ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA
Café Suizo.
En la
historia de la calle Sierpes, los cafés ocuparon un lugar fundamental como
espacios de sociabilidad, conversación y entretenimiento. Junto a
establecimientos de marcada significación política como el Café del Turco, otros
adquirieron fama por su ambiente elegante, sus espectáculos y su capacidad para
reunir a una clientela vinculada a la burguesía y a las nuevas formas de ocio
que caracterizaron la Sevilla de la segunda mitad del siglo XIX. Entre ellos
destacó el Café Suizo, también conocido como Café Teatro Suizo.
Calle Sierpes
El establecimiento se encontraba en los números 27 y 29
de la calle Sierpes y desarrolló su actividad, aproximadamente, entre 1860 y
1899. Su local ocupaba un espacio especialmente significativo dentro de la trama
comercial del centro sevillano y disponía, además, de comunicación con las
calles Cuna y Limones, circunstancia que favorecía el acceso a un
establecimiento concebido no solo como café, sino también como lugar de reunión
y espectáculo.
El nombre de “Suizo” respondía a una denominación muy
extendida en la hostelería española del siglo XIX. Los cafés suizos evocaban
establecimientos de carácter europeo, asociados al refinamiento, la modernidad
y una determinada cultura urbana. En Sevilla, como en Madrid y otras grandes
ciudades, estos locales se convirtieron en puntos de encuentro de una sociedad
burguesa cada vez más interesada por las novedades culturales y por las nuevas
formas de ocio.
El Café Suizo acogían en sus salones reuniones y tertulias,
y La música, las actuaciones y las veladas contribuyeron a convertirlo en uno
de los espacios de ocio característicos de la Sierpes decimonónica.
Aunque en ocasiones se le ha relacionado con los cafés
cantantes, su trayectoria presenta una particularidad interesante: el Café
Teatro Suizo alcanzó mayor notoriedad como espacio dedicado a los espectáculos y,
especialmente, como salón cinematográfico que como café cantante propiamente
dicho. No obstante, también ofreció actuaciones de flamenco en directo,
participando así de aquella intensa transformación del ocio sevillano que llevó
a la música y al espectáculo a ocupar un lugar cada vez más destacado en los
cafés y salones públicos.
Su historia
adquiere una importancia extraordinaria por su relación con la llegada del
cinematógrafo a Sevilla. El 17 de septiembre de 1896 tuvo lugar allí la primera
sesión cinematográfica de la que se tiene noticia en la ciudad. Apenas unos
meses después de las primeras exhibiciones públicas del cinematógrafo Lumière
en París, las imágenes en movimiento llegaban a este céntrico establecimiento
de la calle Sierpes, convirtiendo al Café Suizo en uno de los escenarios
pioneros de la modernidad tecnológica y del nuevo espectáculo cinematográfico
en Sevilla.
La evolución del inmueble continuó después de la
desaparición del Café Suizo. Sobre aquel espacio se desarrollaría
posteriormente una importante tradición teatral y cinematográfica, vinculada al
edificio que acabaría siendo conocido como Teatro Imperial, uno de los
establecimientos culturales más destacados de la calle Sierpes.
La historia del Café Suizo es, en definitiva, la historia de una Sevilla que comenzaba a cambiar. Una ciudad que conservaba el gusto por la tertulia y la conversación en torno a una mesa, pero que se mostraba cada vez más receptiva a las novedades procedentes de Europa. Y la calle Sierpes, corazón comercial y social de la ciudad, fue una vez más el escenario privilegiado donde esa transformación pudo contemplarse.