilla del Museo.  

1774. San Cayetano. Iglesia de santa Catalina.

1780. Virgen del Carmen. Iglesia del santo Ángel. 

  

Camarín de la Virgen del Carmen en el Altar Mayor de la Iglesia del Santo Ángel

1781-1783. Nacimiento, Inmaculada y San José.  Oratorio de San Felipe Neri.

1781-1783. San José. Iglesia de San Alberto.  

1781-1783. San José. Iglesia de san Lorenzo.   

1782. San José. Hospital de la Caridad.

1785. San José y San Joaquín. Iglesia de san Vicente.

1787. Virgen del Rosario. Hermandad de Monserrat. Capilla de Monserrat. 

1794. Virgen del Rosario. Capilla de la Real Maestranza de Caballería.   

1797. Niño Buen Pastor. Convento de los Capuchinos.

1797. San Joaquín, Santa Ana y la Virgen. Convento de los Capuchinos.

1798. Nacimiento y Virgen Dolorosa. Escuela de Cristo.

Trinidad, Nacimiento y Virgen del Rosario.  Hermandad de Pasión. Iglesia del Salvador.

Nacimiento, dos Niño Jesús, Buen Pastor, Visitación y Virgen de la Esperanza. Convento de Santa Paula.

Inmaculada. Vestuario Capitular de la Catedral de Sevilla.

Virgen del Rosario. Iglesia de la Magdalena.

Virgen del Carmen, Virgen Dolorosa y San José. Capilla de la Santa Cruz del Rodeo y Nuestra Señora del Carmen de la calle Calatrava.

Virgen del Carmen y Virgen Dolorosa. Iglesia del Salvador.

Divina Pastora. Clausura del Convento de los Capuchinos.

Virgen Dolorosa. Iglesia de Santa Catalina.

Virgen Dolorosa. Iglesia de San Andrés.

Virgen Dolorosa. Capilla del Palacio de San Telmo.

Piedad. Iglesia de San Ildefonso.  

Piedad. Iglesia de santa María la Blanca.

Inmaculada y San Miguel. Convento de santa Rosalía.   

Dolorosa.  Convento de Santa Isabel. 

jueves, 12 de septiembre de 2024

 AREA DE SAN ANDRÉS

Hermandad de la Sagrada Lanzada. Iglesia de San Martín. 

Su nombre completo es Imperial, Antigua, Ilustre y Fervorosa Hermandad del Santísimo Sacramento, Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, Santa Espina de la corona de Nuestro Señor Jesucristo, Ánimas Benditas del Purgatorio, San Martín de Tours Obispo, Nuestra Señora de la Esperanza Divina Enfermera y Real Archicofradía de Nazarenos de la Sagrada Lanzada de Nuestro Señor Jesucristo, Nuestra Señora de Guía, San Juan Evangelista y María Santísima del Buen Fin.

La Hermandad de la Sagrada Lanzada en Sevilla es el resultado de un largo proceso histórico, que involucra la fusión de seis hermandades, que se inicia en el siglo XVI:  

La Santa Espina

La Sacramental de San Martín

La Concepción de Regina Angelorum

La Esperanza Divina Enfermera

La de Nuestra Señora de Guía

La de María Santísima del Buen Fin

La Hermandad de la Santa Espina fundada alrededor de 1421, bajo el concepto: 

“Lo desnudaron, lo envolvieron en un manto escarlata, trenzaron una corona de espinos y se la pusieron en la cabeza, y una caña en su mano diestra. Después, burlándose, se arrodillaban ante él y decían: —¡Salve, rey de los judíos!” (Mt 27: 28-29).

En 1545, Hernán Gutiérrez fiaba a su hijo Juan Gutiérrez Pacheco, en virtud de su testamento, una reliquia de la corona de espinas de Nuestro Señor Jesucristo.

Dicha reliquia le había sido entregada en forma de presente por parte del doctor Torres, que a su vez la había recibido por merced del Papa Sixto. Dicha reliquia era cedida anualmente a la Iglesia de San Martín de Tours para su veneración pública coincidiendo con la Fiesta en honor de la Virgen de la Cinta.

La devoción a la reliquia debió alcanzar una popularidad notable, pues por entonces se va a establecer una cofradía en San Martín con el título de la Coronación de Espinas, que vería sus primeras reglas aprobadas en 1553.

