AREA DE LA MAGDALENA
Calle San Pablo.
Se extiende
desde la confluencia de la plaza de la Magdalena y Méndez Núñez hasta el cruce
con Julio César, Reyes Católicos y Santas Patronas.
A la calle
desembocan, por la derecha, Santa Justa, Murillo, Bailén, Cristo del Calvario,
Bobby Deglané y Gravina; y por la izquierda, Ciriaco Esteban, Mateo Alemán y
Zaragoza.
Calle San Pablo
Aunque algunos
autores, como González de León, sostienen que en época medieval fue conocida
como calle del Rey, esta denominación resulta poco fiable, ya que en aquellos
siglos los términos “real” o “del rey” se aplicaban con frecuencia a muchos
espacios públicos. El primer nombre documentado con claridad, al menos desde
comienzos del siglo XVI, es el de San Pablo, tomado del convento dominico
fundado en el siglo XIII bajo esta advocación.
Este nombre
convivió en el uso popular con el de Ancha de San Pablo, que aparece en el
plano de Olavide de 1771. Probablemente surgió en contraposición a la llamada
Chica de San Pablo, denominación que en la primera mitad del siglo XIX se
aplicaba al tramo inicial de la vía.
En la zona
comprendida entre las actuales calles Bailén, Murillo y Ciriaco Esteban existió
desde al menos el siglo XV la plaza de San Pablo, conocida también como plaza
de la Cruz Verde o de la Cruz de San Pablo, por una cruz allí situada. Parte
del entorno recibió igualmente el nombre de calle del Pósito de San Antón.
El primer tramo
de la calle incluía la antigua calle de la Magdalena, incorporada
definitivamente a San Pablo en la década de 1940. Asimismo, cerca de Gravina
existió hasta finales del siglo XVI la calle Majaderos, absorbida tras la
construcción de la nueva Puerta de Triana. A finales del siglo XIX, la
denominación San Pablo quedó fijada como única en planos y documentos
oficiales.
Se trata de una
vía amplia, especialmente en su inicio, que describe una ligera curva hasta
Cristo del Calvario. A partir de ahí se estrecha y rectifica su trazado, para
ensancharse de nuevo en su tramo final, aunque reformas recientes han reducido
la calzada en favor de aceras más amplias. Su configuración actual es fruto de
sucesivas transformaciones, derribos y alineaciones realizadas a lo largo de
los siglos.
Durante siglos,
la calle estuvo condicionada por la Puerta de Triana, que marcaba el acceso
occidental de la ciudad y la conexión con el arrabal y el Aljarafe. Desde
mediados del siglo XVIII se planteó ensanchar el entorno de esta puerta,
situada desde el siglo XVI en el cruce actual de Julio César, Reyes Católicos y
Santas Patronas. Esta primitiva
puerta debió ser, como las restantes puertas de la ciudad, un baluarte con
entrada acodada. En 1588 se construyó una nueva, más al oeste, a la altura de Julio César y Santas Patronas.
Constaba de un bello cuerpo de arquitectura de orden dórico, atribuido por
algunos autores a Juan de Herrera. Tras la apertura de varios portillos y
diversas propuestas de ampliación para agilizar el tráfico de la zona, fue
demolida en 1868, para facilitar la circulación, especialmente tras la apertura
de la calle Reyes Católicos.
En el extremo
opuesto, en 1889 se eliminó el compás del convento de San Pablo, y en los años
treinta del siglo XX se integró la antigua calle de la Magdalena. Estas
actuaciones configuraron un eje amplio de comunicación entre el centro y
Triana.
La calle
presenta abundante arbolado: naranjos en los extremos, plátanos en el tramo
central, además de setos, bancos y palmeras en el entorno donde se ubicaba la
antigua Puerta de Triana.
El caserío es
heterogéneo y ha experimentado profundas transformaciones. Muchos edificios de
principios del siglo XX fueron reemplazados por construcciones más altas. Entre
ellas los grandes almacenes (Galerías Preciados-actual Corte Ingles) levantados
en el solar del desaparecido Hotel Madrid.
Aun así, se
conservan ejemplos de interés. La casa
núm. 3, modernista, construida en 1908-9 por José Espiau y Muñoz, la 6,
regionalista, de Juan Talavera (1923-24); la 17, del mismo arquitecto
(1925-26); y la 22, una vivienda del s. XIX, de tres plantas y patio interior
con columnas.
El edificio más
relevante es la actual parroquia de la Magdalena (leer mas), antigua iglesia
del convento dominico de San Pablo el Real, fundado tras la conquista de la
ciudad por Fernando III.
Su función de
vía principal convirtió a San Pablo en un espacio de intensa actividad. Por
ella transitaban peatones, carruajes y caballerías, y proliferaban puestos de
venta, freidurías y locales de ocio. También discurría uno de los principales
cauces urbanos, "madres"
o “husillos”, lo que provocaba
frecuentes problemas de insalubridad. En el siglo XIX aumentó su dinamismo con el
paso de tranvías de mulas y más tarde eléctricos, y la cercanía de la estación
ferroviaria. Era además lugar habitual de paso de procesiones, actos públicos y
comitivas oficiales. Por su
proximidad al río, era también una de las zonas más vulnerables a las crecidas.
Cobra especial
animación en los días de Semana Santa, por ser itinerario obligado de las
cofradías de Triana. En el s. XVIII tuvieron allí su taller los impresores y
libreros Gómez, y hasta hace poco se situaba el colegio de los Hermanos
Maristas.
Placa dedicada al colegio de los Hermanos Maristas
Foto de 1938. A
lo lejos el edificio que subsiste actualmente en la esquina de la calle Murillo







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