sábado, 28 de marzo de 2026

ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA

Azulejo de Mercurio en la calle Rioja.

No nos fijamos por la altura, pero en la fachada del número 1 de la calle Rioja, esquina con la calle Sierpes, se alza un edificio levantado en la década de 1920 que conserva uno de los ejemplos más llamativos de publicidad cerámica en Sevilla. 

Se trata de un gran panel de azulejos, de aproximadamente 1,40 por 3 metros, realizado en 1910 por el ceramista José Recio del Rivero en la prestigiosa fábrica sevillana de José Mensaque y Vera. Esta obra constituye no solo un reclamo comercial, sino también una pieza de notable valor artístico e iconográfico.

Número 1 de la calle Rioja, esquina con la calle Sierpes

Detalle de la fachada

Detalle del panel cerámico

El inmueble fue durante años sede de la zapatería “La Ciudad del Betis”, establecimiento perteneciente a una cadena hoy desaparecida que llegó a contar con varios locales en la ciudad. Su casa matriz se encontraba en la calle Don Alonso el Sabio, junto a Puente y Pellón, y disponía además de sucursales en la calle Feria y en la calle Callao, en el barrio de Triana, además de este punto estratégico en pleno corazón comercial.

El panel cerámico presenta una escena de inspiración mitológica en la que se exalta la actividad mercantil. En el centro aparece Mercurio, dios romano del comercio y mensajero de los dioses (identificado con Hermes en la tradición griega), representado en actitud dinámica, con una rodilla en tierra mientras ofrece diversos productos a la figura de la Abundancia, diosa romana personificación de la prosperidad y la riqueza. 

Detalle de Mercurio y la diosa Abundancia

A la composición se suma otra figura femenina que avanza portando una bandeja, sobre la cual un pequeño genio alado vierte el contenido de una copa, símbolo de generosidad y plenitud. 

Detalle de la otra figura femenina

En la zona superior, dos genios sostienen un espejo, elemento que puede interpretarse como alusión a la vanidad o al reflejo del éxito comercial. Coronando la escena aparece el emblema de la ciudad de Sevilla, el conocido NO-DO.

Detalle de los dos genios con un espejo

La elección de Mercurio no es casual, ya que su figura estaba estrechamente vinculada al mundo del comercio. Su nombre deriva del término latino merx, que significa mercancía, y era considerado protector de comerciantes, viajeros y oradores, así como de quienes cruzaban fronteras. Sin embargo, su carácter también incluía atributos más ambiguos, como la astucia y el ingenio, cualidades asociadas igualmente a ladrones y embaucadores. En la iconografía clásica se le reconoce fácilmente por el pétaso (sombrero o casco alado) y por sus sandalias provistas de alas, que simbolizan la rapidez y la capacidad de desplazarse entre distintos ámbitos.

Detalle de Mercurio con el pétaso y las sandalias aladas

Este azulejo publicitario constituye un valioso testimonio de la importancia del comercio en la Sevilla de principios del siglo XX, así como del uso del arte cerámico como medio de expresión estética y herramienta publicitaria en el paisaje urbano.

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