AREA CENTRO 2
Iglesia de Nuestra Señora de la Paz, San Juan de Dios.
Historia
La Iglesia del Hospital de Nuestra Señora de la Paz, conocida popularmente como San Juan de Dios, se localiza en la plaza del Salvador, frente a la iglesia del mismo nombre. El templo forma parte del conjunto hospitalario levantado por la Orden de San Juan de Dios a finales del siglo XVI, complejo que ha llegado hasta nuestros días reconvertido en una residencia asistencial gestionada por los propios religiosos.
Pese a
las múltiples transformaciones sufridas a lo largo del tiempo, especialmente intensas
durante el siglo XVIII, la iglesia conserva aún la estructura fundamental del
edificio original. Esta fue ejecutada bajo la dirección del maestro albañil
Andrés de Oviedo, responsable de las obras desde su inicio en mayo de 1611
hasta su conclusión en junio de 1613. La notable fachada orientada hacia la
calle Sagasta, así como las trazas generales del templo, han sido
tradicionalmente atribuidas a Vermondo Resta (ver).
El hospital
se asienta sobre un solar con una larga tradición asistencial. En época de
Fernando III, la casa que ocupaba esta esquina de la plaza del Salvador
pertenecía a Martín Meléndez Gallego, quien la recibió por concesión real y la
donó posteriormente para fines hospitalarios. Desde el siglo XIV el lugar
estuvo ocupado por diversos establecimientos de atención a los enfermos.
Entre ellos destaca el hospital de San
Cosme y San Damián, conocido más tarde como del Salvador y de la Misericordia.
A comienzos del siglo XVI pasó a funcionar como hospital de Bubas, siendo
trasladado posteriormente a la calle Santiago.
No obstante, el origen más directo del
actual hospital se vincula a la fundación realizada en 1543 por Pedro Pecador,
seguidor de San Juan de Dios, quien estableció en Sevilla el hospital de la
Cruz en el solar donde hoy se alza el Archivo de Indias. Aquel establecimiento
era conocido como el hospital de las Tablas, debido a la sencillez de sus
camas, formadas por tarimas de madera.
Por disposición de Felipe II, y ante la
necesidad de destinar esos terrenos a la actividad mercantil, el hospital fue
trasladado a la entonces denominada plaza del Cementerio, coincidente con el
emplazamiento histórico del hospital de San Cosme y San Damián, del Salvador y
de las Bubas.
En 1574 se formalizó la donación del
establecimiento a los Hermanos de San Juan de Dios por un importe de 4.000
ducados, sufragados por la propia orden y por el capitán Fernando de Vega,
patronos del nuevo hospital.
El centro
pasó a denominarse Hospital de Nuestra Señora de la Paz, advocación mariana de
la orden en la provincia, aunque también fue conocido como hospital de la
Misericordia o del Salvador. En su interior se estableció el enterramiento del
patrono y se dispuso acogida para treinta y tres pobres incurables. Durante el
siglo XVIII el recinto sirvió igualmente como hospital para enfermos militares.
En 1835, a raíz de la desamortización
de Mendizábal, el hospital fue exclaustrado y el edificio quedó abandonado,
siendo destinado posteriormente a usos de carácter político.
La comunidad de San Juan de Dios
regresó en mayo de 1880, recuperando la función asistencial del inmueble, que
ocupa la manzana comprendida entre la plaza del Salvador y la calle Sagasta.
La institución mantuvo su actividad
hasta 1978, cuando el edificio fue clausurado debido al grave estado de
deterioro que presentaban especialmente las cubiertas del área hospitalaria.
Entre 1982 y 1989 se llevó a cabo una
profunda restauración, dirigida por el arquitecto Rafael Manzano Martos. Desde
entonces, el conjunto alberga la Residencia de San Juan de Dios para personas
mayores, continuando la tradición asistencial que ha definido este lugar a lo
largo de los siglos.
HOSPITAL
Se trata de un edificio de medianas dimensiones
que se organiza alrededor de un patio de planta cuadrada delimitado por
galerías de arcos de medio punto que descansan sobre columnas en la
planta inferior, presentando balcones con decoración de yesería en planta alta.
En esta misma zona del edificio puede verse también una sala con columnas
pareadas de mármol y una escalera decorada con de mármoles de varios colores.
El hospital se halla unido a la iglesia y data en su
parte más antigua de comienzos del siglo XVII, atribuyéndose su traza a
Vermondo Resta (ver).
Su fachada a la calle Sagasta, pintada de
almagre, presenta cuatro plantas articuladas por medio de pilastras. Son de
orden toscano y monumentales las que abarcan el piso inferior y el entresuelo,
presentando placas recortadas en sustitución de capiteles. Parejas de pilastras
de fuste invertido se emplean en la planta siguiente, utilizándose parejas de
pilastras con retropilastras y placa bajo el capitel, en el piso de remate. Los
huecos, excepto en el piso superior, son adintelados, solución que repite la
puerta de acceso, que se flanquea por un orden mensular.
IGLESIA
La iglesia presenta su fachada principal a la plaza del
Salvador, fue construida durante los siglos XVI y XVII, atribuida
a Vermondo Resta, realizándose la redecoración de la portada en el siglo
XVIII.
EXTERIOR
Su fachada se compone de tres cuerpos y un remate que
está flanqueado por dos airosos torres-campanarios, que hubo de ser remozada tras el terremoto de Lisboa por Matías de
Figueroa.
Fachada
El primer cuerpo contiene cuatro columnas dóricas empotradas en el muro que soportan un friso de metopas y triglifos, abriéndose en el centro la portada que da acceso al templo y en los laterales dos óculos.
Detalle
del primer cuerpo
El segundo cuerpo mezcla una
estructura de hornacinas y pilastras de la fase original de la iglesia, a la
que se añade una decoración de rocalla, con motivos vegetales y ángeles niños
de, ornato que debe corresponder a la intervención del siglo XVIII.
La parte central está formada por
cuatro columnas, entre las que se distribuyen tres hornacinas, en el centro una
imagen pétrea de la Virgen con el Niño, quedando a sus lados San Agustín (con
la maqueta de la iglesia en la mano) y San Juan de Dios, el fundador de la
orden titular del templo. A los lados van pilastras decoradas con ángeles niños
y rocallas.
Las hornacinas laterales se hallan
profusamente decoradas, mientras que la central es de una gran sencillez.
Además, los rasgos estilísticos de la imagen central de la Virgen son distintos
a los de las imágenes laterales, lo que puede indicar que este espacio central
fue reformulado con posterioridad al resto de la portada.
En los laterales dos ventanales.
Detalle de
la parte central del segundo cuerpo
Detalle
de la hornacina central con la Virgen y el Niño
Detalle
de San Agustín (ver)
En el tercer cuerpo se desarrolla, en
el centro, una amplia y plana decoración de rocallas, que rodean la ventana
central, enmarcándose todo el espacio por pilastras-estípites ricamente
decoradas, con dos óculos laterales.
La ventana central muestra una
vidriera con San Juan transportando a un enfermo.
Detalle de
la parte central del tercer cuerpo
Detalle
de la vidriera
Sobre la vidriera, dos ángeles sostienen una corona sobre
el símbolo de los hermanos de San Juan de Dios, una granada, que recuerda la
fundación de esta orden en l ciudad andaluza de Granada en 1572.
Detalle de los dos ángeles sosteniendo la corona sobre el
símbolo de los hermanos de San Juan de Dios
La
fachada se corona con un frontón roto, que
enmarca un cuerpo central con óculo que incluye una cruz de forja.
Detalle del remate de la fachada
A los lados se levantan dos torres
campanarios rematadas por unos estilizados chapiteles revestidos de azulejos.
Las torres campanario presentan una
alternancia de colores y unas hornacinas con esculturas que recuerdan a
composiciones propias de Leonardo de Figueroa (iglesia de San Luis), por lo que
se atribuye a algún seguidor en una remodelación que debió realizarse hacia 1770.
Torre campanario
Detalle del cuerpo de campana
Detalle de la campana
Detalle de figura en hornacina
Las torres se rematan con una cruz de forja y veletas que
muestran un león rampante.
Detalle de la veleta
Se conserva
además una puerta trasera en un callejón con salida a la calle Faisanes,
presidida por una imagen de San Juan de Dios y el escudo en los laterales.
