AREA DE LA MAGDALENA
Calle Méndez Niñez.
De la confluencia de san Pablo y plaza
de la Magdalena a la de Bilbao y plaza Nueva. A ella desembocan diversas vías:
por la derecha, Moratín, Otumba y Carlos Cañal; por la izquierda, Muñoz Olivé,
Rosario y Albareda.
Calle
Méndez Núñez
Su historia arranca, al menos
documentalmente, a finales del siglo XV. En 1499 aparece mencionada en un texto
municipal como la “calle que viene de la Magdalena en dirección a la de
Catalanes”, nombre con el que entonces se conocían las actuales calles Albareda
y Carlos Cañal.
Algunos estudiosos, como Santiago
Montoto, han sugerido que esta vía podría identificarse con la llamada calle de
Gelves en un padrón de pecheros de 1533, denominación vinculada a la presencia
en la zona de la casa-palacio de esta influyente familia nobiliaria. Durante
los siglos XVI y comienzos del XVII, los documentos continúan refiriéndose a
ella de forma imprecisa, describiéndola simplemente como la calle situada
frente a la Magdalena, en un contexto de obras y derribos destinados a
ensanchar el espacio urbano próximo a la entonces denominada plazuela de don
Jorge de Portugal. La vinculación con esta familia explica que, de manera no
del todo confirmada, la calle fuese conocida durante algún tiempo como de los
Portugales o incluso como calle de Diego de Portugal.
Con el paso del tiempo, su nombre fue
cambiando. En el siglo XVIII, según el plano de Olavide de 1771, aparece como
calle Mastrucio, en honor a un médico sevillano. Ya en el siglo XIX, al menos
desde 1832, figura como calle del Naranjo, denominación cuyo origen no está
claro, aunque parece que también existía una pequeña plazuela con ese mismo
nombre. Esta designación se mantuvo hasta 1868, año en que se le otorgó el
nombre actual en recuerdo del marino Casto Méndez Núñez (ver), destacado por su actuación en la
batalla del Callao (ver).
Desde el punto de vista urbanístico, la
calle presenta hoy dos tramos rectilíneos que se unen mediante una leve
curvatura a la altura del cruce con Albareda y Carlos Cañal.. Sin embargo, su
trazado actual difiere notablemente del que tuvo en épocas anteriores. Los
planos de los siglos XVIII y XIX muestran una calle más estrecha y sinuosa, lo
que motivó ya en 1589 la compra de casas por parte del Ayuntamiento para ensancharla.
Las transformaciones más profundas se
produjeron en el siglo XIX. Por un lado, se prolongó la calle hasta la plaza
Nueva tras la demolición del convento de San Francisco, ya que anteriormente
terminaba en la intersección con Albareda y Carlos Cañal. Por otro, se llevaron
a cabo importantes ensanches mediante el derribo de edificaciones.
El aspecto arquitectónico de la calle
ha cambiado considerablemente, sobre todo a partir de la segunda mitad del
siglo XX. El desarrollo comercial de la zona en los años sesenta provocó la
sustitución de buena parte del caserío tradicional. Aunque aún subsisten
algunas viviendas de principios del siglo XX, con elementos característicos
como patios interiores, cancelas y cierres acristalados, la mayoría de los
edificios son de construcción más reciente.
En el primer tramo de la acera derecha
se levantó el edificio de Galerías Preciados (Corte Ingles), que ocupó el solar
de la antigua casa-palacio de los condes de Gelves, cuyo linaje se remontaba a
don Jorge de Portugal. Posteriormente, en el siglo XIX, este espacio albergó la
Fonda de Madrid, más tarde conocida como Hotel de Madrid, uno de los
establecimientos hoteleros más lujosos de la ciudad en su época. En él se
alojaron personalidades destacadas y se celebraron actos relevantes, como un
homenaje dedicado a Menéndez Pelayo. El edificio fue demolido en la década de
1960, pese a conservar todavía elementos de gran valor artístico, como su patio
porticado, una monumental escalera, rica rejería y destacada azulejería.
En la actualidad, la calle Méndez Núñez
es una vía eminentemente comercial y administrativa, en la que conviven grandes
superficies, pequeños comercios, oficinas bancarias y algunos establecimientos
hoteleros. El intenso tráfico rodado, unido al constante flujo de peatones, la
convierte en una de las arterias más activas, aunque también más
congestionadas, del centro histórico sevillano.
Las Soledad de san Buenaventura en la esquina de Méndez Núñez con la plaza de la Magdalena
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