sábado, 3 de enero de 2026

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Iglesia de Nuestra Señora de la Paz, San Juan de Dios.

Historia

La Iglesia del Hospital de Nuestra Señora de la Paz, conocida popularmente como San Juan de Dios, se localiza en la plaza del Salvador, frente a la iglesia del mismo nombre. El templo forma parte del conjunto hospitalario levantado por la Orden de San Juan de Dios a finales del siglo XVI, complejo que ha llegado hasta nuestros días reconvertido en una residencia asistencial gestionada por los propios religiosos.

Pese a las múltiples transformaciones sufridas a lo largo del tiempo, especialmente intensas durante el siglo XVIII, la iglesia conserva aún la estructura fundamental del edificio original. Esta fue ejecutada bajo la dirección del maestro albañil Andrés de Oviedo, responsable de las obras desde su inicio en mayo de 1611 hasta su conclusión en junio de 1613. La notable fachada orientada hacia la calle Sagasta, así como las trazas generales del templo, han sido tradicionalmente atribuidas a Vermondo Resta (ver).

El hospital se asienta sobre un solar con una larga tradición asistencial. En época de Fernando III, la casa que ocupaba esta esquina de la plaza del Salvador pertenecía a Martín Meléndez Gallego, quien la recibió por concesión real y la donó posteriormente para fines hospitalarios. Desde el siglo XIV el lugar estuvo ocupado por diversos establecimientos de atención a los enfermos.

Entre ellos destaca el hospital de San Cosme y San Damián, conocido más tarde como del Salvador y de la Misericordia. A comienzos del siglo XVI pasó a funcionar como hospital de Bubas, siendo trasladado posteriormente a la calle Santiago.

No obstante, el origen más directo del actual hospital se vincula a la fundación realizada en 1543 por Pedro Pecador, seguidor de San Juan de Dios, quien estableció en Sevilla el hospital de la Cruz en el solar donde hoy se alza el Archivo de Indias. Aquel establecimiento era conocido como el hospital de las Tablas, debido a la sencillez de sus camas, formadas por tarimas de madera.

Por disposición de Felipe II, y ante la necesidad de destinar esos terrenos a la actividad mercantil, el hospital fue trasladado a la entonces denominada plaza del Cementerio, coincidente con el emplazamiento histórico del hospital de San Cosme y San Damián, del Salvador y de las Bubas.

En 1574 se formalizó la donación del establecimiento a los Hermanos de San Juan de Dios por un importe de 4.000 ducados, sufragados por la propia orden y por el capitán Fernando de Vega, patronos del nuevo hospital.

El centro pasó a denominarse Hospital de Nuestra Señora de la Paz, advocación mariana de la orden en la provincia, aunque también fue conocido como hospital de la Misericordia o del Salvador. En su interior se estableció el enterramiento del patrono y se dispuso acogida para treinta y tres pobres incurables. Durante el siglo XVIII el recinto sirvió igualmente como hospital para enfermos militares.

En 1835, a raíz de la desamortización de Mendizábal, el hospital fue exclaustrado y el edificio quedó abandonado, siendo destinado posteriormente a usos de carácter político.

La comunidad de San Juan de Dios regresó en mayo de 1880, recuperando la función asistencial del inmueble, que ocupa la manzana comprendida entre la plaza del Salvador y la calle Sagasta.

La institución mantuvo su actividad hasta 1978, cuando el edificio fue clausurado debido al grave estado de deterioro que presentaban especialmente las cubiertas del área hospitalaria.

Entre 1982 y 1989 se llevó a cabo una profunda restauración, dirigida por el arquitecto Rafael Manzano Martos. Desde entonces, el conjunto alberga la Residencia de San Juan de Dios para personas mayores, continuando la tradición asistencial que ha definido este lugar a lo largo de los siglos.

HOSPITAL

Se trata de un edificio de medianas dimensiones que se organiza alrededor de un patio de planta cuadrada delimitado por galerías de arcos de medio punto que descansan sobre columnas en la planta inferior, presentando balcones con decoración de yesería en planta alta. En esta misma zona del edificio puede verse también una sala con columnas pareadas de mármol y una escalera decorada con de mármoles de varios colores.

El hospital se halla unido a la iglesia y data en su parte más antigua de comienzos del siglo XVII, atribuyéndose su traza a Vermondo Resta (ver).

