lunes, 29 de junio de 2026

 RUTAS POR SEVILLA: Vírgenes

Nuestra Señora del Socorro. 

La Virgen del Socorro representa el consuelo y la esperanza en medio del dolor, una advocación que, desde hace más de cuatro siglos, continúa despertando la devoción de generaciones de sevillanos y constituye uno de los grandes tesoros del patrimonio religioso de la ciudad.

Es la dolorosa titular de la Hermandad del Amor y una de las imágenes marianas de mayor personalidad artística y devocional de la Iglesia Colegial del Divino Salvador de Sevilla. Su serena expresión de dolor, la delicadeza de sus facciones y la elegancia con la que tradicionalmente se presenta al culto y procesiona bajo palio la han convertido en una de las grandes referencias de la Semana Santa sevillana.

Nuestra Señora del Socorro

La historia de la imagen se encuentra rodeada de un interesante debate artístico. La Hermandad sostiene que se trata de la misma Virgen contratada por Juan de Mesa y Velasco junto con el Santísimo Cristo del Amor. En efecto, la escritura otorgada ante el escribano Baltasar de Valdés el 13 de mayo de 1618, por la que el escultor se comprometía a realizar el crucificado, incluía también la ejecución de “una hechura de imagen de Nuestra Señora” de dos varas de altura, con brazos articulados y tallada hasta medio cuerpo, especificando que debía ser “de tristeza acabada en toda perfección”. Dos años más tarde, el 4 de junio de 1620, la carta de pago acreditaba la entrega tanto del Cristo como de la imagen de la Virgen, que vuelve a aparecer citada en el inventario de bienes de la corporación realizado en 1623.

Detalle de Nuestra Señora del Socorro

Detalle de Nuestra Señora del Socorro
Detalle de Nuestra Señora del Socorro
Detalle de Nuestra Señora del Socorro

Aunque diversos historiadores han atribuido la imagen a intervenciones posteriores, especialmente a Gabriel de Astorga durante el siglo XIX, la documentación conservada y el análisis de algunos elementos originales permiten mantener abierta la hipótesis de que el núcleo esencial de la talla corresponda realmente a Juan de Mesa. De ser así, constituiría una de las escasas dolorosas documentadas del gran discípulo de Juan Martínez Montañés, lo que aumentaría notablemente su importancia dentro del patrimonio escultórico sevillano.

A lo largo de los siglos la imagen ha experimentado diversas restauraciones. La primera de la que existe constancia documental data de 1804. En un libro de cuentas de la Hermandad, el mayordomo Marcos Álvarez de Valcárcel dejó constancia de haber sufragado personalmente los 450 reales que costó renovar la escultura y volver a estofarla. Aunque no existe certeza sobre el autor de esta intervención, algunos investigadores consideran posible que fuera realizada por Juan de Astorga, quien pertenecía a la Archicofradía desde 1803 y desarrolló diversos trabajos para ella.

Ya en el siglo XX, Antonio Castillo Lastrucci intervino la imagen en 1934, retocando la zona de los ojos y realizando un nuevo juego de manos. Sin embargo, la Virgen continúa luciendo habitualmente las manos consideradas originales por la mayoría de los especialistas, conservándose las realizadas por Lastrucci en el patrimonio de la corporación. Posteriormente, en 1967, Francisco Buiza efectuó una nueva restauración en la que refinó las facciones del rostro, renovó la policromía y sustituyó el candelero.

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