domingo, 22 de marzo de 2026

AREA DE LA MAGDALENA

Calle Muñoz Olivé.

Esta vía aparece ya documentada en 1441 en un padrón con el nombre de Lombardas, denominación que se mantuvo, con ligeras variantes, al menos hasta 1665, cuando figura como Lombardos. Según González de León, el topónimo se relacionaría con la presencia de italianos procedentes de Lombardía que habrían participado junto a Fernando III en la conquista de Sevilla. Sin embargo, resulta más plausible la interpretación de Santiago Montoto, quien vincula el nombre con los fabricantes de lombardas, es decir, piezas de artillería de gran calibre, que probablemente residían en la zona. En cualquier caso, desde el siglo XVII se consolidó la forma Lombardos, aunque en algunos planos del siglo XVIII, como los de Olavide y Lerena, aparece erróneamente escrita como Bombardas.

En 1913 la calle adoptó su denominación actual en memoria del comandante Manuel Muñoz Olivé, fallecido en combate en Melilla en 1911.

El plano de Olavide de 1771 muestra una ligera inflexión en su arranque, desaparecida probablemente en el siglo XIX, tal vez como consecuencia de la demolición del Hospital del Espíritu Santo y la construcción del teatro San Fernando. La fachada lateral de este último ocupó buena parte de la acera izquierda hasta su derribo en la década de 1960. Aún en 1852 la calle contaba con una barreduela, y a comienzos del siglo XX el Ayuntamiento adquirió varias fincas con el fin de ensancharla.

Hasta 1839 existió un arquillo con una hornacina dedicada a la Virgen del Carmen, levantado a mediados del siglo XVIII por los frailes del Colegio del Santo Ángel, cuya parte posterior daba a esta calle. De aquella relación se conservan todavía algunas vidrieras y pequeñas portadas.

En la actualidad, Muñoz Olivé se comunica con la calle Rioja y Rosario mediante pasajes de construcción reciente y mantiene un marcado carácter comercial.

Una placa recuerda la relación de la maestra de artistas Adelita Domingo con el teatro San Fernando.

Detalle del pasaje

Azulejo de Adelita Domingo

Detalles del pasaje

Detalles del pasaje
Detalles del pasaje

La mayor parte de su antiguo caserío ha sido sustituida por edificios modernos de oficinas y locales comerciales, generalmente de cuatro plantas, con fachadas sencillas y escasa ornamentación. Esta transformación la convierte en una de las vías del centro histórico que más ha cambiado, al encontrarse en pleno núcleo comercial de la ciudad.

Como excepción, se conserva el edificio de viviendas de ladrillo visto proyectado por Aníbal González en 1917 en la esquina con Tetuán. El ambiente de la calle ha evolucionado en paralelo a su fisonomía y de un carácter más vecinal ha pasado a ser un espacio claramente orientado al comercio. 

Coincidiendo con la apertura del teatro San Fernando se inauguró también el llamado Café de los Lombardos (ver), que contaba con billar. Asimismo, existió una fuente pública que se mantuvo al menos hasta finales del siglo XIX.

Café Lombardo. Gustave Doré. (CC BY 3.0)

Hacia 1871 tuvo su sede en esta calle la Sociedad Francesa de Beneficencia, dedicada a la asistencia de residentes franceses necesitados, y también hubo un cuartel de Carabineros.

No obstante, la institución más relevante asentada aquí durante siglos fue el Hospital del Espíritu Santo, cuya fachada lateral ocupaba buena parte de la acera derecha. De este edificio se conservaban hasta hace pocos años algunos restos, entre ellos salas cubiertas con bóvedas de aristas, hoy desaparecidas.

El 5 de enero de 1918 salió por primera vez la Cabalgata de Reyes Magos de esta calle Muñoz de Olivé, como una placa lo recuerda.

Calle Muñoz Olivé con la placa de la Cabalgata

Placa de la Cabalgata

AREA DE LA MAGDALENA

Calle Rosario.

La calle Rosario, que se extiende desde Tetuán hasta la confluencia de Méndez Núñez y Moratín, aparece documentada al menos desde 1498 con el nombre de Mesón de los Ángeles, posiblemente alternando con el de Ángeles. Según Matute, estas denominaciones estarían relacionadas con la existencia de un hospital perteneciente a una cofradía bajo la advocación de los Santos Ángeles. En 1533 pudo conocerse como calle de Antón de Gelves, ya que un documento de ese año sitúa en ella el Hospital del Rosario. A finales del siglo XVI, en 1594, ya figura con su denominación actual, aunque también se empleaban variantes como Nuestra Señora del Rosario o Hospital del Rosario, en referencia a la institución asistencial que tuvo allí su sede hasta su desaparición en 1587.

Calle Rosario

Calle Rosario

Un testimonio de 1594 relata cómo unas monjas carmelitas procedentes de Paterna del Campo, debido a la pobreza e incomodidad de su convento, lograron trasladarse a Sevilla, instalándose en una casa de esta calle, dentro de la collación de la Magdalena, donde permanecieron hasta 1606.

La vía presenta un trazado irregular, dividido en tres tramos de distinta anchura, siendo el central más abierto, casi como una pequeña plazoleta. Aunque aún se conservan algunas casas de patio o de escalera, construidas a principios o mediados del siglo XX y generalmente de tres plantas, muchas han sido sustituidas por edificaciones modernas, algunas aún en proceso de construcción.

Plazoleta

Destaca especialmente la casa número 15, de dos plantas y ático, cuya fachada combina vanos semicirculares con otros adintelados ciegos, separados por pilastras, lo que le confiere un notable interés arquitectónico.