Su fachada a la calle Sagasta, pintada de almagre, presenta cuatro plantas articuladas por medio de pilastras. Son de orden toscano y monumentales las que abarcan el piso inferior y el entre­suelo, presentando placas recortadas en sustitución de capiteles. Parejas de pilastras de fuste invertido se emplean en la planta siguiente, utilizándose parejas de pilastras con retropilastras y placa bajo el capitel, en el piso de remate. Los huecos, excepto en el piso superior, son adintelados, solución que repite la puerta de acceso, que se flanquea por un orden mensular.

IGLESIA

La iglesia presenta su fachada principal a la plaza del Salvador, fue construida durante los siglos XVI y XVII, atribuida a Vermondo Resta, realizándose la redecoración de la portada en el siglo XVIII.

EXTERIOR

Su fachada se compone de tres cuerpos y un remate que está flanqueado por dos airosos torres-campanarios, que hubo de ser remozada tras el terremoto de Lisboa por Matías de Figueroa.

Fachada

El primer cuerpo contiene cuatro columnas dóricas empotradas en el muro que soportan un friso de metopas y triglifos, abriéndose en el centro la portada que da acceso al templo y en los laterales dos óculos.  

Detalle del primer cuerpo

El segundo cuerpo mezcla una estructura de hornacinas y pilastras de la fase original de la iglesia, a la que se añade una decoración de rocalla, con motivos vegetales y ángeles niños de, ornato que debe corresponder a la intervención del siglo XVIII.

La parte central está formada por cuatro columnas, entre las que se distribuyen tres hornacinas, en el centro una imagen pétrea de la Virgen con el Niño, quedando a sus lados San Agustín (con la maqueta de la iglesia en la mano) y San Juan de Dios, el fundador de la orden titular del templo. A los lados van pilastras decoradas con ángeles niños y rocallas.

Las hornacinas laterales se hallan profusamente decoradas, mientras que la central es de una gran sencillez. Además, los rasgos estilísticos de la imagen central de la Virgen son distintos a los de las imágenes laterales, lo que puede indicar que este espacio central fue reformulado con posterioridad al resto de la portada.

En los laterales dos ventanales.

Detalle de la parte central del segundo cuerpo

Detalle de la hornacina central con la Virgen y el Niño

Detalle de San Agustín (ver)

Detalle de San Juan de Dios (ver)

En el tercer cuerpo se desarrolla, en el centro, una amplia y plana decoración de rocallas, que rodean la ventana central, enmarcándose todo el espacio por pilastras-estípites ricamente decoradas, con dos óculos laterales.

La ventana central muestra una vidriera con San Juan transportando a un enfermo. 

Detalle de la parte central del tercer cuerpo

Detalle de la vidriera

Sobre la vidriera, dos ángeles sostienen una corona sobre el símbolo de los hermanos de San Juan de Dios, una granada, que recuerda la fundación de esta orden en l ciudad andaluza de Granada en 1572.

Detalle de los dos ángeles sosteniendo la corona sobre el símbolo de los hermanos de San Juan de Dios

La fachada se corona con un frontón roto, que enmarca un cuerpo central con óculo que incluye una cruz de forja.

Detalle del remate de la fachada

A los lados se levantan dos torres­ campanarios rematadas por unos estilizados chapiteles revestidos de azulejos.

Las torres campanario presentan una alternancia de colores y unas hornacinas con esculturas que recuerdan a composiciones propias de Leonardo de Figueroa (iglesia de San Luis), por lo que se atribuye a algún seguidor en una remodelación que debió realizarse hacia 1770.

Torre campanario

Detalle del cuerpo de campana

Detalle de la campana

Detalle de figura en hornacina

Detalle de figura en hornacina
Detalle de figura en hornacina

Las torres se rematan con una cruz de forja y veletas que muestran un león rampante.

Detalle de la veleta


Se conserva además una puerta trasera en un callejón con salida a la calle Faisanes, presidida por una imagen de San Juan de Dios y el escudo en los laterales. 

Puerta trasera en la calle Faisanes

San Juan de Dios

Detalle de San Juan de Dios

Detalle del escudo


INTERIOR

La iglesia, de pequeño tamaño, es de tres naves con crucero y cabecera plana. La nave central se cubre por bóvedas de cañón con lunetos. Las naves laterales, de menor altura que la central, se cubren con bóveda de cañón rebajado, y se separan de ella por medio de columnas, que soportan arcos de medio punto, destacando la decoración de yesería rococó. En el crucero se levanta una cúpula con linterna, decorada con yeserías geométricas del primer tercio del siglo XVII. 

