ALGUNAS LEYENDAS DE SEVILLA
La calle Barrabas y la calle de los Melgarejos.
La calle Cerrajería mantiene un
curioso vínculo con otra vía del barrio de Santa Cruz: la actual calle Lope de
Rueda. Hasta 1840 esta recibió el nombre de calle Barrabás y, con anterioridad,
fue conocida como calle de los Melgarejo, por encontrarse allí la residencia de
esta poderosa familia de la nobleza sevillana del siglo XVII.
Calle Lope de Rueda a principios del siglo XIX
Rotulo de la calle Lope de Rueda
El origen del nombre de Barrabás se
encuentra en una de las leyendas más célebres de la Sevilla barroca. Según la
tradición, durante la procesión del Corpus Christi de 1627, don Fernando Ortiz
de Melgarejo, caballero veinticuatro de la ciudad y miembro de una de las
familias más influyentes de la época, contempló el desfile desde un balcón
situado en la confluencia de las calles Cerrajería y Cuna. Lo hizo acompañado
de doña Dorotea de Sandoval, una mujer casada con la que mantenía una relación
amorosa, a pesar de estar él mismo casado con la noble doña Luisa Maldonado.
En una sociedad donde las infidelidades
de la aristocracia no eran infrecuentes, lo verdaderamente escandaloso fue la
exhibición pública de aquella relación durante uno de los actos religiosos más
solemnes del calendario sevillano. La noticia llegó pronto a oídos de doña
Luisa, quien, siempre según la leyenda, decidió vengarse envenenando a la
amante de su marido.
La tragedia no terminó ahí. Don
Fernando, hombre de temperamento violento, ordenó asesinar a su propia esposa.
Poco tiempo después, el viudo de doña Dorotea desafió a Melgarejo a un duelo en
el que, con la ayuda de un criado mulato, logró darle muerte. La sucesión de
crímenes y venganzas causó una enorme conmoción entre los sevillanos y dio
origen a una copla popular que durante mucho tiempo se transmitió de generación
en generación:
"En la calle de Escarpín
mataron a Barrabás.
Si vives como él vivió,
lo mismo que él morirás."
La figura de "Barrabás" terminó
identificándose con el propio Fernando Ortiz de Melgarejo, hasta el punto de
que la antigua calle de los Melgarejo acabó adoptando popularmente ese
sobrenombre, conservándolo de forma oficial hasta mediados del siglo XIX. Así,
una leyenda nacida en un balcón de la calle Cerrajería terminó dejando su
huella en la toponimia del barrio de Santa Cruz, demostrando cómo la memoria
popular ha sido capaz de convertir episodios reales o legendarios en parte del
paisaje histórico de Sevilla.
Casa de la familia Melgarejo



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