domingo, 10 de mayo de 2026

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Iglesia del Sagrario.

Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de la Corona y Nuestra Señora del Rosario.

La Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de la Corona y Nuestra Señora del Rosario constituye una de las corporaciones más singulares de la Sevilla contemporánea, tanto por la antigüedad de sus raíces históricas como por el proceso de recuperación que permitió devolver a la vida una devoción prácticamente extinguida durante más de un siglo.

Su sede se encuentra en la Iglesia del Sagrario de la Catedral de Sevilla, espacio estrechamente unido desde antiguo al culto del Cristo de la Corona y escenario de buena parte de la historia espiritual de la hermandad.

Los orígenes de la corporación se remontan a la Baja Edad Media, existiendo noticias documentales de la advocación de la Corona desde el año 1340. Aunque se desconoce la fecha exacta de fundación de la antigua cofradía, ya a finales del siglo XVI aparecen referencias claras a la “capilla de la Corona” situada en el entorno del Sagrario catedralicio. Aquella primitiva hermandad, conocida en algunos documentos como del Cristo de la Corona y Cruz a Cuestas, alcanzó una notable popularidad entre los sevillanos y gozó de considerable prestigio durante los siglos XVII y XVIII.

La corporación desarrolló una intensa vida religiosa vinculada a la contemplación de la Pasión de Cristo. Sus reglas promovían el culto al Nazareno coronado de espinas y con la cruz a cuestas, así como la celebración de sermones cuaresmales y actos penitenciales destinados a fomentar la devoción popular. La hermandad mantuvo además una estrecha relación con otras corporaciones del entorno catedralicio y contó entre sus miembros con destacados artistas y personajes de la nobleza sevillana, como Pedro Roldán, José Montes de Oca, Matías de Arteaga o los condes de Cantillana.

En 1716 la cofradía abandonó definitivamente las dependencias de la Catedral para instalarse en la nueva parroquia del Sagrario, donde adquirió capilla propia y vivió una de las etapas de mayor esplendor de su historia. Durante aquel periodo reunió un importante patrimonio artístico y económico, compuesto por enseres, propiedades y piezas litúrgicas de gran valor.

Sin embargo, el siglo XIX trajo consigo una profunda decadencia. Las dificultades económicas obligaron a vender parte de sus bienes y la actividad de la corporación fue disminuyendo progresivamente hasta desaparecer hacia 1860.

Paralelamente existió en el mismo templo la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario, una congregación de carácter glorioso y marcada presencia femenina fundada probablemente en el siglo XVII. Esta corporación organizaba rosarios públicos por las calles de la collación de Santa María y alcanzó notable popularidad en la Sevilla barroca. Algunas crónicas atribuyen incluso a uno de aquellos rosarios celebrados en 1694 el final de una intensa sequía tras unas rogativas públicas. Con el tiempo también esta hermandad fue decayendo, aunque la devoción a la Virgen del Rosario permaneció viva en la parroquia durante generaciones.

La recuperación del culto al Santísimo Cristo de la Corona comenzó en 1989 gracias al impulso del párroco del Sagrario, José Gutiérrez Mora, y de un grupo de jóvenes feligreses que decidieron rescatar del olvido aquella antigua devoción. Poco después comenzaron a organizarse los primeros vía crucis y actos de culto, germen de una nueva asociación parroquial aprobada oficialmente en 1994. En ese proceso de reorganización se incorporó como titular mariana la imagen de Nuestra Señora del Rosario, histórica advocación del templo que había permanecido durante años sin culto público.

La definitiva erección canónica como hermandad de penitencia llegó en el año 2000, consolidándose así la recuperación de una corporación histórica desaparecida más de un siglo antes. Desde entonces realiza estación de penitencia en la tarde del Viernes de Dolores, convirtiéndose en una de las cofradías de vísperas más sobrias y recogidas de Sevilla. Su cortejo destaca por la austeridad, el silencio y el carácter intimista de su recorrido por el entorno catedralicio, acompañado únicamente por música de capilla y escolanía.

El principal titular de la hermandad es el Santísimo Cristo de la Corona, una extraordinaria talla manierista de finales del siglo XVI atribuida a un autor anónimo. La imagen representa a Cristo en el momento de recibir la cruz camino del Calvario, abrazando el madero vertical mientras avanza con amplia zancada y gesto sereno de profundo dramatismo contenido. Se trata de una de las imágenes cristíferas más antiguas de Sevilla y posee una singularidad iconográfica poco frecuente: porta la cruz “al revés” respecto a la disposición habitual de los nazarenos sevillanos, rasgo propio de ciertas representaciones manieristas anteriores al barroco.

Cristo de la Corona y Cruz a Cuestas

Detalle del rostro

Detalle del rostro

Detalle del pie derecho

Detalle del pie izquierdo

La advocación del Cristo de la Corona se relaciona históricamente con la veneración de una reliquia de la Santa Espina, circunstancia que contribuyó a incrementar la devoción hacia la imagen durante siglos. Su presencia austera y silenciosa en la tarde del Viernes de Dolores constituye hoy una de las estampas más evocadoras de la antesala de la Semana Santa sevillana.

Junto al Cristo recibe culto Nuestra Señora del Rosario, magnífica imagen barroca realizada en 1638 por el escultor portugués Manuel Pereira. La Virgen aparece de pie sosteniendo al Niño Jesús mientras ofrece el rosario a los fieles, en una composición elegante y serena característica de la escultura del siglo XVII. Restaurada recientemente, la imagen ha recuperado gran parte de su esplendor original y continúa siendo centro de especial devoción en el mes de octubre, cuando la hermandad celebra sus cultos dedicados a la advocación rosariana.

Virgen del Rosario

Detalle de la Virgen del Rosario

Detalle de la Virgen del Rosario

Detalle de cabeza de querubines a los pies dela imagen

En las últimas décadas la corporación ha ido afianzando su presencia en la vida cofrade de Sevilla. El vía crucis anual del Cristo de la Corona por las calles de la feligresía, la estación penitencial al Palacio Arzobispal y la celebración de actos extraordinarios con motivo de aniversarios fundacionales han contribuido a consolidar una hermandad joven en su reorganización moderna, pero profundamente antigua en sus raíces espirituales.

Así, la Hermandad del Cristo de la Corona y Nuestra Señora del Rosario representa hoy el renacer de una tradición histórica sevillana que parecía perdida. Entre las piedras centenarias del Sagrario catedralicio continúa viva una devoción marcada por el recogimiento, la austeridad y la contemplación silenciosa de Cristo camino del Calvario.

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