lunes, 13 de abril de 2026

AREA DE LA MAGDALENA

Calle Méndez Niñez.

De la confluencia de san Pablo y plaza de la Magdalena a la de Bilbao y plaza Nueva. A ella desembocan diversas vías: por la derecha, Moratín, Otumba y Carlos Cañal; por la izquierda, Muñoz Olivé, Rosario y Albareda.

Calle Méndez Núñez

Su historia arranca, al menos documentalmente, a finales del siglo XV. En 1499 aparece mencionada en un texto municipal como la “calle que viene de la Magdalena en dirección a la de Catalanes”, nombre con el que entonces se conocían las actuales calles Albareda y Carlos Cañal.

Algunos estudiosos, como Santiago Montoto, han sugerido que esta vía podría identificarse con la llamada calle de Gelves en un padrón de pecheros de 1533, denominación vinculada a la presencia en la zona de la casa-palacio de esta influyente familia nobiliaria. Durante los siglos XVI y comienzos del XVII, los documentos continúan refiriéndose a ella de forma imprecisa, describiéndola simplemente como la calle situada frente a la Magdalena, en un contexto de obras y derribos destinados a ensanchar el espacio urbano próximo a la entonces denominada plazuela de don Jorge de Portugal. La vinculación con esta familia explica que, de manera no del todo confirmada, la calle fuese conocida durante algún tiempo como de los Portugales o incluso como calle de Diego de Portugal.

Con el paso del tiempo, su nombre fue cambiando. En el siglo XVIII, según el plano de Olavide de 1771, aparece como calle Mastrucio, en honor a un médico sevillano. Ya en el siglo XIX, al menos desde 1832, figura como calle del Naranjo, denominación cuyo origen no está claro, aunque parece que también existía una pequeña plazuela con ese mismo nombre. Esta designación se mantuvo hasta 1868, año en que se le otorgó el nombre actual en recuerdo del marino Casto Méndez Núñez (ver), destacado por su actuación en la batalla del Callao (ver).

Desde el punto de vista urbanístico, la calle presenta hoy dos tramos rectilíneos que se unen mediante una leve curvatura a la altura del cruce con Albareda y Carlos Cañal.. Sin embargo, su trazado actual difiere notablemente del que tuvo en épocas anteriores. Los planos de los siglos XVIII y XIX muestran una calle más estrecha y sinuosa, lo que motivó ya en 1589 la compra de casas por parte del Ayuntamiento para ensancharla.

Las transformaciones más profundas se produjeron en el siglo XIX. Por un lado, se prolongó la calle hasta la plaza Nueva tras la demolición del convento de San Francisco, ya que anteriormente terminaba en la intersección con Albareda y Carlos Cañal. Por otro, se llevaron a cabo importantes ensanches mediante el derribo de edificaciones.

El aspecto arquitectónico de la calle ha cambiado considerablemente, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX. El desarrollo comercial de la zona en los años sesenta provocó la sustitución de buena parte del caserío tradicional. Aunque aún subsisten algunas viviendas de principios del siglo XX, con elementos característicos como patios interiores, cancelas y cierres acristalados, la mayoría de los edificios son de construcción más reciente.

En el primer tramo de la acera derecha se levantó el edificio de Galerías Preciados (Corte Ingles), que ocupó el solar de la antigua casa-palacio de los condes de Gelves, cuyo linaje se remontaba a don Jorge de Portugal. Posteriormente, en el siglo XIX, este espacio albergó la Fonda de Madrid, más tarde conocida como Hotel de Madrid, uno de los establecimientos hoteleros más lujosos de la ciudad en su época. En él se alojaron personalidades destacadas y se celebraron actos relevantes, como un homenaje dedicado a Menéndez Pelayo. El edificio fue demolido en la década de 1960, pese a conservar todavía elementos de gran valor artístico, como su patio porticado, una monumental escalera, rica rejería y destacada azulejería.

En la actualidad, la calle Méndez Núñez es una vía eminentemente comercial y administrativa, en la que conviven grandes superficies, pequeños comercios, oficinas bancarias y algunos establecimientos hoteleros. El intenso tráfico rodado, unido al constante flujo de peatones, la convierte en una de las arterias más activas, aunque también más congestionadas, del centro histórico sevillano.

Las Soledad de san Buenaventura en la esquina de Méndez Núñez con la plaza de la Magdalena

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