Vista general desde los pies del templo

Vista general desde la cabecera del templo

Vista del techo de la nave central

Cúpula del crucero

Detalle de la linterna de la cúpula del crucero


En alto, en el lado de la epístola del crucero, se halla la tribuna del órgano, con abundante decoración de yeserías rococó con motivos geométricos, originales del siglo XVIII. 

En el lado del evangelio se muestra una tribuna que era utilizada para que los enfermos del asilo escucharan misa. 

Tribuna con el órgano

Tribuna para los enfermos 

Obra interesante de rejería es el púlpito, forjado y dorado con temas ornamentales barrocos, que está fechado en 1702.

Pulpito

Muy interesante es el zócalo de azulejos que corre por los muros laterales y reviste los pilares del crucero. Se han datado en 1771 y presentan una hermosa decoración “a candelieri” en azul y blanco, con algunos motivos en amarillo en zonas destacadas.

Detalle del zócalo de azulejos

En la parte alta de la nave central cuelgan lienzos de mediados del siglo XVII, atribuidos a Bernabé de Ayala, de la escuela de Zurbarán, que representan a Santa Águeda, Santa Lucía, San Agustín, San Antonio Abad, San Roque, San Jerónimo, San Gabriel, San Miguel, San Antonio de Padua y la Santísima Trinidad.

Santa Águeda

Santa Lucía (ver)

San Agustín (ver)

San Antonio Abad (ver)

San Roque (ver)

San Jerónimo (ver)

San Antonio de Padua (ver)

Inmaculada (ver)

Ecce Homo (ver)

Comenzamos la exposición por los pies de la nave de la epístola para continuar por el presbiterio y el altar Mayor y seguir a continuación desde la cabecera de la nave del evangelio y terminar a los pies del templo.

Nave de la epístola

Comenzamos por un retablo que constituye el ultimo que se instaló en las naves laterales, completando así los ocho que se pueden contemplar actualmente.

El retablo es de autor anónimo y de un estilo neoclásico incipiente, tallado en madera policromada imitando el mármol, en tonos rojos y verdes, mientras que capiteles, relieves y otros motivos decorativos aparecen dorados.

Lo preside una imagen crucífera de Jesús atado a la columna, cuyo cabello es natural, de finales del siglo XVIII. El banco se estructura mediante veinte recuadros con los atributos pasionales, mostrando en su centro un pequeño lienzo de María Magdalena.

En el ático una talla completa policromada y estofada de San Cristóbal.

Retablo

Jesús atado a la columna

Detalle del rostro

Detalle de las manos

Detalle de los pies

Detalle de María Magdalena

A continuación, el retablo de san Juan Nepomuceno (ver), entre 1769 y 1771, que lo debemos relacionar con el asiento realizado el 31 de marzo de 1772 en el libro de gastos del Hospital de Nuestra Señora de la Paz, en el que dice que se pagaron 4.000 reales que se debían por los retablos de san Juan Nepomuceno y San José “que se ysieron en el trienio pasado”.

En la hornacina principal se muestra la imagen de San Juan Nepomuceno de 1,24 metros de alta, de talla completa realizada en madera policromada y estofada y datada en la misma fecha que el retablo.

En las repisas de las calles laterales se sitúan las imágenes de San Antonio de Padua (ver) y San Francisco Javier (ver) de 63 y 76 cm, realizadas en madera policromada y estofada y fechables en la segunda mitad del siglo XVIII.

En el centro del ático una pintura dieciochesca de San Agustín (ver).

Retablo

San Juan Nepomuceno

Detalle de angelito a los pies del santo

San Antonio de Padua

San Francisco Javier

San Agustín

Le sigue un retablo anónimo que se viene fechando hacia 1775. Realizado en madera dorada, de estilo rococó, con una gran profusión de rocalla. La vitrina central ocupa casi la altura del retablo y está decorada lateralmente con una moldura de forma sinuosa y rocallas, y en el interior con una especie de ráfaga o resplandor.

La titular de este retablo es la Asunción de la Virgen, se considera que es obra del valenciano Blas Molner (ver), de finales del XVIII o principios del XIX, aunque no existe ningún documento acreditativo. Realizada en madera policromada y estofada aparece de rodillas, con un claro movimiento de ascensión a los cielos.

