AREA CENTRO 2
Calle Tetuán.
La calle Tetuán,
de la confluencia de Velázquez y Rioja hasta la de Granada y Plaza Nueva,
constituye, junto con Sierpes y Velázquez, uno de los grandes ejes comerciales
e históricos del centro de Sevilla. Tetuán está cruzada por Albareda, y
desembocan en ella, por la derecha, Muñoz Olivé y Rosario; y por la izquierda,
pasaje del Ateneo, pasaje de las Delicias, que comunica con Sierpes, y
Jovellanos.
Calle Tetuán. Año 1949
Cruce de Tetuán con Rioja. Año 1930
Su origen se
remonta, al menos, a comienzos del siglo XV, aunque algunos cronistas, como
Luis de Peraza, sitúan el nacimiento de su primer nombre en los años
inmediatamente posteriores a la conquista castellana de la ciudad. Según esta
tradición, la vía recibió el nombre de Monteros por establecerse en ella los
monteros o cazadores al servicio de Fernando III el Santo.
A finales del siglo XV comenzó a convivir con una nueva
denominación, Colcheros, que acabaría imponiéndose durante los siglos XVI y
XVII debido a la presencia del gremio de fabricantes y vendedores de colchas.
El nombre actual fue adoptado en 1869 para conmemorar la
toma de la ciudad marroquí de Tetuán durante la Guerra de África (1859-1860),
una de las campañas militares más populares de la España del siglo XIX,
dirigida por el general Leopoldo O'Donnell.
Durante la Segunda República la calle pasó a
denominarse Conquista de Tetuán, aunque en 1936 recuperó definitivamente el
nombre de Tetuán.
Su trazado,
ligeramente curvo, conserva en esencia la disposición que ya mostraba el plano
de Pablo de Olavide de 1771, si bien las sucesivas alineaciones, ensanches y
derribos realizados entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX
la hicieron más ancha y rectilínea. El Ayuntamiento proyectó convertirla en el
gran eje que uniera la Plaza Nueva con la Campana, objetivo que fue
alcanzándose mediante numerosas expropiaciones y reformas urbanísticas. Todavía
pueden apreciarse algunos pequeños retranqueos y quiebros en las fachadas,
testimonio de aquellas campañas de alineación que nunca llegaron a culminarse
por completo.
La calle fue
pavimentada con ladrillo y arena en 1522 y empedrada a comienzos del siglo
XVII. En 1860 la Sociedad del Ferrocarril de Cádiz financió su adoquinado como
compensación por la construcción de la estación ferroviaria. Posteriormente
recibió aceras de losas de Tarifa y, en 1921, un moderno pavimento de asfalto
comprimido. Desde 1991 forma parte del amplio proceso de peatonalización del
centro histórico de Sevilla, una transformación que modificó profundamente la
vida de la calle al eliminar el intenso tráfico de vehículos y convertirla en un
espacio dedicado casi exclusivamente al paseo y a la actividad comercial.
Entre sus
edificios sobresalen algunos de los mejores ejemplos de la arquitectura
sevillana del primer tercio del siglo XX.
En la esquina
con Rioja, número 1, se levanta la elegante casa de Ocaña Carrascosa, diseñada
por Juan Talavera y Heredia entre 1927 y 1929, de inspiración neobarroca.
Edificio
Ocaña- Carrascosa, diseñado por Juan Talavera
También es
notable el inmueble modernista del número 25, casa para Francisco Gil Fernández
de 1911, igualmente obra de Talavera.
Casa
para Francisco Gil Fernández
Frente a ella destaca el edificio regionalista de
ladrillo visto proyectado por Aníbal González entre 1915 y 1917, y el edificio
racionalista del número 21, diseñado por Luis Fernández-Palacios y Palazuelos. Y
la 31, de tres plantas y fachada avitolada, sede de una entidad bancaria, en el interior posee un patio de columnas con arcos de medio punto.
Banco
Sabadell
Patio
Junto a estas
construcciones conviven ejemplos de arquitectura popular, edificios
historicistas y modernas edificaciones comerciales que reflejan la continua
evolución de esta importante arteria urbana.
