miércoles, 8 de julio de 2026

ALGUNAS LEYENDAS DE SEVILLA

La calle Barrabas y la calle de los Melgarejos.

La calle Cerrajería mantiene un curioso vínculo con otra vía del barrio de Santa Cruz: la actual calle Lope de Rueda. Hasta 1840 esta recibió el nombre de calle Barrabás y, con anterioridad, fue conocida como calle de los Melgarejo, por encontrarse allí la residencia de esta poderosa familia de la nobleza sevillana del siglo XVII.

Calle Lope de Rueda a principios del siglo XIX

Rotulo de la calle Lope de Rueda

El origen del nombre de Barrabás se encuentra en una de las leyendas más célebres de la Sevilla barroca. Según la tradición, durante la procesión del Corpus Christi de 1627, don Fernando Ortiz de Melgarejo, caballero veinticuatro de la ciudad y miembro de una de las familias más influyentes de la época, contempló el desfile desde un balcón situado en la confluencia de las calles Cerrajería y Cuna. Lo hizo acompañado de doña Dorotea de Sandoval, una mujer casada con la que mantenía una relación amorosa, a pesar de estar él mismo casado con la noble doña Luisa Maldonado.

Balcón donde los dos amantes se exhibieron

En una sociedad donde las infidelidades de la aristocracia no eran infrecuentes, lo verdaderamente escandaloso fue la exhibición pública de aquella relación durante uno de los actos religiosos más solemnes del calendario sevillano. La noticia llegó pronto a oídos de doña Luisa, quien, siempre según la leyenda, decidió vengarse envenenando a la amante de su marido.

La tragedia no terminó ahí. Don Fernando, hombre de temperamento violento, ordenó asesinar a su propia esposa. Poco tiempo después, el viudo de doña Dorotea desafió a Melgarejo a un duelo en el que, con la ayuda de un criado mulato, logró darle muerte. La sucesión de crímenes y venganzas causó una enorme conmoción entre los sevillanos y dio origen a una copla popular que durante mucho tiempo se transmitió de generación en generación:

"En la calle de Escarpín
mataron a Barrabás.
Si vives como él vivió,
lo mismo que él morirás."

La figura de "Barrabás" terminó identificándose con el propio Fernando Ortiz de Melgarejo, hasta el punto de que la antigua calle de los Melgarejo acabó adoptando popularmente ese sobrenombre, conservándolo de forma oficial hasta mediados del siglo XIX. Así, una leyenda nacida en un balcón de la calle Cerrajería terminó dejando su huella en la toponimia del barrio de Santa Cruz, demostrando cómo la memoria popular ha sido capaz de convertir episodios reales o legendarios en parte del paisaje histórico de Sevilla.

Casa de la familia Melgarejo

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