AREA CENTRO 2
Calle Velázquez.
La calle
Velázquez une hoy la confluencia de O'Donnell y Pedro Caravaca con la de Rioja
y Tetuán, formando parte del gran eje comercial que enlaza la Plaza Nueva con
la Campana. Aunque en la actualidad es una vía eminentemente dedicada al
comercio y al tránsito peatonal, su historia refleja la profunda transformación
urbana experimentada por el centro de Sevilla desde la Baja Edad Media hasta
nuestros días.
Calle Velázquez
Esquina Pedro Caravaca
Su origen
documental se remonta, al menos, a 1485, cuando aparece citada con los nombres
de Triperas o Triperos, cuya procedencia no ha podido determinarse con certeza.
Algunos autores han relacionado el topónimo con la presencia de
establecimientos dedicados a la venta o tratamiento de vísceras, aunque no
existe una prueba documental concluyente. Durante el siglo XVII convivió con la
denominación de calle de San Gregorio, tomada del hospital de San Gregorio que
estuvo establecido en ella. Ambos nombres se emplearon simultáneamente durante
décadas, hasta que a finales del siglo XVII o comienzos del XVIII terminó
imponiéndose definitivamente el de Triperos, tal como figura en el plano de
Pablo de Olavide de 1771.
La denominación
actual fue aprobada en 1845 para rendir homenaje al gran pintor sevillano Diego
Rodríguez de Silva y Velázquez (1599-1660), una de las figuras más universales
de la pintura barroca española y maestro indiscutible de la corte de Felipe IV.
Con este cambio, el Ayuntamiento quiso sustituir antiguos nombres de origen
popular por otros dedicados a personajes ilustres vinculados a la ciudad.
El aspecto de
la calle ha cambiado notablemente a lo largo de los siglos. En época moderna
era una vía mucho más estrecha e irregular que la actual, especialmente en su
lado derecho, donde existían entrantes, rincones y edificaciones que dificultaban
el paso. La documentación municipal conserva numerosos testimonios de los
problemas que ocasionaba esta configuración. En 1588 el alcalde Martín
Hernández Cerón ordenó cerrar un rincón situado junto a la antigua calle de la
Muela —la actual O'Donnell— porque se había convertido en un lugar donde se
arrojaban inmundicias. Pocos años después, en 1597, fue derribada una casa que
había invadido el espacio público, mientras que en 1671 los vecinos denunciaban
los daños que las ruedas de carros y carruajes causaban en las fachadas debido
a la escasa anchura de la calle.
La necesidad de
crear una gran vía que comunicara la Plaza Nueva con la Campana llevó al
Ayuntamiento a plantear durante el siglo XIX un ambicioso proyecto de
alineación y ensanche. Aunque inicialmente fue rechazado por el Gobierno en
1863, las obras comenzaron finalmente en 1878 y se prolongaron hasta 1902,
afectando tanto a Velázquez como a Tetuán. Gracias a estas actuaciones
desaparecieron numerosos inmuebles antiguos, se rectificaron las alineaciones y
la calle adquirió el aspecto amplio y rectilíneo que conserva en la actualidad.
A comienzos del siglo XX también se amplió la confluencia con O'Donnell,
facilitando la circulación de personas y vehículos.
Calle Velázquez
La evolución de
su pavimento refleja igualmente las sucesivas modernizaciones de Sevilla. Ya en
1522 estaba enladrillada, circunstancia poco frecuente para la época. En 1591
sus vecinos protestaban porque había sido empedrada con un firme demasiado
elevado, y en 1612 se ordenó colocar piedra de mayor tamaño para mejorar su
resistencia. Durante el mandato del asistente José Manuel de Arjona, en las
primeras décadas del siglo XIX, recibió el característico pavimento de grandes
losas que se extendió por numerosas calles del centro histórico. En 1889 fue
asfaltada, convirtiéndose en una de las primeras calles sevillanas en
incorporar este sistema, posteriormente sustituido por adoquines rejuntados con
asfalto y, desde 1921, por asfalto comprimido. Hoy presenta el pavimento
habitual del centro urbano, con calzada asfaltada y amplias aceras destinadas
preferentemente al tránsito peatonal.