Esta cofradía, hasta la fusión definitiva con la cofradía de la Santa Faz en 1590, pasa por San Juan de la Palma, el hospital de San Cosme y San Damián (vulgo de las Bubas), y el inmueble de la calle Santiago donde se fundó el hospital de las Cinco Llagas.

En 1588-1589, la cofradía regresaría a San Martín condicionada por la célebre “reducción de hospitales” de 1587.

En el siglo XVI se fusiona con la Hermandad Sacramental de San Martín y más tarde, en 1815, con la Hermandad de la Concepción del convento de Regina Angelorum.

Desgraciadamente en 1936 la Santa Espina fue destruida, pues se quemó en aquel verano sangriento en el que gran parte de nuestro patrimonio artístico fue salvajemente destruido.

Otra información refiere que durante las obras de reedificación de la Iglesia de San Martín en la primera década del siglo XV (1421) se halló en uno de los muros de la antigua fábrica una caja de plomo que contenía una Espina de la Corona de Cristo, con un escrito que la acreditaba y en la caja estas letras "Soy de la Iglesia de San Martín". En 1421 el arzobispo de Sevilla, D. Diego Maldonado de Amaya, concedió a la Congregación del “Santísimo Sacramento, Santa Espina de Cristo y Ánimas Benditas” el patronato de la capilla y del altar mayor de la Iglesia Parroquial de San Martín.

Miembros de esta congregación fundan en 1540 en la Iglesia de San Martín la Hermandad de la Coronación de Cristo, que aprueba sus Primitivas Reglas en el año 1553 y se fusiona tiempo después con la de la Verónica.

En 1657 roban la Sagrada Espina de casa del sacerdote Agustín de Herrera, que la iba a lleva a casa de un enfermo al día siguiente.

Treinta años después, una persona bajo secreto de concesión entregó la reliquia y aseguró que desde que la tuvo en su poder, todos sus amigos y familiares habían sufrido grandes males

La Sagrada Espina permaneció bajo custodia de la Archidiócesis de Sevilla hasta 1965, año en el que el cardenal Bueno Monreal le concede la custodia a la Hermandad del Valle, dando origen al consiguiente pleito con la Iglesia de San Martin.   

En relación con la Esperanza Divina Enfermera, se remonta a 1249, cuando el rey Fernando III fundó en el sitio de la Correduría (ver) un hospital bajo la advocación de Nuestra Señora de la O, o de la Expectación, donde se veneraba una imagen de la virgen de estilo gótico francés bajo la advocación de la Esperanza.

Correduría 46

La piedad popular le atribuyó fama de sanadora, por lo que empezó a ser conocida como la “Divina Enfermera”.

De este Hospital de la Correduría, Expectación o de Ntra. Sra. de la O se hicieron cargo el gremio de los pellejeros y en 1445, fundaron una Hermandad bajo la advocación de la Peregrina Enfermera o Divina Enfermera.

Con el decreto de la reducción de hospitales del cardenal D. Rodrigo de Castro en 1587 este hospital queda extinguido, pasado la imagen de la Virgen y la Hermandad a la Iglesia de San Martín, donde en el siglo XVIII, gozó de un gran esplendor teniendo entre sus miembros al ilustre cronista Ortiz de Zuñiga (enterrado en dicho templo) y miembros de las familias Saavedra y Ponce de León.

La epidemia de peste de 1709 y de fiebre amarilla de 1800 provocó la muerte de numerosos hermanos de la cofradía quedando ella en un estado precario durante casi todo el siglo XIX.

A partir de los años 60 del siglo XX ingresaron en la hermandad diversos hermanos de la cofradía de la Lanzada con la que se fusionó en 1981. 

En 1579 un grupo de patrones y marineros de las gabarras que transportaban mercancías por el rio, desde Sevilla hasta Cádiz y Sanlúcar, fundaron, en el convento del Espíritu Santo del arrabal de Triana, una hermandad de Gloria llamada Nuestra Señora de Guía.

Entre 1591 y 1595 se transforma en cofradía de penitencia bajo el título de Nuestra Señora de la Guía y Sagrada Lanzada de Nuestro Señor Jesucristo y fija su sede en la Iglesia de san Nicolás.

Hacia 1640, se funda en el barrio de la Feria una corporación mariana de gloria titulada de Nuestra Señora del Buen Fin.

