ALGUNOS PERSONAJES HISTÓRICOS EN LAS CALLES DE SEVILLA
Casto Méndez Núñez.
Casto Méndez Núñez (CC BY 3.0)
Casto Méndez
Núñez (Vigo, 1824 – Pontevedra, 1869) fue un destacado marino español que
alcanzó el grado de contraalmirante y sobresalió especialmente en el combate
del Callao en 1866. Procedente de una familia gallega con tradición militar,
ingresó muy joven en la Armada y demostró desde sus primeros años una notable
capacidad, lo que le permitió ascender con rapidez.
Participó en
1849 en la expedición española enviada a Italia para apoyar al papa tras la
proclamación de la República Romana. Aunque la intervención resultó breve y con
escasa acción militar directa, le valió reconocimientos y condecoraciones. Poco
después desarrolló una intensa carrera en ultramar, destacando por su pericia
en misiones difíciles, como un arriesgado viaje a La Habana al mando de una
goleta en mal estado.
A lo largo de
la década de 1850 ocupó diversos mandos navales y también trabajó en el
Ministerio de Marina, donde amplió su formación técnica e incluso tradujo un
tratado de artillería naval. Más tarde fue destinado a Filipinas, donde
protagonizó acciones destacadas contra la piratería y dirigió operaciones
militares complejas. Entre ellas sobresale la toma de la fortaleza de
Pagalungán, lograda mediante una arriesgada maniobra que combinó ataque naval y
terrestre.
Ascendido a
capitán de navío, continuó acumulando méritos en misiones internacionales, como
su actuación en el Caribe, donde protegió intereses extranjeros y realizó
operaciones militares con éxito. Sin embargo, su mayor protagonismo llegó
durante la guerra hispano-sudamericana (1864-1866). Tras asumir el mando de la
escuadra española, bombardeó Valparaíso y dirigió el ataque al puerto del
Callao (ver). A pesar de
resultar herido y sufrir daños en sus buques, dio por cumplida la misión,
reforzando su prestigio y popularizando la frase que se le atribuye: “Más vale
honra sin barcos que barcos sin honra”.
Por sus
servicios fue ascendido y condecorado, aunque tras la revolución de 1868 su
carrera quedó afectada por cambios en la organización de la Armada. Aun así,
ocupó altos cargos en el gobierno naval hasta su muerte en 1869, a los 45 años,
posiblemente a causa de las heridas sufridas en combate, aunque también
circularon rumores nunca confirmados sobre un posible envenenamiento.
Tras su
fallecimiento, sus restos fueron trasladados al Panteón de Marinos Ilustres de
San Fernando. Su figura ha sido ampliamente reconocida en la Armada española,
que ha dado su nombre a varios buques a lo largo del tiempo, como homenaje a
uno de sus marinos más célebres.
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