miércoles, 15 de julio de 2026

AREA CENTRO 2

Calle Tetuán.

La calle Tetuán, de la confluencia de Velázquez y Rioja hasta la de Granada y Plaza Nueva, constituye, junto con Sierpes y Velázquez, uno de los grandes ejes comerciales e históricos del centro de Sevilla. Tetuán está cruzada por Albareda, y desembocan en ella, por la derecha, Muñoz Olivé y Rosario; y por la izquierda, pasaje del Ateneo, pasaje de las Delicias, que comunica con Sierpes, y Jovellanos.

Calle Tetuán. Año 1949

Cruce de Tetuán con Rioja. Año 1930


Su origen se remonta, al menos, a comienzos del siglo XV, aunque algunos cronistas, como Luis de Peraza, sitúan el nacimiento de su primer nombre en los años inmediatamente posteriores a la conquista castellana de la ciudad. Según esta tradición, la vía recibió el nombre de Monteros por establecerse en ella los monteros o cazadores al servicio de Fernando III el Santo.

A finales del siglo XV comenzó a convivir con una nueva denominación, Colcheros, que acabaría imponiéndose durante los siglos XVI y XVII debido a la presencia del gremio de fabricantes y vendedores de colchas.

El nombre actual fue adoptado en 1869 para conmemorar la toma de la ciudad marroquí de Tetuán durante la Guerra de África (1859-1860), una de las campañas militares más populares de la España del siglo XIX, dirigida por el general Leopoldo O'Donnell.

Durante la Segunda República la calle pasó a denominarse Conquista de Tetuán, aunque en 1936 recuperó definitivamente el nombre de Tetuán.

Su trazado, ligeramente curvo, conserva en esencia la disposición que ya mostraba el plano de Pablo de Olavide de 1771, si bien las sucesivas alineaciones, ensanches y derribos realizados entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX la hicieron más ancha y rectilínea. El Ayuntamiento proyectó convertirla en el gran eje que uniera la Plaza Nueva con la Campana, objetivo que fue alcanzándose mediante numerosas expropiaciones y reformas urbanísticas. Todavía pueden apreciarse algunos pequeños retranqueos y quiebros en las fachadas, testimonio de aquellas campañas de alineación que nunca llegaron a culminarse por completo.

La calle fue pavimentada con ladrillo y arena en 1522 y empedrada a comienzos del siglo XVII. En 1860 la Sociedad del Ferrocarril de Cádiz financió su adoquinado como compensación por la construcción de la estación ferroviaria. Posteriormente recibió aceras de losas de Tarifa y, en 1921, un moderno pavimento de asfalto comprimido. Desde 1991 forma parte del amplio proceso de peatonalización del centro histórico de Sevilla, una transformación que modificó profundamente la vida de la calle al eliminar el intenso tráfico de vehículos y convertirla en un espacio dedicado casi exclusivamente al paseo y a la actividad comercial.

Entre sus edificios sobresalen algunos de los mejores ejemplos de la arquitectura sevillana del primer tercio del siglo XX.

En la esquina con Rioja, número 1, se levanta la elegante casa de Ocaña Carrascosa, diseñada por Juan Talavera y Heredia entre 1927 y 1929, de inspiración neobarroca. 

Edificio Ocaña- Carrascosa, diseñado por Juan Talavera

También es notable el inmueble modernista del número 25, casa para Francisco Gil Fernández de 1911, igualmente obra de Talavera.

Casa para Francisco Gil Fernández

Frente a ella destaca el edificio regionalista de ladrillo visto proyectado por Aníbal González entre 1915 y 1917, y el edificio racionalista del número 21, diseñado por Luis Fernández-Palacios y Palazuelos. Y la 31, de tres plantas y fachada avitolada, sede de una entidad bancaria, en el interior posee un patio de columnas con arcos de me­dio punto.