En 1642 se fusiona con la Hermandad de Guía y Lanzada pasando la nueva corporación resultante a titularse como Hermandad de la Sagrada Lanzada de Nuestro Redentor y Madre de Dios del Buen Fin, que en 1653 fija su sede en la Iglesia del Convento de San Basilio (ver) de la calle Relator (ver)

En 1670 se encargó la anterior imagen dolorosa de Nuestra Señora del Buen Fin, pues hasta ese momento la titular era una efigie de Gloria de la misma advocación. Y en 1703 se contrató con un artista desconocido las tallas de san Juan, las Marías, Longinos a caballo, los dos ladrones y un sayón para componer el paso de misterio. De todas estas imágenes solo se conserva actualmente la de san Juan Evangelista.

La invasión francesa en 1810, supuso el expolio del convento de san Basilio y la destrucción de la Virgen del Buen Fin, la Magdalena, Longinos y el sayón judío.  La corporación se trasladó provisionalmente a la parroquia de san Marcos y volvió a San Basilio en 1814 tras la expulsión de los franceses.

En 1818 se trasladó a la iglesia del convento de San Francisco de Paula, actual iglesia del Sagrado Corazón de Jesús.

La exclaustración de este convento en 1836 por las desamortizaciones supuso que la hermandad tuviera un momento de decaimiento.

En 1844 un grupo de hermanos reavivó la hermandad situando su nueva sede en el que había sido el convento de la Pasión, volviendo al convento de San Basilio en 1849.

En 1851 la hermandad se tuvo que trasladar al convento carmelita del Santo Ángel, donde siguieron hasta 1916, fecha en la que fijó su sede provisional en San Román y posteriormente en la Iglesia de san Gregorio.

En 1932 se trasladó a la iglesia de San Martín (ver), donde ha continuado hasta la actualidad, por cesión en 1967.  

En 1981 esta Hermandad de Penitencia de la Sagrada Lanzada se fusiona con la Hermandad Sacramental de san Martin y con la de Gloria de la Esperanza “Divina Enfermera”.

En 2007 recibió la reliquia de un Lignum Crucis que porta la Virgen del Buen Fin. 

Como hemos comentado, la hermandad fue poseedora durante siglos de la reliquia de la Santa Espina de la Corona de Nuestro Señor Jesucristo que le fue requisada por el cardenal Bueno Monreal, el cual se la entregó a la Hermandad del Valle llegando incluso a tener un pleito por la custodia de la Santa Espina, que fue favorable para el Valle.

Fotografía realizada por Emilio Beauchy Cano en 1896, cuando se suprimió el paso de palio y la Virgen del Buen Fin pasó al paso de misterio. 

El paso del misterio representa el momento en que Longinos montado a caballo propina la Sagrada Lanzada en el costado a Jesucristo, para cerciorarse de su muerte. “Pero al llegar a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua”.(Jn 19:33-34)

La imagen es presenciada por la Virgen de Guía, San Juan y las tres Marías, que se hallan al pie de la cruz.

Miércoles, 17/04/2019. Plaza de san Martín. El Crucificado es de Antonio Illanes (1929). Nuestra Señora de Guía es de José Rivero Carrera (1981).  Las Marías (Juan de Astorga, XIX). Longinos y el caballo son de Navarro Arteaga (1999 Y 2004).  San Juan (anónimo Siglo XVIII). La Virgen del Buen Fin es de Juan de Astorga (1810).

Besamanos 2025





martes, 6 de junio de 2023

RUTAS POR SEVILLA: Santos y Santas 

San Francisco de Paula.

Calle san Francisco de Paula (ver)

Sus padres fueron los campesinos Giacomo Martolilla, natural de Paula, y Vienna, nacida en Fuscalo. Algunas biografías han indicado D’Alessio como apellido, pero parece que este correspondería con su cuñado.  Se piensa que la familia formaba parte de algún movimiento o hermandad penitencial.

Sus padres llevaban casados muchos años sin tener hijos, se encomendaron a san Francisco de Asís, y nació Francisco en Paula, región de Calabria en Italia, el día 27 de marzo de 1.416.

San Francisco de Asís. Francisco Pacheco. 1605-1610. Procede del Convento de Monjas de Pasión de Sevilla, tras la desamortización de 1869. Museo de Bellas Artes de Sevilla. Sala III (Leer más). 

