miércoles, 11 de marzo de 2026

RUTAS POR SEVILLA: Vírgenes

Virgen de la Presentación.

Virgen de la Presentación

La advocación de la Virgen de la Presentación suele relacionarse, en primer lugar, con la antigua tradición que narra la presentación de María niña en el templo de Jerusalén, episodio transmitido por la literatura apócrifa y muy difundido en la espiritualidad cristiana medieval. Este gesto simboliza la pureza de la Virgen y su consagración plena a Dios desde la infancia. No obstante, en el ámbito devocional también se ha interpretado esta advocación en relación con otro momento evangélico: la presentación de Jesús en el templo cuarenta días después de su nacimiento. En ese pasaje, María ofrece al Niño conforme a la ley mosaica y lo coloca en brazos del anciano Simeón, quien pronuncia la conocida profecía sobre el futuro sufrimiento de la Madre: “una espada atravesará tu alma”. Esta sentencia, que anuncia el dolor que María experimentará durante la Pasión de Cristo, tuvo una profunda repercusión en la iconografía mariana, especialmente en las representaciones de vírgenes dolorosas en Sevilla, donde la presencia simbólica de la espada se convirtió en uno de los rasgos más característicos.

La Virgen de la Presentación de la Hermandad del Calvario suele atribuirse al escultor del siglo XIX Juan de Astorga. Aunque no se conserva documentación directa que confirme su autoría, los estudios estilísticos permiten situar su ejecución entre los años 1834 y 1839, periodo en el que el artista desarrolló una parte significativa de su producción. Las características formales de la talla, tanto en el modelado del rostro como en la concepción general de la imagen, coinciden con los rasgos habituales del lenguaje artístico de este escultor sevillano.

Todo parece indicar que la imagen fue concebida en el mismo momento que la de San Juan Evangelista que también posee la hermandad. Ambas esculturas aparecen mencionadas conjuntamente en las primeras referencias documentales conservadas, correspondientes a mediados del siglo XIX. En aquella época se encontraban situadas en un altar lateral de la iglesia de San Ildefonso, colocadas a los pies del Crucificado del Calvario, imagen que da nombre a la antigua cofradía de los mulatos, antecedente histórico de la actual hermandad. Con el paso del tiempo, estas esculturas, junto con otras representaciones de las tres Marías, configuraron el conjunto iconográfico del Calvario. Dicho grupo, presidido por el Crucificado, acabaría formando el paso de misterio que la hermandad incorporó tras su reorganización en 1888.

Desde el punto de vista artístico, se trata de una imagen de candelero destinada a ser vestida, concebida para la devoción procesional. Presenta un dolor contenido y sereno, sin gestos dramáticos exagerados, acorde con una sensibilidad estética marcada por el romanticismo y por ciertos ecos neoclásicos. El escultor buscó transmitir una emoción espiritual a través de un rostro de rasgos juveniles y delicados, que otorga a la figura una apariencia casi aniñada. Llama especialmente la atención la disposición de las manos, cuidadosamente modeladas para expresar recogimiento y plegaria, así como el uso de largas pestañas postizas, recurso frecuente en la imaginería de la época para intensificar el efecto de realismo y potenciar la expresividad de la mirada.

Detalle de la Virgen

Detalle de la Virgen
Detalle de la Virgen
Detalle de la Virgen
Detalle de la Virgen

La imagen fue sometida a un proceso de restauración en 1988, intervención llevada a cabo por el restaurador José Rodríguez Rivero-Carrera, que permitió consolidar su estado de conservación y garantizar la continuidad de su culto y presencia en las celebraciones de la hermandad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario