lunes, 9 de marzo de 2026

RUTAS POR SEVILLA: Vírgenes

Santísima Virgen de la Quinta Angustia. Iglesia de la Magdalena.

Santísima Virgen de la Quinta Angustia

Los llamados Siete Dolores de la Virgen María constituyen una devoción muy extendida en la espiritualidad cristiana desde la Edad Media. Esta tradición contempla diversos episodios de la vida de María narrados en los Evangelios, que ponen de relieve su sufrimiento unido al de Cristo durante la obra redentora. A través de estos momentos se medita sobre la participación espiritual de la Virgen en la Pasión de su Hijo.

Uno. La profecía de Simeón (Lucas 2, 34-35). Cuando María y José presentan al Niño Jesús en el Templo de Jerusalén, el anciano Simeón anuncia que el niño será signo de contradicción y añade que una espada atravesará el alma de María, anticipando el dolor que sufrirá como madre del Redentor.

Dos. La huida a Egipto (Mateo 2, 13-21). Advertido en sueños por un ángel, José huye con María y el Niño hacia Egipto para evitar la persecución ordenada por el rey Herodes, que había decretado la muerte de los niños de Belén. Este episodio refleja el sufrimiento del exilio y la incertidumbre de la Sagrada Familia.

Tres. La pérdida del Niño Jesús en el Templo (Lucas 2, 41-50). Durante una peregrinación a Jerusalén, Jesús permanece en el Templo sin que sus padres lo adviertan. Tras tres días de búsqueda angustiosa, María y José lo encuentran dialogando con los doctores de la Ley.

Cuatro. El encuentro de María con Jesús camino del Calvario (Juan 19, 17-30). La tradición cristiana recuerda el momento en que la Virgen contempla a su Hijo cargando la cruz camino del lugar de la crucifixión. Aunque el episodio no aparece descrito con detalle en los Evangelios, forma parte de la tradición devocional del Vía Crucis.

Cinco. La crucifixión y muerte de Jesús (Juan 19, 18-30). María permanece junto a la cruz en el momento culminante de la Pasión. El evangelio de san Juan recoge esta escena con la frase: “Junto a la cruz de Jesús estaba su madre” (Jn 19, 25), subrayando la fortaleza y fidelidad de María en medio del sufrimiento.

Seis. María recibe el cuerpo de Jesús. Tras la muerte del Señor, su cuerpo es descendido de la cruz y colocado en el regazo de su madre. Esta escena, conocida en el arte cristiano como la Piedad, expresa el dolor silencioso de María ante la muerte de su Hijo.

Siete. Jesús es colocado en el sepulcro (Juan 19, 39-42). Finalmente, el cuerpo de Cristo es depositado en el sepulcro nuevo. Para María supone el momento de la soledad y del dolor definitivo antes de la esperanza de la Resurrección.

Las llamadas "Angustias de la Virgen" equivalen precisamente a estos Siete Dolores. En este contexto, la Quinta Angustia corresponde al quinto de estos episodios, es decir, la presencia de María al pie de la cruz durante la crucifixión de Cristo. La expresión latina "Stabat Mater", que significa “estaba la Madre”, procede de las palabras del evangelio de san Juan y se convirtió con el tiempo en una poderosa imagen teológica y artística: María permanece firme junto a la cruz de su Hijo. Esta escena inspiró numerosas representaciones en la iconografía cristiana, donde la Virgen aparece de pie junto al madero de la cruz contemplando el sacrificio redentor.

En la ciudad de Sevilla, esta advocación está representada por la Santísima Virgen de la Quinta Angustia, dolorosa titular de la Pontificia y Real Hermandad del Dulce Nombre de Jesús, Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo y Quinta Angustia de María Santísima, conocida popularmente como Hermandad de la Quinta Angustia, que realiza su estación de penitencia en la tarde del Jueves Santo.

El 15 de abril del año 1935, se aprobó por unanimidad el cambio de la imagen de la virgen primitiva, que había sido donada por el Hermano Mayor José Marañón Giménez de Aragón, y sustituida por la actual realizada en 1934 por Vicente Rodríguez-Casso Giménez de Aragón.

Se trata de una imagen de candelero para vestir, de 178 centímetros de altura, tallada en madera policromada. Su iconografía responde a un modelo sobrio y contenido: curiosamente carece de lágrimas y presenta los ojos tallados y policromados sobre la propia madera. El escultor quiso representar a María como una mujer madura, acorde con la edad que tendría durante la Pasión de Cristo, dotando al rostro de un acusado modelado y de gran fuerza expresiva. La Virgen dirige su mirada hacia el cuerpo muerto de su Hijo, integrándose así plenamente en la escena del Descendimiento que compone el conjunto escultórico del paso procesional.

Santísima Virgen de la Quinta Angustia

Detalles

Detalles

La imagen ha sido objeto de diversas intervenciones de conservación. En 1989 se llevó a cabo una restauración en la que se le realizó un nuevo candelero, y en 2013 fue sometida a una limpieza superficial y a la fijación de su policromía por la restauradora Esperanza Fernández Cañero.

Dentro de la imaginería contemporánea de la Semana Santa sevillana, la Virgen de la Quinta Angustia está considerada una de las dolorosas más logradas del siglo XX, concebida para armonizar con el conjunto barroco del misterio del Descendimiento, cuyo Cristo y figuras principales se atribuyen al escultor Pedro Roldán en el siglo XVII.

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