Fue bautizado como Francisco Roberto, Francisco por san Francisco de Asís y Roberto por ser el día de san Ruperto (conocido como Roberto) de Salzburgo. 

Tuvo una sola hermana, llamada Brígida, aunque en el siglo XVII se planteó si podría ser su tía en lugar de su hermana.  

De recién nacido padeció una enfermedad en un ojo y sus padres se volvieron a encomendar a san Francisco de Asís y le prometieron que, si se curaba, el niño se vestiría con el hábito franciscano durante un año.

Cuando tenía 13 años tuvo una visión de un fraile franciscano que le recordó el voto realizado por sus padres, por lo que, efectivamente, vistió el habito de esta orden durante un año, en el convento de Nuestra Señora de los Ángeles de San Marco Argentan, en la diócesis de Cosenza. 


Pasado el año, volvió con sus padres y con ellos peregrinó a establecimientos monásticos y eremíticos en Roma, Asís, Loreto, Espoleto, Montecasino, Monteluco.

En Roma se escandalizó por el lujo de los altos dignatarios eclesiástico y al cardenal Cusano le comentó que Jesús nunca había tenido vestidos suntuosos.

Al regresar a Paula, se retiró a la montaña durante cinco años, a un pequeño habitáculo cavado por el mismo, a semejanza de los antiguos anacoretas, dedicándose a la oración y a la penitencia y alimentándose solamente de agua y de hierbas silvestres.

En 1435 se unieron a él dos jóvenes, por lo que construyó un pequeño monasterio con tres celdas y una capillita dedicada a san Francisco de Asís, pero, se fueron añadiendo más monjes por lo que tuvo que crear nuevos monasterios, siempre con una misma consigna: “Cuaresma Perpetua”, que significa que la alimentación seguiría las que antiguamente se hacían en Cuaresma, con el fin de fortificar la voluntad.

En 1.436 fundaría el movimiento de los Eremitas de san Francisco de Asís, que posteriormente se llamaría “Orden Mínima”, por considerarse los “Últimos de todos los feligreses”, con votos de humildad, pobreza, castidad, obediencia y abstinencia de carne, leche y huevos, dieta que muchos cató.licos habían abandonado en el siglo XV.

Hacia 1.450 se va formando un grupo estable de monjes y en 1467 se establece una “Concesión de Indulgencia”, para los que visiten el “Heremitorium” y ayuden a su reparación, construcción y ornamentación. 

En 1.454 con el permiso del arzobispo de Cosenza, Pirro Caracciolo, construyó un monasterio con una iglesia.

La fama de santidad de Francisco se difundió rápidamente, y en 1.467 el papa Pablo II envió como emisario a Baltazar de Gutrossis o de Spigno para conocer la congregación e intentar disuadirle de su pretensión de extender su austera forma de vida.

Pero, Baltazar aceptó esta forma de vida y consiguió que el arzobispo Caracciolo, el 30 de noviembre de 1.470, promulgara la constitución “Decet Nos”, por la que dicho arzobispo aprobó la congregación de ermitaños, poniéndola bajo la autoridad de la Santa Sede.

El 17 de mayo de 1.474, el papa Sixto IV, por la bula “Sedes Apostolicas” reconoció la Congregación de Ermitaños de San Francisco de Asís en el territorio de Padua, concediéndole los mismos derechos que a los frailes mendicantes, facultándole para escribir las reglas de la comunidad y nombrando a Francisco como “Superior Perpetuo”. 

Hacia 1.479, otros autores establecen la fecha de 1.464, se refiere el milagro del estrecho de Mesina, según el cual, el religioso con dos de sus discípulos viajó de Paterno Calabro hacia Milazzo, en la isla de Sicilia, para lo que necesitaba tomar una barca para cruzar el estrecho. 

El barquero no les permitió el embarque porque no tenían dinero, por lo que el religioso puso su manto sobre el mar y los tres pudieron cruzar el estrecho sobre él. 

Por ello, en 1943 el papa Pio XII lo nombró patrón de los marineros italianos. 

