viernes, 26 de junio de 2026

 AREA CENTRO 2

Capilla del Carmen.

Entre las verjas que delimitan el compás de la iglesia del Salvador y los muros del templo se encuentra la Capillita del Carmen, un pequeño oratorio que, pese a su modestia arquitectónica, posee un notable valor histórico y devocional dentro del conjunto parroquial. Su presencia pasa fácilmente desapercibida frente a la grandiosidad barroca del Salvador, pero constituye uno de esos rincones que conservan la memoria de las antiguas devociones populares de la ciudad.

Al fondo, la Capilla del Carmen

Capilla del Carmen

Sobre el entablamento de la capilla puede contemplarse el escudo de la Orden Carmelita, testimonio de la estrecha relación de este espacio con la espiritualidad del Carmen. La devoción a la Virgen del Carmen llegó a la Archidiócesis de Sevilla en el siglo XV de la mano de los Carmelitas y, seis siglos después, continúa profundamente arraigada tanto en la capital como en numerosos pueblos de la diócesis. Cada 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen, esta tradición vuelve a manifestarse con especial intensidad.

Escudo de la Orden Carmelita

La capillita está vinculada a la antigua hermandad del Carmen que, tras la supresión del carácter colegial del templo en 1855 y su transformación en parroquia, se estableció en el Salvador junto a otras corporaciones religiosas. La hermandad procedía de una casa de la calle Sierpes derribada en 1820 y conservó aquí sus antiguas reglas de 1731, custodiadas hoy en la parroquia. La imagen que actualmente se venera en la capilla recuerda precisamente aquel primitivo emplazamiento de la corporación.

En el interior se conserva una delicada escultura de pequeño formato atribuida a Juan Bautista Petroni. Tallada en madera, representa a la Virgen del Carmen según la iconografía tradicional: viste túnica y escapulario marrón, cubiertos por una capa blanca que cae sobre los hombros. En la mano derecha sostiene los escapularios, símbolo fundamental de la espiritualidad carmelitana, mientras que con la izquierda porta al Niño Jesús. Tanto la Virgen como el Niño muestran ricos estofados dorados y una ejecución de gran finura.

Imagen de la Virgen del Carmen a través de la reja y el cristal

Detalle de la Virgen del Carmen

Detalle de la Virgen del Carmen

Detalle de la Virgen del Carmen

Antes de la colocación de la actual talla, la capilla albergó una pequeña pintura del siglo XVIII, atribuida a Juan Ruiz Soriano, de inspiración murillesca, en la que la Virgen del Carmen aparecía con el Niño sobre un trono de nubes. Este cambio refleja la continuidad de la devoción a lo largo del tiempo, aunque hayan variado las obras que la representan.

Pintura del siglo XVIII

La Capillita del Carmen es también un elemento profundamente integrado en la vida cotidiana de la plaza del Salvador. Su reducido tamaño, el cristal que la protege —que dificulta notablemente su fotografía por los reflejos— y su situación junto a las gradas del templo hacen que muchos transeúntes la contemplen casi de pasada. Sin embargo, este pequeño santuario constituye un valioso testimonio de la religiosidad sevillana, donde la gran arquitectura barroca convive con espacios íntimos de oración que siguen manteniendo viva la memoria y el fervor de generaciones de fieles.

No hay comentarios:

Publicar un comentario