Puerta trasera en la
calle Faisanes
San Juan de Dios
Detalle de San Juan
de Dios
Detalle del escudo
INTERIOR
La iglesia,
de pequeño tamaño, es de tres naves con crucero y cabecera plana. La nave central se cubre por bóvedas de cañón con
lunetos. Las naves laterales, de menor altura que la central, se cubren con
bóveda de cañón rebajado, y se separan de ella por medio de columnas, que
soportan arcos de medio punto, destacando la decoración de yesería
rococó. En el crucero se levanta una cúpula con
linterna, decorada con yeserías geométricas del primer tercio del siglo XVII.
Vista general desde los pies del templo
Vista general desde la cabecera del templo
Vista
del techo de la nave central
Cúpula
del crucero
Detalle
de la linterna de la cúpula del crucero
En alto, en el lado de la epístola del crucero, se halla la tribuna del órgano, con abundante decoración de yeserías rococó con motivos geométricos, originales del siglo XVIII.
En el lado del evangelio se muestra
una tribuna que era utilizada para que los enfermos del asilo escucharan misa.
Tribuna
con el órgano
Tribuna
para los enfermos
Obra interesante de rejería es el
púlpito, forjado y dorado con temas ornamentales barrocos, que está fechado en
1702.
Muy interesante es el zócalo de azulejos
que corre por los muros laterales y reviste los pilares del crucero. Se han
datado en 1771 y presentan una hermosa decoración “a candelieri” en azul y blanco,
con algunos motivos en amarillo en zonas destacadas.
Detalle del zócalo de azulejos
En la parte alta de la nave
central cuelgan lienzos de mediados del siglo XVII, atribuidos
a Bernabé de Ayala, de la escuela de Zurbarán, que representan a Santa Águeda,
Santa Lucía, San Agustín, San Antonio Abad, San Roque, San Jerónimo,
San Gabriel, San Miguel, San Antonio de Padua y la Santísima Trinidad.
Santa Águeda
Comenzamos la exposición por los pies de la
nave de la epístola para continuar por el presbiterio y el altar Mayor y seguir
a continuación desde la cabecera de la nave del evangelio y terminar a los pies
del templo.
Nave de
la epístola
Comenzamos por un retablo que constituye el
ultimo que se instaló en las naves laterales, completando
así los ocho que se pueden contemplar actualmente.
El retablo es de autor anónimo y de un
estilo neoclásico incipiente, tallado en madera policromada imitando el mármol,
en tonos rojos y verdes, mientras que capiteles, relieves y otros motivos
decorativos aparecen dorados.
Lo preside una imagen crucífera de Jesús
atado a la columna, cuyo cabello es natural, de finales del siglo XVIII. El
banco se estructura mediante veinte recuadros con los atributos pasionales,
mostrando en su centro un pequeño lienzo de María Magdalena.
En el ático una talla completa policromada
y estofada de San Cristóbal.
Retablo
Jesús atado a la columna
Detalle del rostro
Detalle de las manos
Detalle de los pies
Detalle de María Magdalena
A continuación, el retablo de san Juan
Nepomuceno (ver), entre
1769 y 1771, que lo debemos relacionar con el asiento realizado el 31 de marzo
de 1772 en el libro de gastos del Hospital de Nuestra Señora de la Paz, en el
que dice que se pagaron 4.000 reales que se debían por los retablos de san Juan
Nepomuceno y San José “que se ysieron en el trienio pasado”.
En la hornacina principal se muestra la
imagen de San Juan Nepomuceno de 1,24 metros de alta, de talla completa
realizada en madera policromada y estofada y datada en la misma fecha que el
retablo.
En las repisas de las calles laterales se
sitúan las imágenes de San Antonio de Padua (ver) y San
Francisco Javier (ver) de 63 y
76 cm, realizadas en madera policromada y estofada y fechables en la segunda
mitad del siglo XVIII.
En el centro del ático una pintura
dieciochesca de San Agustín (ver).
Retablo
San Juan Nepomuceno
Detalle de angelito a los pies del santo
San Antonio de Padua
San Francisco Javier
San Agustín
Le sigue un retablo anónimo que se viene fechando hacia 1775. Realizado en madera dorada, de estilo rococó, con una gran profusión de rocalla. La vitrina central ocupa casi la altura del retablo y está decorada lateralmente con una moldura de forma sinuosa y rocallas, y en el interior con una especie de ráfaga o resplandor.
La titular de este retablo es la Asunción
de la Virgen, se considera que es obra del valenciano Blas Molner (ver), de
finales del XVIII o principios del XIX, aunque no existe ningún documento
acreditativo. Realizada en madera policromada y estofada aparece de rodillas,
con un claro movimiento de ascensión a los cielos.
