domingo, 26 de abril de 2026

RUTAS POR SEVILLA: Ruta Artística. Escritores. 

Mateo Alemán.

La calle Mateo Alemán discurre entre la calle San Pablo y la de Carlos Cañal, en una zona céntrica que conserva aún rasgos muy característicos del urbanismo tradicional sevillano. La denominación actual se adoptó en 1915, en homenaje a Mateo Alemán.

Retrato de Mateo Alemán (1547-1615). Grabado en cobre aparecido en la edición príncipe del Guzmán de Alfarache (Madrid, Várez de Castro, 1599). Apoya la mano izquierda sobre un libro cerrado, en cuyo corte dice: "Cor. Ta." (Cornelius Tácitus). Con la derecha señala la linda cartela que hay en uno de los ángulos superiores de la estampa con el emblema de la araña sobre el áspid, y la letra: "Ab insidiis non est prudentia". Haciendo juego con esta cartela, está en el otro ángulo el escudo de armas.

Mateo Alemán (Sevilla, septiembre de 1547-Ciudad de México, 1614) fue una de las figuras más destacadas de la literatura española del Siglo de Oro y uno de los grandes renovadores de la narrativa europea. Autor de Guzmán de Alfarache, obra fundamental de la novela picaresca, su vida estuvo marcada por una constante alternancia entre la actividad intelectual, los cargos administrativos, las dificultades económicas y una incesante búsqueda de estabilidad.

Nació en Sevilla en el seno de una familia de ascendencia judeoconversa e italiana, en una ciudad que en aquel tiempo era uno de los principales centros comerciales del mundo occidental gracias a su monopolio con las Indias. Fue hijo del cirujano Hernando Alemán y de Juana de Nero, perteneciente a una familia de comerciantes florentinos. Bautizado el 28 de septiembre de 1547 en la iglesia colegial del Divino Salvador, creció en un ambiente urbano dinámico y complejo que influyó profundamente en su visión social y literaria.

Recibió una sólida formación académica. Estudió Artes y Filosofía en Sevilla, donde obtuvo el grado de bachiller en 1564, y comenzó estudios de Medicina que continuó en Alcalá de Henares, además de una probable estancia en Salamanca. Sin embargo, la muerte de su padre y las dificultades económicas familiares truncaron su carrera universitaria antes de completarla.

Desde joven se vio envuelto en problemas financieros, deudas y compromisos personales que condicionaron gran parte de su trayectoria. Su matrimonio con Catalina de Espinosa, en buena medida motivado por obligaciones económicas, resultó infeliz y terminó en separación. Paralelamente, desarrolló una intensa actividad como funcionario de la administración real, desempeñando cargos relacionados con la Hacienda y la contaduría, así como diversas comisiones judiciales. Estas ocupaciones lo llevaron a recorrer distintas regiones de España y le proporcionaron un conocimiento directo de múltiples estratos sociales, desde mercaderes hasta galeotes, experiencia que más tarde nutriría su obra literaria.

Su carácter enérgico y su celo profesional lo situaron en ocasiones en conflictos con autoridades locales y superiores, llegando incluso a sufrir varios encarcelamientos por deudas o controversias derivadas de sus funciones. Pese a ello, mantuvo una activa presencia en la vida social y religiosa sevillana, destacando su participación en la Hermandad del Silencio.

La experiencia adquirida en su vida pública, unida a su capacidad de observación crítica, culminó en la creación de Guzmán de Alfarache, cuya primera parte apareció en Madrid en 1599. La obra alcanzó un éxito extraordinario en España y Europa, convirtiéndose en uno de los libros más leídos de su tiempo. En ella, Alemán dio forma definitiva a la novela picaresca mediante una compleja combinación de autobiografía ficticia, crítica moral, reflexión social y realismo psicológico. La segunda parte, publicada en Lisboa en 1604, consolidó aún más su prestigio literario. Con esta obra, no solo perfeccionó el modelo iniciado por el Lazarillo de Tormes, sino que contribuyó decisivamente al desarrollo de la novela moderna.

Además de su producción narrativa, escribió otras obras de importancia, como San Antonio de Padua y la Ortografía castellana (1609), tratado en el que defendió principios innovadores para la enseñanza y reforma de la escritura española, demostrando su interés por cuestiones lingüísticas y pedagógicas.

En 1608, buscando nuevas oportunidades y quizás huyendo de sus persistentes dificultades económicas, emigró a Nueva España. Se estableció en Ciudad de México, donde encontró cierta protección bajo el arzobispo y virrey fray García Guerra. Allí continuó escribiendo y publicó sus últimas obras, entre ellas una crónica sobre la vida y muerte de su protector.

