RUTA DE LOS CAMPANARIOS Y VELETAS
Iglesia de la Magdalena.
La composición de
este conjunto se considera una de las más ornamentales y suntuosas de Sevilla.
En la parte superior se abre un balcón que estructura el alzado y que se
articula mediante dos espadañas laterales, fechadas en 1697 y restauradas
durante el siglo XX, junto a un cuerpo central que sirve de acceso directo al
propio balcón.
Imagen del balcón superior con las espadañas
El cuerpo central
carece de coronamiento superior y constituye la entrada a la escalera que
conduce al campanario y a la cubierta del edificio. Tanto este cuerpo como las
espadañas laterales presentan una decoración extremadamente rica. La puerta
central aparece rematada por un frontón partido y, sobre él, se dispone un
marco rectangular que alberga un alto relieve en piedra con la simbología
dominicana. En esta representación aparece el característico perro con un cirio
encendido en la boca, sentado sobre un libro mientras abraza el mundo
representado como una esfera coronada por una cruz, símbolo tradicional
asociado a la Orden de Predicadores. A ambos lados del relieve se levantan dos
grandes columnas salomónicas, cuyo tramo inferior se presenta liso. Flanqueando
el conjunto se sitúan dos hornacinas actualmente vacías y, sobre ellas, dos
marcos poligonales de los que emergen bustos y cabezas de figuras que
corresponden a santos pertenecientes a dicha orden religiosa. En los extremos
del cuerpo central se disponen amplias pilastras cajeadas que sostienen un
friso decorado con azulejería de tonalidad azul.
Detalle desde la calle Cristo del Calvario
Las espadañas
laterales se organizan en torno a un arco central de medio punto con impostas,
donde se sitúa la campana principal. Este arco aparece enmarcado por columnas
salomónicas rematadas con capiteles corintios. Sobre este nivel se abren dos
huecos rectangulares verticales que alojan las campanas laterales
correspondientes. En los extremos del conjunto se sitúan pilastras adosadas con
decoración cerámica azul, igualmente rematadas con capiteles corintios. La ornamentación
combina cerámica vidriada de color azul con superficies pintadas en blanco o
encaladas, lo que produce un fuerte contraste cromático característico del
barroco sevillano.
Vista posterior de la espadaña desde la
calle Orilla
La espadaña
se remata con un frontón curvo en cuyo centro se dispone un arco cegado que
funciona como una hornacina. En su interior se encuentra una figura desnuda que
porta casco, sostiene una lanza en la mano derecha y un escudo en la izquierda,
interpretada habitualmente como una alegoría o figura simbólica de carácter
protector. Toda esta zona mantiene igualmente la decoración de azulejos azules.
El conjunto se corona con diez dados que culminan en florones de barro vidriado
en azul y blanco, reforzando el carácter festivo y exuberante de esta
arquitectura barroca.
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