ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA
Azulejo de Mercurio en la calle Rioja.
No nos fijamos por la altura, pero en la fachada del número 1 de la calle Rioja, esquina con la calle Sierpes, se alza un edificio levantado en la década de 1920 que conserva uno de los ejemplos más llamativos de publicidad cerámica en Sevilla.
Se trata de un gran panel de
azulejos, de aproximadamente 1,40 por 3 metros, realizado en 1910 por el
ceramista José Recio del Rivero en la prestigiosa fábrica sevillana de José
Mensaque y Vera. Esta obra constituye no solo un reclamo comercial, sino
también una pieza de notable valor artístico e iconográfico.
Número
1 de la calle Rioja, esquina con la calle Sierpes
Detalle de la fachada
Detalle del panel cerámico
El inmueble fue
durante años sede de la zapatería “La Ciudad del Betis”, establecimiento
perteneciente a una cadena hoy desaparecida que llegó a contar con varios
locales en la ciudad. Su casa matriz se encontraba en la calle Don Alonso el
Sabio, junto a Puente y Pellón, y disponía además de sucursales en la calle
Feria y en la calle Callao, en el barrio de Triana, además de este punto
estratégico en pleno corazón comercial.
El panel
cerámico presenta una escena de inspiración mitológica en la que se exalta la
actividad mercantil. En el centro aparece Mercurio, dios romano del comercio y
mensajero de los dioses (identificado con Hermes en la tradición griega),
representado en actitud dinámica, con una rodilla en tierra mientras ofrece diversos
productos a la figura de la Abundancia, diosa romana personificación de la
prosperidad y la riqueza.
Detalle de Mercurio y la diosa Abundancia
A la
composición se suma otra figura femenina que avanza portando una bandeja, sobre
la cual un pequeño genio alado vierte el contenido de una copa, símbolo de generosidad
y plenitud.
Detalle de la otra figura femenina
En la
zona superior, dos genios sostienen un espejo, elemento que puede interpretarse
como alusión a la vanidad o al reflejo del éxito comercial. Coronando la escena
aparece el emblema de la ciudad de Sevilla, el conocido NO-DO.
Detalle de los dos genios con un espejo
La elección
de Mercurio no es casual, ya que su figura estaba estrechamente vinculada al
mundo del comercio. Su nombre deriva del término latino merx, que significa
mercancía, y era considerado protector de comerciantes, viajeros y oradores,
así como de quienes cruzaban fronteras. Sin embargo, su carácter también
incluía atributos más ambiguos, como la astucia y el ingenio, cualidades
asociadas igualmente a ladrones y embaucadores. En la iconografía clásica se le
reconoce fácilmente por el pétaso (sombrero o casco alado) y por sus sandalias
provistas de alas, que simbolizan la rapidez y la capacidad de desplazarse
entre distintos ámbitos.
Detalle de Mercurio con el pétaso y las
sandalias aladas
Este azulejo publicitario constituye un valioso testimonio de la importancia del comercio en la Sevilla de principios del siglo XX, así como del uso del arte cerámico como medio de expresión estética y herramienta publicitaria en el paisaje urbano.
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