Sus últimos años transcurrieron en circunstancias más modestas, y falleció en Ciudad de México en 1614, probablemente en condiciones de pobreza. A pesar de las dificultades que marcaron su existencia, Mateo Alemán dejó un legado literario inmenso. Su obra representa una penetrante reflexión sobre la condición humana, la corrupción social, la moral y la supervivencia en un mundo adverso. Su influencia fue decisiva en la evolución de la narrativa realista y en la consolidación de la novela como forma literaria de profundidad psicológica y social. Hoy es reconocido como uno de los grandes escritores españoles y como un observador lúcido de las contradicciones de su tiempo

 RUTAS POR SEVILLA: Ruta Artística. Dramaturgos 

Leandro Eulogio Melitón Fernández de Moratín y Cabo.

La calle Moratín se extiende desde la confluencia de Méndez Núñez y Rosario hasta la calle Zaragoza, en pleno casco histórico sevillano. La denominación actual se adoptó durante la reforma del nomenclátor de 1868-1869, cuando pasó a llamarse Moratín en honor al dramaturgo ilustrado Leandro Fernández de Moratín.

Retrato del dramaturgo y escritor español Leandro Fernández de Moratín. (ver) (CC BY 3.0)

Leandro Eulogio Melitón Fernández de Moratín y Cabo nació en Madrid el 10 de marzo de 1760, en el seno de una familia vinculada a la cultura y al pensamiento ilustrado. Hijo del poeta, dramaturgo y jurista Nicolás Fernández de Moratín, una de las figuras esenciales del reformismo literario del siglo XVIII, creció en un ambiente intelectual privilegiado, rodeado de tertulias, debates y figuras destacadas de las letras españolas. Su madre, Isidora Cabo Conde, procedía de Pastrana, localidad con la que Moratín mantendría una estrecha relación a lo largo de su vida.
Desde su infancia, marcada por una grave enfermedad de viruela que debilitó su salud y acentuó un carácter reservado y melancólico, mostró una inclinación precoz hacia la lectura. Se sumergió en los clásicos españoles, en la narrativa cervantina, en la literatura picaresca y en textos históricos, desarrollando una sólida formación autodidacta. Aunque inicialmente siguió el oficio familiar de joyero, muy pronto se orientó hacia la creación literaria.

Su talento se manifestó tempranamente al obtener en 1779 un accésit de la Real Academia Española por su poema La toma de Granada, y en 1782 alcanzó un nuevo reconocimiento con Lección poética, una sátira en defensa del buen gusto literario y de los ideales neoclásicos. Estas primeras obras lo situaron como una prometedora figura dentro del panorama ilustrado español.

La muerte de su padre en 1780 agravó la situación económica familiar, obligándolo a sostener a su madre mientras consolidaba su carrera literaria. Gracias a la protección de Gaspar Melchor de Jovellanos y posteriormente de Manuel Godoy, pudo desarrollar una intensa actividad intelectual y emprender diversos viajes por Europa. Francia, Inglaterra, Alemania, Suiza e Italia ampliaron decisivamente su horizonte cultural, permitiéndole conocer de primera mano las corrientes teatrales europeas, especialmente el clasicismo francés y la dramaturgia de Molière y Goldoni, que influirían profundamente en su obra.

Durante estos años escribió sátiras, diarios de viaje, traducciones y adaptaciones teatrales, además de integrarse en importantes círculos culturales. Su estancia en Inglaterra le permitió estudiar el teatro shakespeariano, mientras que en Italia fue reconocido por la Academia de la Arcadia de Roma.

A su regreso a España, Moratín se convirtió en el principal reformador del teatro español de su tiempo. Defendió una escena regida por la verosimilitud, la utilidad moral y la corrección estética, en oposición al teatro barroco tardío y a las fórmulas populares que consideraba excesivas o vulgares. Obras como La comedia nueva o El café, El barón y La mojigata evidencian su compromiso con la crítica social y la renovación escénica.

Su consagración definitiva llegó en 1806 con El sí de las niñas, considerada su obra maestra y una de las cumbres del teatro neoclásico español. En esta comedia denunció los matrimonios concertados y la desigualdad de edad entre esposos, defendiendo la libertad de elección de la mujer dentro de un marco ilustrado. La pieza alcanzó un éxito extraordinario y consolidó su prestigio como dramaturgo.

La invasión napoleónica y la convulsa situación política española marcaron profundamente sus últimos años. Su vinculación con el gobierno de José Bonaparte, para quien ejerció como bibliotecario mayor, provocó que fuese señalado como afrancesado tras la restauración absolutista. Esta condición lo obligó a vivir entre el exilio y la inestabilidad, pasando por Valencia, Barcelona, Francia e Italia.

En sus últimos años residió en Burdeos y París, acompañado por amigos fieles como Manuel Silvela, y mantuvo su relación con Francisco de Goya, quien lo retrató magistralmente. Aunque siguió escribiendo, traduciendo y trabajando en estudios históricos sobre el teatro español, su vida estuvo marcada por la nostalgia, el desencanto político y el progresivo deterioro de su salud.

Retrato de Leandro Fernández de Moratín.  Francisco de Goya. 1824.  Museo de Bellas Artes de Bilbao. (ver) (CC BY 3.0)

Falleció en París el 21 de junio de 1828. Sus restos fueron trasladados posteriormente a Madrid, donde descansan en el Cementerio de San Isidro.

Leandro Fernández de Moratín representa la culminación del teatro neoclásico en España y una de las figuras más relevantes de la Ilustración española. No solo destacó como dramaturgo, poeta y traductor, sino también como historiador del teatro y promotor de una profunda reforma cultural. Su legado literario, presidido por la defensa de la razón, la educación y las buenas costumbres, convirtió su obra en un referente imprescindible de la modernización intelectual española.

 ALGUNOS HECHOS HISTÓRICOS EN LAS CALLES DE SEVILLA

La Batalla de Otumba.

Calle Otumba

La calle que desde Méndez Núñez se dirige a Mateo Alemán, se le asignó el nombre actual de Otumba, en el contexto de la reorganización del nomenclátor urbano llevada a cabo entre 1868 y 1869. 


Litografía de Carlos Múgica representando la batalla de Otumba. (ver) (CC BY 3.0)

La batalla de Otumba, librada el 7 de julio de 1520 en la llanura de Temalcatitlán, cerca de Otumba, fue uno de los episodios decisivos de la conquista de México. Tras la desastrosa retirada de Tenochtitlan durante la llamada Noche Triste, Hernán Cortés y los restos de su ejército, compuesto por españoles y numerosos aliados tlaxcaltecas, se encontraban en una situación crítica. Exhaustos, heridos y con importantes pérdidas, buscaban alcanzar Tlaxcala para reorganizarse. Sin embargo, en su camino fueron interceptados por un poderoso ejército mexica y sus aliados, dirigido por el cihuacóatl Matlatzincátzin.

De la Conquista de Méjico (Otumba). Manuel Ramírez Ibáñez. (ver) (CC BY 3.0)

Las fuerzas mexicas, muy superiores en número, intentaron aprovechar la debilidad de los invasores para aniquilarlos. Cortés comprendió rápidamente la gravedad del momento y organizó a sus hombres en una formación defensiva cerrada, utilizando la disciplina militar europea, las armas de acero y el apoyo fundamental de los guerreros tlaxcaltecas para resistir las sucesivas cargas enemigas. Durante horas, la batalla fue encarnizada, marcada por combates cuerpo a cuerpo en los que la resistencia española parecía acercarse al límite.

Consciente de que la derrota significaría el fin de su expedición, Cortés recurrió a una maniobra audaz. Siguiendo el conocimiento indígena de que la caída del jefe enemigo podía decidir el resultado de una contienda, dirigió una carga de caballería contra Matlatzincátzin. En medio del combate, el líder mexica fue derribado y muerto, y su estandarte capturado. La pérdida del mando sembró la confusión entre las filas mexicas, que terminaron por retirarse.

Batalla de Otumba. Óleo siglo XVII. (ver) (CC BY 3-0)

Batalla de Otumba. Hernán Cortes recibe el estandarte azteca. Antonio Gómez Cris. 1852. Óleo sobre lienzo. Museo del Ejército. (ver) (CC BY 3.0)

Esta inesperada victoria permitió a Cortés y a sus aliados llegar a Tlaxcala, donde pudieron recuperarse y preparar una nueva ofensiva. Otumba no solo salvó al ejército conquistador de una destrucción casi segura, sino que alteró profundamente el curso de la conquista. Gracias a esta supervivencia, Cortés pudo reorganizar sus fuerzas, recibir refuerzos y consolidar alianzas con pueblos sometidos por los mexicas. Un año después, estas circunstancias harían posible el sitio y la caída definitiva de México-Tenochtitlan.

La batalla de Otumba ha sido considerada una de las acciones militares más sorprendentes de la expansión española en América, tanto por la inferioridad numérica de las tropas de Cortés como por las consecuencias históricas de su triunfo. Más allá del enfrentamiento militar, representó un punto de inflexión que transformó el equilibrio político de Mesoamérica y abrió paso al dominio español sobre el antiguo Imperio mexica durante los siglos siguientes.

La calle que desde Méndez Núñez se dirige a Mateo Alemán, se le asignó el nombre actual de Otumba, en el contexto de la reorganización del nomenclátor urbano llevada a cabo entre 1868 y 1869. 

Calle Otumba

ALGUNOS PERSONAJES HISTÓRICOS EN LAS CALLES DE SEVILLA

Carlos Cañal Migolla. 

Carlos Cañal Migolla. (ver) (CC BY 3.0)

Carlos Cañal y Migolla nació en Sevilla el 3 de septiembre de 1876, en el seno de una familia acomodada profundamente vinculada a la vida social e intelectual de la ciudad. Desde sus primeros años recibió una sólida formación académica en la Escuela Sevillana, donde cursó sus estudios elementales y de bachillerato, antes de continuar su trayectoria universitaria en la Universidad de Sevilla.

Su brillante expediente académico lo llevó a licenciarse en Derecho y a doctorarse en Filosofía y Letras en la Universidad Central en octubre de 1896. Su tesis doctoral, centrada en la figura de San Isidoro y su influencia en la civilización española, evidenció desde muy temprano su interés por la historia, el pensamiento y la investigación humanística. Fue discípulo destacado del prestigioso catedrático Manuel Sales y Ferré, cuya influencia sería decisiva en su formación intelectual.

Durante su juventud desarrolló una intensa dedicación a la arqueología, la historia y la docencia. Entre 1897 y 1898 ejerció como profesor auxiliar en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Sevilla. Su prestigio en el ámbito cultural creció rápidamente y, con apenas veintitrés años, ingresó por unanimidad en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. Su discurso de ingreso, titulado El concepto actual de la historia y su aplicación a la de nuestra patria, reflejó una sólida capacidad analítica y una profunda preocupación por la interpretación histórica de España.

A lo largo de su vida mantuvo una activa presencia en numerosas instituciones culturales. Fue presidente de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, académico de Santa Isabel de Hungría, miembro correspondiente de varias academias nacionales y presidente de la sección sevillana de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias. También desempeñó un papel destacado en el Ateneo de Sevilla, institución a la que estuvo vinculado desde muy joven.

Su vocación de servicio público comenzó tempranamente. En 1899 fue nombrado concejal del Ayuntamiento de Sevilla, donde promovió iniciativas sociales de notable relevancia, como la creación de la Asociación Sevillana de la Caridad, orientada a combatir la mendicidad urbana. Este proyecto se convirtió en modelo para otras ciudades españolas.

En el terreno político, desarrolló una extensa carrera dentro del Partido Conservador. Inicialmente vinculado al silvelismo y posteriormente al maurismo, consolidó su influencia bajo el liderazgo de Eduardo Dato, con quien mantuvo una estrecha relación política. En 1903 obtuvo su primer acta de diputado por el distrito de Utrera, iniciando así una prolongada presencia en las Cortes españolas. Desde 1907 hasta 1923 representó de forma ininterrumpida al distrito de Sanlúcar la Mayor.

Su experiencia parlamentaria y administrativa lo llevó a ocupar importantes responsabilidades en la administración del Estado. Fue director general de Administración Local, subsecretario de Gracia y Justicia, vicepresidente del Congreso de los Diputados y fiscal del Tribunal Supremo en 1917.

Su proyección política alcanzó su máxima relevancia cuando fue llamado a ocupar diversas carteras ministeriales durante la Restauración. En 1919 asumió el Ministerio de Abastecimientos durante el gobierno de Joaquín Sánchez de Toca. Poco después se convirtió en el primer ministro de Trabajo de España, cargo que desempeñó entre 1920 y 1921 bajo la presidencia de Eduardo Dato, en un periodo especialmente significativo para la configuración de políticas laborales modernas. En diciembre de 1922 ocupó además el Ministerio de Gracia y Justicia en el gabinete de Sánchez Guerra.

Durante la dictadura de Primo de Rivera continuó desempeñando funciones públicas como miembro de la Asamblea Nacional Consultiva entre 1927 y 1930. Asimismo, participó activamente en grandes proyectos de modernización institucional y territorial, incluyendo responsabilidades relacionadas con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y la Exposición Iberoamericana de Sevilla, de cuya organización fue figura esencial, llegando a ocupar la presidencia comisarial.

A pesar de su intensa actividad nacional, Carlos Cañal permaneció siempre profundamente unido a Sevilla, ciudad en la que desarrolló su vida intelectual, política y social. Su perfil combinó el rigor académico, la vocación reformista y el compromiso institucional, convirtiéndolo en una de las personalidades más destacadas del conservadurismo sevillano de comienzos del siglo XX.

Falleció el 11 de septiembre de 1938 en su finca de La Jara, en Sanlúcar de Barrameda. Su trayectoria representa el modelo de político e intelectual de la Restauración, capaz de integrar el pensamiento histórico, la acción pública y la gestión institucional en una etapa clave de la historia contemporánea de España.

ALGUNOS PERSONAJES HISTÓRICOS DE LAS CALLES DE SEVILLA

Muñoz Olivé.

Calle Muñoz Olivé

Fueron sus progenitores el comandante de Infantería Manuel Muñoz Medina y Jacinta Olivé Ricomé. A los dieciocho años ingresó en la Academia de Infantería y, tras completar los cursos acelerados establecidos por la urgente demanda de oficiales para las campañas de Ultramar, obtuvo en 1896 el empleo de segundo teniente. Fue destinado al Regimiento de Granada, donde ascendió a primer teniente en 1898. Permaneció en esta unidad hasta alcanzar el grado de capitán en 1905, momento en el que pasó a prestar servicio en la Caja de Recluta de Utrera, reincorporándose más tarde al mismo regimiento granadino.

A finales de 1911 fue trasladado al Regimiento de Melilla, incorporándose en octubre a las posiciones de Zeluán y posteriormente a Nador. El 18 de noviembre participó en operaciones militares integradas en la columna del coronel García Gómez, interviniendo en los combates del Zoco el Jemis y, poco después, en Ishafen.

El 6 de diciembre volvió a entrar en combate en Tahurit, y el día 27 tomó parte en la acción librada en las proximidades del río Kert, en Izarrora. Durante este enfrentamiento sostuvo con extraordinario valor la posición asignada, a pesar de sufrir la pérdida de más de la mitad de sus hombres. Gravemente herido en combate, falleció a consecuencia de sus lesiones.

Su heroísmo fue reconocido de manera póstuma con el ascenso a comandante por méritos de guerra y con la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando de 2.ª Clase, otorgada por Real Orden de 30 de abril de 1914. Sus restos reposan en el Panteón de Héroes de Melilla.

En reconocimiento a su trayectoria, el Ayuntamiento de Sevilla acordó en sesión celebrada el 23 de mayo de 1913 sustituir el nombre de la calle Lombardos por el de este destacado militar. Contrajo matrimonio con María Filpo Rojas, quien residía en Toledo en 1914.

 AREA DE LA MAGDALENA

Museo del Santo Ángel.

Museo del Santo Ángel

Ecce Homo. Anónimo. Siglo XVIII. Óleo sobre lienzo

San Elías en el desierto. Atribuido a Cristóbal Ramos. Siglo XVIII, Terracota policromada

San Elías en el desierto. Atribuido a Cristóbal Ramos. Siglo XVIII, Terracota policromada

Dosel del Crucificado. Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Detalle del rostro. Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Detalle de los pies. Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Nacimiento. Anónimo. Siglo XVIII. Terracota policromada y flores de talco. 

Detalle. Nacimiento. Anónimo. Siglo XVIII. Terracota policromada y flores de talco. 

Urnas conventuales de san José y la Virgen del Carme. Anónimo. Siglo XVIII. Terracota policromada

Urnas conventuales de san José y la Virgen del Carme. Anónimo. Siglo XVIII. Terracota policromada

Virgen del Carmen. Andrés Cortés. Óleo sobre lienzo

Niño Jesús “Del Corazón”. Cristóbal Ramos. Siglo XVIII. Terracota policromada

Coro de ángeles músicos. Escuela andaluza. Siglo XVIII. Terracota policromada

San Francisco del Niño Jesús. Anónimo. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo.

Niño Jesús del Amor. Andrés de Carvajal. Siglo XVIII. Terracota policromada

Detalle. Niño Jesús del Amor. Andrés de Carvajal. Siglo XVIII. Terracota policromada




Dolorosa al pie de la Cruz. Anónimo. S. XVIII. Óleo sobre lienzo.

Niño Jesús “El Montañesino. Anónimo. Siglo XVII. Madera tallada y policromada


Niño Jesús “de las Penas”. Antonino. Siglo XVIII. Terracota policromada

San Antonio de Padua. Anónimo. Siglo XVII. Madera policromada

Niño Jesús de los Milagros. Anónimo. S. XVIII. Terracota policromada

Niño Jesús “el Sentadito”. Anónimo. S. XVII. Plomo policromado

Niño Jesús “De la Calavera”. Anónimo. Siglo XVIII. Terracota policromada.

Niño Jesús “De la Espina”. Cristóbal Ramos. Terracota policromada.

Niño Jesús “El Porterito”. Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada.

Vista general

Cristo de san Agustín . Escuela Sevillana. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

Cristo de san Agustín. Detalle

Soledad de la Victoria. Anónimo novohispano. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

Soledad de la Victoria. Detalle

Virgen de Monteagudo. Anónimo novohispano. Siglo XVIII, Óleo sobre lienzo

Virgen de Monteagudo. Detalle







Niño Jesús El Manolito. Giscardi. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Niña María. Escuela andaluza. Siglo XVIII. Terracota policromada

Inmaculada Concepción. Atribución a Luisa Roldana (La Roldana). Madera tallada, estofada y policromada

Inmaculada Concepción. Detalle del rostro

Inmaculada Concepción. Detalle de los querubines a los pies

San José. Atribuido a Pedro Roldán. Madera tallada, estofada y policromada


San José. Detalle del rostro
San José. Detalle del pie

Niño Jesús el Travieso. Circulo de José de Arce. Siglo XVII. Madera tallada y policromada


Virgen de los Dolores. Escuela Napolitana. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Virgen de los Dolores. Detalle del rostro
Virgen de los Dolores. Detalle de las manos y el corazón

El martirio de San Lorenzo. Escuela flamenca. Copia de Rubens. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo. Donación de Elvira Duran y familiares

El martirio de San Lorenzo. Detalle

San Juan Bautista. Escuela granadina. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

