jueves, 16 de abril de 2026

 AREA DE LA MAGDALENA

Calle Madrid.

De la confluencia de Plaza Nueva y Badajoz a la de Zaragoza y Bilbao.

Calle Madrid

La calle se configuró en la década de 1850, en el contexto de las reformas urbanísticas que dieron lugar a la creación de la Plaza Nueva. En ese momento recibió el nombre de Vitoria, como homenaje a la ciudad del País Vasco. Años más tarde, en 1884, su denominación fue sustituida por la de Marqués de Pickman, en honor a Carlos Pickman y Jones, destacado industrial de la segunda mitad del siglo XIX. Pickman fue el fundador de la célebre fábrica de loza de la Cartuja y uno de los impulsores de diversas iniciativas de modernización en la Sevilla de su tiempo. Residió y falleció en una vivienda situada en la actual calle Pedro Parias.

La nomenclatura volvió a modificarse en 1897, cuando el nombre de Marqués de Pickman se trasladó a la citada calle Pedro Parias, que hasta entonces se llamaba Madrid. Como consecuencia de este cambio, el nombre de la capital española pasó a designar la antigua calle Vitoria, estableciéndose así la denominación que ha llegado hasta nuestros días.

Se trata de una vía corta y rectilínea, de trazado sencillo, con una única edificación en cada acera. Ambas construcciones son relativamente recientes. En el lado izquierdo se extiende el lateral del Hotel Inglaterra, que ocupa toda la longitud de la calle.

En la actualidad presenta un carácter funcional, con escasa personalidad urbana: alberga algún establecimiento de hostelería y pequeños comercios, pero su principal función es servir de paso, soportando además un tráfico bastante intenso.

Sin embargo, esta imagen contrasta con la que ofrecía en la segunda mitad del siglo XIX, cuando era un espacio descuidado y poco higiénico, pese a su cercanía a la Plaza Nueva. La prensa de la época dejó testimonio de esta situación. En un artículo publicado el 3 de julio de 1859 en el periódico El Porvenir, se denunciaba el uso indebido de un tramo de la calle, junto a una fonda, como urinario público. El texto describía el hedor como perceptible a gran distancia y señalaba las molestias que ocasionaba tanto a los vecinos como a los transeúntes, obligados a apresurar el paso y cubrirse la nariz. Este testimonio refleja las deficientes condiciones de salubridad urbana que aún persistían en ciertos puntos de la ciudad en aquel tiempo.

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