A los lados de la hornacina las imágenes dieciochescas de San Joaquín y Santa Ana (ver) y en el ático un relieve de San Jerónimo Penitente (ver)

Retablo

Asunción de la Virgen

Detalle de la Asunción de la Virgen

Detalle de querubines a los pies

San Joaquín

Santa Ana

San Jerónimo Penitente

Le sigue el altar del Crucificado a la que quizá se refiere el contrato hecho por la comunidad con Jacinto Pimentel en 1631- 1632 para su realización. Se estructura en banco y un único cuerpo, todo decorado con rocallas, menos la parte central del banco que parece un añadido posterior.

La efigie del crucificado es una de las más antiguas que se conservan en la Iglesia del Hospital pudiendo fecharse en el último tercio del siglo XVI, siendo una obra anónima de tamaño natural y ejecutada en pasta o papelón, con un paño de pureza de tela que le da un singular aspecto arcaizante.

A los pies se venera un lienzo de la Dolorosa con los siete espadas como signos de la pasión, obra del pintor dieciochesco Antonio Palomino.

A los lados se presentan los lienzos de Santa Bárbara (ver) y Santa Rosalía de Palermo (ver) que parecen corresponder al siglo XVIII. 

Retablo 

Crucificado

Detalle de la cabeza

Detalle del paño de pureza o perizoma

Detalle de los pies 

Dolorosa

Santa Bárbara

Santa Rosalía de Palermo

El retablo de San José (ver) está fechado en 1894. Se articula mediante la gran hornacina del Santo Titular, en la visita (durante la navidad de 2025) ocupada por un Niño Jesus, quizás porque el santo forma parte del Nacimiento situado en el Presbiterio.

La imagen de san José es una obra discreta que se puede fechar en los años finales del siglo XVIII o en la centuria siguiente.

Las pequeñas repisas laterales deberían estar ocupadas por dos imágenes modernas de San Francisco Pampurri y San Benito Menni, pero en ella se sitúan dos imágenes de Santas que no identifico.

Retablo

Figura de Niño Jesús

Santa

Santa

Le sigue una vitrina con la imagen del Señor de la Humildad y Paciencia. Es considerada una de las más antiguas de las que se conservan en el Hospital. Se debe encuadrar entre finales del siglo XVI y principios del XVII.

Corresponde a la interpretación de la escena en que Cristo espera la crucifixión, que tuvo mucho éxito en las representaciones medievales de los “misterios” en Europa y cuya iconografía difundió Durero a través de sus grabados.

Vitrina

Señor de la Humildad y Paciencia

Detalle del rostro

Detalle de los pies

El retablo de San Carlos Borromeo se hizo para la imagen de san Juan de Dios y es posterior a 1894. La imagen es una talla del escultor Juan de Mesa (ver), concertada el 11 de enero de 1618 y ha sido intervenida en varias ocasiones en el siglo XVIII.

Retablo 

San Carlos Borromeo

Detalle de San Carlos Borromeo

Presbiterio-Altar Mayor

En los laterales del presbiterio, dos cuadros a cada lado, San Juan de Dios (ver)  y el arcángel san Miguel (ver) en el de la epístola y el arcángel san Rafael (ver) y la Virgen con el Niño en el lado del evangelio.

Presbiterio y Altar Mayor

Arcángel san Miguel

San Juan de Dios

Arcángel san Rafael

Virgen con el Niño  

El retablo mayor es de estilo neoclásico (hacia 1800), sustituye al original que realizó Simón Cosme en 1625 y que se perdió en un incendio.

Preside la hornacina central la imagen de la Virgen de la Paz (ver) , talla de vestir aureolada con ráfaga y corona. De autor anónimo, debe fecharse en la época de construcción del retablo, al igual que las dos imágenes de San Juan de Dios (ver) y de San Juan Grande (ver) que se sitúan a sus lados. Bajo ella se encuentra el Niño Jesús. El sagrario se cobija bajo un pequeño templete neoclásico. En el ático una pequeña imagen de san Juan de Dios (ver)

Virgen de la Paz

Detalle de la Virgen de la Paz

Detalle de la Virgen de la Paz

Detalle de querubines a los pies de la imagen de la Virgen

San Juan de Dios

San Juan Grande

Ático con San Juan de Dios

Realizo la visita en las Navidades de 2005 por lo que el presbiterio está ocupado por el Belén que oculta la parte inferior del retablo.