San Juan Bautista. Detalle

Inmaculada Concepción. Escuela sevillana. Siglo XVIII. Óleo sobre lienzo. Donación de los hijos de María Luisa Vélez Arenas


Inmaculada Concepción. Detalle

San Antón y la Magdalena. Anónimo. Siglo XVIII, Terracota policromada


San Antón y la Magdalena. Anónimo. Siglo XVIII. Terracota policromada
Inmaculada. Anónimo. Siglo XVI
Virgen del Carmen con Santa Teresa. Anónimo novohispano. Siglo XVIII. Óleo sobre lienzo

Verdadero retrato de Santa Teresa. Copia del original conservado en Las Teresas de Sevilla. Escuela granadina. Siglo XVIII

Beata Ana de Jesús. Anónimo. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

San José con el Niño. Atribuido a Esteban Márquez. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

San José con el Niño. Detalle

Ecce Homo. Hermanos García. Siglo XVII. Terracota policromada

Ecce Homo. Detalle

Virgen del Carmen. Escuela granadina. Siglo XVIII. Imagen de candelero

Virgen del Carmen. Detalle

Virgen del Carmen. Detalle

Crucificado. Anónimo. Siglo XVII. Plomo policromado

Crucificado. Detalle del paño de pureza y de las piernas

Crucificado. Detalle de los pies
Divina Pastora. Anónimo novohispano o popular. Óleo sobre lienzo

Virgen Dolorosa. Anónimo. Copia de Sassaferrato. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo






Niño Jesús el Canónigo. Escuela de los Ribas. Siglo XVII. Madera tallada y policromada



Varón de Dolores. Escuela sevillana. Hacia 1560. Óleo sobre tabla

Varón de Dolores. Detalle




Crucificado de marfil. Anónimo. Siglo XVII

Crucificado de marfil. Detalle

Crucificado de marfil. Detalle
Crucificado de marfil. Detalle

Niño Jesús del P. Ladislao. Anónimo. Siglo XIX. Terracota policromada


Virgen de Regla. Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada y terracota policromada

Virgen de Regla. Detalle

Escenas del profeta Elías. Atribuido a Matías de Arteaga. Óleo sobre lienzo

Escenas del profeta Elías. Detalle

San Bruno, Anónimo academicista. Siglo XIX. Óleo sobre lienzo

San Agustín. Escuela genovesa. Siglo XVIII, Madera tallada y policromada


Virgen de Guadalupe. Siglo XVII-XVIII. Óleo sobre cobre

Niño Jesús en meditación. Escuela Castellana. Siglo XVI. Madera tallada, estofada y policromada. Donación anónima en 2023


San Juan Evangelista. Pedro Duque Cornejo. Siglo XVIII. Madera policromada

Virgen de los Dolores. Escuela italiana. Siglo XVIII. Candelero, madera tallada y policromada

Virgen de los Dolores. Detalle
Virgen de los Dolores. Detalle

Crucificado. Anónimo. Siglo XVII. Madera tallada y policromada

Crucificado. Detalle
Crucificado. Detalle
Crucificado. Detalle

Niño Jesús el Travieso. Circulo de José de Arce. Siglo XVII. Madera tallada y policromada


Tránsito de San José. Antonino. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

Tránsito de San José. Detalle

Virgen del Carmen con Santa Teresa y San Juan de la Cruz. Anónimo. Siglo XVIII. Óleo sobre lienzo


Santa María Magdalena. Anónimo. Siglo XIX. Óleo sobre lienzo

Santa María Magdalena. Detalle

Niño Jesús Pasionario “Mohíno”. Escuela andaluza. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada


Santa María Magdalena. Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Santa María Magdalena. Detalle
Santa María Magdalena. Detalle

Virgen del Rosario. Atribuida a José Montes de Oca. 1668-1674. Candelero, madera tallada y policromada

Virgen del Rosario. Detalle

Dolorosa. Anónimo. Siglo XVIII. Candelero, madera tallada y policromada


Dolorosa. Detalle
Dolorosa. Detalle

Niño Jesús dormido. Anónimo. Siglo XX. Madera tallada y policromada

San José. Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada, estofada y policromada

San José. Detalle

Virgen de los Remedios. Escuela cordobesa. Siglo XVIII. Candelero, madera tallada y policromada

Virgen de los Remedios. Detalle
Virgen de los Remedios. Detalle

Virgen del Carmen “La Palomita”. anónimo. Siglo XVIII. Candelero, madera tallada y policromada

Virgen del Carmen “La Palomita”. Detalle
Virgen del Carmen “La Palomita”. Detalle
Pastora

Ecce Homo. Anónimo. Siglo XVII. Terracota policromada

Ecce Homo. Anónimo. Siglo XVIII. Óleo sobre lienzo

San Juan bautista. Escuela granadina. Siglo XVIII. Óleo sobre lienzo

Santa Teresa escritora. Anónimo. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

Santa Teresa escritora. Detalle

Cabeza de Cristo. Escuela andaluza. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

La Virgen María. Anónimo. Siglo XVI. Óleo sobre tabla


San Agustín y San Gregorio Magno. Escuela levantina. Siglo XV. Temple sobre tabla

San Agustín y San Gregorio Magno. Escuela levantina. Siglo XV. Temple sobre tabla

Aparición de Cristo atado a la columna a Santa Teresa. Circulo de Juan del Castillo. 1593-1657. Óleo sobre lienzo

Aparición de Cristo atado a la columna a Santa Teresa. Detalle

Niño Jesús “Capipota”. Escuela levantina-catalana. Siglo XIX. Madera tallada y policromada

Cruz pintada con Cristo Crucificado. Anónimo. Siglo XVII. Óleo sobre tabla

Cruz pintada con Cristo Crucificado. Detalle
Cruz pintada con Cristo Crucificado. Detalle
Cruz pintada con Cristo Crucificado. Detalle

Santa Teresa escritora. anónimo conventual. Siglo XIX. Terracota policromada

Paisaje con figuras. Escuela boloñesa. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

Paisaje con figuras. Detalle

San José con el Niño. Antonio Cabral Bejarano. 1854. Óleo sobre lienzo

San José con el Niño. Detalle

Calvario con los evangelistas. Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada en su color

Calvario con los evangelistas. Detalle
Calvario con los evangelistas. Detalle
Calvario con los evangelistas. Detalle

Guirnalda de flores en la Virgen y el Niño. Daniel Seghers. 1590-1661. Óleo sobre lienzo

Guirnalda de flores en la Virgen y el Niño.  Detalle

Jesús Nazareno. Michiel Coxie. 1499-1592. Óleo sobre lienzo pegado a tabla


Jesús Nazareno. Detalle

Virgen del Socorro. Filippo Randazzo. 1692-1744. Óleo sobre lienzo

Descanso en la huida a Egipto. Escuela sevillana. Siglo XVIII. Óleo sobre lienzo

Descanso en la huida a Egipto. Detalle
Descanso en la huida a Egipto. Detalle

Inmaculada Concepción. Escuela granadina. Siglo XVIII. Madera tallada, estofada y policromada

Inmaculada Concepción. Detalle
Inmaculada Concepción. Detalle

Niño Jesús El Gallardo. Escuela andaluza. Siglo XVIII, Madera tallada y policromada

Niño Jesús El Gallardo. Detalle

Virgen con el Niño. Cornelis Schut. 1629-1685. Óleo sobre lienzo


Virgen con el Niño. Detalle

Niño Jesús Pasionario “Pesaroso”. Escuela andaluza. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Niño Jesús Pasionario “Pesaroso”. Detalle
Inmaculada Concepción. Diego de Mora. 1658-1729. Madera tallada, estofada y policromada
Inmaculada Concepción. Detalle

El Salvador. Mattia Preti. 1613-1699. Óleo sobre lienzo

Inmaculada Concepción. Luca Giordano. 1634-1705.Óleo sobre lienzo

La Piedad. Luis de Morales. 1509-1586. Óleo sobre lienzo

La Piedad. Detalle
La Piedad. Detalle

Virgen con el Niño y San Juanito. Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla. Donación anónima

Virgen con el Niño y San Juanito. Detalle
Virgen con el Niño y San Juanito. Detalle

Ecce Homo. Luis de Morales. 1509-1586. Óleo sobre tabla

Santa María Magdalena. Carlo Dolci. 1616-1686. Óleo sobre tabla


Virgen orante. Carlo Dolci. 1616-1686. Óleo sobre lienzo

Relieve de San José. Escuela granadina. Siglo XVIII. Madera tallada, estofada y policromada

Los peregrinitos. Anónimo. Siglo XVIII. Terracota policromada

San Francisco de Paula. Luis Salvador Carmona. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

San Francisco de Paula. Detalle
San Francisco de Paula. Detalle

Dolorosa. Escuela castellana. Siglo XVIII. Candelero, madera tallada y policromada

Dolorosa. Detalle

Niño Jesús Nazareno. anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

San Pascual Bailón. Ignacio Vergara. 1715-1776. Madera tallada, dorada y policromada

Virgen del Carmen. Ignacio de Ries. 1612-1661. Óleo sobre lienzo

Virgen del Carmen. Detalle

Dulce Pastor de Alma. Escuela napolitana. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Virgen con el Niño. Pedro Atanasio Bocanegra. 1638-1689. Óleo sobre lienzo

Virgen con el Niño. Detalle

Virgen de Consolación de Utrera. Cristóbal Ramos. Siglo XVIII. Terracota policromada. Donación de Carmen Rodríguez Iglesias

Virgen de Consolación de Utrera. Detalle
Niño Jesús Medinaceli. Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Niño Jesús de Malinas. Escuela de Malinas. Siglo XV. Madera tallada y policromada

