martes, 4 de agosto de 2026

ALGUNOS PERSONAJES HISTÓRICOS EN LAS CALLES DE SEVILLA

Rafael Vargas Campos.

Rafael Vargas Campos había nacido en el popular barrio de Triana y servía como soldado en el Cuarto Escuadrón del Regimiento de Cazadores de Alfonso XII, una de las unidades de caballería que participaron en la campaña del Rif de 1909, conocida también como Segunda Guerra del Rif o Guerra de Melilla. Aquel conflicto estalló tras los ataques de las cabilas rifeñas contra los trabajos de explotación minera y las posiciones españolas en el entorno de Melilla, dando lugar a una intensa campaña militar que dejó episodios tan dramáticos como el desastre del Barranco del Lobo y acciones de gran resonancia como la Carga de Taxdirt.

La Carga de Taxdirt, librada el 20 de septiembre de 1909, constituye una de las acciones de caballería más célebres de la historia militar española contemporánea. Durante la operación, las fuerzas españolas se encontraron con una fuerte resistencia rifeña que amenazaba el avance de las tropas. Para aliviar la presión sobre la infantería y desorganizar las posiciones enemigas, el Regimiento de Cazadores de Alfonso XII recibió la orden de cargar al galope contra las líneas rifeñas. La maniobra, ejecutada a campo abierto y bajo un intenso fuego enemigo, exigió un extraordinario valor por parte de oficiales y soldados.

La carga de Taxdirt. (ver) (CC BY 3.0)


La carga consiguió romper las posiciones rifeñas y facilitar el avance de las fuerzas españolas, aunque el éxito tuvo un elevado coste humano. Las tropas españolas infligieron más de un centenar de bajas al enemigo, pero siete jinetes perdieron la vida y varios más resultaron heridos. Entre los caídos figuraba Rafael Vargas Campos, cuyo sacrificio fue considerado ejemplo de entrega y heroísmo. La acción alcanzó una enorme repercusión en la prensa de la época y pasó a convertirse en uno de los episodios más recordados de la campaña de Melilla, siendo frecuentemente comparada con las grandes cargas de caballería de la historia militar europea.

La muerte del joven trianero conmovió profundamente a Sevilla. En reconocimiento a su comportamiento, el Ayuntamiento acordó dedicarle una calle en 1910, apenas transcurrido un año desde su fallecimiento, perpetuando así la memoria de un joven soldado sevillano caído en combate.

Antes de recibir el nombre de Vargas Campos, esta vía sevillana fue conocida desde mediados del siglo XVII como calle de la Pasión, denominación que tomaba del desaparecido Convento de Santa María de la Pasión, fundado en las inmediaciones y desaparecido tras la desamortización del siglo XIX. En 1910, apenas un año después de los acontecimientos que conmocionaron a la opinión pública española durante la Guerra de Melilla, el Ayuntamiento decidió sustituir aquella antigua denominación por la de Rafael Vargas Campos.

Calle Rafael Vargas Campos

Más de un siglo después, la calle Vargas Campos continúa recordando a aquel joven sevillano cuya vida quedó unida para siempre a la Carga de Taxdirt. Aunque para muchos transeúntes su nombre pueda pasar desapercibido, constituye un testimonio de la memoria histórica de la ciudad y del homenaje permanente a un hijo de Triana que encontró la muerte en una de las acciones militares más célebres de la Guerra de Melilla.

ALGUNOS PERSONAJES HISTÓRICOS EN LAS CALLES DE SEVILLA

Antonio Martín Villa.

Antonio Martín Villa (Almonte, 1804 – Sevilla, 11 de marzo de 1876) constituye una de las personalidades más relevantes de la historia de la Universidad de Sevilla durante el siglo XIX. Jurista de reconocido prestigio, catedrático, escritor, historiador y académico de sólida formación humanística, dedicó más de cuatro décadas de su vida al servicio de la institución universitaria, desempeñando primero el cargo de secretario general entre 1834 y 1852 y, posteriormente, el de rector desde 1854 hasta 1868.