San Francisco de Paula y dos compañeros atraviesan el estrecho de Mesina sobre su manto. García Hidalgo, José. 1683. Óleo sobre lienzo. 166 x 209 cm. Museo Nacional del Prado. Depósito en otra institución (ver)


De regreso a Calabria, se había difundido su fama de taumaturgo, pues se le atribuyeron numerosas curaciones y milagros, por lo que, en 1.482, el rey Luis XI de Francia solicitó al papa su presencia para curar su enfermedad. San Francisco no pudo sanarlo, pero lo reconcilió con Dios y lo convenció de aceptar su Santísima voluntad.

Milagro de san Francisco de Paula. Jiménez Donoso, José. Ultimo cuarto del siglo XVIII. Óleo sobre lienzo. 165 x 330 cm. Museo Nacional del Prado.(ver)

Terremoto detenido por la intercesión de la imagen de san Francisco de Paula. Valdés, Lucas. Hacia 1710. Óleo sobre lienzo. 82 x 109 cm. Museo de Bellas Artes de Sevilla. Sala XI

Antes de morir, Luis XI lo nombró director espiritual de su hijo y sucesor Carlos III y tras su muerte los sucesivos monarcas franceses (Carlos VIII, Luis XII) retuvieron al santo en la corte y construyeron monasterios para su orden.

En 1.506, el papa Julio II aprobó las reglas definitivas, que en realidad eran tres, una para frailes, otra para monjas y otra para seglares (Terciarios).

Murió el 2 de abril de 1.507 en Tours tras haber designado al padre Bernardino de Otranto como Vicario General. 

El papa León X lo beatificó en 1.513 y lo canonizó en 1.519. En 1.562 los hugonotes profanaron su tumba.

En España la orden se implanta en 1.493, a instancia de los Reyes Católicos que favorecen la fundación de un convento en Málaga, por fray Bernal Buyl, en la ermita de la Victoria, para celebrar la reconquista de esta ciudad a los musulmanes.

En Sevilla se establecen en 1.512, cuando el corrector provincial fray Pedro de Almodóvar, junto con diez frailes profesos, procedentes del convento de Écija, se instalaron, con licencia del arzobispo fray Diego Deza, en la collación de San Miguel, junto a la parroquia de este nombre (ver).  

En 1.516 se trasladan a la antigua ermita y hospital de San Sebastián de Triana, por cesión de la hermandad que la regía, con la obligación de dar una capilla a dicha hermandad y celebrar la fiesta de san Sebastián. Esta ermita estaría ubicada inicialmente fuera de la zona poblacional, pero actualmente, de forma aproximada, se correspondería con las calles Pagés del Corro, Salado y Paraíso. El nuevo monasterio fue consagrado el 28 de noviembre de 1.517 con el título de “Nuestra Señora de la Victoria” y se convirtió en la Casa Grande de la Provincia de la Orden.

Situación del Convento de la Victoria (ver)

Vista de Sevilla y Triana realizada en 1567 (ver). 

Posteriormente, la iglesia albergó la cofradía de la Entrada Triunfante en Jerusalén y María Santísima del Desamparo, fundada en el siglo XVII, a la que se unió la primitiva de san Sebastián y en 1.675 se les unió la cofradía del santo Cristo de las Penas, Triunfo de la Santa Cruz y Amparo de María Santísima, fundada, a mediados del XVII, por el devoto Diego Granado Mosquera, en la ermita trianera de la Candelaria, tomando desde entonces la corporación el título de Nuestra Señora de la Estrella, Santo Cristo de las Penas, Triunfo del Santo Lignum Crucis y San Francisco de Paula, que es la actual cofradía de la Estrella, entonces del gremio de alfareros, que en 1.835 pasó a la iglesia del convento de san Jacinto.

Durante la epidemia de fiebre amarilla de 1.800, se habilitaron en el monasterio, a instancias del Ayuntamiento, dos salas hospitalarias.

En 1.810 padeció la exclaustración, durante la dominación francesa, en 1.814 volvieron un pequeño grupo de Mínimos, pero con la desamortización de 1.835 se procedió a su total demolición y sobre su solar y huertas se han asentado construcciones modernas y otra corporación religiosa (iglesia de los Paules). 

La escultura de la Virgen de la Victoria, imagen que hubo de presidir el altar mayor de la iglesia, actualmente en un retablo del lado de la epístola de la parroquia de Santa Ana, de Sevilla. A esta imagen rezó Fernando de Magallanes, en 1519, antes de comenzar su vuelta al mundo y se postraron en 1522 Juan Sebastián el Cano y los 17 supervivientes que completaron la gesta.