Rosario 15

Detalle del zócalo y la escalera

Detalle de una ventana

A lo largo de su historia, la calle ha acogido diversas instituciones y usos. Entre 1594 y 1606 se estableció en ella el primitivo convento de Santa Ana fundado por las citadas carmelitas. En el siglo XVIII existió una casa de recogimiento para mujeres marginadas, conocida como “las Recogidas”. También se tiene noticia de que en la antigua sede del Hospital del Rosario hubo un retablo con una pintura de la Virgen, que fue profanado en la noche del 7 de noviembre de 1862 y posteriormente sustituido por otro hoy desaparecido.

Hacia 1885 se inauguró en esta calle uno de los primeros cafés cantantes del flamenco (ver), fundado por el célebre cantaor Silverio Franconetti (ver). Este local, instalado en un patio sevillano con fuente central, columnas de estilo mudéjar y decoración de azulejos, contaba con un tablao, espacios porticados con mesas y sillas, y una galería superior que daba acceso a reservados. Fue considerado uno de los más importantes en la historia del flamenco y atrajo la atención de contemporáneos como Antonio Machado Álvarez (Demófilo) y Benito Mas y Prat, quien evocó la intensidad de sus ambientes en sus escritos sobre la Sevilla de la época.

Sueño de una noche en el café Silverio (CC BY 3.0)

En tiempos más recientes, la calle albergó una casa de socorro que permaneció en funcionamiento hasta hace pocos años. Asimismo, se ha afirmado, aunque sin documentación concluyente, que Miguel de Cervantes pudo haberse alojado en alguna de sus viviendas durante su estancia en Sevilla.

Casa Rosario 7



AREA DE LA MAGDALENA

Calle Albareda.

Se extiende desde la confluencia con las calles General Polavieja y Almirante Bonifaz hasta el encuentro con Méndez Núñez y Carlos Cañal, en pleno corazón del centro histórico sevillano.

Esquina con Méndez Núñez

La vía aparece documentada al menos desde 1379, momento en el que, junto con la actual calle Carlos Cañal, recibía el nombre de Catalanes. Este topónimo probablemente sea anterior a esa fecha, ya que hace referencia al asentamiento en la zona de comerciantes y vecinos procedentes de Cataluña, en una época en la que Sevilla era un destacado núcleo mercantil.

Rotulación

Sin embargo, en el siglo XVIII, según el plano de Olavide, la calle pasó a denominarse Cruz del Negro. Este nombre se vinculaba a una cruz de madera cuya presencia dio lugar a una tradición popular: se decía que recordaba a un hombre negro que, a comienzos del siglo XVII, se ofreció voluntariamente a ser vendido para sufragar una función religiosa de desagravio a la Inmaculada Concepción, tras unas ofensas verbales proferidas contra este dogma. Según el historiador González de León, dicha cruz permaneció en el lugar hasta 1836. A partir de entonces, el nombre de Cruz del Negro desapareció progresivamente del nomenclátor oficial. En el plano de Sartorius de 1848 vuelve a aparecer la denominación de Catalanes, aplicada de nuevo al conjunto de lo que hoy son las calles Albareda y Carlos Cañal, lo que sugiere que el antiguo nombre nunca dejó de utilizarse en el habla popular.

En 1881, todo el tramo fue rotulado como Albareda, en honor al político sevillano José Luis Albareda, ministro de Fomento, quien destacó por su defensa de los intereses de la ciudad, especialmente durante episodios de inundaciones. Más tarde, en 1938, se decidió limitar esta denominación únicamente al tramo actual, asignándose el nombre de Carlos Cañal al resto del recorrido.

Desde el punto de vista urbanístico, la calle presenta un trazado mayoritariamente rectilíneo hasta llegar al cruce con Teniente Coronel Seguí, donde describe una ligera inflexión que suaviza su recorrido hasta el final. La acera izquierda se alinea con el perímetro del desaparecido convento de San Francisco, cuya extensa huella urbana aún se percibe en la cercana Plaza Nueva.

Detalle de zona peatonal

Del caserío histórico subsisten algunos edificios de principios del siglo XX, de notable calidad constructiva. No obstante, predominan hoy las edificaciones modernas, resultado de las transformaciones derivadas de la intensa actividad comercial de la zona, que han alterado en buena medida la fisonomía tradicional de la calle.

En las últimas décadas se han perdido numerosos inmuebles antiguos, entre ellos el que albergó el célebre Pasaje de Oriente, construido entre 1911 y 1914 por el arquitecto Francisco Hernández Rubio. Este singular conjunto combinaba una fachada de inspiración modernista con un patio cubierto decorado con yeserías de estilo neoislámico, y fue escenario de celebraciones y espectáculos diversos.

Pasaje de Oriente (CC BY 3.0)

También desapareció el edificio que acogió la redacción y talleres del periódico El Correo de Andalucía, sustituido posteriormente por un bloque residencial con patio interior. En otra de las casas de la calle residió, durante la época de la Restauración, la condesa viuda de Castilleja de Guzmán, cuyos encuentros sociales alcanzaron gran notoriedad en la vida sevillana de su tiempo.

Y en el que se fundó el excelentísimo Ateneo de Sevilla, en el edificio número 2 (ver).

Placa fundacional del Ateneo

En el pasado, la calle también tuvo usos asistenciales e institucionales. A mediados del siglo XVIII se estableció en una de sus casas el Hospital de San José, perteneciente a la Orden Tercera de San Francisco, que desapareció en el siglo XIX. Ya en el siglo XX, entre las décadas de 1940 y 1960, uno de sus edificios acogió la sede de la Sección Femenina de Falange, reflejando así las distintas etapas históricas que han dejado su huella en este espacio urbano.

En el número 2 se sitúa actualmente la puerta lateral del Banco Sabadell.

Entrada lateral del Banco Sabadell

Detalle del Hall