A los lados de la hornacina las imágenes dieciochescas de San Joaquín y Santa Ana (ver) y en el ático un relieve de San Jerónimo Penitente (ver)
Retablo
Asunción de la Virgen
Detalle de la Asunción de la Virgen
Detalle de querubines a los pies
San Joaquín
Santa Ana
San Jerónimo Penitente
Le sigue el altar del Crucificado a la que
quizá se refiere el contrato hecho por la comunidad con Jacinto Pimentel en
1631- 1632 para su realización. Se estructura en banco y un único cuerpo, todo
decorado con rocallas, menos la parte central del banco que parece un añadido
posterior.
La efigie del crucificado es una de las más
antiguas que se conservan en la Iglesia del Hospital pudiendo fecharse en el
último tercio del siglo XVI, siendo una obra anónima de tamaño natural y
ejecutada en pasta o papelón, con un paño de pureza de tela que le da un
singular aspecto arcaizante.
A los pies se venera un lienzo de la
Dolorosa con los siete espadas como signos de la pasión, obra del pintor
dieciochesco Antonio Palomino.
A los lados se presentan los lienzos de
Santa Bárbara (ver) y Santa
Rosalía de Palermo (ver) que
parecen corresponder al siglo XVIII.
Retablo
Crucificado
Detalle de la cabeza
Detalle del paño de pureza o perizoma
Detalle de los pies
Dolorosa
Santa Bárbara
Santa Rosalía de Palermo
El retablo de San José (ver) está fechado en 1894. Se articula mediante la gran hornacina
del Santo Titular, en la visita (durante la navidad de 2025) ocupada por un
Niño Jesus, quizás porque el santo forma parte del Nacimiento situado en el
Presbiterio.
La imagen de san José es una obra
discreta que se puede fechar en los años finales del siglo XVIII o en la
centuria siguiente.
Las pequeñas repisas laterales deberían
estar ocupadas por dos imágenes modernas de San Francisco Pampurri y San Benito
Menni, pero en ella se sitúan dos imágenes de Santas que no identifico.
Retablo
Figura de Niño Jesús
Santa
Le sigue una vitrina
con la imagen del Señor de la Humildad y Paciencia. Es considerada una de las
más antiguas de las que se conservan en el Hospital. Se debe encuadrar entre
finales del siglo XVI y principios del XVII.
Corresponde a la interpretación
de la escena en que Cristo espera la crucifixión, que tuvo mucho éxito en las
representaciones medievales de los “misterios” en Europa y cuya iconografía
difundió Durero a través de sus grabados.
Vitrina
Señor de la Humildad y Paciencia
Detalle del rostro
Detalle de los pies
El retablo de San Carlos Borromeo se hizo
para la imagen de san Juan de Dios y es posterior a 1894. La imagen es una
talla del escultor Juan de Mesa (ver),
concertada el 11 de enero de 1618 y ha sido intervenida en varias ocasiones en
el siglo XVIII.
Retablo
San Carlos Borromeo
Presbiterio-Altar
Mayor
En los laterales del presbiterio, dos
cuadros a cada lado, San Juan de Dios (ver) y
el arcángel san Miguel (ver) en el
de la epístola y el arcángel san Rafael (ver) y la
Virgen con el Niño en el lado del evangelio.
Presbiterio y Altar Mayor
Arcángel san Miguel
San Juan de Dios
Arcángel san Rafael
Virgen
con el Niño
El retablo mayor es de estilo neoclásico
(hacia 1800), sustituye al original que realizó Simón Cosme en 1625 y que se
perdió en un incendio.
Preside la hornacina central la imagen de la Virgen de la Paz (ver)
, talla de vestir aureolada con ráfaga y corona. De autor anónimo, debe
fecharse en la época de construcción del retablo, al igual que las dos imágenes
de San Juan de Dios (ver) y de San Juan Grande (ver) que se sitúan a sus lados. Bajo ella se
encuentra el Niño Jesús. El sagrario se cobija bajo un pequeño templete
neoclásico. En el ático una pequeña imagen de san Juan de Dios (ver) .
Virgen
de la Paz
Detalle
de la Virgen de la Paz
Detalle
de querubines a los pies de la imagen de la Virgen
San
Juan de Dios
San
Juan Grande
Ático
con San Juan de Dios
Realizo la visita en las Navidades de
2005 por lo que el presbiterio está ocupado por el Belén que oculta la parte
inferior del retablo.
