sábado, 28 de febrero de 2026

AREA DE LA MAGDALENA

Hermandad de la Quinta Angustia.

Pontificia y Real Hermandad y Archicofradía de Nazarenos del Dulce Nombre de Jesús, Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo y Quinta Angustia de María Santísima Nuestra Señora. “La Quinta Angustia” Sevilla

Tiene su origen a comienzos del siglo XVI, en el Convento Casa Grande del Carmen, situado en la actual calle Baños de Sevilla, la Hermandad del Sagrado Descendimiento. El 5 de febrero de 1541 obtuvo la aprobación de sus primeras reglas, bajo el arzobispado de fray García de Loaisa, lo que consolidó su carácter corporativo y su presencia en la vida religiosa de la ciudad.

En 1572 se erigió en la parroquia de San Vicente Mártir la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús, por iniciativa del arzobispo Cristóbal de Rojas y Sandoval. Esta corporación atravesó diversas etapas de asentamiento, reflejo del dinamismo de la Sevilla de la época. En 1576 se trasladó a una capilla propia en el barrio de Colón o de los Humeros; un año más tarde fijó su sede en el Hospital de la Santa Cruz de Jerusalén, actual convento del Santo Ángel. Finalmente, en 1587 se estableció en el Real Convento de San Pablo el Real, donde quedó vinculada a la Orden de Predicadores como hermandad filial y bajo la autoridad del prior hasta 1764, situación que la eximía de la jurisdicción ordinaria del arzobispado. En este periodo adquirió la capilla perteneciente a don Luis de Medina.

La construcción de la iglesia del convento de San Pablo el Real en 1692 permitió ampliar la capilla de la hermandad con la de Santo Tomás de Aquino, donada por el caballero veinticuatro Manuel José Gómez de Espinosa, con la condición de conservar sus bóvedas. Dos años después, en 1694, la capilla fue nuevamente ampliada por el arquitecto Leonardo de Figueroa y Reina, junto al maestro cantero Lorenzo Fernández de Iglesia, enriqueciendo el conjunto arquitectónico.

La invasión francesa de 1810 provocó el cierre del convento del Carmen, obligando a la Hermandad del Sagrado Descendimiento a trasladarse a una capilla denominada del Panteón, ubicada en el antiguo templo parroquial.

En 1851 se produjo la unión con la Hermandad del Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo y Quinta Angustia de María Santísima, dando lugar a la corporación actual conocida como la Hermandad de la Quinta Angustia. Estableciendo su sede desde entonces en la Capilla del Dulce Nombre de Jesús de la Real Parroquia de Santa María Magdalena.

A lo largo de su historia han formado parte de la hermandad destacadas personalidades del ámbito artístico, eclesiástico y social, entre ellas escultores como Juan Martínez Montañés y Joaquín Bilbao, así como miembros de la nobleza, arzobispos y maestros de capilla, que contribuyeron al prestigio y continuidad de la institución.

La hermandad ocupa una capilla propia en el lado de la epístola del templo parroquial, cuyas tres bóvedas constituyen el elemento más antiguo conservado del edificio. En su interior se custodia una notable colección pictórica del siglo XVII atribuida a Juan de Valdés Leal.

Cada Jueves Santo realiza su estación de penitencia, portando a sus imágenes titulares en un singular paso de maderas nobles y bronce, ejecutado en los talleres de la fundición Masriera y Campins y estrenado en 1904.

En cuanto al patrimonio escultórico, la imagen del Dulce Nombre de Jesús se atribuye al escultor Jerónimo Hernández en el siglo XVI; el Cristo del Descendimiento es obra de Pedro Roldán en el siglo XVII; y la imagen de Nuestra Señora de la Quinta Angustia fue realizada por Vicente Rodríguez-Caso en 1934. Estas tallas conforman un conjunto devocional de gran valor histórico y artístico, profundamente arraigado en la tradición de la Semana Santa sevillana.

Este paso es sin duda uno de los más impactantes y barrocos de cuantos desfilan en la Semana Santa de Sevilla, pues a las ya artísticas formas, tanto del paso en sí como de las figuras que lo componen, y a la acertada composición y distribución de estas últimas, añade un elemento más, muy efectista y excepcional, que es el movimiento de la talla protagonista y central del paso. Cristo parece estar colgado por los brazos del sudario que sujetan los Santos Varones. Efecto que solo es visual, pues realmente el Cristo está sujeto a la cruz por un enganche en la altura de la cintura que permite que cimbree al andar el paso, otorgándole, además, un sonido peculiar provocado por el roce de la talla con la Cruz y el sudario.

El misterio es de una excepcional calidad artística y refleja con patetismo el momento en el que el cuerpo de Cristo es descendido de la Cruz por los Santos Varones, José de Arimatea y Nicodemus, quienes, desde sendas escaleras apoyadas en el madero, sostienen el sudario del que pende el Cuerpo inanimado del Salvador. Al pie de la Cruz, la Virgen, San Juan y también las tres Marías (María Salomé, María Cleofás y María Magdalena de rodillas), que sujetan la sábana en que han de envolver a Jesús. Como hemos comentado, la talla del Santísimo Cristo del Descendimiento se atribuye a Pedro Roldán que la tallaría hacia el año 1659, siendo el resto de las Imágenes obras salidas del taller de Pedro Roldán, si bien fueron atribuidas a Pedro Nieto, discípulo de Ocampo. La Imagen de la Virgen es de 1934, obra del escultor y hermano Vicente Rodríguez-Caso, una de las más notables Dolorosas guiadas en el siglo XX y que muestra a María en edad madura.




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