RUTAS POR SEVILLA: Vírgenes
Santísima Virgen de la Quinta Angustia. Iglesia de la Magdalena.
Santísima Virgen de
la Quinta Angustia
Los llamados Siete Dolores de la Virgen María constituyen
una devoción muy extendida en la espiritualidad cristiana desde la Edad Media.
Esta tradición contempla diversos episodios de la vida de María narrados en los
Evangelios, que ponen de relieve su sufrimiento unido al de Cristo durante la
obra redentora. A través de estos momentos se medita sobre la participación
espiritual de la Virgen en la Pasión de su Hijo.
Uno. La
profecía de Simeón (Lucas 2, 34-35). Cuando María y José presentan al Niño
Jesús en el Templo de Jerusalén, el anciano Simeón anuncia que el niño será
signo de contradicción y añade que una espada atravesará el alma de María,
anticipando el dolor que sufrirá como madre del Redentor.
Dos. La huida
a Egipto (Mateo 2, 13-21). Advertido en sueños por un ángel, José huye con
María y el Niño hacia Egipto para evitar la persecución ordenada por el rey
Herodes, que había decretado la muerte de los niños de Belén. Este episodio
refleja el sufrimiento del exilio y la incertidumbre de la Sagrada Familia.
Tres. La
pérdida del Niño Jesús en el Templo (Lucas 2, 41-50). Durante una peregrinación
a Jerusalén, Jesús permanece en el Templo sin que sus padres lo adviertan. Tras
tres días de búsqueda angustiosa, María y José lo encuentran dialogando con los
doctores de la Ley.
Cuatro. El encuentro de María con Jesús camino del
Calvario (Juan 19, 17-30). La
tradición cristiana recuerda el momento en que la Virgen contempla a su Hijo
cargando la cruz camino del lugar de la crucifixión. Aunque el episodio no
aparece descrito con detalle en los Evangelios, forma parte de la tradición
devocional del Vía Crucis.
Cinco. La crucifixión y muerte de Jesús (Juan 19,
18-30). María permanece junto a la cruz en el momento culminante de la Pasión.
El evangelio de san Juan recoge esta escena con la frase: “Junto a la cruz de
Jesús estaba su madre” (Jn 19, 25), subrayando la fortaleza y fidelidad de
María en medio del sufrimiento.
Seis. María recibe el cuerpo de Jesús. Tras la muerte del Señor, su cuerpo es descendido de la cruz y colocado en el regazo de su madre. Esta escena, conocida en el arte cristiano como la Piedad, expresa el dolor silencioso de María ante la muerte de su Hijo.
Siete. Jesús es colocado en el sepulcro (Juan 19,
39-42). Finalmente, el cuerpo de Cristo es depositado en el sepulcro nuevo.
Para María supone el momento de la soledad y del dolor definitivo antes de la
esperanza de la Resurrección.
Las llamadas "Angustias de la Virgen" equivalen precisamente a estos Siete Dolores. En este contexto,
la Quinta Angustia corresponde al quinto de estos episodios, es decir, la
presencia de María al pie de la cruz durante la crucifixión de Cristo. La
expresión latina "Stabat Mater", que significa “estaba la Madre”, procede de las
palabras del evangelio de san Juan y se convirtió con el tiempo en una poderosa
imagen teológica y artística: María permanece firme junto a la cruz de su Hijo.
Esta escena inspiró numerosas representaciones en la iconografía cristiana,
donde la Virgen aparece de pie junto al madero de la cruz contemplando el
sacrificio redentor.
En la ciudad de Sevilla, esta advocación está representada
por la Santísima Virgen de la Quinta Angustia, dolorosa titular de la
Pontificia y Real Hermandad del Dulce Nombre de Jesús, Sagrado Descendimiento
de Nuestro Señor Jesucristo y Quinta Angustia de María Santísima, conocida
popularmente como Hermandad de la Quinta Angustia, que realiza su estación de
penitencia en la tarde del Jueves Santo.
El 15 de abril del año
1935, se aprobó por unanimidad el cambio de
la imagen de la virgen primitiva, que había sido donada por el Hermano Mayor
José Marañón Giménez de Aragón, y sustituida por la actual realizada en 1934 por Vicente Rodríguez-Casso Giménez de Aragón.
Se trata de
una imagen de candelero para vestir, de 178 centímetros de altura, tallada en
madera policromada. Su iconografía responde a un modelo sobrio y contenido: curiosamente
carece de lágrimas y presenta los ojos tallados y policromados sobre la propia
madera. El escultor quiso representar a María como una mujer madura, acorde con
la edad que tendría durante la Pasión de Cristo, dotando al rostro de un
acusado modelado y de gran fuerza expresiva. La Virgen dirige su mirada hacia
el cuerpo muerto de su Hijo, integrándose así plenamente en la escena del
Descendimiento que compone el conjunto escultórico del paso procesional.
Santísima Virgen de la Quinta Angustia
Detalles
La imagen ha sido objeto de diversas
intervenciones de conservación. En 1989 se llevó a cabo una restauración en la
que se le realizó un nuevo candelero, y en 2013 fue sometida a una limpieza
superficial y a la fijación de su policromía por la restauradora Esperanza
Fernández Cañero.
Dentro de la imaginería contemporánea
de la Semana Santa sevillana, la Virgen de la Quinta Angustia está considerada
una de las dolorosas más logradas del siglo XX, concebida para armonizar con el
conjunto barroco del misterio del Descendimiento, cuyo Cristo y figuras
principales se atribuyen al escultor Pedro Roldán en el siglo XVII.




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