Detalle
del Belén
Ángel
La
Virgen
San
José con el Niño
Melchor
Gaspar
Baltazar
Nave del
evangelio
Se inicia la nave con el retablo de santa
Rita. Este retablo se atribuye al maestro Francisco José Guerrero de 1760. Su
dorado se concertó con el maestro Francisco López en septiembre de 1760.
Se estructura en banco, cuerpo principal y
ático, todo ello enmarcado por un gran arco con perfil de formas vegetales y
veintiocho cartelas interiores con motivos vegetales.
En la hornacina central se venera una
imagen de candelero de Santa Rita, la patrona de los “imposibles”, de 1,33
metros de alto, posiblemente de principios del siglo XVIII.
En las repisas de las calles laterales se sitúan
dos pequeñas imágenes dieciochescas de talla completa policromadas y estofadas
de San Antonio Abad (ver) y San
Francisco de Asís (ver), ambas
de 65 cm de alto.
En el ático se muestra el escudo de la
Orden de San Juan de Dios, recordando al antiguo titular de este retablo.
Retablo
Santa Rita de Casia
Detalle de Santa Rita de Casia
Detalle de la mano izquierda de Santa Rita de Casia
San Antonio Abad
San
Francisco de Asís
El retablo del Ecce-Homo (ver) sigue los cánones del estilo
rococó imperante en la Sevilla del tercer cuarto del siglo XVIII, pues es
fechable hacia 1770.
Preside el retablo la imagen de
Ecce-Homo fechable en el primer tercio del siglo XVII. Esta realizada en barro
cocido y policromado con una altura 91 cm. Es un busto prologado y cortado por
debajo de la cintura. El rostro de fuerte expresividad destaca por su boca
entreabierta, apreciándose los dientes superiores y la lengua y la espina que
atraviesa su ceja izquierda.
En las repisas laterales se sitúan las
imágenes dieciochescas de San Isidro Labrador de 67 cm, y la de su mujer Santa
María de la Cabeza de 70 cm.
En el remate de la hornacina principal
se sitúa un relieve de un Santo no identificado.
Retablo
Detalle
del rostro
Santa
María de la Cabeza
Santo
El retablo de San Andrés es una obra anónima que se puede
fechar hacia 1770 y es de estilo rococó. Se estructura mediante banco, cuerpo
principal dividido en tres calles y ático.
En la hornacina principal se sitúa la efigie de san Andrés (ver), procedente del antiguo
retablo Mayor de la Iglesia, obra tallada por Francisco de Ocampo (ver) en 1613 en madera
tallada, policromada y estofada, de algo menos de 1,5 metros. Destaca el
tratamiento de su cabellera y barba y el rizo o bucle que se deja caer sobre su
frente. Viste una túnica verde mientras que el manto que lleva recogido en
pliegues es de color rojo.
En las calles laterales se veneran las imágenes de san Cosme
y san Damián, talladas en madera policromada y estofada con una altura de 67
cm.
En el ático hay un pequeño relieve de San Andrés.
Retablo
San
Andrés
Detalle
de San Andrés
San
Cosme
San
Damián
Pequeño
relieve de San Andrés
El retablo de san Nicolás de Bari es el más antiguo de los
que se conservan del Hospital.
Su ejecución fue concertada por el maestro ensamblador
Martin Rodríguez con Juan Salvador Pérez el 6 de junio de 1689.
En la parte central se sitúa la hornacina, enmarcada por
columnas salomónicas, de san Nicolás de Bari (ver), imagen realizada en
madera policromada y estofada de 1,47 metros de altura. Es una obra anónima
contemporánea al retablo y de calidad discreta. Muestra la vestimenta propia de
su condición de obispo griego.
El retablo se completa con seis relieves que representan
distintos milagros del Santo y un pequeño busto-relicario de Santa Elena,
realizado en madera policromada y fechable a mediados del siglo XVIII.
Retablo
San
Nicolás de Bari
Detalle
de san Nicolás de Bari
Relieves
Busto-relicario
de Santa Elena
Pies
del templo
A los pies, se ubica un coro alto ornado con abundante decoración de yeserías de estilo rococó.
Pies del templo
Detalle del coro alto






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