viernes, 17 de abril de 2026

AREA DE LA MAGDALENA

Calle San Pablo.

Se extiende desde la confluencia de la plaza de la Magdalena y Méndez Núñez hasta el cruce con Julio César, Reyes Católicos y Santas Patronas.

A la calle desembocan, por la derecha, Santa Justa, Murillo, Bailén, Cristo del Calvario, Bobby Deglané y Gravina; y por la izquierda, Ciriaco Esteban, Mateo Alemán y Zaragoza.

Calle San Pablo

Aunque algunos autores, como González de León, sostienen que en época medieval fue conocida como calle del Rey, esta denominación resulta poco fiable, ya que en aquellos siglos los términos “real” o “del rey” se aplicaban con frecuencia a muchos espacios públicos. El primer nombre documentado con claridad, al menos desde comienzos del siglo XVI, es el de San Pablo, tomado del convento dominico fundado en el siglo XIII bajo esta advocación.

Este nombre convivió en el uso popular con el de Ancha de San Pablo, que aparece en el plano de Olavide de 1771. Probablemente surgió en contraposición a la llamada Chica de San Pablo, denominación que en la primera mitad del siglo XIX se aplicaba al tramo inicial de la vía.

En la zona comprendida entre las actuales calles Bailén, Murillo y Ciriaco Esteban existió desde al menos el siglo XV la plaza de San Pablo, conocida también como plaza de la Cruz Verde o de la Cruz de San Pablo, por una cruz allí situada. Parte del entorno recibió igualmente el nombre de calle del Pósito de San Antón.

El primer tramo de la calle incluía la antigua calle de la Magdalena, incorporada definitivamente a San Pablo en la década de 1940. Asimismo, cerca de Gravina existió hasta finales del siglo XVI la calle Majaderos, absorbida tras la construcción de la nueva Puerta de Triana. A finales del siglo XIX, la denominación San Pablo quedó fijada como única en planos y documentos oficiales.

Se trata de una vía amplia, especialmente en su inicio, que describe una ligera curva hasta Cristo del Calvario. A partir de ahí se estrecha y rectifica su trazado, para ensancharse de nuevo en su tramo final, aunque reformas recientes han reducido la calzada en favor de aceras más amplias. Su configuración actual es fruto de sucesivas transformaciones, derribos y alineaciones realizadas a lo largo de los siglos.

Durante siglos, la calle estuvo condicionada por la Puerta de Triana, que marcaba el acceso occidental de la ciudad y la conexión con el arrabal y el Aljarafe. Desde mediados del siglo XVIII se planteó ensanchar el entorno de esta puerta, situada desde el siglo XVI en el cruce actual de Julio César, Reyes Católicos y Santas Patronas. Esta primitiva puerta debió ser, como las restantes puertas de la ciudad, un baluarte con entrada acodada. En 1588 se construyó una nueva, más al oeste,  a la altura de Julio César y Santas Patronas. Constaba de un bello cuerpo de arquitectura de orden dórico, atribuido por algunos autores a Juan de Herrera. Tras la apertura de varios portillos y diversas propuestas de ampliación para agilizar el tráfico de la zona, fue demolida en 1868, para facilitar la circulación, especialmente tras la apertura de la calle Reyes Católicos.

En el extremo opuesto, en 1889 se eliminó el compás del convento de San Pablo, y en los años treinta del siglo XX se integró la antigua calle de la Magdalena. Estas actuaciones configuraron un eje amplio de comunicación entre el centro y Triana.

La calle presenta abundante arbolado: naranjos en los extremos, plátanos en el tramo central, además de setos, bancos y palmeras en el entorno donde se ubicaba la antigua Puerta de Triana.

El caserío es heterogéneo y ha experimentado profundas transformaciones. Muchos edificios de principios del siglo XX fueron reemplazados por construcciones más altas. Entre ellas los grandes almacenes (Galerías Preciados-actual Corte Ingles) levantados en el solar del desaparecido Hotel Madrid.

Aun así, se conservan ejemplos de interés.  La casa núm. 3, modernista, construida en 1908-9 por José Espiau y Muñoz, la 6, regionalista, de Juan Talavera (1923-24); la 17, del mismo arquitecto (1925-26); y la 22, una vivienda del s. XIX, de tres plantas y patio interior con columnas.

El edificio más relevante es la actual parroquia de la Magdalena (leer mas), antigua iglesia del convento dominico de San Pablo el Real, fundado tras la conquista de la ciudad por Fernando III.

Su función de vía principal convirtió a San Pablo en un espacio de intensa actividad. Por ella transitaban peatones, carruajes y caballerías, y proliferaban puestos de venta, freidurías y locales de ocio. También discurría uno de los principales cauces urbanos, "madres" o “husillos”, lo que provocaba frecuentes problemas de insalubridad. En el siglo XIX aumentó su dinamismo con el paso de tranvías de mulas y más tarde eléctricos, y la cercanía de la estación ferroviaria. Era además lugar habitual de paso de procesiones, actos públicos y comitivas oficiales. Por su proximidad al río, era también una de las zonas más vulnerables a las crecidas.

Cobra especial animación en los días de Semana Santa, por ser itinerario obligado de las cofradías de Triana. En el s. XVIII tuvieron allí su taller los impresores y libreros Gómez, y hasta hace poco se situaba el colegio de los Hermanos Maristas.

Placa dedicada al colegio de los Hermanos Maristas

Calle san Pablo, año de 1980

Calle san Pablo, año de 1949

Foto de los primeros años cuarenta en el cruce con la plaza de la Magdalena. A la derecha, un guardia parece regular el paso de una acémila que tira de un carro. A la izquierda un anuncio del Hotel Madrid que fue derribado en los años sesenta para edificar las antiguas “Galerías Preciados”

Foto de 1938. A lo lejos el edificio que subsiste actualmente en la esquina de la calle Murillo

Años treinta. Cruce de la calle San Pablo con la de Cristo del Calvario. La referencia es el edificio del fondo que es el chaflán con la calle Murillo

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