AREA CENTRO 1
Colegio de Santo Tomás (Derribado).
El antiguo
Colegio de Santo Tomás fue una de las instituciones docentes y religiosas más
importantes de la Sevilla moderna. Fundado por iniciativa del dominico Fray Diego de Deza, nació con la vocación de
convertirse en un gran centro de formación teológica y humanística, capaz de
situar a la ciudad entre los principales focos universitarios del reino.
La idea inicial
de Deza era establecer el colegio en el convento de San Esteban de Salamanca,
para lo que obtuvo autorización del papa León X
en 1515. Sin embargo, el arzobispo consideró que Sevilla necesitaba con
urgencia un centro de estudios superiores que complementara la enseñanza
impartida en el convento dominico de San Pablo.
Compró unas casas paredañas con el
convento, en la calle Cantarranas, para anexionarlas a éste, obteniendo de
nuevo el correspondiente permiso pontificio el 14 de abril de 1516. No
obstante, al procederse a la inspección de los cimientos de las casas, el
terreno resultó poco apto por el alto nivel de humedad que presentaba, lo que
determinó un cambio de emplazamiento. El 15 de marzo de 1516 adquirió
unas antiguas casas, en las inmediaciones de la Catedral, entre el Alcázar y
las Atarazanas y cerca del postigo del Carbón, que fueron de la reina doña María de
Padilla, esposa de Pedro I, en esa fecha propiedad del Cabildo eclesiástico, en
las que finalmente hizo la fundación, con la expedición de una nueva bula dada
por León X el 14 de noviembre de 1516.
El colegio fue
inaugurado solemnemente el 28 de noviembre de 1517 bajo la advocación de Santo
Tomás de Aquino. Desde sus comienzos acogió a frailes dominicos seleccionados
de distintos conventos y provincias de la orden, que recibían formación en
Teología, Artes y Gramática. Gracias a las importantes rentas y propiedades que
Deza destinó a su mantenimiento, la institución pudo consolidarse rápidamente y
desarrollar una intensa actividad académica.
Colegio de Santo Tomás (a la izquierda).
Sevilla, (ver) (CC BY 3.0)
Las
aspiraciones de su fundador iban mucho más allá de la creación de un simple
colegio conventual. Su propósito era convertirlo en una auténtica universidad
capaz de otorgar grados académicos equiparables a los de los principales
centros del reino. Este objetivo se alcanzó definitivamente cuando el emperador
Carlos I le concedió en 1545 el rango de
Universidad. Desde entonces, el Colegio de Santo Tomás se convirtió en uno de
los dos grandes centros universitarios históricos de Sevilla, junto al Colegio de Santa María de Jesús (leer
mas), origen
de la actual Universidad de Sevilla.
A lo largo de
los siglos XVI, XVII y XVIII el centro vivió una etapa de notable esplendor.
Sus instalaciones fueron ampliadas y reformadas en diversas ocasiones, llegando
a contar con un claustro de dos plantas, capilla, refectorio, biblioteca y
varias aulas. La enseñanza se enriqueció progresivamente con nuevas cátedras,
incorporándose incluso estudios de Matemáticas en el siglo XVIII. De sus aulas
salieron destacados religiosos, intelectuales y misioneros que desempeñaron un
papel relevante tanto en España como en los territorios americanos.
El Colegio se integró plenamente en la
vida piadosa y festiva de la ciudad. Así en 1704 se sumó a la celebración del
cumpleaños del rey, sacando el 3 de febrero una lúcida máscara con un carro
triunfal ricamente adornado con terciopelo rojo y galones de oro, y con el
retrato del monarca; por su parte los alumnos iban a caballo con ostentosos
ropajes proclamando ingeniosas cuartetas jocosas que amenizaban el cortejo
mientras un coro de ninfas también a caballo portaba el retrato de la reina.
El edificio
ocupaba una extensa manzana delimitada aproximadamente por las actuales calles
Tomás de Ibarra (del Aceite), Almirantazgo (Alfolí), Adolfo Rodríguez Jurado
(plaza de santo Tomás) y la avenida de la Constitución. Su presencia configuró
durante siglos una parte fundamental del paisaje urbano del entorno
catedralicio. El acceso principal se realizaba desde la entonces plaza de Santo
Tomás.
La invasión
francesa supuso un duro golpe para la institución. En 1810 las tropas
napoleónicas expulsaron a la comunidad dominica y saquearon sus dependencias.
Aunque el colegio reabrió sus puertas en 1815, nunca recuperó plenamente su
antiguo esplendor. Finalmente, la exclaustración y la desamortización de 1835
pusieron fin a más de trescientos años de vida académica y religiosa.
Tras su cierre,
el inmueble tuvo diversos usos civiles y militares, llegando a albergar
dependencias del Gobierno Militar y una fábrica de armamento. Sin embargo, el
destino definitivo del antiguo colegio quedó marcado por las grandes reformas
urbanísticas emprendidas en las primeras décadas del siglo XX con vistas a la
celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929.
En 1927 comenzó su demolición para facilitar la apertura y ensanche de la
actual avenida de la Constitución. Como símbolo de aquel derribo, el general Miguel Primo de Rivera participó de forma
ceremonial en el inicio de las obras.
Fachada del Colegio Santo Tomás antes de ser derribado
(ver) (CC BY 3.0)
Sobre el solar
que ocupó durante más de cuatro siglos se levantaron posteriormente los
edificios de Correos y de la compañía de seguros Aurora. Aunque desapareció
físicamente, el Colegio de Santo Tomás permanece en la memoria histórica de
Sevilla como uno de los centros intelectuales más influyentes de la ciudad y
como una institución decisiva en el desarrollo de la enseñanza superior
sevillana.
Patrimonio
En 1810, durante la invasión
francesa, fue depositado en el Alcázar y fue llevado al Museo
Napoleón de París. Regresó a España en 1814 y fue devuelto al colegio
en 1819. Entre 1820 y 1823 estuvo en la catedral de Sevilla.
Posteriormente estuvo de nuevo en el colegio hasta la exclaustración de 1835. En
la actualidad está en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
Realizado por Juan de Roelas para el
retablo mayor de la capilla de la Nación Flamenca del colegio. Fue depositado
por los franceses en el Alcázar. En la actualidad se encuentra en el Museo de
Bellas Artes de Sevilla.
Retrato del arzobispo de Sevilla fray Diego de Deza. Realizado por
Zurbarán en torno a 1631 para la biblioteca del colegio.[ Durante
la invasión francesa el cuadro se depositó en el Alcázar y, posteriormente, no
regresó al colegio. En la actualidad se encuentra en el Museo del Prado. Madrid.
Realizado por Bartolomé Esteban
Murillo para la capilla de Nuestra Señora del Rosario del colegio. Fue
depositada por los franceses en el Alcázar. En la actualidad se encuentra en
el Palacio Arzobispal de Sevilla.
Realizado por Juan de Roelas para
el retablo mayor de la capilla de la Nación Flamenca del colegio. Fue
depositado en el Alcázar y, tras pasar por el comercio privado, se encuentra en
el Museo de Bellas Artes de Bilbao.
Realizado por Juan de Roelas en torno
a 1610-1615 para el retablo mayor de la capilla de la Nación Flamenca del
colegio. Fue depositado en el Alcázar y, tras pasar por el comercio privado, se
encuentra en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.
Artesonado procedente del Colegio en la Nave del Lagarto
de la catedral de Sevilla (ver) (CC BY 3.0)
Un artesonado mudéjar del siglo XVI, proveniente del desaparecido
colegio, se encuentra en la casa consistorial de Sevilla.
Otro artesonado procedente de
este colegio fue colocado en 1926 en la Nave del Lagarto de la Catedral de Sevilla. En la década de 1980 se produjo
el derrumbe de dicho artesonado, que fue repuesto en 2023.




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