sábado, 18 de julio de 2026

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Teatro San Fernando (derribado).

El Teatro San Fernando fue, durante más de un siglo, el gran coliseo de Sevilla y uno de los espacios culturales más prestigiosos de España. Levantado en la calle Tetuán, en pleno corazón de la ciudad, constituyó un referente de la vida artística, social y cultural sevillana desde su inauguración en 1847 hasta su desaparición en 1973, víctima de una de las operaciones urbanísticas más controvertidas del siglo XX. Su demolición supuso una pérdida irreparable para el patrimonio arquitectónico y la memoria colectiva de Sevilla.

Teatro san Fernando. Esquina de Tetuán con Muñoz Olivé

El edificio se construyó sobre los terrenos que había ocupado el antiguo Hospital del Espíritu Santo, conocido popularmente como “Hospital de Bubas”, institución fundada en 1587, para la atención de enfermos de sífilis y otras enfermedades venéreas,  en el proceso de reducción de hospitales sevillanos, promovida por el cardenal Rodrigo de Castro, quien fusionó 76 de los existentes en el del Amor de Dios y en éste del Espíritu Santo, que sustituyó su nombre primitivo de Hospital de Santa Catalina de los Desamparados

En 1836 con la nueva Ley de Beneficencia pasó a la jurisdicción de la Junta de Beneficencia y se incorporó, junto a otros hospitales sevillanos, al Hospital de las Cinco Llagas, convertido en Hospital Central (ver).

En 1847, la Junta de Beneficencia vendió este hospital del Espíritu Santo, que en ese momento ocupaba toda la acera izquierda de la calle Lombardos (actual Muñoz Olivé), con salidas a Colchero (actual Tetuán) y Naranjuelo (actual Méndez Núñez). 

La gran longitud de la fachada permitió la organización, en esta calle, de la Cabalgata de los Reyes Magos de 1918, fundada e impulsada por José María Izquierdo (ver), como consta en un azulejo dispuesto cuando era presidente del Ateneo Don Alberto Máximo Pérez Calero.   

Detalle del Azulejo

Tras la desamortización y venta del inmueble en 1847, los empresarios Julián José Sánchez y José de Caso, apadrinados por el conde de san Luis, promovieron la construcción del nuevo teatro, cuyo proyecto fue redactado por el arquitecto Manuel Portillo y Navarrete y ejecutado por los ingenieros Gustavo Steinacher y Pablo Rohault de Fleury, responsables también del Puente de Hierro de Sevilla. El edificio fue además pionero en la ciudad al incorporar una estructura metálica, una solución técnica de gran modernidad para la época. En su decoración intervinieron destacados artistas como Antonio Cabral Bejarano, autor de la ornamentación pictórica, y Antonio Paradas, encargado de la carpintería.

Durante la construcción llegaron a aprovecharse numerosos elementos del antiguo hospital, entre ellos columnas, maderas y artesonados, lo que permitió acelerar las obras. Poco antes de su inauguración surgieron rumores sobre la resistencia de la nueva estructura, circunstancia que obligó al Ayuntamiento a realizar una espectacular prueba de carga. Por orden del regidor José María de Ibarra se distribuyeron numerosos cañones procedentes de la Maestranza por el patio de butacas, el escenario y las galerías, alcanzando un peso muy superior al que podría soportar el edificio con el aforo completo. Tras tres días de pruebas, el resultado confirmó la solidez de la construcción y disipó cualquier duda sobre su estabilidad.

El Teatro San Fernando abrió sus puertas el 21 de diciembre de 1847 con la representación de la ópera I Lombardi, de Giuseppe Verdi, coincidiendo con la inauguración del Café Lombardo, comunicado interiormente con el teatro y convertido en uno de los principales cafés cantantes de la ciudad. 

Café Lombardo. Gustave Doré. (CC BY 3.0)

Cuadro flamenco de mediados de los años ochenta, siglo XIX. Entre los artistas que aparecen, el guitarrista El Ciego y su hija Salud (CC BY 3.0)

El coliseo disponía de un aforo cercano a las tres mil localidades, distribuidas entre patio de butacas, plateas y varios pisos de palcos, además de dependencias destinadas al alojamiento de compañías teatrales. Su lujosa decoración, realizada en tonos blancos y dorados, se completaba con asientos de caoba tapizados en terciopelo carmesí y una monumental lámpara central que lo situaban entre las salas teatrales más elegantes del país.

Desde sus primeros años, el San Fernando desbancó al antiguo Teatro Principal y se convirtió en el escenario más importante de Sevilla y en uno de los más prestigiosos de España, solo comparable al Teatro Real de Madrid. Por su escenario pasaron las grandes figuras del teatro, la ópera y la zarzuela del siglo XIX y buena parte del XX. En sus palcos se reunía la alta sociedad sevillana, incluidos los duques de Montpensier, destacados miembros de la aristocracia y la propia reina Isabel II. También acogió las obras de autores como José Zorrilla, Bretón de los Herreros, Ventura de la Vega, Jacinto Benavente, Valle-Inclán, los hermanos Álvarez Quintero, Pérez Galdós, Ibsen o Pirandello, entre muchos otros.

Tras un periodo de decadencia en la década de 1920, el teatro fue profundamente restaurado y reabrió sus puertas el 11 de abril de 1934 con una renovación de sus instalaciones, nueva iluminación eléctrica y mejoras en los accesos desde las calles Tetuán y Muñoz Olivé. Los hermanos Álvarez Quintero escribieron para la ocasión el poema Salutación a Sevilla, al que siguió la representación de su comedia “Lo que hablan las mujeres”. Ese mismo año comenzó también su etapa como cine sonoro, adaptándose a las nuevas formas de ocio sin abandonar su programación teatral.

Durante la Guerra Civil y la posguerra el Teatro San Fernando continuó siendo uno de los principales escenarios de la ciudad. Acogió compañías teatrales de gran prestigio y una intensa programación de zarzuela, mientras que, desde finales de la década de 1930, el teatro se convirtió en un importante escaparate del espectáculo folclórico español. La principal figura de sus carteles fue la bailaora Juana la Macarrona.  Desde 1939 hasta 1969 en el folklore se impusieron Marujita Díaz, Marifé de Triana, Estrellita Castro (ver), Juanita Reina (ver), Paquita Rico o Concha Piquer entre otras. Incluso en agosto de 1969 fue sede del Primer Festival de Arte Flamenco de Sevilla, uno de los últimos grandes acontecimientos celebrados en el histórico edificio.

Juana Vargas. La Macarrona. Alfonso Grosso

Sin embargo, el progresivo auge del cine, la televisión y los nuevos espacios de ocio redujo notablemente la asistencia de público. A partir de 1956, el teatro fue adquirido por la empresa Lusarreta y tras su cierre definitivo en 1969, el edificio permaneció abandonado durante varios años hasta que, en 1973, fue demolido para dar paso a una operación inmobiliaria que transformó completamente este sector de la calle Tetuán. 

Derribo del Teatro san Fernando (ver) (CC BY 3.0)

Sobre su solar se levantó un centro comercial, desapareciendo para siempre uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura teatral decimonónica sevillana. Su derribo constituye hoy uno de los episodios más criticados de la historia reciente del urbanismo hispalense y un símbolo de las pérdidas patrimoniales sufridas por la ciudad durante las décadas centrales del siglo XX.

Situación actual de la esquina de Tetuán con Muñoz Olivé

Situación donde estaba el patio de butacas, con una placa dedicada a Adelita Domingo

Placa dedicada a Adelita Domingo indicando la ubicación del Teatro san Fernando


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