Banco Sabadell

Patio

Junto a estas construcciones conviven ejemplos de arquitectura popular, edificios historicistas y modernas edificaciones comerciales que reflejan la continua evolución de esta importante arteria urbana.

Durante siglos la calle desempeñó una destacada función asistencial. Desde época medieval existieron en ella varios hospitales, sobresaliendo especialmente el Hospital del Espíritu Santo, casa 10 a 14, fundado en el siglo XVI sobre otro establecimiento anterior dedicado a la Coronación de Nuestra Señora y Santa Catalina de los Desamparados. En 1587 absorbió diversos hospitales menores y quedó especializado en la atención de enfermos con llagas, afecciones cutáneas y tisis, además de servir como hospicio para niños expósitos y mujeres desamparadas. La presencia de enfermos contagiosos provocó frecuentes protestas de los vecinos por los malos olores y el riesgo sanitario. Tras la desamortización de 1837 acogió temporalmente a la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y, pocos años después, fue demolido para levantar sobre su solar el célebre Teatro San Fernando.

Inaugurado en 1847, el Teatro San Fernando fue durante más de un siglo el principal coliseo sevillano. En él se representaron óperas, zarzuelas, obras teatrales, conciertos y espectáculos de variedades que convirtieron la calle en uno de los principales centros de ocio de la ciudad. Su actividad se veía reforzada por la proximidad del antiguo Teatro Principal, situado en la actual calle Pedro Caravaca, formando ambos un importante foco cultural que atraía diariamente a miles de personas. Tras décadas de esplendor, el edificio fue demolido en 1970, desapareciendo uno de los espacios escénicos más emblemáticos de Sevilla.

Recientemente ha desaparecido también El Sport, al que el novelista Alfonso Grosso describió como "la más selecta, discriminatoria y sofisticada bodeguita tras el cierre de La Fiambrera" (La buena muerte). En la fachada de este establecimiento estaba el conocido azulejo de Enrique Orce, que, una vez restaurado, ha vuelto a ser instalado en el mismo lugar, hoy comercio de joyería.


Azulejo de Studebaker

La importancia de Tetuán no se limitó al ámbito cultural. Desde antiguo fue escenario habitual de procesiones religiosas, cortejos cívicos, autos de fe, desfiles del Corpus Christi y de la Semana Santa, hasta el punto de que ya en el siglo XVII el Ayuntamiento ordenaba su limpieza especial antes del paso de las cofradías.

Durante los siglos XIX y XX la calle alcanzó además un extraordinario protagonismo comercial. Cafés como el Bordallo, el Gran Britz o el Gayango, establecimientos tan populares como La Española, El Sport o la Granja Hernal, junto con casinos, librerías, imprentas, joyerías y prestigiosos comercios, hicieron de Tetuán uno de los lugares más concurridos de la ciudad. 

Café Gran Britz

El Ateneo de Sevilla, instalado aquí desde 1887, convirtió además la calle en un importante foco de la vida intelectual sevillana, acogiendo tertulias literarias, conferencias y numerosas actividades culturales que aún hoy forman parte de la identidad de la institución.

Antiguo edificio del Ateneo

Escudo del Ateneo

Placa del Ateneo

En la actualidad, Tetuán constituye la principal calle comercial de Sevilla y una de las vías con mayor valor económico de España. Sus establecimientos de moda, joyerías, perfumerías, cafeterías y comercios especializados reciben diariamente a miles de sevillanos y visitantes, especialmente durante las campañas navideñas, la Semana Santa y la Feria de Abril. La peatonalización ha reforzado aún más ese carácter de paseo urbano, convirtiéndola en una prolongación natural de las calles Sierpes y Velázquez y en uno de los espacios más vivos y representativos del centro histórico. Tras más de seis siglos de historia, Tetuán continúa siendo un magnífico ejemplo de cómo una antigua calle gremial medieval ha sabido adaptarse a los cambios urbanos sin perder su condición de uno de los grandes escenarios de la vida social, comercial y cultural de Sevilla.

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