ALGUNAS CURIOSIDADES DE SEVILLA
La familia Japón y Asían en Coria del Rio.
La presencia de familias de origen japonés en Coria del
Río constituye uno de los episodios más singulares de las relaciones entre
España y Japón. Entre los linajes vinculados a aquella historia destacan los
apellidados Japón y diversas familias corianas, entre ellas la familia Asían,
cuya tradición familiar sitúa su origen en los integrantes de la célebre
Embajada Keichō, una misión diplomática que llegó a Andalucía a comienzos del
siglo XVII.
La
historia comienza en 1614, cuando la Embajada Keichō, encabezada por el samurái
Hasekura Tsunenaga y acompañada por el franciscano Luis Sotelo, remontó el río
Guadalquivir hasta Coria del Río. La expedición había sido organizada por el
poderoso daimyō Date Masamune con el propósito de establecer relaciones
comerciales y diplomáticas con la Monarquía Hispánica y la Santa Sede, además
de favorecer la presencia del cristianismo en Japón. Tras un largo viaje por el
océano Pacífico, Nueva España y el Atlántico, la delegación desembarcó en
Sanlúcar de Barrameda y alcanzó Sevilla pasando por Coria del Río, importante
puerto fluvial de la época.
Hasekura Tsunenaga (Felipe Francisco Hasekura) (ver) (CC BY 3.0)
Aunque la embajada fue recibida con honores por Felipe
III y posteriormente por el papa Paulo V en Roma, sus objetivos terminaron
frustrándose. Durante la ausencia de los expedicionarios, el shogunato Tokugawa
modificó radicalmente su política exterior, inició el aislamiento del país y
emprendió una dura persecución contra el cristianismo. En estas circunstancias,
regresar a Japón suponía para muchos de aquellos hombres un futuro incierto.
Por ello, varios miembros de la expedición —las fuentes hablan de entre seis y
una treintena de marineros, comerciantes y samuráis— decidieron permanecer
definitivamente en Coria del Río.
Los japoneses se integraron plenamente en la sociedad
coriana, abrazaron el cristianismo, contrajeron matrimonio con mujeres de la
localidad y formaron nuevas familias. Sin embargo, sus nombres resultaban
difíciles de transcribir para los escribanos y párrocos españoles. Como
solución práctica, en los registros parroquiales comenzaron a identificar a sus
descendientes mediante la referencia a su lugar de procedencia, apareciendo
inscripciones como “Antonio de Japón” o “Catalina Martín Japón”. Con el paso de
las generaciones desapareció la preposición “de” y quedó consolidado el
apellido Japón, transmitido hasta nuestros días.
Junto a este conocido linaje, otras familias corianas
conservan la memoria de descender de aquellos primeros japoneses. Entre ellas
figura la familia Asían (“Asia”), considerada una de las ramas familiares
surgidas de la integración de aquellos expedicionarios en la población local.
En ocasiones el apellido o la denominación “Asían” ha sido interpretado
erróneamente como un linaje independiente o relacionado simplemente con el
continente asiático; sin embargo, en la tradición de Coria del Río se encuentra
estrechamente vinculado a la misma ascendencia japonesa que dio origen al
apellido Japón.
Más de cuatro siglos después, aquella historia continúa
muy presente en la identidad de Coria del Río. En la actualidad alrededor de
1.400 vecinos llevan el apellido Japón, una cifra excepcional para una
población de poco más de treinta mil habitantes, concentrándose casi todos los
portadores de este apellido en la provincia de Sevilla. La localidad mantiene
una intensa relación cultural con Japón mediante actividades organizadas por la
Asociación Hispano Japonesa Hasekura, intercambios institucionales y numerosos
actos conmemorativos. La visita del entonces príncipe heredero Naruhito, hoy
emperador del Japón, reforzó aún más unos vínculos que han trascendido el
ámbito histórico para convertirse también en un puente cultural y económico
entre ambos países.
La historia de las familias Japón y Asían constituye un ejemplo excepcional de integración y mestizaje cultural. Lo que comenzó como una misión diplomática destinada a estrechar relaciones entre dos mundos muy distantes terminó dejando una huella permanente en la población ribereña. Cuatrocientos años después, aquellos apellidos siguen recordando que el Guadalquivir fue también escenario de uno de los encuentros más sorprendentes entre Andalucía y el país del sol naciente, convirtiendo a Coria del Río en un lugar único dentro de la historia compartida de España y Japón.
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