miércoles, 15 de julio de 2026

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Calle General Polavieja.

La calle General Polavieja une la calle Jovellanos con la confluencia de Granada y la plaza de San Francisco. Se encuentra documentada, al menos desde comienzos del siglo XVI, con el nombre de calle de los Manteros, denominación que probablemente hacía referencia a los fabricantes o comerciantes de mantas establecidos en ella. Durante el siglo XIX este topónimo comprendía también el actual trazado de la calle Jovellanos.

Calle General Polavieja. 1950 (ver) (CC BY 3.0)

Calle General Polavieja. 1970. (ver) (CC BY 3.0)

En 1915 recibió su denominación actual en homenaje a Camilo García de Polavieja y del Castillo (1838-1914), militar y político, capitán general de Andalucía e hijo predilecto de Sevilla. Durante la Segunda República, la vía llevó fugazmente el nombre de José Rizal (1861-1896), médico, escritor y figura clave del movimiento independentista filipino. Tras el estallido de la Guerra Civil se intentó dedicar la calle a Joaquín Hazañas, aunque este cambio apenas llegó a hacerse efectivo, recuperando pocas semanas después el nombre de General Polavieja, que conserva en la actualidad.

Su trazado es hoy relativamente rectilíneo, aunque presenta un ligero estrechamiento y un suave quiebro en el punto donde confluyen las calles Almirante Bonifaz y Albareda, antes de desembocar frente al lateral de la iglesia de San José. Sin embargo, esta configuración es fruto de numerosas reformas urbanísticas. En el plano de Pablo de Olavide de 1771 la calle aparecía dividida en dos tramos que formaban una amplia "V", una disposición muy distinta de la actual. Las sucesivas alineaciones y rectificaciones llevadas a cabo entre mediados del siglo XIX y las primeras décadas del XX, especialmente en 1854, 1867, 1905 y 1918, fueron definiendo la fisonomía que hoy presenta.

El caserío está formado mayoritariamente por edificios de viviendas levantados durante la primera mitad del siglo XX, de tres plantas y con cierros tradicionales, especialmente en el primer tramo de la calle. Entre sus edificios destaca el inmueble que hace esquina con la plaza de San Francisco, conocido popularmente por albergar el histórico Bar Laredo. Se trata de una notable obra del regionalismo sevillano proyectada en 1918 por Ramón Balbuena y Huertas y ampliada en 1927 por Manuel Cuadrillero Sáez. Construido en ladrillo visto, presenta una rica decoración neobarroca, con miradores de madera, paneles cerámicos, balcones de forja y una elegante galería de arcos en la planta superior, constituyendo uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura regionalista del centro de Sevilla. En sus bajos estuvo instalado durante décadas el popular bar Los Candiles, uno de los establecimientos más emblemáticos del centro sevillano.

Antiguo bar los Candiles (ver) (CC BY 3.0)


Actual Bar Laredo

En el número 20 nació el maestro Quiroga, como nos lo recuerda una placa.

Maestro Quiroga

Por su privilegiada situación entre la plaza de San Francisco y la zona comercial de Sierpes, General Polavieja ha sido históricamente una calle de intensa actividad social. Durante siglos concentró tabernas, bodegas, cafés, restaurantes y casas de comidas que ocupaban la calzada con veladores, convirtiéndose en un animado lugar de encuentro para comerciantes, ganaderos, aficionados al mundo taurino y vecinos del centro de la ciudad. Su cercanía a la antigua Cárcel Real, a la Audiencia y a las Casas Consistoriales favoreció igualmente una intensa actividad administrativa y mercantil.

Muchos de aquellos establecimientos forman parte de la memoria colectiva de Sevilla. Cafés como La Perlita, restaurantes como Casa de la Viuda o el citado Los Candiles fueron durante décadas lugares de referencia para la vida social sevillana. Hasta mediados de los años setenta también fue punto de reunión de la juventud en torno a la Bodeguita Romero. En la década de 1940 la calle adquirió incluso cierta fama por la actividad del estraperlo, circunstancia que llevó a que popularmente fuese conocida como la "ciudad sin ley", expresión recogida por Antonio Burgos en su Guía secreta de Sevilla.

El Bar Casa de la Viuda emblemático establecimiento, situado en la esquina de la calle Albareda y General Polavieja. (ver) (CC BY 3.0)

Bodeguita Romero. Calle General Polavieja. (ver) (CC BY 3.0)

Aunque el paisaje comercial ha cambiado con el paso del tiempo y hoy conviven bares y restaurantes con entidades bancarias y pequeños negocios, la calle mantiene su marcado carácter peatonal y continúa siendo una de las vías más transitadas del centro histórico durante las horas de actividad comercial.

En la actualidad General Polavieja mantiene ese carácter dinámico. Sus establecimientos de hostelería, comercios y terrazas conviven con edificios históricos que evocan la Sevilla de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Pasear por ella permite descubrir cómo una antigua calle gremial ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder el encanto de su trazado histórico ni su estrecha vinculación con la vida cotidiana del centro de Sevilla.

Salvarrueda de columna de mármol entre Almirante Bonifaz y General Polavieja
Detalle de la columna

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