AREA DE LA MAGDALENA
Calle Itálica.
Desde O´Donnell a José de Velilla.
Esta vía se abrió en 1845 con motivo de
la ampliación de la plaza de la Magdalena, en un espacio que anteriormente se
conocía como plaza de la Leña. Según recoge González de León, recibía ese nombre
porque en ella se vendía leña hasta pocos años antes. El nuevo enclave adoptó
la denominación de la antigua ciudad romana de Itálica, situada en las
proximidades de Sevilla.
La configuración de la calle fue
posible tras el derribo de unas antiguas hospederías pertenecientes a los
monjes cartujos, con el fin de levantar en su lugar una de las principales
casas de baños de la ciudad. Por este motivo, el lugar también fue conocido
como Hospedería de la Cartuja. González de León describía en 1839 este edificio
destacando su portada, en la que figuraba una imagen de San Bruno realizada en
barro cocido, entonces atribuida a Torrigiano. No se descarta que, a comienzos
del siglo XVIII, este espacio fuera denominado también callejuela del Monte.
Se trata de una calle corta y recta. El
caserío es escaso y, en muchos casos, las plantas superiores permanecen
deshabitadas o se destinan a almacenes vinculados a los comercios. Esto se debe
a que gran parte de la calle está ocupada por los laterales de grandes establecimientos
cuyas entradas principales se sitúan en O’Donnell y en la plaza de la
Magdalena. Como consecuencia, se trata de un espacio con escasa personalidad
propia, que cumple fundamentalmente una función auxiliar y que, fuera del
horario comercial, resulta silencioso y poco transitado. Hasta hace algunos
años tuvo su sede en esta calle el Lar Gallego.
A mediados del siglo XIX, la zona compartía el ambiente de prostitución que caracterizaba a su entorno. Una crónica periodística de la época, en tono irónico, aludía a esta circunstancia señalando que en calles como Encomienda, Velázquez o Itálica era frecuente la presencia nocturna de mujeres que abordaban a los transeúntes con insistencia.
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