martes, 7 de julio de 2026

AREA CENTRO 2

Calle Rafael Padura.

La calle Rafael Padura es una pequeña vía peatonal situada en pleno Casco Antiguo de Sevilla, que une las calles Santa María de Gracia y Sierpes, muy cerca de la emblemática Confitería La Campana. A pesar de sus reducidas dimensiones, constituye uno de esos espacios que reflejan la intensa actividad comercial y social del centro histórico.

Calle Rafael Padura

Calle Rafael Padura

Azulejo del rotulo

Hasta 1984 este tramo formó parte de la calle Santa María de Gracia, denominación con la que aparece documentado al menos desde finales del siglo XVI. Ese año recibió su nombre actual en homenaje a Rafael Padura Rodríguez, destacado empresario sevillano y presidente de la Confederación de Empresarios de Sevilla, asesinado por la organización terrorista GRAPO en septiembre de 1984. La nueva rotulación quiso perpetuar el recuerdo de una figura muy vinculada al mundo empresarial de la ciudad, cuyos negocios se encontraban en las inmediaciones.

La fisonomía de la calle cambió notablemente durante la década de 1970. El derribo de varios inmuebles, entre ellos una casa en estado ruinoso demolida en 1973, permitió ensanchar el espacio, que hoy se presenta casi como una prolongación natural de la calle Sierpes. De hecho, ambas comparten el mismo pavimento y la transición entre una y otra resulta apenas perceptible, configurando un pequeño ensanche que actúa como lugar de descanso y encuentro para quienes recorren esta concurrida zona comercial.

En la actualidad la calle está ocupada en buena parte por las terrazas de los establecimientos de hostelería, que contribuyen a la animación característica de este sector del centro de Sevilla. La iluminación se resuelve mediante faroles de fundición fijados a las fachadas, mientras que una gran celosía de madera y un pequeño espacio ajardinado aportan personalidad a este rincón urbano. También puede encontrarse un escaparate perteneciente a la Asociación de Comerciantes de Sierpes, muestra de la intensa actividad comercial que caracteriza al entorno.

La calle conserva además el recuerdo de algunos personajes y establecimientos muy populares entre los sevillanos. Durante décadas fue célebre el puesto de refrescos de Dolorcita, famosa por preparar una apreciada bebida de agraz que el escritor Manuel Díez-Crespo evocó como “la más exquisita bebida refrescante del universo mundo”. 

Puesto de Dolorsita. (ver ) (CC BY 3.0)

Más tarde alcanzó gran popularidad el quiosco de prensa de Curro, conocido cariñosamente como “Curro el de los periódicos”, cuya presencia formó parte del paisaje cotidiano de varias generaciones de sevillanos. Curro se llamaba Francisco Martel Barbado y había heredado la profesión de sus mayores, su padre y su abuelo, que ya ofrecían periódicos en la calle Sierpes por las Cuatro Esquinas de San José, donde estuvieron los Almacenes El Aguila y Casa Calvillo. Curro dejó para siempre a la calle Sierpes de sus amores y desvelos en 1978.

Curro el del Kiosco de la Campana, año 1960. (ver) (CC BY 3.0)

En sus inmediaciones también existió una tradicional betunería, testimonio de los pequeños oficios que durante buena parte del siglo XX dieron vida a las calles comerciales del centro histórico.

Aunque de escasa longitud y con apenas un edificio cuya fachada se abre íntegramente a ella, la calle Rafael Padura constituye un ejemplo de cómo la evolución del urbanismo, el comercio y la memoria ciudadana pueden concentrarse en un espacio muy reducido. Su historia resume la transformación del corazón comercial de Sevilla, donde el recuerdo de antiguos negocios y personajes populares convive con la intensa actividad que cada día llena de vida este rincón del casco histórico.

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