AREA DE LA MAGDALENA
Plaza de la Magdalena.
Entre O’Donnell, José de Velilla,
Rioja, Méndez Núñez, San Pablo, Pedro Campaña, Murillo y Josefa Reina Puerto.
Plaza de la Magdalena
El nombre actual de la plaza debió de
emplearse ya desde el siglo XIII, cuando se estableció la parroquia, aunque en
la segunda mitad del siglo XV también fue conocida como plaza de la Iglesia. En
1866 pasó a denominarse plaza del Pacífico, en alusión a la campaña naval
española en aguas americanas. En 1936 se sustituyó por el nombre de General
Franco, coincidiendo con el inicio del levantamiento militar que lo llevaría a
convertirse en jefe del Estado. Finalmente, en 1980 recuperó su denominación
tradicional de plaza de la Magdalena, que en realidad nunca dejó de usarse en
el habla popular.
El aspecto actual de la plaza es fruto
de una importante intervención urbanística desarrollada entre 1840 y 1850 sobre
el antiguo espacio y el solar de la primitiva parroquia. El templo, que había
sido derribado durante la ocupación francesa, comenzó a reconstruirse en 1816, aunque
las obras se abandonaron en 1840. Tras su demolición definitiva, se proyectó la
ampliación y reorganización de la zona. Se regularizó el perímetro prolongando
la actual calle José de Velilla y creando una nueva manzana alineada con el
final de la calle Rioja. Más recientemente, la ampliación de Josefa Reina
Puerto ha contribuido a abrir la perspectiva de la plaza, haciéndola más
despejada.
En el centro se diseñó un paseo de
forma elíptica que, aunque inicialmente se pensó sobreelevado, quedó finalmente
al nivel del suelo. Este espacio se dotó de bancos, arbolado y una fuente
central fechada en 1844, que sustituyó a otra anterior alimentada por los Caños
de Carmona y que abastecía de agua a la zona desde al menos el siglo XVI. La
fuente actual parece haberse construido con elementos reutilizados,
posiblemente procedentes de la Alameda de Hércules, e incorpora mármoles del
antiguo palacio arzobispal de Umbrete. Su figura principal representa a una
mujer de inspiración clásica, vestida a la manera griega y portando una corona
de laurel (ver).
Fuente central
El trazado romántico original se
modificó en 1882 para mejorar el tránsito peatonal, con la creación de amplias
aceras laterales y la sustitución de los naranjos por palmeras. También
desaparecieron los tradicionales puestos de agua que habían dado carácter al
lugar, descritos con admiración por el barón de Davillier como uno de los
elementos más pintorescos y animados de la ciudad. A pesar de estas
transformaciones, la plaza mantiene hoy su configuración general, de planta rectangular
y gran amplitud.
El caserío de la plaza ha experimentado
profundas transformaciones, especialmente desde la década de 1960, cuando los
edificios decimonónicos fueron sustituidos por construcciones modernas de
carácter comercial, generalmente de cuatro o cinco plantas y diseño funcional.
Entre ellas destaca el inmueble situado en la esquina con San Pablo, obra
racionalista de Rafael Arévalo Carrasco (1938), popularmente conocido como
“Cabo Persianas”, por su configuración en esquina y la ausencia de balcones.
A lo largo de su historia, la plaza ha
sido un espacio de intensa actividad. En el siglo XVI se celebraban en ella
almonedas, prohibidas en días festivos. Más tarde se documenta la venta de
carbón y la instalación de puestos para la comercialización de alimentos. La
vida del lugar giraba en torno a la parroquia, que contaba con cementerio
propio y una casa para niñas huérfanas desde finales del siglo XVI.
En la segunda mitad del siglo XIX se
convirtió en uno de los espacios más elegantes de la ciudad, muy frecuentado
como paseo nocturno, con paradas de carruajes y establecimientos de prestigio
como las fondas de Madrid y de París. En su paseo central se ofrecían serenatas
y, contó con paradas de tranvías, lo que incrementó notablemente la afluencia
de público. También fue escenario de celebraciones, procesiones y actos
festivos.
En la actualidad, la plaza cumple
principalmente funciones comerciales, con la presencia de bancos, grandes
almacenes y oficinas. Su zona central se encuentra parcialmente ocupada por un
quiosco de prensa, un puesto de flores y otros elementos provisionales, lo que,
unido al tráfico constante de vehículos y peatones, genera un ambiente muy
dinámico, especialmente en horario comercial.
La antigua parroquia de la Magdalena,
construida en el siglo XIII, albergó el enterramiento del escultor Martínez
Montañés, recordado mediante una lápida en una de las fachadas.
Placa a Martínez Montañez
Además, este
espacio aparece en los recuerdos de infancia de Antonio Machado, quien evocó en
sus escritos una escena vivida en esta plaza en torno a una caña de azúcar.
Aquel episodio, aparentemente trivial, fue para el poeta una experiencia
decisiva que marcó su forma de entender la vida, vinculando para siempre su
memoria personal con este lugar sevillano.
La Plaza del Pacífico, hoy de la
Magdalena, contemplando el transitar de la Hermandad de la Soledad de San
Buenaventura. De izquierda a derecha el primero de los rótulos que vemos es que nos
da el nombre de la plaza, "Plaza del Pacífico", el segundo el que
cuelga de la esquina de una de las casas y pienso que el más bello en el que podemos leer "Pasaje de la Magdalena" y el tercero
es el que le da nombre a la calle por donde viene procesionando la cofradía,
"Calle Méndez Núñez". En la esquina derecha vemos algunas letras
"TEL D", que corresponden al
rotulo del Hotel, el impresionante "Hotel Madrid"
"Tintorería Larios", un negocio centenario que
por desgracia a finales de los 70 tuvo que claudicar bajo el yugo urbanístico
desapareciendo con ella también el edificio que la acogía. Llama también la
atención el negocio que ejercía en el local contiguo que hacía de esquina con
la Calle Méndez Núñez.
Calle san Pablo llegando a la plaza de la Magdalena.
Imagen de la década de 1960, antes del derribo del Hotel Madrid
Calle
San Pablo con la fachada al fondo que sería derribada para dar amplitud a la
plaza de la Magdalena Hacia donde se dirige el tranvía
Plaza
del Pacifico, hoy plaza de la Magdalena. Año 1898
Plaza
de la Magdalena. Año 1925
Restaurante
del Gran Hotel de Paris. 1930