Retrato de Antonio Martin Villa, vestido de negro y con la medalla de Rector de la Universidad de Sevilla. (ver) (CC BY 3.0)

Su trayectoria coincidió con un periodo de profundas transformaciones en la enseñanza superior española. Tras la desaparición de la antigua Universidad Literaria y el traslado de la institución al edificio de la antigua Real Fábrica de Tabacos, Martín Villa desempeñó un papel esencial en la reorganización administrativa y académica de la Universidad.

Además de su labor docente y de gobierno, destacó como jurisconsulto y hombre de letras. Su obra más conocida es la Reseña histórica de la Universidad de Sevilla y descripción de su iglesia, publicada en 1886 de forma póstuma, una investigación de extraordinario valor que constituye todavía hoy una referencia indispensable para conocer la evolución histórica de la institución desde sus orígenes hasta el siglo XIX.

Mantuvo amistad con destacadas figuras de la vida política, literaria y cultural de su tiempo, entre ellas el poeta Alberto Lista, el político Juan Bravo Murillo y la reina Isabel II. Pese a ello, Antonio Martín Villa hizo gala de una extraordinaria modestia. Rechazó importantes cargos tanto en la Administración del Estado como en la Santa Sede, prefiriendo dedicar sus esfuerzos a la enseñanza, la investigación y el servicio a la Universidad.

En los últimos años de su vida, en 1872, cuando gozaba de un sólido prestigio como profesor y jurista, obtuvo el grado de Licenciado en Filosofía y Letras con premio extraordinario, demostrando que el estudio y el conocimiento constituían para él una tarea permanente.

Antonio Martín Villa falleció en Sevilla el 11 de marzo de 1876, y en reconocimiento a sus méritos, el Ayuntamiento de Sevilla dio su nombre a una calle situada junto al edificio histórico de la Universidad. Su figura continúa siendo un ejemplo de erudición, servicio público, integridad y amor por la Universidad, valores que aún hoy forman parte de la identidad histórica de la institución sevillana.

Calle Martín Villa

RUTAS POR SEVILLA: Ruta Cofrade. Saeteros.

Pepe Valencia.

José García González (1909-1981) fue uno de los grandes saeteros de Sevilla, un intérprete irrepetible cuya voz quedó para siempre unida a la Semana Santa y a la Hermandad de los Gitanos. Gandinguero (vendedor de menudillos) en el mercado de la Encarnación, adoptó como nombre artístico el segundo apellido de su padre, Vicente García Valencia, pasando a ser conocido por todos como Pepe Valencia, nombre con el que alcanzó un merecido prestigio entre los aficionados al cante y el mundo cofrade sevillano.

Su madre, Salud González Mato, cariñosamente llamada “Mamá Salud” por los hermanos, fue una figura entrañable y muy querida dentro de la corporación. Su casa de la calle Gerona era un auténtico punto de encuentro para la hermandad, hasta el extremo de que no era raro que, una vez recogida la cofradía en la madrugada del Viernes Santo, los miembros de la junta de gobierno y otros hermanos cercanos concluyeran allí la jornada compartiendo los últimos momentos de una noche tan intensa.

Años después de su fallecimiento, la hermandad quiso rendirle un nuevo y sentido homenaje. Con motivo de la coronación canónica de su Bendita Titular, durante el rosario de la aurora que trasladó a la Virgen hasta la Catedral en la madrugada del 23 de octubre de 1988, se descubrió un retablo cerámico en la esquina de las calles Cuna y Cerrajería. El azulejo reproduce la letra de la más célebre de las saetas que Pepe Valencia dedicó a la Virgen y quedó colocado precisamente en el lugar donde, año tras año, su voz emocionó a generaciones de sevillanos, convirtiendo aquel rincón en uno de los escenarios más recordados de la saeta en la Semana Santa de Sevilla.

Calle Cuna y Cerrajería