Pero, el provincial fray Alonso Becerra deseaba fundar un colegio para sus novicios y estudiantes,, que estuviera a intramuros de la ciudad y no tan alejado como su convento de la Victoria de Triana.

Con la ayuda de doña María de Leyva , hija de don Sancho de Leyva y esposa de don Francisco Duarte de Mendicoa, presidente de la Casa de la Contratación, en 1.589 se consiguieron las licencias necesarias   para el establecimiento del nuevo instituto, en una manzana de la calle de las Palmas (actual Jesús del Gran Poder) con trasera a la del Puerco (actual Trajano), dando su lado norte a la “Explanada de la Alameda de Hércules”, en la collación de san Lorenzo.

La hermandad de la Virgen de la Luz recibía culto, por el gremio de toneleros, en el hospital de san Andrés del barrio de la Carretería y tras la extinción de este hospital la corporación pasó a la parroquia de San Miguel, en 1.592 a este templo de los Mínimos y en 1.761 a una capilla propia edificada en la calle Real de la Carretería, donde se mantiene actualmente como Hermandad de la Carretería.  

En 1.592 se instaló en el templo de San Francisco de Paula, la cofradía del Santísimo Cristo de la Sangre, Nuestra Señora de la Candelaria y san Juan Bautista, fundada a mediados del siglo XVI en la iglesia de san Juan de Acre, por el gremio del arte de la seda. Las imágenes, actualmente en paradero desconocido, fueron adquiridas en 1.818 por la Cofradía de la Lanzada, que dicho año pasó a esta iglesia de san Francisco de Paula desde la iglesia conventual de san Basilio y permanecieron hasta 1.836.

El 15 de julio de 1.597 existe prueba documental de que está asentada, en la Iglesia-Colegio de San Francisco de Paula, la hermandad de la Columna y Azotes (actual Hermandad de las Cigarreras) fundada en la iglesia de san Benito de Calatrava en 1.563, lugar actualmente ocupado por la ex-iglesia de Nuestra Señora de Belén, en la calle Calatrava (ver), pasando a la iglesia de san Pedro en 1.628, tras tener su sede en el convento de san Pablo, al unirse a la Hermandad de Nuestra Señora de la Antigua. 

En este colegio estudió Gustavo Adolfo Bécquer, como indica una azulejo situado en el numero 29 de la calle Jesús del Gran Poder (ver).


IGLESIA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
El convento-colegio no se ha conservado, pero se mantiene la Iglesia (ver) sin alteraciones de gran consideración, salvo en lo que se refiere a su patrimonio pictórico y escultórico.

Fachada a la calle Jesús del Gran Poder


Detalle de San Francisco de Paula


Retablo neoclásico de San Francisco de Paula, anónimo de la escuela sevillana de escultura de finales del XIX. 

De la imagen primitiva que existía en el templo de los mínimos, solo quedan las manos. 

A comienzos del siglo XX, se restauró, se cambió la cabeza (que era muy mediocre) por la actual, que fue donada por Don Alberto Ramírez Fito y se adaptó toda la imagen a un cuerpo de tela encolada. 

Retablo  e Imagen de San Francisco de Paula

Finalmente, en el Convento de san Antonio de Padua (ver) se instaló la Venerable Orden Tercera de San Francisco, de seglares.

“Iconográficamente, se representa a san Francisco como un hombre mayor con barba larga, ataviado con el hábito negro característico de su orden y con el escapulario corto atado a la cintura.

Junto a la figura del santo aparece, por lo general, un sol rodeado por ángeles, con la palabra CHARITAS escrita en su centro. 

Según la biografía escrita por Jean de Milazza, el origen de este símbolo se vincula a un momento en la vida de san Francisco, quien un día, en medio de la oración, vio a san Miguel Arcángel.

En su visión, el ángel le mostraba un círculo rodeado de rayos fulgentes. Escrita en el centro de este círculo se leía la palabra latina “charitas” (caridad). 

En la visión, al ser celestial decretaba ante el padre fundador de los Mínimos el uso de este símbolo como escudo de la orden".

