AREA CENTRO 2
Calle Almirante Bonifaz.
La calle Almirante Bonifaz es una de esas vías del
centro histórico de Sevilla cuya discreta apariencia contrasta con la
importancia histórica del personaje al que rinde homenaje. Une la confluencia
de las calles Manuel Cortina y Sierpes con la de Albareda y General Polavieja,
formando parte del entramado comercial que desde hace siglos constituye el
corazón de la ciudad. Aunque es una calle corta, peatonal y de trazado casi
rectilíneo, ha sido escenario de una intensa vida cotidiana y conserva el
recuerdo de algunas de las figuras más populares de la Sevilla del siglo XX.
Una animada calle Sierpes con un grupo de personas
posando para el fotógrafo. A la izquierda se observa el nombre de la calle
Almirante Bonifaz.
Su origen se remonta a la Sevilla medieval. En un
primer momento formó parte de la antigua calle Catalanes, una de las
principales arterias comerciales de la ciudad tras la conquista castellana. Más
tarde recibió el nombre de calle de la Cárcel, denominación que ya aparece
reflejada en el plano de Pablo de Olavide de 1771 y que hacía referencia a su
proximidad con la antigua Cárcel del Concejo o Cárcel Real, situada en las
inmediaciones de la calle Sierpes. A comienzos del siglo XIX también fue
conocida como calle de las Rosas o Rosillas, un topónimo documentado en
distintas zonas de Sevilla.
En 1845 el Ayuntamiento decidió sustituir aquella
antigua denominación por la de Bonifaz, incorporándose en 1876 el título de
Almirante, nombre que conserva en la actualidad. Con ello la ciudad quiso
perpetuar la memoria de Ramón de Bonifaz y Camargo, nacido en Burgos hacia el
año 1200 y considerado el fundador de la marina de guerra castellana y primer
almirante de Castilla.
La figura de Ramón de Bonifaz ocupa un lugar destacado
en la historia de Sevilla. En 1247, el rey Fernando III le encomendó organizar
una poderosa escuadra para intervenir en el asedio de la ciudad, entonces bajo
dominio almohade. Al frente de trece galeras remontó el Guadalquivir y
protagonizó uno de los episodios decisivos de la conquista: la destrucción del
puente de barcas que unía Sevilla con Triana. Aquel puente constituía la
principal vía de abastecimiento de la ciudad desde el Aljarafe. Su ruptura
aisló completamente a la plaza sitiada y precipitó la rendición musulmana en
noviembre de 1248. La tradición popular también asoció esta hazaña con la
rotura de las cadenas defensivas que protegían el acceso fluvial junto a la
Torre del Oro, convirtiendo a Bonifaz en uno de los grandes héroes militares de
la Reconquista.
Urbanísticamente, la calle presenta un aspecto sencillo
y plenamente integrado en el paisaje comercial del centro histórico. Las
edificaciones que la flanquean pertenecen, en su mayoría, a la primera mitad
del siglo XX. En sus plantas bajas predominan bares, cafeterías y pequeños
establecimientos comerciales, prolongando el ambiente mercantil característico
de este sector de Sevilla. Hoy, los veladores ocupan buena parte del espacio,
hasta el punto de que la placa con el nombre de la calle suele quedar
parcialmente oculta bajo los toldos de los establecimientos.
Uno de los locales más recordados fue el desaparecido
bar Los Corales, auténtico centro de reunión de la Sevilla taurina durante
buena parte del siglo XX.
Allí mantuvo su célebre tertulia el legendario matador
Juan Belmonte hasta su fallecimiento en 1962. Era frecuente verlo acompañado
por Rafael el Gallo y otras figuras del mundo del toro, convirtiendo el
establecimiento en un lugar de encuentro para aficionados, artistas y
personajes populares. El cierre del bar en la década de 1970 supuso la
desaparición de uno de los focos más animados de esta calle, aunque todavía
permanece alguna de las peluquerías tradicionales que evocan el ambiente
castizo de otros tiempos.
Caricatura de bar los Corales (ver) (CC BY 3.0)
La calle
también tuvo relevancia en la vida política de comienzos del siglo XX. En uno
de sus inmuebles estuvo instalado el Círculo Juventud Conservadora, entidad
vinculada al pensamiento de Antonio Maura y representativa de la intensa
actividad política y asociativa que caracterizó a la Sevilla de la Restauración.
Hoy,
Almirante Bonifaz continúa siendo una calle muy transitada gracias a su
cercanía con Sierpes y a su condición peatonal. Entre comercios, terrazas y el
constante ir y venir de sevillanos y visitantes, mantiene viva la memoria del marino
que hizo posible la conquista definitiva de Sevilla por la Corona de Castilla,
recordando cómo una pequeña calle puede conservar el nombre de uno de los
protagonistas fundamentales de la historia de la ciudad.
Salvarrueda de
columna de mármol entre Almirante Bonifaz y General Polavieja
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