AREA CENTRO 2
Calle Martín Villa.
La calle Martín Villa constituye uno de
los principales ejes comerciales y de comunicación del centro histórico de
Sevilla. Une la plaza de Villasís y la calle Vargas Campos con la confluencia
de las calles Santa María de Gracia y Campana, enlazando la zona de la
Encarnación con la Campana, punto de inicio de la carrera oficial de la Semana
Santa. Aunque hoy se presenta como una vía amplia, rectilínea y muy transitada,
su origen fue muy distinto, pues durante siglos fue una estrecha calle medieval
conocida como calle de la Plata.
Esta antigua denominación aparece
documentada al menos desde 1435. Su origen no está completamente esclarecido,
aunque probablemente estuvo relacionado con la presencia de artesanos o
comerciantes vinculados al trabajo de la plata o con establecimientos dedicados
a este metal. En 1893 la calle recibió el nombre actual en homenaje a Antonio
Martín Villa, destacado jurista, catedrático, rector de la Universidad de
Sevilla e historiador de la propia institución universitaria. Hombre de gran
prestigio intelectual y reconocido por su modestia, rechazó importantes cargos
tanto en la administración del Estado como en la Santa Sede, dedicando buena
parte de su vida a la enseñanza y a la investigación.
Durante la Edad Moderna, la antigua
calle de la Plata era una vía corta y extremadamente estrecha. Junto a ella
existía una pequeña barreduela denominada González de Zúñiga, documentada desde
finales del siglo XV. La estrechez de la calle ocasionó numerosos problemas al
convento de Santa María de Gracia, cuya extensa fachada lateral ocupaba toda la
acera oriental. Las religiosas solicitaron reiteradamente al Ayuntamiento que
ampliara la vía, consiguiendo únicamente una actuación parcial en 1595, cuando
se autorizó ensanchar la entrada de la calle. Años más tarde, en 1645, las
monjas volvieron a protestar por el intenso paso de carruajes, asegurando que
las vibraciones hacían temblar los muros del convento y amenazaban la
estabilidad del edificio. Para limitar el tráfico se instalaron marmolillos
durante el siglo XIX, aunque continuaron circulando caballerías y carros.
El aspecto actual de Martín Villa es
consecuencia de la profunda transformación urbana emprendida por el
Ayuntamiento durante las primeras décadas del siglo XX. La apertura del gran
eje Campana-Laraña-Encarnación exigió la demolición de numerosas viviendas de
la antigua calle de la Plata y la alineación de nuevas fachadas, creando una
avenida mucho más ancha y recta que facilitara la circulación y dignificara uno
de los principales accesos al corazón comercial de Sevilla.
La renovación urbanística vino
acompañada por la construcción de destacados edificios pertenecientes al regionalismo
sevillano, estilo arquitectónico que alcanzó su máximo esplendor en los años
previos a la Exposición Iberoamericana de 1929. Entre ellos sobresale el
inmueble situado en el número 6, esquina con Santa María de Gracia, proyectado
por Aníbal González entre 1907 y 1908 para Manuel Nogueira. Considerado una de
las primeras obras neomudéjares del arquitecto para uso privado, constituye un
auténtico punto de inflexión en su trayectoria artística, al abandonar el
modernismo para desarrollar el lenguaje regionalista que más tarde alcanzaría
su máxima expresión en la Plaza de España. Su fachada de ladrillo visto,
enriquecida con arcos de herradura, cerámica vidriada, columnas y abundante
decoración inspirada en el arte almohade, recuerda algunos elementos de la
Giralda y de la arquitectura histórica andaluza. En la actualidad el edificio
(Bankinter) mantiene prácticamente intacta su imagen exterior gracias a una
respetuosa rehabilitación.
Actual edificio Bankinter
También destacan otros edificios
levantados tras el ensanche, como la casa número 1, obra de Ignacio Sanz y
Valdecantos; el número 3, nuevamente proyectado por Aníbal González, donde se
instaló el célebre Hotel Biarritz, que amplió la capacidad hotelera de Sevilla
con motivo de la Exposición Iberoamericana; el edificio número 4, diseñado por
Román Balbuena; el número 9, construido por Juan José López Sáez entre 1931 y
1933, cuya estética incorpora interesantes influencias modernistas y cierto
aire gaudiniano; y el número 11, de Pedro Sánchez Núñez, igualmente
representativo del regionalismo sevillano. Buena parte de la acera de los
números pares está ocupada por un gran edificio bancario levantado sobre el
solar del antiguo colegio de los jesuitas.
Antiguo Hotel Biarritz
La calle desempeñó también un
importante papel en la historia cultural de Sevilla. A finales del siglo XVI y
comienzos del XVII trabajaron aquí varios impresores de prestigio, entre ellos
Clemente Hidalgo, en cuyo taller se imprimió en 1604 la primera edición de las “Rimas”
de Lope de Vega, una de las obras fundamentales de la poesía del Siglo de Oro.
También desarrolló su actividad el impresor Pedro García, mientras que, ya en
el siglo XX, residió durante algunos años el poeta sevillano Rafael Montesinos.
Desde antiguo, este espacio fue uno de
los lugares más animados del centro urbano. Incluso cuando aún era una calle
estrecha, registraba un constante tránsito de comerciantes, vendedores
ambulantes, mendigos, viajeros y vecinos que acudían a las numerosas tabernas y
modestos establecimientos de comidas que daban vida al barrio. A comienzos del
siglo XX alcanzó especial fama el café cantante Novedades (leer mas), uno de los
locales más populares del entorno, donde el ambiente castizo de la Sevilla
tradicional convivía con artistas, aficionados al flamenco y clientes de toda
condición.
11 de
septiembre de 1922. Al fondo el Café-Cantante "Novedades" (CC BY 3.0)
Tras las grandes reformas urbanísticas
del siglo pasado, Martín Villa consolidó su carácter de arteria comercial.
Durante décadas albergó hoteles tan conocidos como el Biarritz y el Luz
Sevilla, además de establecimientos emblemáticos como el popular bar El Plata y
numerosos comercios dedicados a tejidos, electrodomésticos, fotografía y otros
sectores que hicieron de esta calle uno de los centros comerciales más
dinámicos de la ciudad.
En la actualidad, Martín Villa continúa siendo una de las vías más transitadas del casco histórico. Miles de sevillanos y visitantes la recorren diariamente camino de la Campana, la Encarnación o la plaza del Duque. Durante la Semana Santa adquiere un protagonismo excepcional al convertirse en el último tramo antes de la Campana para las hermandades que realizan estación de penitencia a la Catedral. Su fisonomía actual resume la evolución de Sevilla desde la estrecha trama medieval hasta la gran ciudad comercial del siglo XX, conservando al mismo tiempo un valioso conjunto arquitectónico que testimonia uno de los periodos de mayor transformación urbanística de la capital andaluza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario