domingo, 19 de julio de 2026

ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA

Estatua de Pastora Imperio.

El monumento a Pastora Imperio constituye uno de los homenajes más significativos que Sevilla ha dedicado a una de las grandes figuras del flamenco del siglo XX. 

Situado en el cruce de las calles Velázquez y O'Donnell, en pleno corazón comercial de la ciudad, recuerda a la legendaria bailaora y actriz Pastora Imperio (leer mas), cuyo arte contribuyó decisivamente a la difusión internacional del flamenco y a la consolidación de la escuela sevillana de baile.

Monumento a Pastora Imperio 

La escultura fue realizada por el imaginero y escultor sevillano Luis Álvarez Duarte e inaugurada el 13 de febrero de 2006. Su ejecución fue posible gracias al mecenazgo de Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba, gran admiradora de la artista, quien manifestó en diversas ocasiones que Pastora Imperio le había enseñado a amar el flamenco. Al acto inaugural asistieron la propia duquesa, familiares de la homenajeada y el entonces alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín.

Donación de la Duquesa de Alba

La obra de Álvarez Duarte está fundida en bronce y representa a la artista en plena danza, captando con gran naturalismo el movimiento de la bata de cola y la expresividad de su rostro. El escultor consigue transmitir la gracia, la elegancia y la fuerza interpretativa que caracterizaron a Pastora Imperio, convirtiendo la figura en una evocación permanente del arte flamenco. El detallado tratamiento de los pliegues del vestido y la sensación de movimiento confieren a la composición un acusado dinamismo, como si la bailaora hubiera detenido fugazmente uno de sus característicos desplantes.

Detalle

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El emplazamiento del monumento posee un profundo valor simbólico. Además de encontrarse en uno de los espacios más transitados del centro histórico de Sevilla, los familiares de la artista agradecieron especialmente el lugar elegido durante la inauguración, al señalar emocionados que desde allí “Pastora podría ver cada año pasar al Gran Poder”. La referencia no era casual, pues la bailaora profesó siempre una profunda devoción a la venerada imagen de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, una de las advocaciones cristológicas de mayor arraigo en la religiosidad sevillana.

Emplazamiento del monumento en el cruce de Velázquez y O'Donnell

ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA

La familia Japón y Asían en Coria del Rio.

La presencia de familias de origen japonés en Coria del Río constituye uno de los episodios más singulares de las relaciones entre España y Japón. Entre los linajes vinculados a aquella historia destacan los apellidados Japón y diversas familias corianas, entre ellas la familia Asían, cuya tradición familiar sitúa su origen en los integrantes de la célebre Embajada Keichō, una misión diplomática que llegó a Andalucía a comienzos del siglo XVII.

La historia comienza en 1614, cuando la Embajada Keichō, encabezada por el samurái Hasekura Tsunenaga y acompañada por el franciscano Luis Sotelo, remontó el río Guadalquivir hasta Coria del Río. La expedición había sido organizada por el poderoso daimyō Date Masamune con el propósito de establecer relaciones comerciales y diplomáticas con la Monarquía Hispánica y la Santa Sede, además de favorecer la presencia del cristianismo en Japón. Tras un largo viaje por el océano Pacífico, Nueva España y el Atlántico, la delegación desembarcó en Sanlúcar de Barrameda y alcanzó Sevilla pasando por Coria del Río, importante puerto fluvial de la época.

Hasekura Tsunenaga (Felipe Francisco Hasekura) (ver) (CC BY 3.0)

Aunque la embajada fue recibida con honores por Felipe III y posteriormente por el papa Paulo V en Roma, sus objetivos terminaron frustrándose. Durante la ausencia de los expedicionarios, el shogunato Tokugawa modificó radicalmente su política exterior, inició el aislamiento del país y emprendió una dura persecución contra el cristianismo. En estas circunstancias, regresar a Japón suponía para muchos de aquellos hombres un futuro incierto. Por ello, varios miembros de la expedición —las fuentes hablan de entre seis y una treintena de marineros, comerciantes y samuráis— decidieron permanecer definitivamente en Coria del Río.

Los japoneses se integraron plenamente en la sociedad coriana, abrazaron el cristianismo, contrajeron matrimonio con mujeres de la localidad y formaron nuevas familias. Sin embargo, sus nombres resultaban difíciles de transcribir para los escribanos y párrocos españoles. Como solución práctica, en los registros parroquiales comenzaron a identificar a sus descendientes mediante la referencia a su lugar de procedencia, apareciendo inscripciones como “Antonio de Japón” o “Catalina Martín Japón”. Con el paso de las generaciones desapareció la preposición “de” y quedó consolidado el apellido Japón, transmitido hasta nuestros días.

Junto a este conocido linaje, otras familias corianas conservan la memoria de descender de aquellos primeros japoneses. Entre ellas figura la familia Asían (“Asia”), considerada una de las ramas familiares surgidas de la integración de aquellos expedicionarios en la población local. En ocasiones el apellido o la denominación “Asían” ha sido interpretado erróneamente como un linaje independiente o relacionado simplemente con el continente asiático; sin embargo, en la tradición de Coria del Río se encuentra estrechamente vinculado a la misma ascendencia japonesa que dio origen al apellido Japón.

Más de cuatro siglos después, aquella historia continúa muy presente en la identidad de Coria del Río. En la actualidad alrededor de 1.400 vecinos llevan el apellido Japón, una cifra excepcional para una población de poco más de treinta mil habitantes, concentrándose casi todos los portadores de este apellido en la provincia de Sevilla. La localidad mantiene una intensa relación cultural con Japón mediante actividades organizadas por la Asociación Hispano Japonesa Hasekura, intercambios institucionales y numerosos actos conmemorativos. La visita del entonces príncipe heredero Naruhito, hoy emperador del Japón, reforzó aún más unos vínculos que han trascendido el ámbito histórico para convertirse también en un puente cultural y económico entre ambos países.

La historia de las familias Japón y Asían constituye un ejemplo excepcional de integración y mestizaje cultural. Lo que comenzó como una misión diplomática destinada a estrechar relaciones entre dos mundos muy distantes terminó dejando una huella permanente en la población ribereña. Cuatrocientos años después, aquellos apellidos siguen recordando que el Guadalquivir fue también escenario de uno de los encuentros más sorprendentes entre Andalucía y el país del sol naciente, convirtiendo a Coria del Río en un lugar único dentro de la historia compartida de España y Japón.