Su arquitectura
responde, en gran medida, a la renovación experimentada tras los ensanches de
finales del siglo XIX. Predominan edificios de tres y cuatro plantas
construidos entre finales del Ochocientos y las primeras décadas del siglo XX,
concebidos inicialmente para albergar viviendas sobre locales comerciales.
Entre ellos destaca el inmueble número 8, una elegante obra modernista
levantada en 1909, que constituye uno de los mejores ejemplos de este estilo
conservados en el centro de Sevilla.
Calle Velázquez
Durante buena parte
del siglo XIX y las primeras décadas del XX, la calle Velázquez fue uno de los
principales espacios de sociabilidad de la ciudad. La inauguración del Teatro
San Fernando incrementó notablemente el tránsito nocturno y favoreció la
instalación de cafés, casinos, círculos recreativos y establecimientos donde se
reunían comerciantes, profesionales, intelectuales y artistas. Aquella intensa
vida social convivió, sin embargo, con problemas de orden público. En la década
de 1850 fueron frecuentes las quejas vecinales por la prostitución existente en
algunas casas de la calle, situación que llevó a las autoridades a trasladar
esta actividad hacia la Alameda de Hércules.
Entre los
establecimientos más célebres destacó el Café Central, uno de los grandes
centros de reunión de la Sevilla intelectual del siglo XIX. En sus salones se
celebraban tertulias literarias frecuentadas por escritores, periodistas y
poetas como Benito Mas y Prat. También alcanzó gran prestigio el Café de
América, muy concurrido por comerciantes y hombres de negocios, así como el
Café Nacional, instalado en un edificio que anteriormente había ocupado el
Ateneo de Sevilla. Este último adquirió una especial relevancia durante los
años veinte, cuando acogió las reuniones del grupo de escritores y artistas
vinculados a la revista Mediodía, integrada por destacados representantes de la
Generación del 27 en Sevilla. Luis Cernuda, Joaquín Romero Murube, Rafael Laffón
y otros intelectuales compartieron allí debates literarios y artísticos que
contribuyeron a dinamizar la vida cultural sevillana de la época.
La calle
también albergó durante el siglo XIX una biblioteca pública y diversos
establecimientos relacionados con la actividad editorial y periodística. En el
número 12 estuvo situada durante décadas la sede administrativa de Prensa
Española, editora del diario ABC, así como la popular oficina conocida como
"La Teatral", donde varias generaciones de sevillanos adquirieron
entradas para teatros, espectáculos y corridas de toros.
A lo largo del
siglo XX, la función recreativa fue cediendo progresivamente ante el creciente
protagonismo del comercio. La cercanía de Tetuán y Sierpes convirtió a
Velázquez en una prolongación natural del principal distrito comercial de
Sevilla. Numerosos establecimientos tradicionales dieron paso a tiendas de
moda, perfumerías y comercios especializados, aunque todavía sobreviven algunos
negocios históricos que recuerdan el ambiente de otras épocas. De las antiguas
tertulias apenas permanece el recuerdo de la Tertulia Cultural Bética, cuyo
pequeño salón acristalado continúa evocando la intensa vida intelectual que
caracterizó esta calle.
En la actualidad, Velázquez constituye una de las arterias comerciales más importantes del casco histórico sevillano. Miles de personas la recorren diariamente camino de la Plaza Nueva, la Campana o la calle Sierpes, convirtiéndola en un espacio dinámico donde conviven la actividad económica, la arquitectura de finales del siglo XIX y la memoria de una calle que, durante siglos, fue escenario de la evolución urbana, social y cultural de Sevilla.

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