Retablo Manierista. La sagrada parentela. El padre eterno. Primer tercio del siglo XVII. Madera tallada y dorada. Pintura sobre tabla

Retablo Manierista. Detalle

Vista de la Plaza de San Pedro del Vaticano. Escuela italiana. Siglo XVIII. Óleo sobre lienzo


Dulce nombre de Jesús. Anónimo. Siglo XVIII. Terracota, urna de madera

Cristo despojado de sus vestiduras. Escuela napolitana. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Cristo despojado de sus vestiduras. Detalle
Cristo despojado de sus vestiduras. Detalle

Grupo de flagelación. Escuela napolitana. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Visión del Calvario de Santa Teresa. Escuela manierista. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

Visión del Calvario de Santa Teresa. Detalle

Santa Teresa de Jesús. Atribuida a Pedro Atanasio Bocanegra. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

Virgen de los Reyes. Escuela sevillana. Siglos ZVI y XVIII. Madera tallada y policromada

Virgen de Araceli. Hermanas Cuetas. Siglo XVII. Madera tallada y policromada

Virgen de Araceli. Detalle

Santo Domingo en Soriano. Pedro de Moya. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

Virgen de los Desamparados de Valencia. Escuela Valenciana. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Virgen de los Desamparados de Valencia. Detalle
Virgen de los Desamparados de Valencia. Detalle

Virgen de Consolación de Jerez. Anónimo novohispano. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

Virgen de Consolación de Jerez. Detalle

Virgen de la Merced de Barcelona. Escuela catalana. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Virgen de la Merced de Barcelona. Detalle

Virgen de la Soledad. Escuela granadina. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

Virgen de la Soledad. Detalle

Niño Jesús del Canastito. Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada y tela encolada

Virgen del Rosario de Écija. Escuela sevillana. Siglo XVIII. Óleo sobre lienzo

Dolorosa. Gutiérrez de León. Siglo XIX. Candelero, madera tallada y policromada

Dolorosa. Detalle
Dolorosa. Detalle

San Jerónimo. Escuela granadina. Siglo XVIII. Óleo sobre lienzo

San Jerónimo. Detalle
San Jerónimo. Detalle

Virgen del Carmen con San José y San Simón Stock. Anónimo. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

Ecce Homo Eucarístico. Anónimo. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

Niño Jesús el Curita. Anónimo. Siglo XVII. Madera tallada y policromada

Virgen del Mar de Almería. Anónimo. Siglo XIX. Madera tallada y policromada

Nuestra Señora de las Victorias. Anónimo. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

El sueño del Niño Jesús. Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

El sueño del Niño Jesús. Detalle

Descanso en la huida a Egipto. Escuela castellana manierista. Siglo XVI. Óleo sobre cobre

Virgen del Velo. Escuela andaluza. Siglo XVII. Óleo sobre cobre. Donación de Rafael y Ana

Virgen del Velo. Detalle
Virgen del Velo. Detalle

Niño Jesús Nazareno El Manuel. Cristóbal Ramos. Siglo XVIII. Terracota y tela encolada y policromada

San Pablo ermitaño o estudio al natural. José María Rodríguez de Losada. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo. Donación de Carmen Iglesias de Pueyo

San Pablo ermitaño o estudio al natural. Detalle

Virgen del Carmen. Francisco Salzillo. Siglo XVIII. Candelero, madera tallada y policromada

Virgen del Carmen. Detalle

San Francisco de Paula. Escuela granadina. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

San Francisco de Paula. Detalle
San Francisco de Paula. Detalle
San Francisco de Paula. Detalle

Niño Jesús pasionario Antojitos. Escuela andaluza. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada


Niño Jesús el Principito. Taller de Martínez Montañez. Siglo XVII. Plomo policromado

Niño Jesús el Principito. Detalle

Vitrina Santa Teresa. Santa Teresa de Jesús. Anónimo. Finales del siglo XVII. Imagen de la Virgen del Carmen. Anónimo. Siglo XVIII. Crucificado. Anónimo. Siglo XVI

Virgen del Carmen. Anónimo. Siglo XVII. Madera tallada y policromada

Virgen del Carmen. Detalle


San José con el Niño. Anónimo colonial. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Cabeza de Bautista. Francisco Gómez. 1850. Óleo sobre lienzo


Virgen del Pilar. Anónimo. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo

Dolorosa. Anónimo. Siglo XVIII. Óleo sobre cristal

Virgen de la Encarnación. Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Presentación de la Niña María. Anónimo. Siglo XVIII. Terracota y madera tallada

Presentación de la Niña María. Detalle

Virgen del Socorro. Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Virgen del Carmen leyendo. Anónimo. Siglo XVIII. Óleo sobre lienzo

Conjunto de la Candelaria. Anónimo. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada

Divina Pastora. Atribuido a José de Medina. Siglo XVIII. Madera tallada y policromada