ALGUNOS PERSONAJES HISTÓRICOS EN LAS CALLES DE SEVILLA
Enrique Godínez.
La plaza de Godínez se sitúa entre las calles Moratín y Mesón de los Caballeros, en pleno entramado histórico de Sevilla.
La denominación actual fue establecida en 1869, por la tendencia de la
época de sustituir topónimos tradicionales por otros de carácter conmemorativo.
Enrique Godínez
(ver) (CC BY 3.0)
Enrique Godínez Mihura nació en Puente Genil el 4 de febrero
de 1849, en el seno de una familia distinguida. Fue hijo del magistrado Antonio
Godínez y Zea y de María Josefa Mihura. Desde niño destacó por su inteligencia
y valentía, cualidades que llevaron a su padre a orientarlo hacia la carrera
naval. Tras completar su formación en la Academia Naval de San Fernando,
entonces conocida como Colegio de la Isla de San Fernando, inició sus prácticas
como guardiamarina a bordo de diversos buques de la Armada española.
Su
incorporación a la vida militar coincidió con el estallido del conflicto entre
España y varias repúblicas sudamericanas del Pacífico, principalmente Chile y
Perú, con la participación también de Bolivia y Ecuador.
La Guerra del Pacífico
Este conflicto,
conocido en España como Guerra del Pacífico (leer mas) y en varios
países sudamericanos como Guerra contra España, tuvo sus antecedentes en una
serie de tensiones surgidas en 1863. Un año antes, el gobierno de Leopoldo
O'Donnell había enviado una expedición científico-diplomática a las costas del
Pacífico hispanoamericano.
El detonante
se produjo en la hacienda peruana de Talambo, donde un enfrentamiento entre
colonos españoles y trabajadores locales, originado por disputas agrícolas y
comerciales, acabó con víctimas mortales en ambos bandos. La tensión derivada
de este incidente generó una crisis diplomática de gran alcance. Ante la falta
de acuerdo entre ambos países, España ocupó las islas Chincha, ricas en guano,
lo que agravó la situación y condujo a una escalada militar.
En respuesta,
España reforzó su presencia naval con una poderosa escuadra, integrada por
varias fragatas, entre ellas la Villa de Madrid y la Numancia. Aunque en un
primer momento se intentó resolver el conflicto por la vía diplomática, el
creciente malestar regional llevó a Chile, Perú, Bolivia y Ecuador a declarar
la guerra a España en 1865.
Bajo el
mando inicial del almirante Pareja, y posteriormente de Casto Méndez Núñez (ver), la
Armada española protagonizó importantes acciones bélicas, como los combates de
Papudo, Abtao, Valparaíso y El Callao (leer mas). Fue
durante esta campaña cuando Méndez Núñez pronunció su célebre frase: “Más vale
honra sin barcos que barcos sin honra”.
La paz
no llegaría hasta 1871, con la firma del acuerdo definitivo en Washington.
La actuación de Godínez
Enrique
Godínez embarcó en la fragata de hélice Villa de Madrid, participando
activamente en la campaña del Pacífico. Su primera gran acción tuvo lugar en la
batalla naval de Abtao, el 7 de febrero de 1866, donde fue gravemente herido
mientras dirigía una pieza de artillería. Un impacto enemigo alcanzó la zona en
la que se encontraba, causándole lesiones de consideración en ambas piernas.
Fragata de hélice
“Villa de Madrid” en la que sirvió Godínez. (ver) (CC BY 3.0)
A pesar de no
haberse recuperado por completo, Godínez regresó a su puesto durante el
decisivo combate de El Callao, el 2 de mayo de 1866. Según testimonios de la
época, antes de entrar en combate repartió entre sus compañeros algunas de sus
pertenencias personales, convencido de que no sobreviviría.
Durante la
batalla, una potente granada impactó en la Villa de Madrid antes de que esta
pudiera abrir fuego con toda su capacidad, provocando numerosas bajas. Entre
los fallecidos se encontraba el joven guardiamarina pontanés, que murió de
forma instantánea.
Su muerte,
ocurrida con apenas diecisiete años, causó una profunda impresión en España y
convirtió a Godínez en símbolo de sacrificio, patriotismo y valor.
La noticia de
su fallecimiento motivó numerosos homenajes. En Puente Genil, su localidad
natal, el Ayuntamiento decidió dedicarle una calle —la antigua calle de la
Cárcel—, además de colocar un retrato y una lápida conmemorativa en
dependencias municipales.
También
diversas personalidades locales promovieron actos religiosos y ceremonias en su
honor, destacando la misa funeral organizada por los condes de Casa Padilla en
la iglesia de la Victoria.
Su figura representa
tanto el valor personal como la reflexión sobre los costes humanos de los
conflictos bélicos, recordando que, detrás de las guerras y las gestas
militares, siempre hay vidas truncadas y sacrificios irreparables. “Es
necesario recordar la importancia de defender vidas en lugar de honra”.
Su nombre perdura igualmente en la historia naval española, como ocurrió con el buque de instrucción de la Escuela Naval de Marín que llevó durante años el nombre de Guardiamarina Godínez, perpetuando así el recuerdo de aquel joven pontanés que entregó su vida en servicio de su país.


No hay comentarios:
Publicar un comentario