Detalle del Belén

Ángel

La Virgen

San José con el Niño

Melchor 

Gaspar 

Baltazar

Nave del evangelio

Se inicia la nave con el retablo de santa Rita. Este retablo se atribuye al maestro Francisco José Guerrero de 1760. Su dorado se concertó con el maestro Francisco López en septiembre de 1760.

Se estructura en banco, cuerpo principal y ático, todo ello enmarcado por un gran arco con perfil de formas vegetales y veintiocho cartelas interiores con motivos vegetales.

En la hornacina central se venera una imagen de candelero de Santa Rita, la patrona de los “imposibles”, de 1,33 metros de alto, posiblemente de principios del siglo XVIII.

En las repisas de las calles laterales se sitúan dos pequeñas imágenes dieciochescas de talla completa policromadas y estofadas de San Antonio Abad (ver) y San Francisco de Asís (ver), ambas de 65 cm de alto.

En el ático se muestra el escudo de la Orden de San Juan de Dios, recordando al antiguo titular de este retablo. 

Retablo

Santa Rita de Casia

Detalle de Santa Rita de Casia

Detalle de la mano izquierda de Santa Rita de Casia

San Antonio Abad

San Francisco de Asís

El retablo del Ecce-Homo (ver) sigue los cánones del estilo rococó imperante en la Sevilla del tercer cuarto del siglo XVIII, pues es fechable hacia 1770.

Preside el retablo la imagen de Ecce-Homo fechable en el primer tercio del siglo XVII. Esta realizada en barro cocido y policromado con una altura 91 cm. Es un busto prologado y cortado por debajo de la cintura. El rostro de fuerte expresividad destaca por su boca entreabierta, apreciándose los dientes superiores y la lengua y la espina que atraviesa su ceja izquierda.

En las repisas laterales se sitúan las imágenes dieciochescas de San Isidro Labrador de 67 cm, y la de su mujer Santa María de la Cabeza de 70 cm.

En el remate de la hornacina principal se sitúa un relieve de un Santo no identificado.

Retablo

Ecce-Homo

Detalle del rostro

Detalle del Perizoma

San Isidro Labrador

Santa María de la Cabeza

Santo

El retablo de San Andrés es una obra anónima que se puede fechar hacia 1770 y es de estilo rococó. Se estructura mediante banco, cuerpo principal dividido en tres calles y ático.

En la hornacina principal se sitúa la efigie de san Andrés (ver), procedente del antiguo retablo Mayor de la Iglesia, obra tallada por Francisco de Ocampo (ver) en 1613 en madera tallada, policromada y estofada, de algo menos de 1,5 metros. Destaca el tratamiento de su cabellera y barba y el rizo o bucle que se deja caer sobre su frente. Viste una túnica verde mientras que el manto que lleva recogido en pliegues es de color rojo.

En las calles laterales se veneran las imágenes de san Cosme y san Damián, talladas en madera policromada y estofada con una altura de 67 cm.

En el ático hay un pequeño relieve de San Andrés.

Retablo

San Andrés

Detalle de San Andrés

San Cosme

San Damián

Pequeño relieve de San Andrés

El retablo de san Nicolás de Bari es el más antiguo de los que se conservan del Hospital.

Su ejecución fue concertada por el maestro ensamblador Martin Rodríguez con Juan Salvador Pérez el 6 de junio de 1689.

En la parte central se sitúa la hornacina, enmarcada por columnas salomónicas, de san Nicolás de Bari (ver), imagen realizada en madera policromada y estofada de 1,47 metros de altura. Es una obra anónima contemporánea al retablo y de calidad discreta. Muestra la vestimenta propia de su condición de obispo griego.

El retablo se completa con seis relieves que representan distintos milagros del Santo y un pequeño busto-relicario de Santa Elena, realizado en madera policromada y fechable a mediados del siglo XVIII.  

Retablo

San Nicolás de Bari

Detalle de san Nicolás de Bari

Detalle de san Nicolás de Bari

Relieves

Relieves
Relieves
Relieves
Relieves

Busto-relicario de Santa Elena

Pies del templo

A los pies, se ubica un coro alto ornado con abundante decoración de yeserías de estilo rococó.

Pies del templo

Detalle del coro alto

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