Durante siglos
la calle desempeñó una destacada función asistencial. Desde época medieval
existieron en ella varios hospitales, sobresaliendo especialmente el Hospital
del Espíritu Santo, casa 10 a 14, fundado en el siglo XVI sobre otro
establecimiento anterior dedicado a la Coronación de Nuestra Señora y Santa
Catalina de los Desamparados. En 1587 absorbió diversos hospitales menores y
quedó especializado en la atención de enfermos con llagas, afecciones cutáneas
y tisis, además de servir como hospicio para niños expósitos y mujeres
desamparadas. La presencia de enfermos contagiosos provocó frecuentes protestas
de los vecinos por los malos olores y el riesgo sanitario. Tras la desamortización
de 1837 acogió temporalmente a la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y,
pocos años después, fue demolido para levantar sobre su solar el célebre Teatro
San Fernando.
Inaugurado en
1847, el Teatro San Fernando fue durante más de un siglo el principal coliseo
sevillano. En él se representaron óperas, zarzuelas, obras teatrales,
conciertos y espectáculos de variedades que convirtieron la calle en uno de los
principales centros de ocio de la ciudad. Su actividad se veía reforzada por la
proximidad del antiguo Teatro Principal, situado en la actual calle Pedro
Caravaca, formando ambos un importante foco cultural que atraía diariamente a
miles de personas. Tras décadas de esplendor, el edificio fue demolido en 1970,
desapareciendo uno de los espacios escénicos más emblemáticos de Sevilla.
Recientemente ha desaparecido también
El Sport, al que el novelista Alfonso Grosso describió como "la más
selecta, discriminatoria y sofisticada bodeguita tras el cierre de La
Fiambrera" (La buena muerte). En la fachada de este establecimiento estaba el conocido
azulejo de Enrique Orce, que, una vez restaurado, ha vuelto a ser instalado en
el mismo lugar, hoy comercio de joyería.
Azulejo de Studebaker
La importancia
de Tetuán no se limitó al ámbito cultural. Desde antiguo fue escenario habitual
de procesiones religiosas, cortejos cívicos, autos de fe, desfiles del Corpus
Christi y de la Semana Santa, hasta el punto de que ya en el siglo XVII el
Ayuntamiento ordenaba su limpieza especial antes del paso de las cofradías.
Durante los
siglos XIX y XX la calle alcanzó además un extraordinario protagonismo
comercial. Cafés como el Bordallo, el Gran Britz o el Gayango, establecimientos
tan populares como La Española, El Sport o la Granja Hernal, junto con casinos,
librerías, imprentas, joyerías y prestigiosos comercios, hicieron de Tetuán uno
de los lugares más concurridos de la ciudad.
Café Gran Britz
El Ateneo de
Sevilla, instalado aquí desde 1887, convirtió además la calle en un importante
foco de la vida intelectual sevillana, acogiendo tertulias literarias,
conferencias y numerosas actividades culturales que aún hoy forman parte de la
identidad de la institución.
Antiguo
edificio del Ateneo
Escudo
del Ateneo
Placa
del Ateneo
En la actualidad, Tetuán constituye la principal calle comercial de Sevilla y una de las vías con mayor valor económico de España. Sus establecimientos de moda, joyerías, perfumerías, cafeterías y comercios especializados reciben diariamente a miles de sevillanos y visitantes, especialmente durante las campañas navideñas, la Semana Santa y la Feria de Abril. La peatonalización ha reforzado aún más ese carácter de paseo urbano, convirtiéndola en una prolongación natural de las calles Sierpes y Velázquez y en uno de los espacios más vivos y representativos del centro histórico. Tras más de seis siglos de historia, Tetuán continúa siendo un magnífico ejemplo de cómo una antigua calle gremial medieval ha sabido adaptarse a los cambios urbanos sin perder su condición de uno de los grandes escenarios de la vida social, comercial y cultural de Sevilla.




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