IGLESIA DE SAN VICENTE


San Francisco de Paula. Iglesia de san Vicente. Capilla Sacramental. Calle lateral del Altar

IGLESIA DE SANTA CATALINA 



San Francisco de Paula. Iglesia de Santa Catalina.  Capilla del Rosario. Anónimo del siglo XVII. 

IGLESIA DE ÓMNIUM SANCTORUM 

Iglesia de Ómnium Sanctorum. Pasado el cajón de la puerta del Evangelio, una repisa con la talla de San Francisco de Paula del siglo XVII, con báculo y copón, vestido a estilo bizantino

IGLESIA DE SAN HERMENEGILDO 

Retablo de san Juan Nepomuceno en la Iglesia de san Hermenegildo


San Francisco de Paula en el retablo de san Juan Nepomuceno

Detalle de San Francisco de Paula en el retablo de san Juan Nepomuceno

IGLESIA DE SAN ANDRÉS

En los laterales del retablo de la “Virgen de los Desamparados” aparecen representados San Francisco de Borja y San Francisco de Paula.

San Francisco de Paula

IGLESIA DE SAN MARTÍN

En la nave de la epístola. Un retablo neoclásico de 1827, ejecutado por Francisco de Acosta y policromado por José María González, en cuya hornacina se encuentra una talla anónima de 1787 de San Francisco de Paula, atribuido a Juan Bautista Patrona y Quartín.

Retablo
San Francisco de Paula
Detalle de san Francisco de Paula
IGLESIA DE SAN ANTONIO ABAD (Hermandad del Silencio).

Al lado izquierdo del sotocorro, nos encontramos con el retablo de san Antonio de Padua, barroco neoclásico del XVIII. El santo es acompañado, en los laterales, por san Francisco de Paula y san Francisco de Asís.

Retablo de san Antonio de Padua
San Francisco de Paula 

Detalle de San Francisco de Paula 

IGLESIA DE SANTA CRUZ.

En el lado del Evangelio del crucero, el retablo barroco, dorado, del siglo XVII, obra de Simón de Pineda que procede del desaparecido convento de Nuestra Señora de la Asunción, que estaba en la plaza del Museo esquina a San Vicente, y que fue expropiado por el régimen surgido de la Revolución de 1868. Lo preside Nuestra Señora de los Doloresimagen gubiada por Antonio Eslava Rubio en 1967. Titular de la hermandad de penitencia, que procesiona en palio.

Le acompañan las imágenes de San Francisco de Paula San Cayetano, y de menor tamaño San Juan Nepomuceno San Francisco. 

Retablo 
San Francisco de Paula
IGLESIA DEL SANTO ÁNGEL.

En la nave del evangelio, el retablo neoclásico en mármol, dedicado a santa Teresa de JesúsEn uno de los laterales se muestran la Imagen de San Francisco de Paula, atribuido a Cristóbal Ramos.   

Retablo
San Francisco de Paula
Detalle de San Francisco de Paula
IGLESIA DE LA MAGDALENA.

En el retablo de la Virgen del Rosario, las imágenes de san Francisco de Paula y María Magdalena, y a los pies la Virgen de Montserrat.

Retablo de la Virgen del Rosario

San Francisco de Paula

Detalle

IGLESIA DE SAN ALBERTO.

Retablo de la Virgen del Perpetuo Socorro

Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada, estofada y policromada
Detalle
IGLESIA DE SANTA ANA.
Retablo de Santa Justa y Rufina
Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada, estofada y policromada
Detalle
CAPILLA DE LA ESTRELLA.
Retablo de Nuestro Padre Jesús de las Penas
Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada, estofada y policromada
Detalle
CAPILLA DE LA CARRETERÍA
Retablo de la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad.
Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada, estofada y policromada
Detalle
MUSEO DEL PRADO

San Francisco de Paula. Zurbarán, Francisco de. 1659. Óleo sobre lienzo. 124 x 96,5 cm. Museo del Prado. Sala 010A. (CC BY 3.0)


MUSEO DEL SANTO ANGEL

San Francisco de Paula. Museo Santo Ángel Custodio. Atribuido a Luis Salvador Carmona. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Detalle

Detalle
Detalle

San Francisco de Paula. Museo Santo Ángel Custodio. Escuela granadina. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Detalle
Detalle
Detalle
MUSEO DE LA HERMANDAD DE LA CARRETERIA
Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada, estofada y policromada
Detalle