martes, 19 de mayo de 2026

ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA

Glorieta Americanista Luis Navarro García.

Vista  desde la Avda. de la Constitución

Delante del Archivo General de Indias se sitúa la Glorieta Americanista Luis Navarro Gracia ocupando parte de unos terrenos cargados de historia, vinculados durante siglos al desaparecido Colegio de Santo Tomás. Este importante conjunto conventual y docente fue fundado en 1517 por la orden dominica, estableciéndose extramuros de la antigua Sevilla medieval, en una zona que con el tiempo acabaría integrada en el corazón monumental de la ciudad. El colegio alcanzó pronto un notable prestigio intelectual y teológico, hasta el punto de que el emperador Carlos I le concedió en 1545 el rango de universidad, convirtiéndose así en uno de los precedentes más destacados de la posterior Universidad de Sevilla. Durante los siglos XVI y XVII el centro desempeñó un importante papel en la formación de religiosos, juristas y humanistas, siendo además foco de actividad cultural y académica de la ciudad.

El edificio permaneció en pie durante más de cuatro siglos, aunque sus usos fueron transformándose profundamente tras la Desamortización de Mendizábal de 1835. Con la exclaustración de los dominicos, el antiguo colegio perdió definitivamente su función religiosa y educativa, pasando a utilizarse con fines civiles y militares. Sus amplias dependencias sirvieron como cuartel, almacén y oficinas administrativas, iniciándose un progresivo deterioro que acabaría desembocando en su desaparición.

El derribo del antiguo Colegio de Santo Tomás se produjo finalmente en 1927, dentro del ambicioso proyecto de modernización urbana impulsado por el Ayuntamiento de Sevilla a comienzos del siglo XX. La demolición estaba contemplada en el plan de alineación y reforma de la actual Avenida de la Constitución, diseñado en 1906 por el arquitecto municipal José Sáez López. Aquella intervención urbanística transformó profundamente el entorno de la Catedral y del Archivo de Indias, creando amplios espacios abiertos y nuevas perspectivas monumentales acordes con la imagen de gran capital regional que Sevilla deseaba proyectar en vísperas de la Exposición Iberoamericana de 1929.

Sobre parte de los solares resultantes se proyectaron en 1928 los jardines que hoy conforman la glorieta, diseñados bajo la dirección del arquitecto Juan José Villagrán. El conjunto responde al gusto regionalista y paisajístico propio de la Sevilla de la Exposición del 29, apostando por una composición sencilla y armónica.

El jardín se estructura mediante una sucesión de arriates geométricos delimitados por setos bajos, organizados en torno a una fuente central que actúa como eje visual y ornamental del espacio. La vegetación, cuidadosamente distribuida, suaviza el entorno monumental y crea un pequeño oasis urbano junto al intenso tránsito de la avenida.

Vista de los jardines y la fuente desde la puerta del Archivo General de Indias

La fuente constituye el elemento artístico más destacado de la glorieta. Su origen es anterior a la creación de los jardines, pues fue concebida inicialmente como pieza decorativa para uno de los patios interiores del Palacio del Conde de las Cinco Torres, en Chiclana de la Frontera, en la provincia de Cádiz. En abril de 1928 el Ayuntamiento de Sevilla adquirió la fuente a través de la casa de antigüedades de Francisco Piñares, incorporándola posteriormente a este nuevo espacio urbano como parte del embellecimiento de la ciudad con motivo de la Exposición Iberoamericana.

El conjunto escultórico se organiza en torno a una alberca poligonal de mármol, en cuyo centro se eleva un pedestal balaustrado que sostiene una taza circular. Sobre ella emerge el surtidor principal, formado por una composición de delfines entrelazados cuyos cuerpos sirven de soporte a los juegos de agua. La iconografía marina, muy frecuente en las fuentes barrocas y regionalistas andaluzas, enlaza simbólicamente con la tradición atlántica y americanista de Sevilla.

Detalle de la fuente

Detalle del surtidor principal

Detalle de un surtidor inferior

La decoración se completa con varias esculturas animales distribuidas alrededor de la fuente: dos leones, dos leonas y dos perros colocados sobre pedestales independientes, reforzando el carácter escenográfico y señorial del conjunto. Tanto la fuente como las figuras de los leones están realizadas en mármol, mientras que los perros fueron ejecutados en piedra de distinta factura.

Imagen de la leona

Detalle de la leona

Imagen del león

Imagen de un perro

Imagen del otro perro

No hay comentarios:

Publicar un comentario